ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

← Desde mi casa a la plaza

Cronicario Cultural · 8Crónica

Canto y poesía a La Laca: dueña de los páramos

El merecure que el Maestro Rafael Valero le compuso a La Laca, cantado por Leffia Valero con el conjunto Rafael y sus Hijos, y el poema de Luis Eladio González Uzcátegui en su propia voz: Escolástica Rondón, la dueña de los páramos de Las Candelas, exaltada con canto y poesía.

Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

La Laca en una figura artesanal con el letrero «La Laca · Pueblo Llano».
La Laca en una figura artesanal con el letrero «La Laca · Pueblo Llano».

A Doña Escolástica Rondón, mejor conocida como La Laca o la dueña absoluta de los páramos de Las Candelas, donde su historia se hizo leyenda y poesía. Es el personaje que ha vivido más tiempo en la soledad del páramo andino, de paso en solitario, porque Juan Félix Sánchez, vivió largo tiempo, algo más de treinta años, pero acompañado de su esposa y sobrinos. La Laca tiene el mérito absoluto de haber sobrevivido en el páramo Las Candelas, durante cuarenta y ocho años. Honor y gloria a esta Mujer parameña, a quien le exaltaron su historia con canto y poesía.

(Texto original de Jesús María Espinoza Marín. EN: “Paramerías. Mucuchacayhay cuenta la historia”. Editorial Trinchera, Caracas, 2025)

Canción

La Laca

Letra: Maestro Rafael Valero. Conjunto musical: Rafael y sus Hijos de Las Piedras, municipio Cardenal Quintero. Canta: Leffia Valero. Música: merecure del folclore nacional.

Escuchar la canciónLeffia Valero con Rafael y sus Hijos · 3:42

“He seleccionado un ritmo del folclor venezolano con estilo de merecure hoy le canto a Pueblo Llano. La tierra que vio nacer un personaje afamado que según cuentan la historia quiero que pongan cuidado. Escolástica Rondón era su nombre que quedó identificado eso fue en mil ochocientos noventa y cinco al registro la asentaron. Ahí transcurrieron los años la joven se fue formando vivía en una casa de palma en el casco del poblado. Pero un día de mala suerte su situación se ha agravado con el prefecto del pueblo ella según se ha peleado. Fue tan grave la cuestión tanto rencor que su rancho habían quemado y no tan solo con eso se conformó del pueblo la desterraron. Ella con mucha tristeza a su pueblo ha abandonado no quedaba más remedio que marcharse de esos lados. Solo por una creencia fue que el jefe malpensado alguien a él le infundió que ella lo tenía hechizado. De acuerdo con su leyenda la brujería siempre la había practicado dicen que era veterana hacía aparecer lo que otros se habían robado. No les dejaré en suspenso voy a seguir relatando ahora es lo mejor del cuento y se los diré cantando. Con arpa cuatro y maracas y al compás que voy marcando ya no me entero su nombre solo Laca iban nombrando. Al páramo se marchó y en una cueva ella se siguió amparando donde llaman Las Candelas ahí vivió algo más de cuarenta años. Empezó a criar ovejas también crianza de ganado la visitaba la gente a mandarle a hacer trabajos unos para brujería y otro de un vino inventado que preparaba de plantas de ese páramo encantado. Eran plantas misteriosas que para muchos es raro le dicen díctamo real solo se ve con el sol de los venados. Ella nomás lo encontraba siempre en las tardes en lagunas orillado aquel excelente vino lo tenía recomendado para nunca envejecer y vivir gordo y rosado y la gente comentaba que era un pacto reservado. Muchos que lo aseguraban de espíritus encantados y después de mucho tiempo La Laca se había enfermado. Un sobrino que tenía a La Mitisús la trajo dicen que ahí se murió como de noventa años y aquí termina la historia, oiga la historia de un personaje llevado, una importante leyenda, óiganlo bien, al folclor de Pueblo Llano”

Poema

La Laca

Autor: Luis Eladio González Uzcátegui.

Escuchar el poemaEn la voz de su autor, Luis Eladio González Uzcátegui · 2:33

Entre tapetes de musgo y longevos frailejones que alumbran como velones La Laca: Escolástica Rondón ve la belleza y abrigo del risco y el farallón. Se aisló de la muchedumbre, su sueño era la cumbre con su vida en solitario llevando su escapulario. Caminos de cordilleras trajinando las laderas la morada es una cueva, el frío lo sobrelleva con su canto silencioso con el frailejón precioso con su oro amanecido en los riscos esparcido y el viento como saeta va lamiendo la cuneta. En aquella serranía sus ojos son poesía sus dedos son bellas rosas y sus piernas temblorosas ordena a Los Momoyes un canto que siempre oye. Las estrellas son sus hijos no necesita prefijos las lagunas son su escuela en paisajes y acuarela. Adoraba las centellas en esas noches tan bellas, tempestades, remolinos, las hojas como molinos triturando el veloz viento con su voraz escarmiento. Y La Laguna El Chorro con sus alas de abejorro soplaba grandes secretos a mujer y vericuetos. La Laca lleva quebrantos, nunca brotaron sus llantos en esas tierras gélidas fue dejando sus dormidas. Se nos quedó en las cumbres tejiendo nuevas costumbres en rocas y lejanías plantaba nuevas manías y en lagunas encantadas se quedaron sus miradas.

La Laca

Gráficas del autor y cortesía de las redes sociales (RRSS).

  • Dibujo de La Laca, Escolástica Rondón, la mujer que vivió cuarenta y ocho años sola en el páramo de Las Candelas.
    RetratoDibujo de La Laca, Escolástica Rondón, la mujer que vivió cuarenta y ocho años sola en el páramo de Las Candelas.

Su historia completa: «La Laca: dueña de los páramos»