3. Las exequias del padre Godoy
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El domingo, 03 de marzo de 2019, falleció en la Ciudad Eterna de Roma, nuestro paisano Presbítero Licenciado JOSE ROUMALDO “REGULO” GODOY MORA, destacado Sacerdote Salesiano. Recordemos que después de penosa enfermedad renal que ameritaba tratamiento riguroso y sesiones regulares de diálisis, partió el Padre Godoy a la ciudad de Roma (2018), donde pasó sus últimos meses de vida, bajo las atenciones solidarias, según logramos precisar, de los Padres Salesianos. También tenemos informaciones que luego de las honras fúnebres acostumbradas por la madre iglesia católica, sucedió la rigurosa preparación del cadáver, el cual fue embalsamado para unos treinta días de duración, recibidos los Santos Sacramentos, dispuesta su última voluntad, recibió los rituales religiosos del caso por parte de sacerdotes amigos de la misma familia de los Salesianos Romanos, allá en la Ciudad de Roma. Los Funerales solemnes fueron celebrados en la Basílica del Sacro Cuore en Roma, según lo registró el Padre Salesiano Rafael Andrés Borges, y sucedieron el sábado 9 de marzo de 2019, siendo presididos por uno de sus exalumnos y hermano: Mons. Raúl Biord. Cumplidos todos los trámites de rigor, a solicitud de familiares y paisanos, según registros, en los siguientes términos: “desde Timotes, sus familiares y paisanos, unido el clero y fieles merideños, solicitaron a los Superiores salesianos que los restos del venerado Padre Godoy reposaran en el Santuario de San Benito, en Timotes”. Por tal, sus restos mortales dispuestos en la urna de madera respectiva, fueron trasladados por vía aérea desde Roma a Venezuela, concretamente llegaron al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, Estado Vargas, desde donde lo trasladaron, sus hermanos religiosos, a la sede de la Congregación de los Padres Salesianos en Caracas, donde fue recibido con respeto, admiración y muestras de dolor, recibiendo Homenaje Póstumo y las celebraciones religiosas que se acostumbra en estos casos, tributadas a un pastor de la iglesia, era el domingo 24 de marzo de 2019. Luego, fue trasladado hasta Timotes, capital del Municipio Miranda del estado Bolivariano de Mérida, donde fue recibido por familiares, amigos, feligreses y autoridades de la iglesia local. Casi a la medianoche del lunes 25 de marzo de 2019, fue velado en capilla ardiente en casa de su pariente Liberato Paredes y Doña Jacinta de Paredes, el mismo hogar que tantas veces recibió su presencia, donde celebró la sagrada eucaristía el Padre Amilcar Lobo, Rector de la Basílica Menor Santa Lucía de Timotes. En la mañana del martes, 26 de marzo, previa celebración de la eucaristía por el Presbítero visitante Wilfredo García, fue trasladado con solemnidad hasta la casa de Doña Mery de Parra, su pariente, donde permaneció en capilla ardiente varias horas. Casi al mediodía, fue conducido a la Basílica Menor Santa Lucía de Timotes, para la eucaristía concelebrada, donde el pueblo tributó su último adiós, en medio de testimonios de tristeza y admiración por el paisano San- benitero. Allí celebró la misa el Presbítero Jesús Abraham Dávila, de la familia de los Padres Salesianos de Caracas, expresando testimoniales emocionantes de la importante obra desarrollada por el padre Godoy como formador de nuevas vocaciones sacerdotales y enseñanzas cristianas al colectivo. Concluido el responso correspondiente, se dio inicio al Acto solemne de lectura de Acuerdos, donde cada representante de las diversas Sociedades religiosas, expresó sus palabras de despedida y sus oraciones respectivas y sentidas por el descanso eterno de su alma. Al termino del ceremonial, sus restos fueron trasladados en hombros de los religiosos presentes hasta la salida de la basílica, donde fueron cargados por los vasallos de San Benito y los Custodios del Santo Negro, quienes avanzaron lentamente junto al pueblo y al séquito eclesial encabezado por Monseñor Baltazar “Cardenal” Porras y con extrema solemnidad digna de un clérigo destacado, por la avenida Miranda, al son de los tambores y en medio de los bailes de las distintas comparsas de San Benito, con rumbo al Santuario del mismo nombre. Allí se realizó la misa solemne de despedida presidida por el Cardenal Porras, quien ofreció la homilía en homenaje póstumo al Padre Godoy, destacando sus méritos indiscutibles como servidor de la iglesia cristiana. Con las campanadas fúnebres de fondo, hubo lectura de su biografía, por intermedio del Padre Salesiano Rafael Andrés Borges, quien tituló su escrito tipo Semblanza: “Padre José R. Godoy M. SBD Discípulo y Maestro de la Fe”, para conocimiento y admiración de los presentes, todo en medio de un emotivo ritual que concluido, escenificó el último paseo, en hombros de los feligreses y paisanos, alrededor de la Plaza Miranda, espacios donde tantas veces le rindió homenaje al Santo Negro. De nuevo en los recintos del Santuario, inmediatamente la urna contentiva de sus restos mortales, fue depositada con sumo respeto y cuidado en el panteón dispuesto y construido exclusivamente para tal fin, al costado izquierdo del santuario, donde quedó sepultado para siempre, cumpliéndose al pie de la letra, sus anhelos comentados en vida. Era la tarde fría y timotera del martes, 26 de marzo de 2019. Lágrimas, oraciones, tributos, respeto, admiración y satisfacción ante el ritual cumplido, marcaron el final de las exequias fúnebres que quedarán para la historia como el primer religioso que descansa en el embellecido Santuario de San Benito, donde muchos fieles acuden a pagar sus promesas, sus agradecimientos y en adelante a suplicar al alma del Padre Godoy, intercesiones ante Dios Omnipotente para alcanzar las gracias y bendiciones, porque como reseñó su biógrafo Rafael Andrés Borges: “El Padre José Godoy, fue el discípulo siempre fiel: a sus orígenes de familia andina, a la vida laboriosa del campo y en las diligencias cotidianas; fiel a su fe de bautizado, con la devoción doméstica y popular de sus raíces, fiel consagrado en la Vida Religiosa y en el ministerio sacerdotal; religioso sacerdote fiel a su congregación y a sus diócesis, en Mérida y en Caracas. En el hermoso resplandor de su vida, por encima de sus grados académicos, de sus evidentes dones de inteligencia y de personalidad, hay una certeza moral en el corazón de sus familiares, amigos, fieles y sus hermanos en el sacerdocio y en la congregación: es el brillo de su humildad y su sencillez, su profunda piedad y su ardor apostólico, con la calidez del amigo cercano que en algunas ocasiones también supo reconocer sus reacciones de recio temperamento”.