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Cronicario Cultural · 20Crónica

Día del gentilicio ventero

“Más arriba está La Venta / con páginas legendarias, / donde la cosecha diaria / proporciona su riqueza”.

Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

Casa de tapia y teja a la orilla de la vía en La Venta, con su aviso de bodega en la pared encalada.
Casa de tapia y teja a la orilla de la vía en La Venta, con su aviso de bodega en la pared encalada.

“Más arriba está La Venta / con páginas legendarias, / donde la cosecha diaria / proporciona su riqueza”.

“Viajando” de Jesús María Espinoza Marín

La Venta, paraje andino parameño, reconocido como uno de los pueblos más antiguos del estado Mérida. El 31 de enero de 2025, quedó para la historia municipal, ya que ese día se celebró el Acto solemne de oficialización de los símbolos parroquiales de La Venta, municipio Miranda y se decretó Día del gentilicio Ventero, por lo que exaltamos algunos elementos de esa importante parroquia. Recordamos que el extraordinario acto, se desarrolló en la plaza Bolívar de La Venta, hermosa capital de la parroquia del mismo nombre, contando con la participación de autoridades municipales, invitados especiales, estudiantes y docentes, autores de los símbolos y pueblo en general, quienes acudieron a presenciar el acto protocolar de oficialización de sus símbolos, por lo que celebramos su primer aniversario.

Disertar sobre La Venta, es remontarnos a la historia de la conquista de nuestro páramo, incluso mucho antes de las célebres visitas del Real funcionario español Alonso Vásquez de Cisneros, entre 1619 y 1620, fecha en que se fundaron la mayoría de pueblos del páramo como Piñango, Chachopo y Timotes. Tocó a Hernando Cerrada, uno de los primeros encomenderos, recibir territorios como encomienda, incluyendo nuestros antiguos pobladores: los Chachopos, y justo desde lo alto del páramo, obtuvo una gran extensión de tierras por el lado Este del Valle del Corpus Cristi, extendida desde la Cañada Cerrada hasta las tierras de la Mesa de Mucuguá, en la actual Mesa Cerrada. Tierras que usufructuó y traspasó como herencia a sus descendientes.

Señala la historia que finalizando el siglo XVI, concretamente en el año 1589, Hernando Cerrada, con grado de capitán, solicitó al cabildo merideño “un pedazo de tierra en sus aposentos del páramo” y la autorización para montar o fundar una venta en el camino que comunicaba la Real Audiencia de la Nueva Granada y la Audiencia de Caracas: “por ser como es de mucha necesidad y porque por allí pasaba mucha gente”. Es importante recordar que esos caminos, eran transitados “por recuas innumerables que traficaban por ese retiro cargando tabaco, harina, cacao y otros frutos”. El cabildo emeritense, respondió en los siguientes términos: “Los dichos justicia y regimiento dijeron que le proveen el pedazo de tierra para el efecto que lo pide el Capitán Hernando Cerrada” y proceder, en lo inmediato, a fundar en un recodo de la serranía “la casa de La Venta”, convertida en la única posada que servía de refugio a los caminantes que recorrían dichos parajes. Durante largos años, los espacios mencionados, mostraron orgullosos: retablos antiguos, corredores empedrados, zaguán ancho para la entrada de las bestias, amplia caballeriza, confortables alcobas, un patio cuadrado, florecido de claveles, nardos y pensamientos y otros atractivos arquitectónicos, de acuerdo a la descripción que realizara Don Eduardo Picón Lares en sus “Revelaciones de Antaño”, 1953.

Al paso del tiempo, muy cerca se construyó un molino harinero para procesar el trigo que sus prodigiosos campos comenzaban a ofrecer a los agricultores de la comarca, el cual estuvo íntimamente ligado a la posada: “siempre bullicioso y alegre, al que oían moliendo desde el alba los viajeros que madrugaban para seguir adelante por la soledad de aquel paraje encantador” (Eduardo Picón Lares, 1953). Otras construcciones permitieron perfilar el crecimiento urbanístico del paraje hasta convertirse en lo que conocemos como La Venta, con sus diversas acciones que guarda la historia local, sus personajes y vivencias, sus tradiciones y costumbres que le identifican. Muy a pesar de esos cuatrocientos treinta y siete años de historia, durante largo tiempo fue territorio o vecindario de Chachopo hasta que sus hijos y amigos, levantaron las banderas de la identidad local, iniciando ese proceso político administrativo de trámites y consignación de recaudos para convertirse en parroquia del municipio. Esta aspiración, se logró concretar con la aprobación de la nueva Ley de División político territorial del estado Mérida, de fecha 26 de noviembre de 1991, publicada en Gaceta Oficial del Gobierno del Estado Mérida, del 15 de Enero de 1992, cuando Timotes, cambió de denominación, ya que la entonces Asamblea Legislativa del Estado, modificó la ley mencionada, dividiendo al Estado andino en 23 Municipios, entre ellos, nuestro municipio Miranda, capital Timotes, conformado por cuatro parroquias: Piñango, La Venta, Andrés Eloy Blanco (Chachopo) y la Parroquia Capital Timotes. Dicha ley, posteriormente, sufrió una reforma en 1998, por lo que tiene 28 años de vigencia. Destacamos que entre los propulsores de la propuesta, figuró principalmente: Nemecio Paredes, mejor conocido como “Mano Mecho”, a quien consideramos como el Fundador de la parroquia La Venta para entonces desempeñando sus funciones como Presidente de la Junta Parroquial de Chachopo, quien cumplió con el proceso administrativo y los recaudos formales para que dicha solicitud, para bien de nuestro Municipio Miranda y de los hijos y amigos de la comunidad, fuera considerada y aprobada su elevación a Parroquia. Por tales motivos, estamos en la celebración de Día del gentilicio Ventero, oficializado cada 31 de enero, donde sus hijos y amigos, junto a las autoridades municipales, exaltan los valores socio culturales, histórico-religiosos y de otra índole que dan valor al terruño, considerado para muchos como su patria chica, hoy de aniversario. La Venta cuenta con sus símbolos parroquiales, a saber: el escudo, cuyo autor es Wilybardo Ramírez; la Bandera, autoría de la Lcda. Milagros Rivas; y su Himno parroquial, inspiración de Vil Mendoza y música del Maestro Oscar Rodríguez, director de la Banda municipal “Dionicio Dávila”.

En jurisdicción de la parroquia La Venta, se inicia, cada dos de enero, las festividades en honor a San Benito, con su carga de tradición y folclore que percibimos en las comparsas o vasallos, sus danzas, música y vestuario y en las atenciones del gentilicio ventero a quienes participan en la celebración anual que marca el inicio del circuito San benitero, en toda la jurisdicción andino parameña. Sumamos, la diversidad de atractivos y curiosidades naturales que enaltecen su jurisdicción, resaltando, entre otros: Laguna Los Guaches y Páramo El Gavilán, Laguna Los Hoyos y Laguna Corcovada, Cruz Chiquita y El Almorzadero, con las Piedras que se besan y otros espacios que engalanan nuestra cordillera andina.

Casi a tres mil metros de altura sobre el nivel del mar, sus tierras prodigiosas compiten en la producción de rubros agrícolas importantes como: papa, coliflor, alcachofa, papaya y otras variedades agrícolas que van a los diversos mercados del país y contribuyen al progreso individual y familiar del colectivo.

Ya hace 34 años que se creó La Venta como Parroquia, por lo que sus nobles habitantes, siempre laboriosos y cargados de valores humanos, están de plácemes y nosotros les felicitamos cargados de alegría y esperanza. Las autoridades municipales le tributan Homenaje solemne el 31 de enero: Día del gentilicio Ventero.

Las gráficas de la crónica

  • Un hombre mayor, de sombrero, chaqueta y bastón, de pie junto al monumento de la plaza; detrás, la torre de la iglesia y el páramo entre nubes.
    Un hombre mayor, de sombrero, chaqueta y bastón, de pie junto al monumento de la plaza; detrás, la torre de la iglesia y el páramo entre nubes.
  • Fotografía antigua en sepia de la torre de la iglesia, con los andamios y la estructura todavía a la vista.
    Fotografía antigua en sepia de la torre de la iglesia, con los andamios y la estructura todavía a la vista.
  • Mañana de helada en el páramo: la escarcha cubre de blanco la vegetación de la ladera. Al fondo, los techos de unas casas y el valle.
    Mañana de helada en el páramo: la escarcha cubre de blanco la vegetación de la ladera. Al fondo, los techos de unas casas y el valle.
  • Imagen de la Virgen enmarcada por un arco de flores amarillas, azules y rojas, los colores de la bandera.
    Imagen de la Virgen enmarcada por un arco de flores amarillas, azules y rojas, los colores de la bandera.
  • Dos banderas en el atrio: la de Venezuela y la parroquial, con la iglesia y las casas de La Venta al fondo.
    Dos banderas en el atrio: la de Venezuela y la parroquial, con la iglesia y las casas de La Venta al fondo.
  • Escolares con una bandera amarilla y azul en el acto de oficialización de los símbolos parroquiales, en la plaza de La Venta.
    Escolares con una bandera amarilla y azul en el acto de oficialización de los símbolos parroquiales, en la plaza de La Venta.
  • El Himno de la parroquia La Venta, impreso sobre un pergamino con sus cinco estrofas.
    El Himno de la parroquia La Venta, impreso sobre un pergamino con sus cinco estrofas.
  • Presentación del escudo parroquial ante el público, sostenido por dos estudiantes mientras un hombre lee ante el micrófono.
    Presentación del escudo parroquial ante el público, sostenido por dos estudiantes mientras un hombre lee ante el micrófono.

Sin crédito: esta crónica no declara la procedencia de sus gráficas