Cronicario Cultural · 12Crónica
11 de septiembre de 1619: Auto de Población de Timotes
El 11 de septiembre de 1619, estamos conmemorando 407° aniversario del Auto de población de Timotes, documento dictado en Mesa de Los Mucuguá, hoy Mesa Cerrada, por el Visitador español Alonso Vásquez de Cisneros.
Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

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El 11 de septiembre de 1619, estamos conmemorando 407° aniversario del Auto de población de Timotes, documento dictado en Mesa de Los Mucuguá, hoy Mesa Cerrada, por el Visitador español Alonso Vásquez de Cisneros. El auto de población, representa el primer escrito oficial donde se impartían las instrucciones de los conquistadores españoles para la formación del pueblo de Timotes.
En las primeras décadas del siglo XVII (1600 -1619), los grupos Timotes: Mucuguá, Mucuxamán, Quindorá, Chiquimpú, Mucumbás y demás, sintieron la presencia foránea, produciéndose la orden real de mezclarse, una clara fusión entre las culturas ancestrales y europea.
En el año 1619, se llevó a efecto la visita real a cargo del licenciado Alonso Vásquez de Cisneros, Oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada y Visitador general de las Provincias de Mérida, Pamplona y Tunja, cuya finalidad exclusiva era velar por la administración eficaz de los representantes reales, inspeccionar y establecer las condiciones de vida de la población aborigen y fijar el tipo de tributo a los naturales, todo ello gracias a visitas particulares hechas y de acuerdo a informaciones secretas escuchadas por el Visitador. Así Alonso Vásquez de Cisneros, se estableció en La Mesa de los Mucuguá, Encomienda de Lorenzo Cerrada, consiguiendo que las parcialidades Timotes permanecían “dispersas en sus sitios originales, sin organización efectiva, ni doctrina contínua”, por lo cual el día 11 de septiembre de 1619, dictó en la Mesa de Mucuguá, el AUTO de población y resguardo de Timotes, en los siguientes términos: “mandava y mando que todos los indios y sus mugeres, hijos y familiares subjetos y pertenezientes a los dichos repartimientos… se agreguen pueblen y junten por barrios en sitios y tierras de Mucurugun y junto a la yglesia de tapias cubierta de paxa que estan… donde hasta aora han sido doctrinados y en lo mas acomodado y dispuesto se pueblen y agreguen todos y se recoxan y hagan sus casas y bohíos elixiendo y señalando ante todas las cosas… el sito mejor y mas a propósito y acomodado para que allí junto se edifique y haga la yglesia nueva que ha de ser de tapias… y delante della se dexe y señale una plaza cuadrada… y con distinción de cada repartimiento… se señalen sus solares cuadrados… y las calles se hagan derechas limpias y deservadas de seis varas de ancho… y para que la población tenga cumplido efecto manda que todos los dichos yndios de mucuxamán, quindorá y chiquinpú… mucumbás… y la mesa del capitanejo de mucuguá… sean sacados de sus sitios antiguos quebradas y otras partes lejanas donde están remotos y apartados de la dicha yglesia y todos sean reducidos y agregados a la nueva población y sitio de Mucurujún”… Alonso Vásquez de Cisneros, reiteramos que dictó el AUTO de población desde la Mesa de los Mucuguá (actual Mesa Cerrada, parroquia Timotes), ordenando la formación del poblado en el sitio de Mucurujún. Para darle cumplimiento al AUTO de población, Vásquez de Cisneros encargó al Juez Corregidor de Naturales Francisco Camelo (sic), quien en su condición de civil y no de religioso, llevaría a cabo el cumplimiento del AUTO de población en un lapso de treinta días. Aunque Francisco Camelo, después de vencer algunas dificultades, llevó a cabo la formación del pueblo, en un lapso de noventa días, reuniendo en el sitio antiguo de Mucurujún, en las propias orillas del río Motatán, en fecha 13 de diciembre de 1619, las agrupaciones de familias aborígenes Quindorá, Mucuxamán, Chiquimpú, Mucuguá, Mucumbás y Timotes, bajo el nombre: Pueblo de Indios de Mucurujún en el Valle de los Timotes. La población aborigen reunida, sumó algo más de quinientas almas entre grandes y pequeños. Formábase así el legendario pueblo de indios y comenzaron a llevarse los primeros libros eclesiásticos a encargo del Presbítero Licenciado Fabián García de La Parra, nacido en España entre 1581 y 1583, designado cura doctrinero del Valle de Timotes, cura de Chachopo y Timotes. Era descendiente del conquistador Gonzalo García de La Parra. Desde ese momento se habla de la fundación de Timotes o formación del pueblo al estilo español. Así, el nuevo pueblo, se fue estructurando sucesivamente: se construyó la nueva capilla, se trazó el cuadrado de la Plaza Pública, casas y demás edificaciones, se consolidaron los barrios de aborígenes, se construyeron puentes de madera sobre el Río Motatán y algunas quebradas para garantizar el desplazamiento a las antiguas labranzas y asentamientos indígenas. Igualmente se llevó a cabo la demarcación de los Resguardos Indígenas o tierras útiles para los naturales de estirpe Timotes. Se implementaron nuevos cultivos, iniciándose la construcción de Molinos, en fin, comenzó una nueva vida para los grupos Timotes, sobreviviendo infinidad de señales culturales que hablan de la existencia ancestral Timote. A partir de 1619, se logró la consolidación del nuevo sistema de vida en el Valle de los Timotes. La población aborigen fue desapareciendo, por lo cual destacamos que de los 510 naturales que consiguió Vásquez de Cisneros en su visita (16191620), al correr de los años bajó a 207 naturales, según padrones de población levantados durante la Visita Real de Don Diego de Baños y Sotomayor en 1657, y aún más: para 1761, el Dr. Basilio Vicente de Oviedo informó la existencia de tan solo 150 naturales Timotes, en el Curato del mismo nombre. De esta manera, las huellas extrañas aparecieron a todo lo largo y ancho del Valle de Timotes y la fecha del 11 de septiembre de 1619 cobra relevancia histórica. (Del libro: Historia Mínima de Timotes de Jesús María Espinoza Marín, versión digital 2025)
Las gráficas de la crónica

Grabado del templo y las casas del pueblo, en el mismo trazo a plumilla que el dibujo anterior.
Sin crédito: esta crónica no declara la procedencia de las imágenes.