1. Antecedentes históricos
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La iglesia de Santa Lucía, en el valle de Los Timotes, es más antigua que la vida misma del poblado. Las primeras incursiones de religiosos europeos o misioneros datan, según los registros existentes, del año 1600 y correspondió, aquella labor evangelizadora, a los Presbíteros Curas Doctrineros: Gabriel López, Fabián García de La Parra y Diego de Trejo Cordero, de la orden de los Agustinos, quiénes al correr del tiempo, emprendieron la construcción de una pequeña capilla de paja bajo la advocación de Santa Lucía, levantada justo en el centro del valle de los Timotes. Dicha capillita, a la postre, se convirtió en la génesis del templo de Santa Lucía, gracias a las diversas diligencias y trabajos de varios religiosos que tuvieron a su cargo la nueva parroquia.
Veamos los datos históricos: allá por el año 1619, se concretó la visita del Licenciado Alonso Vásquez de Cisneros, Real Funcionario Español, quien instalado en estos dominios, constatados los principales aspectos de la dinámica social y realizadas las evaluaciones de rigor, implementando las medidas pertinentes, ordenó levantar sobre la capilla inicial “una capilla con paredes de tierra pisada y techo de paja”, a construirse precisamente en el sitio más céntrico del valle de Mucurujún. Esto con el propósito exclusivo de contar con espacios adecuados para intentar la reunión de los naturales Timotes y continuar con el proceso evangelizador de las principales familias indígenas, dispersas en los sitios antiguos y cercanos de: Mucumbás, Muarcé, Mucuxamán, Chicuá, Mucuyupú, Quindorá, Chiquimpú, Chijós, Mucuguá y otros.
Al transcurrir de los años, la histórica capilla comenzó a experimentar una serie de transformaciones que la mostraron, en diversas épocas, como un gran centro espiritual de renombre en jurisdicción del Timotes legendario. Es así como a finales del período independentista, figuró como “iglesia con pequeña torre en lo que fue la Villa de Timotes”. Dicha torre de pequeña altura se levantaba en la parte izquierda del sagrado recinto, justamente frente a la histórica Plaza Mayor. Los Gobiernos republicanos, instalados desde el año 1830, concedieron ciertas ayudas materiales al gobierno parroquial timotense con el objetivo de mejorar, significativamente, las instalaciones de dicha iglesia.
Destacamos, en esta contribución a la historia regional, los daños sufridos en la estructura de la iglesia, a finales del siglo XIX. El sagrado recinto resultó seriamente grietado por las lluvias inclementes y por los fuertes temblores que sacudieron la geografía merideña. Sin embargo, los mismos daños fueron, progresivamente, corregidos para garantizar espacios idóneos para el culto religioso y las labores evangelizadoras propias de la iglesia católica y sus fieles representantes.