Cronicario Cultural · 14Crónica
Don Airao, deidad ancestral
Don Airao, encarna una de las deidades ancestrales más interesantes del pueblo indígena Timotes.
Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

Don Airao, encarna una de las deidades ancestrales más interesantes del pueblo indígena Timotes. Descendiente de los Dioses indígenas Arco y Arca, creadores de las civilizaciones indígenas andinas, permanece en los rituales sagrados del pueblo Timote, asentado en el Paramito alto. Es dispensador del bien, permaneciendo en los lugares sagrados de la Mancomunidad indígena: “Espíritu sagrado de la mitología indígena Timote. Es representado como una gran piedra o montaña y es considerado, junto a su esposa doña Rosa, el dueño protector del agua y de las lluvias”. Es a quien acuden el Cacique y los más ancianos del pueblo Timote para solicitar, respetuosos y con convicción, las buenas cosechas y para suplicar la llegada de la lluvia en los momentos de sequía, porque es quien cuida los manantiales y nacientes del agua del páramo.
Cuando mencionamos los Encantos del páramo como hijos de los Dioses Arco y Arca, al igual que los legendarios Momoyes, también reservamos un lugar privilegiado para Don Airao que permanece en la dinámica diaria de los descendientes de los Timotes y que tiene sus espacios en lo alto de las montañas de Miranda y los filos del Pailón (también conocido como Bailón), territorio de la parroquia Timotes, municipio Miranda estado bolivariano de Mérida.
Generaciones pasan y la creencia en este ser supremo se mantiene, tanto que sus habitantes lo recrearon con vestimenta de colores, como los colores sagrados de sus padres: los arcos, y humanizado como un señor con sombrero, de piel transparente, que permanece vigilante para cuidar sus descendientes y entregarle sus parabienes, a cambio de los tributos que se ofrecen en ceremoniales que mantienen sus características ancestrales, donde se impone la danza al compás de sonidos de flautas de carruzo y tambores, ofrecidos en lo más alto de las montañas, donde domina el frailejón, donde yacen las nacientes del agua cristalina, pura y donde el silencio es imponente e indescriptible.
Don Airao, logró colarse y readaptarse a los cambios impostergables como sobreviviente ancestral ante el dominio de las civilizaciones dominantes y permanece como Deidad Suprema en la dinámica socio cultural del pueblo Timote, parte esencial de la cosmovisión ancestral, asentado en el Paramito Alto y mejor conocido como Mancomunidad indígena.
Las gráficas de la crónica

Farallón de roca del páramo con frailejones creciendo en las grietas. Hacia el centro se distinguen unas marcas rojizas sobre la piedra.
Sin crédito: esta crónica no declara la procedencia de sus gráficas