19. La Avenida de Timotes
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“Timotes será una tacita de oro…”
Edecio La Riva Araujo
Tan importante sector del pueblo, representa lo que podemos denominar el pie del pueblo, recordemos que la entrada a Timotes o vía trasandina hacia Valera, pasaba y pasa por ahí. Había muchas casas, de reconocidas familias como Don Luis Mazzei, donde según, había un molino que se encargaba exclusivamente de procesar el trigo de doña Josefa Fonseca y otras familias autóctonas, destacando el Taller Lobo y al frente don Leónidas Colls, que le alquiló, durante largo tiempo, a “Chepo” Bustos para que funcionara una bomba de gasolina. Allá por los años ochenta, el gobierno nacional y regional, declararon la zona de útilidad pública, adquirieron los bienes y procedieron a construir la famosa avenida, tal como la conocemos actualmente. Son inolvidables, las palabras del gobernador de esa época, Edecio La Riva Araujo, ofreciéndole lo mejor a sus paisanos y su famosa frase que quedó para la historia: “Timotes será una tacita de oro”, cosa que nunca cumplió y que nuestros pobladores se cansaron de esperar.
La avenida, representa la principal entrada a Timotes, en sentido Norte – Sur y seguimos denominándola como el pie del pueblo. De allá para acá tenemos: locales comerciales de Armando Bustos, por el lado izquierdo y el talud montañoso, por el lado derecho, justo encima del talud destaca una porción de tierras cultivables y la urbanización “El Portal” de reciente data, a nivel de la vía destacan: unos módulos para venta de comida rápida, donde infinidad de paisanos, se deleitan a toda hora para saciar sus deseos de alimentarse, un poquito más arriba destaca el famoso palomar que fundara Daniel Zogbe, el Cacique de la Marisol, como solía autonombrarse. Volviendo al lado izquierdo, después de los locales de Armando Bustos, existe una construcción donde funcionó el cafetín del popular Hormidas Rodríguez (hoy una conocida carnicería), la licorería de Pito Briceño, y a un costado, el célebre “Paso Andino”, discoteca muy visitada por nuestros jóvenes y parranderos que hacen vida divertida, en las noches timotenses. En todo el medio de la vía que sube y la que baja o prolongación de la avenida Bolívar, precisamos una isla donde yacen los módulos turísticos, la sede de la Brigada Chamarú y otros espacios ocupados por instituciones públicas. Estos espacios, inicialmente, fueron bautizados como parque Las Flores y posteriormente en el año 1997, específicamente, desde el día 21 de junio, fue rebautizado como parque Andrés Eloy Blanco, en homenaje al poeta del pueblo venezolano, justo en las celebraciones del primer centenario de su nacimiento. En aquella oportunidad, recordamos que se celebró sesión solemne conjunta entre el Concejo Municipal del municipio Miranda y la Asamblea Legislativa del estado Mérida, siendo orador de Orden el Dr. José Rodríguez Iturbe, quien pronunció extraordinario discurso, develándose el busto de Andrés Eloy Blanco con placa alusiva en dicha plazoleta. Es importante agregar que el poeta y cronista mayor Ramón Sosa Pérez, flamante presentador de esta obra, hizo de secretario accidental en aquella histórica jornada, que contó con la presencia de destacados personajes de la vida nacional, regional y municipal. Gobernaba, por entonces, este municipio don Pánfilo Briceño Moreno.
La avenida fue el espacio financiero por excelencia de Timotes, porque fue el lugar donde llegaban unos cuantos “despachadores de hortalizas”, a efectuar sus transacciones de compra y venta. Allí se pagaba de contado y nada pasaba, allí se negociaban vehículos, animales, repuestos, viviendas y pare usted de contar y nada pasaba. La dinámica económica, era demasiado importante hasta que aparecieron algunos delincuentes, con armas en la mano, y fueron destruyendo la esencia del comercio local para convertirla en zona de tránsito y reunión de hombres y mujeres que viajan a sus sitios de origen en nuestra jurisdicción o zonas de influencia y otras latitudes del estado vecino de Trujillo. Actualmente se instalan algunos vendedores ambulantes, a ofrecer frutas y verduras, entre ellos nuestro amigo Alfonso Poncho Villarreal. Pero también, la avenida es el escenario donde han sucedido diversidad de historias de la vida nocturna del terruño como pleitos callejeros, riñas colectivas, escenas incomprensibles entre parejas, abusos de autoridad, disparos al aire, jinetes embriagados cabalgando sus animales, vehículos mal estacionados con su música a todo volumen, lanzamiento de botellas, fiestas colectivas, trancas de vehículos, colas espectaculares, actos políticos, consumo y tráfico de drogas, hechos de sangre y todo lo que su imaginación pueda concebir en detrimento de los vecinos del sector.
Sin embargo, la avenida forma parte de nuestra historia popular, y es nuestro deber exaltar su significado en estas notas que tratan de crear conciencia entre los pobladores y visitantes, acerca de lo que representa ese sector que marca el área geográfica de Timotes como pueblo.
LA AVENIDA
Puerta de entrada al terruño
con alboroto y bullicio
semejas mercado egipcio
con empujón y rasguño.
Congestión a toda hora
entre gritos y sonidos,
cada quien forma partido
en este espacio que adora.
Su transacción comercial
se concreta en el instante
porque constante y sonante
el dinero es esencial.
Eres nervio financiero
lleno de prosperidad
donde la noble amistad
se cuenta entre lo primero
Dinamismo de ciudad
se percibe en el esmero
con que patrón y obrero
trabajan con lealtad.