Anécdota
Cartel de policía
Jesús María Espinoza Marín
Escuchar el relatoNarración sintetizada, es-VE · Música: «Vals de la Memoria» · 2:40
Eran aquellos los tiempos cuando la paz ciudadana o el orden pueblerino solamente lo perturbaban algunos borrachitos. En ocasiones a punta de insultos y groserías, e improvisando sendos discursos políticos en la Plaza Central o algunas esquinas de Timotes. La muchachada siempre estaba atenta para realizar alguna jugarreta, algo así como alborotar el avispero. Lo cierto que cuando los borrachitos se hacían insoportables, inmediatamente actuaba la policía que en esos tiempos se nombraba despectivamente “Chota” o “Chirola”. Estos cumplían con trasladar hasta las celdas municipales a los alrededores del orden público y todo seguía normal, tanto que para no aburrirse, los policías protagonizaban sendas partidas de dominó, dados y baraja en las propias instalaciones del comando. Entre los detenidos, casi siempre, figuraba un personaje cuyo sobrenombre era Mano Negra, quien luego de pasar la borrachera, completaba el grupo necesario para una buena partida de “ajiley”. A escondidas del Jefe Civil, a Mano Negra, le permitían participar en el juego, mientras llegaba la orden de liberación. En aquel tiempo los policías eran paisanos y conocían la gente del pueblo. Sin duda que se jugaba mucha plata y era frecuente que en el éxtasis de la diversión algunos policías acudían al Jefe Civil solicitando auxilios financieros o prestamos adelantados para satisfacer si viciosa distracción. Los quince y último de cada mes, la partida se animaba mas y casualidades que Mano Negra siempre caía preso para esa fecha. Nuestro personaje salía contento de la cárcel, mientras los policías quedaban tristes y decepcionados con los bolsillos vacíos. Como decimos en criollo Mano Negra “siempre los runchaba”. Las deudas de los uniformados aumentaban en cada pulpería, sus mujeres rezongaban hasta más no poder y muchos comerciantes solicitaban la mediación del Jefe Civil para obtener el pago, aunque la vida continuaba su rumbo. Pero sucedió que un día el Jefe Civil, ya cansado de tanta molestadera y reclamos de las esposas de los agentes, opto por elaborar un curioso cartel que ordenó colocar en sitio visible del Comando Policial. Aquel histórico cartel, textualmente decía:
“AVISO. Queda prohibido terminantemente, detener a Mano Negra, los quince y último de cada mes. El Jefe Civil”