6. Otros trabajos
714 palabras · 4 min de lectura
El arreglo definitivo de nuestra iglesia, lo llevaron adelante varios sacerdotes, siempre con la ayuda del pueblo progresista. A saber, lucharon con esmero:
El Presbítero Licenciado Octavio Rincón Santos, quien logró en el año 1944 “la construcción de la escalera de caracol de la torre, en cemento armado, protegida por una baranda de riple”. En el mismo sentido, para el año 1946, logrados los recursos necesarios procedió a “revestir la torre y la fachada del templo, que para dicha fecha se hallaba en rústica, presentando un aspecto ruinoso”. A finales del mismo año, El Padre Rincón Santos logró la colaboración del entonces Gobernador del Estado Mérida Dr. José Antonio Parra León, quien asignó un aporte económico para concluir la obra empezada, así: tanto la torre como la fachada, las cuales cambiaron de aspecto, situándose en el campo de las obras hermosas. Igualmente, a finales del año 1948, se comenzó la restauración de las dos naves laterales, colocándole nuevas maderas, quitando las tejas ya ruinosas y poniendo un techo de asbesto, en su totalidad. También se inició la ornamentación interna del templo: frisándose las paredes y algunas columnas, para luego recibir la clásica vestidura de mármol pinto, así como los frescos pictóricos de los cuatro evangelistas, el triunfo de Santa Cecilia en el presbiterio y la obra del Buen Pastor, en la arcada de la puerta mayor y varios ángeles, pintadas con cierta maestría por un destacado pintor, transeúnte, de origen italiano conocido como Pedro Perissi. Además, se construyó en su totalidad la Capilla de San Antonio de Padua, con hermoso altar en marmolina, con tres nichos y su piso de granito. También el altar de Nuestra Señora de Coromoto, igualmente en marmolina, ubicado en la nave lateral de la izquierda. En cuanto a las capillas del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de Las Mercedes, Sagrado Corazón de Jesús, Nuestra Señora del Carmen y La Purísima, recibieron las vestiduras de suaves tintes de damascos artificiales, con una gran armonía de colores en concordancia con las naves y columnas, que señalan la más perfecta unidad en el tono conjunto. Estos trabajos estuvieron bajo la responsabilidad del Maestro Lisímaco Puentes, quien puso todo su empeño, su artística dedicación e ingenio para lograr importantes mejoras en la Iglesia de Santa Lucía.
En época más reciente, el Presbítero de Origen Español Hermógenes Yebra, también llevó adelante importantes trabajos en la reconstrucción y mejoras del histórico templo. Este Sacerdote también logró que el Ejecutivo del Estado Mérida, presidido por el Dr. Rigoberto Enriquez Vera, aprobara la reconstrucción total del techo de la iglesia y su pintura respectiva, allá por el año 1976. En el mismo orden, el Presbítero Humberto Mora, consiguió aportes de la municipalidad Mirandina para el arreglo del reloj, y para la pintura externa e interna del templo. Por cierto, es interesante destacar que pintar la torre de la iglesia fue todo un acontecimiento por sus dificultades. Nuestro pueblo estuvo muy atento a tal hazaña, consumada ingeniosamente, por Amílkar Meléndez Donnati, quien demostró su creatividad al idear un sistema perfecto para pintar la torre y procedió a darle otro aspecto a la Iglesia de Santa Lucía, contando con la vigilancia permanente de un pueblo atento a todos sus movimientos y maniobras. En relación al Reloj de la torre, es preciso dejar sentado, que desde el año 1930 se realizaban gestiones para traerlo desde la lejana Europa, y en torno a su donación encontramos la siguiente información: “el reloj fue donado por el entonces Ministro de Justicia Dr. Armando Sánchez Bueno, quien no tuvo ningún inconveniente en acceder mi pedido … Mateo González debe conservar las facturas, a quien se las entregamos Castor (Rivas) mi hermano y el suscrito (Hugo Rivas Franco), porque ese reloj se perdió varias veces al llegar a Las Guaira”.
Igualmente, el Presbítero Victor Manuel Angulo Peña, en compañía de la Directiva de la Sociedad de Caballeros de Santa Lucía, realizan arreglos a todas las instalaciones eléctricas de la iglesia. Por tales acciones, hoy nuestro templo es uno de los más hermosos del país, su arquitectura es admirable, su torre es única en el país, por lo que ahora más que nunca y con gran orgullo lo consideramos nuestro principal Monumento Histórico, lo cual nos compromete a cuidarlo y vigilar su estado en todas sus dimensiones.