Cronicario Cultural · 13Crónica
La arepa de trigo
La preparación y consumo de la “arepa de harina” o arepa de trigo, es una de las costumbres gastronómicas más arraigadas en los Andes venezolanos, más aun en nuestros páramos andinos.
Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

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La preparación y consumo de la “arepa de harina” o arepa de trigo, es una de las costumbres gastronómicas más arraigadas en los Andes venezolanos, más aun en nuestros páramos andinos. Desde aquellos lejanos tiempos, cuando los cultivos de trigo sustituyeron el ancestral tubérculo indígena y nuestra gente aprendió a elaborar diversas exquisiteces con harina de trigo, entre ellos el pan y la apetitosa arepa, esta ocupa un lugar privilegiado en la alimentación de nuestros habitantes. La arepa de trigo está presente en las faenas campesinas y representa el avio más popular, algunos la consumen fría, combinada con papelón y agua. Otros la rellenan con sardina enlatada, convirtiéndose en apetitosa alternativa.
La receta tradicional de la abuela, nos recuerda que por un kilo de harina de trigo, agregamos una porción de afrecho o afrechillo, porciones de sal, un toque de azúcar, se agrega dos cucharadas de aceite vegetal o de manteca de marrano y procedemos a mezclar o “mojar” con agua tibia, donde radica el secreto del buen resultado. Estos ingredientes se mezclan o mojan consecutivamente, se va agregando el agua sin pasarse o exagerar para que no quede aguada. Luego debemos amasar, amasar y amasar hasta que la masa quede sin aire o vaya dando el punto, aquí está el secreto, en que quede bien amasada. Igualmente, hay que dejarla reposar, cubriéndola con un pañito o mantel mientras se calienta el budare a medio fuego. Una vez reposada la masa, se van distribuyendo las porciones y elaborando las bolitas que con maestría debemos estirar con un rodillo de madera o una botella de vidrio. Las artesanas de la arepa le van dando forma redonda y tamaño con gran destreza, el cual varía según la porción, en esto tiene mucha razón la canción de Gualberto Ibarreto, cuando expresó: “Mi abuela nunca aprendió / lo que es la geometría / pero una arepa en sus manos / redondita le salía”. Al terminar de estirar cada porción que representa una arepa, recubierta con harina de trigo, comienza el proceso de cocción, el que requiere de mucha dedicación para no quemarlas. En los páramos decimos que cuando se “avienta” o infla durante la cocción es porque se tiene buena mano para su elaboración. De ese kilo de harina saldrán diez o doce arepas de tamaño mediano. El olor único de la arepa de trigo, atrae a cualquiera hacia la cocina para degustarla de la mejor manera. Bien calientitas, crujientes y rellenas con queso criollo o blanco, sin que falte el café negro o guarapo de papelón, se convierten en una delicia que calma los antojos de cualquiera, convirtiéndose en el pan del día en los hogares andinos.
Hay quienes le agregan bicarbonato o harina leudante, ingredientes que alteran las recetas tradicionales, incluso en zonas de Mérida, exageran con las porciones agregadas de azúcar que parecen arepas dulces y con un color amarillento, lejos de la presentación popular de la arepa de trigo parameña.
A propósito de Día Internacional de la Arepa, iniciativa que honra nuestra variada gastronomía, en recuerdo del nacimiento del Poeta Aníbal Nazoa, vamos a referir Las Areperas de Timotes, como homenaje a unas cuantas mujeres del Timotes actual, que en el silencio de las madrugadas y a punta de esfuerzo, elaboran apetecidas Arepas de Trigo y de maíz Chiquito, digno trabajo casero del cual viven. Estas mujeres emprendedoras y hacendosas, aseadas y disciplinadas, todos los días de la semana, se esfuerzan para que en las vitrinas de algunos locales comerciales donde se expenden víveres, se exhiban atractivas a partir de las siete de la mañana, las arepas redonditas a precios bien accesibles. Vienen de todos lados a comprarlas, los que atienden peones en faenas agrícolas, las procuran afanosos. Cualquiera acude en solicitud de las mencionadas arepas que le dan popularidad a nuestro Terruño y la destacamos como una de las Curiosidades del Páramo, porque quizás con las características de las nuestras, en ningún otro lado se elaboran. Por eso será que los andinos que regresan a la ciudad y los propios turistas, optan por llevar su paquete de arepitas de trigo. Viva la arepa venezolana, Viva la Arepa de harina de trigo, orgullo del páramo andino.
Las gráficas de la crónica

Arepas de trigo recién asadas, delgadas y con las manchas del budare, apiladas y todavía espolvoreadas de harina. 
Las bolas de masa de trigo, ya aplanadas y puestas en hileras sobre la mesa de madera, esperando el budare. 
Las arepas de trigo asadas, amontonadas sobre la mesa de madera con las manchas desiguales que deja el budare.
Sin crédito: esta crónica no declara la procedencia de las imágenes.