2. Semblanza del padre Régulo Godoy
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“San Benito Bendito, hoy bailaré para Ti, y Tu ruega a Dios por mí”. Padre Godoy José Roumaldo Godoy Mora, nació en el caserío Los Llanitos de Tínico, jurisdicción del Timotes legendario, estado Mérida, a la una de la mañana, según consta en el Acta N° 195 de los Libros de Nacimiento del Registro Civil de Timotes. El feliz advenimiento, sucedió un 18 de diciembre del año 1944. En el mismo orden, según dejó constancia el Prefecto Civil Eleuterio “Don Tello” Villarreal, fueron sus padres: Luis Antonio Godoy, de esta Ciudad, quien fue un comerciante de ganado, que compraba y vendía ganado vacuno aunque su especialidad era ofrecer, ya amansada, la famosa mula de silla, la cual era bien cotizada por quienes la requerían; y Rafaela Mora, natural de Niquitao, estado Trujillo, de familia humilde y laboriosa.
En aquella época nuestro pueblo era gobernado por Don Florencio Uzcátegui, quien se desempeñó como Presidente del Concejo Municipal mientras el gobierno parroquial eclesiástico, lo ejercía desde 1943, el Presbítero Licenciado Octavio Rincón Santos, quien justo ese año 1944, con el apoyo del pueblo cristiano, del gobierno regional presidido por el Dr. José Antonio Parra León y con sus esfuerzos, disciplina y convicción religiosa, había iniciado la reconstrucción del Templo de Santa Lucía, organizando “la escalera de caracol de la torre, en cemento armado y protegida por una baranda de riple, y el revestimiento definitivo de la fachada”. En dicha iglesia, recién embellecida, el último de los descendientes de la familia Godoy Mora, recibió el sagrado sacramento del bautismo, un 06 de mayo de 1945, por intermedio del Presbítero Licenciado Octavio Rincón Santos, quien posteriormente inspiró su formación religiosa, al consentir su desempeño como ayudante del altar en las diversas celebraciones religiosas de la parroquia, entre otras las celebraciones populares a la Virgen de Coromoto, de la cual fue un ferviente devoto. Destacamos que la familia Godoy Mora, convivió durante varios años, con la familia Andrade Corredor en los predios del sector La Lajita, lugar emblemático donde nacieron sus seis hermanos, que compartieron experiencias y aprendieron faenas agrícolas, para luego emigrar al sitio de Los Llanitos, donde nació el Sacerdote y del cual siempre guardó sus mejores recuerdos.
José Roumaldo Godoy Mora, mejor conocido como el Padre “Regulo” Godoy, estudió sus primeras letras en la escuela rural Unitaria de Casa de Teja, ubicada al Oeste de su casa de habitación y distante unos dos kilómetros, donde recibió formación de parte de varias Maestras, entre ellas Doña Filomena Ruiz de Rodríguez, para entonces Maestra Estadal, con quien se encariñó el infante. Allí estudio hasta Tercer grado, según referencias orales porque no existen documentos, destacando su aplicación y obediencia al estudio. En el año 1953, a la par de recibir su Confirmación religiosa, de manos del Excelentísimo Arzobispo emeritense Acacio Chacón Guerra, en una de sus visitas pastorales a la parroquia Santa Lucía de Timotes, fue inscrito en el Grupo Escolar “Canónigo Uzcátegui” de la misma ciudad, para cursar su cuarto grado, convirtiéndose en uno de los tantos estudiantes protagonistas del estreno de las nuevas instalaciones físicas de dicha Institución, fundada en 1920 y concretada por el gobierno de Marcos Pérez Jiménez ese mismo año, resaltando de nuevo su obediencia, disciplina y apego a los oficios religiosos, culminando con éxito, en julio de 1955, su quinto grado de educación primaria. Desde muy niño participó en las festividades a San Benito de Palermo (29 de diciembre), devoción que venía impulsándose desde principios de Siglo y cuya Sociedad se había registrado el mismo año de su nacimiento, a la par de la construcción de la Capilla al Santo Negro, emprendida en 1945 impulsada por fervientes servidores. El tiempo lo convirtió en uno de sus más fieles devotos, acompañando la celebración anual en cada ocasión que se le presentara.
En el año 1955, su padre decidió llevarlo a Caracas, para completar sus estudios de primaria al amparo de los Padres Salesianos, quienes lo acogieron y apoyaron de manera incondicional, logrando avanzar satisfactoriamente hasta completar sus estudios de secundaria, afianzando su vocación religiosa hasta que en el año 1960, inició lo que conocemos como Noviciado. Entre los años 1961 y 1964, realizó sus primeros estudios de filosofía y formación docente, vale decir en la misma congregación caraqueña de los Padres Salesianos. Ese mismo año de 1964, gracias a su destacada actuación y a su probada convicción religiosa, los Superiores Salesianos lo enviaron a la Ciudad Eterna de Roma a continuar estudios de filosofía en la conocida Universidad Pontificia Salesiana, desde donde regresó tres años después con el título de Licenciado en Filosofía, cargado de conocimientos y con su vocación religiosa mucho más consolidada. Por tal razón, en agosto de 1967, asumió responsabilidades pedagógica en favor de los jóvenes estudiantes que se formaban con los padres Salesianos, tanto en Caracas como en el Estado Miranda. Posteriormente, en el año 1969, regresó a la Ciudad de Roma para continuar sus estudios superiores en Teología en la Universidad Gregoriana de Roma, siempre bajo el auspicio de los Padres Salesianos, los cuales concluyó en 1972, recibiendo su ordenación Diaconal un 27 de marzo de 1972, según informaciones recopiladas. Cargado de vivencias, repleto de conocimientos y nuevas experiencias, el joven religioso regresó a Venezuela y un 26 agosto del mismo año, fue solemnemente ordenado Neo-Sacerdote de la Iglesia Católica, en la ciudad de los Caballeros de Mérida, recibiendo la consagración sacerdotal de manos de Monseñor Ángel Pérez Cisneros, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Mérida. A este acontecimiento, acudieron desde su Timotes natal, delegaciones de feligreses, encabezados por familiares, amigos, autoridades e invitados especiales que vivieron tan extraordinario momento. Seguidamente, nuestro Sacerdote ofició su Primera Misa, un 08 de septiembre de 1972 (Día de la Bella, Virgen de Coromoto), celebrando el extraordinario ritual en el ara sagrada, con su familia, autoridades civiles, eclesiásticas, feligreses y paisanos en Timotes, específicamente en el Templo Santa Lucía de Timotes, su pueblo natal. Destacan las crónicas, la excelente participación de las Sociedad de la Virgen de Coromoto, con sus comparsas de Indios Cospes y Coromotanos, dirigidos por Pedro “El Indio” Toro y los diversos vasallos de San Benito, para entonces Giros, Giras y Negros San-beniteros, quienes dieron brillo y colorido, con sus danzas y musicalidad, a esta importante celebración. Muchos señalan que ese día histórico el Padre Godoy realizó públicamente su promesa de acompañar, cada 29 de diciembre, las celebraciones al Santo Negro de Palermo tan venerado en estas tierras andino parameras. En 1975 regresó a Roma, para continuar sus estudios de especialización en teología moral, en la misma Universidad Pontificia Gregoriana, los cuales terminó un año después. Por tal, en 1976 regresó a su país para cumplir nuevas responsabilidades como Sacerdote siempre al servicio de los humildes y de los Salesianos con su extraordinaria propuesta de formación educativa.
En cuanto a su apostolado como Sacerdote de la Iglesia, el Padre Godoy, cumplió labores pastorales en Valencia estado Carabobo, en Caracas y en San Antonio de Los Altos, estado Miranda; y como Docente formador, fue delegado y supervisor de la obra pedagógica de los Salesianos, en los mismos sitios señalados, a los cuales sumamos otras Instituciones educativas como el célebre Colegio Don Bosco de Valencia, el Liceo de San José de Los Teques y el Instituto Universitario Salesiano Padre Ojeda (IUSPO). Además del apoyo oportuno a las comunidades formativas de los Altos mirandinos, según nos señala el Padre Salesiano Rafael Andrés Borges, en su Semblanza biográfica. Sin olvidar, la extraordinaria obra desarrollada en cada ocasión en que viajó a su tierra natal, promoviendo las enseñanzas religiosas a sus paisanos en las celebraciones populares a la Virgen de Coromoto, en septiembre, o a San Benito, en diciembre, lo cual le valió el reconocimiento como Hijo Ilustre de Timotes, coincidencialmente cuando arribó a cincuenta años de fructífera existencia en 1994, en el gobierno municipal de la Profesora Mary Nava Montilla, Alcaldesa de Timotes; y toda la labor pastoral que desarrolló en paralelo, a su etapa de formación académica, en diversas comunidades de la Ciudad de Roma, donde los parroquianos italianos de diversas regiones, escucharon su prédica y observaron su ejemplo de cristiano comprometido y servidor de Jesucristo.
También destaca que justo cuando la capilla de San Benito de Timotes, recién restaurada bajo el gobierno parroquial del Presbítero Pablo Olivo León Uzcátegui, Rector de la Basílica Menor Santa Lucía de Timotes y de la Presidencia de Antonio “El Chino Toño” Duarte como Directivo de la Sociedad de San Benito, fue elevada a Santuario Diocesano, declarada como tal en acto solemne el 29 de diciembre de 2013, también se le rindió Homenaje al Padre Regulo Godoy, destacando su dones espirituales, su obra san-benitera y sus labores pastorales más allá de las fronteras municipales, siempre acompañado por la feligresía, autoridades, familiares y amigos que profesaron su admiración y aprecio por este paisano tan destacado.
En el diciembre de los últimos años, se sintió su ausencia, sus quebrantos de salud le impidieron cumplir con la cita anual ante el Santo Negro, lo cual era del conocimiento de nuestro pueblo cuando se anunciaba en la voz de los religiosos oficiantes: “Oremos por la Salud del Padre Godoy” y cuando se leía el oportuno mensaje digital que surgido de su puño y letra, llegaba a tiempo expresando sus saludos y justificando su ausencia con alegría y las bendiciones para todos. Igualmente fue de nuestro conocimiento que en septiembre de 2018, el Padre Godoy viajó a Roma, en búsqueda de mejores condiciones para la recuperación de su salud mermada, recordemos que padeció problemas renales desde los años ochenta. El final de su vida, según nos informa, respetuosa y solemnemente, el Padre Borges, fue de la siguiente manera: “los hermanos de la Comunidad de la Casa General se prodigaron en atenciones y cuidados extremos… fue atendido espléndidamente en la comunidad de la Casa General de los Salesiano romanos, donde vivió seis meses con las consecuencias del deterioro que tenía, su situación ya era irreversible. La Casa General de los Salesianos fue la misma en la que estudió décadas anteriores, sede del entonces Pontificio Ateneo Salesiano, los mismos espacios donde estuvo hospedado durante sus últimos seis meses de vida, antes de su fallecimiento: es decir, en el Sacro Cuore, en la zona conocida como Nuovo Salario, en Roma”, donde falleció un día 3 de marzo de 2019, a la edad de casi 75 años. De inmediato, y gracias a las tecnologías comunicacionales, la triste noticia se difundió por el mundo, y muy especialmente hacia sus hermanos religiosos en Caracas y su familia, amigos y autoridades en su Timotes natal, donde se sintió el impacto de tal acontecimiento. De inmediato se corrió la voz entre la feligresía y se inició una jornada de oración por el descanso eterno de su alma, con la esperanza de tenerlo entre nosotros, según su voluntad. El tiempo avanzó entre el recuerdo de su obra y la repatriación de sus restos a Venezuela, y su traslado hasta Timotes: Paraíso de Los Andes, que lo albergará por el resto de sus días.