Cronicario Cultural · 22Crónica
La tradición agrícola timotense
De los andenes y la papa domesticada por los Timotes a los molinos de trigo del Motatán, de Mr. Jelvis y sus hortalizas a los más de 300 despachadores que llevan la cosecha a todo el país: el cronista repasa mil años de agricultura en Timotes y los retos que vienen.
Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

- 1.000 añosdesde que los Timotes domesticaron la papa silvestre, antes de la llegada del europeo
- 350 añosde cultura del trigo en Timotes, desde 1619 hasta los años cincuenta del siglo XX
- +300despachadores de hortalizas en el pueblo, en los últimos sesenta años
Escuchar la crónicaNarrada con la voz de Jesús María Espinoza recreada con IA, con su autorización · 33:40
Agricultura ancestral
La tradición agrícola de Timotes, nos viene desde la época aborigen. Antes de la llegada del conquistador europeo, nuestros grupos ancestrales Timotes, distribuidos en territorio andino y agrupados en las principales familias: Mucuxamán, Mucumbás, Quindorá, Chiquimpú, Muarcé, Mucuyupú, Chicuá, Mucuguá, en el valle del Mucurujún y adyacencias; y otros como: Chachopíes y Muarcé, en Chachopo de Mucutucumpache; y los Chiruríes, también conocidos como los Mocotapoes, en el Pueblo de la Sal, actualmente Piñango, basaron su economía en labores exclusivamente agrícolas, aspecto que los convirtió en civilizaciones sedentarias.

Nuestros grupos ancestrales cultivaron sabiamente en terrazas para aprovechar las pendientes de las montañas. Utilizaban instrumentos de trabajo, tales como: coa, azada y azadón, elaborados totalmente en piedra y madera. Construyeron canales de regadío, conocidos como acequias. Estas llevaban agua desde las fuentes naturales hasta las tierras útiles. Igualmente, construyeron Estanques para almacenamiento del agua. También guardaban ciertos excedentes de la producción agrícola en depósitos subterráneos llamados: silos de almacenamiento, construidos ingeniosamente en las partes más altas de las montañas, por lo que practicaron un comunismo agrario que permitía distribución equitativa de alimentos para los grupos sociales existentes.
La base económica de estos grupos ancestrales fue la agricultura. Por su apego a estas tierras prodigiosas, fueron considerados como los de mayor avance socio-cultural de Venezuela. Su alimentación se basó en el cultivo de algunas variedades agrícolas y en la recolección ocasional de tubérculos o papas silvestres. Pero fue el maíz su alimento básico, utilizado en la elaboración de arepas y chicha, bebida que al fermentarse se utilizaba como licor en las celebraciones, principalmente. Fueron productos complementarios para su dieta: yuca, apio, papa. Su alimentación contó con el consumo, en pequeñas cantidades, de carnes de animales, como: lapas y venados; y aves como: pavas, tórtolas y otras. Además, utilizaban el fique y el algodón que llegaba por la vía del trueque con comunidades de tierras cálidas. También consumían rubas, frijoles, zapallo, batata, caymito, chayota, ají, jayo, churí, chirimoya, guayaba, aguacate, curubas, cacao y otros frutos silvestres como la nutritiva papaya. Utilizaron como aliciente un compuesto de nombre: saní, que lo llamaban Michiruy, especie de aderezo o polvo tostado de saní.

En el trabajo agrícola, se destacaron por la construcción de andenes o catafós. Es decir, realizaron cortes perfectos, escalonados, en cerros de pendientes muy pronunciadas y sostenidos curiosamente por bases de piedra. Este sistema fue desarrollado y perfeccionado para lograr el mayor aprovechamiento de los terrenos inclinados y para beneficiarse al máximo de la capa fértil de la tierra, evitando que fuera lavada por las aguas de lluvia. De la misma manera, construyeron acequias para llevar el vital líquido desde las nacientes naturales más lejanas hasta las tierras útiles para los sembradíos, o simplemente hasta estanques o depósitos para usarla en el consumo diario. Señalan las crónicas que, en algunas casas o bohíos, construían una especie de poza, donde mantenían el preciado líquido. También construyeron depósitos o silos destinados al almacenamiento de productos agrícolas sobrantes, por lo general: maíz o papa. Estos fueron construidos en diversas formas y tamaños, semejando cuevas en lo más alto de las montañas. Estas familias indígenas, cultivaron tanto el maíz como la papa silvestre, la que domesticaron para su aprovechamiento. Domesticar la papa silvestre implicó transformar una planta amarga y quizás tóxica de la madre naturaleza en un tubérculo seguro, nutritivo y cultivable mediante la selección humana a lo largo de generaciones. Las investigaciones históricas le establecen unos mil años antes de la llegada del europeo. En el caso de Los Timotes, dicho proceso de domesticación representó un grandioso logro de adaptación y conocimiento ecológico. Domesticar la papa silvestre también implicó seleccionar aquellas plantas de menor toxicidad, elegir los tubérculos más grandes para replantearlos y despojarlos de sus características originales, adaptación de las variedades de papas a las condiciones climáticas de las alturas andinas y la construcción de sistemas complejos de andenes en las laderas de las montañas, transformando el paisaje natural para suficiente humedad y evitar la erosión. Podemos concluir que la domesticación de la papa silvestre para los grupos ancestrales Timotes no solo fue un avance técnico de la agricultura sino las bases de su supervivencia y organización social en la cordillera merideña, ya que dominar los cultivos garantizó el sedentarismo, la estabilidad de su población y el desarrollo de una cultura superior, siempre vinculada con los ciclos de la tierra y el clima andino parameño.
La cultura del trigo

El proceso de relacionamiento o conquista y colonización, transformó totalmente las estructuras socio económicas, políticas y culturales de los grupos aborígenes originarios, imponiéndose el mestizaje cultural, la desaparición de la población originaria, la aparición de los cultivos de trigo, el uso de instrumentos y animales al trabajo agrícola, la aparición de la propiedad privada y la asignación de los resguardos indígenas o tierras de propiedad comunal.
Al pasar los años, los españoles introdujeron novedosos cultivos como: el trigo, el cual se adaptó favorablemente a la zona fría, convirtiéndose en producto básico de la economía colonial. Ojo, sin dejar de cultivar el maíz, que ha sobrevivido y permanece entre los rubros claves de nuestros productores. Por tal, durante el período colonial, independentista y republicano, es decir, cronológicamente desde 1619, se reportan cultivos y cosechas de trigo en Timotes hasta los años cincuenta del siglo XX, más de 350 años de la cultura del trigo. Aunque entre 1950 y 1990, existieron siembras con menos producción y se retomaron los cultivos del trigo, especialmente durante la época de crisis y polarización política entre 2015 – 2023, se perfeccionaron las técnicas agrícolas, se incorporaron nuevas tierras para labores productivas, y por supuesto, se cultivaron importantes variedades agrícolas que hicieron de este terruño, un centro económico productivo interesante de progreso durante la Venezuela agropecuaria.
Los molinos de trigo
Fue Timotes y sus campos productivos, desde lejanos tiempos, un importante centro productor de trigo, tal como lo dejara establecido Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno, quien reseñara que para el año 1884 “se producían anualmente unos 20.000 kilogramos del producto” (JAUREGUI MORENO, 1948), cifra que al transcurrir del tiempo se vio aumentada para bien de nuestra economía y los habitantes de este valle prodigioso. De ahí que la historia local, refiere la instalación y consolidación de estos sistemas de producción: los Molinos de trigo, siempre movidos por las torrentosas corrientes del Río Motatán.
Desconocemos cual fue el primer Molino y en qué fecha lo instalaron, aunque es preciso referir que los conquistadores españoles instalaron un molino de trigo, a mediados del siglo XVII, en el sitio de Mesa Cerrada. Este molino funcionó durante largos años, surtiendo las demandas de nuestra población. Más reciente, en tiempos del General Antonio Guzmán Blanco, ya existían en este prodigioso poblado varios Molinos de trigo que sacaban al mercado harinas y afrechos, además de garantizar la compra segura de toda la producción de trigo de la zona, generando empleo a varios padres de familia de la localidad.
Durante la época Gomecista, 1908 – 1926, quedaban en pie tres Molinos, que fueron propiedad de las siguientes familias: Uzcátegui, Mazzei y Fonseca. Estas pequeñas industrias producían varias toneladas de harina al año, entre otras, harina de primera, harina de segunda, afrecho y afrechillo, las cuales salían vía terrestre a los mercados del vecino estado Trujillo, de allí por vía marítima hacia Maracaibo y al Centro del País. Destaca que la harina de tercera, el afrecho y afrechillo se ofrecían para el consumo local.
La vida de los históricos Molinos se consolidó durante la época del Gomecismo. Algunos crecieron en importancia y producción, otros se daban el lujo de servirle a sus dueños en la elaboración exclusiva de harinas para solo el consumo familiar, ni siquiera para vender un bulto. Entre otros, el más notable fue el molino de Don Pantaleón del Carmen Uzcátegui, que producía, para el comercio, la afamada harina criolla “La Flor de Timotes”, producto de calidad que enaltecía nuestro gentilicio andino en otras regiones. Este gran Molino estuvo ubicado a orillas del Río Motatán, muy cerca de la Plaza Páez, hoy Plaza Miranda y era movido por las torrentosas y blanquecinas aguas del Río. Allí trabajaban constantemente casi una docena de personas, percibiendo muy bajos ingresos como era característico en aquella época. Sus dueños llevaban el trigo para su transformación y solo pagaban al molinero la popular maquilada, es decir, cierta cantidad de harina por la molienda.
Al transcurrir de los años, el número de Molinos aumentó a cinco y la producción anual fue considerable en beneficios para nuestros agricultores. Destaca que se instalaron Molinos en sitios apartados de nuestra jurisdicción como: Tafallez, Las Porqueras, Garabulla y otros que resolvieron a nuestros campesinos el problema de trasladar sus cosechas de trigo a sitios lejanos para lograr su transformación en harinas. Pero el destino les tenía marcada su existencia, ya que al desaparecer físicamente sus legítimos dueños, los Molinos quedaban abandonados, siendo en su mayoría saqueados y reducidos a ruinas. Además, lo que quedaba de ellos, fueron tristemente arrastrados por las mismas corrientes de agua que en otros tiempos los hicieran funcionar, en las ya famosas y temidas crecientes del Motatán.
De los Molinos Timotenses, solo quedaron historias, recuerdos nostálgicos e inolvidables que aún perduran en la mente lúcida de algunos mayores del pueblo y en los registros cronológicos de algunos archivos regionales.
La producción local

Llama nuestra atención que para finales del Siglo XIX, estas tierras prodigiosas producían gran variedad de rubros, tanto para el consumo interno como para comercializar en otros mercados, veamos los datos históricos:
“se producen caña de azúcar y tabaco que casi no se cultivan, garbanzos, hinojo, arvejas, trigo, cebada, papas, caraotas, ajos, quina, higos, membrillos y duraznos; de estos rubros se exporta la mayor parte a los estados vecinos. Se producen y consumen en la misma parroquia maíz, apio, yuca, guaje (?), aullamas, habas, mostaza, quinchoncho, tomates, zapaya, churí, chayota, rábano, parcha, limón, chirimolla, mango, toronja, cidras, granado, repollo, cebolla, ocumo y curubita”. (Jesús Manuel Jáuregui Moreno, 1948)
Además, se cultivan como yerbas medicinales más de treinta variedades de plantas, entre ellas: perejil, cilantro y achicoria. Se recogía: una cosecha de trigo anual y dos cosechas de arvejas. Se continuaba usando bueyes para labrar las tierras, calculándose en más de 300 labranzas existentes, todas productoras al menor. También se utilizaba en la agricultura, instrumentos de trabajo como: hacha, reja, machete, escardilla, paleta y barra.
A principios del Siglo XX, se mantenía esa misma dinámica económica, siempre en base al desarrollo de la agricultura. El viajero Fernando Benet, dejó sus impresiones de cuando estuvo por estas tierras en el año 1925, de Timotes nos dice textualmente: “sus cultivos principales son el trigo, las papas y en general, los frutos de tierra fría, así como el maíz y los plátanos”. (Fernando Benett, 1929)
Mr. Jelvis: pionero de la horticultura
Vale la pena destacar la incidencia que tuvo, para nuestra agricultura, la llegada de un ciudadano de origen Alemán, conocido en nuestro pueblo como OTTO JULISUS HERMANN HOLWIS WULFF alias Mister Jelvis, quien es considerado como el Pionero de la Horticultura Regional y la comercialización de hortalizas, por sus importantes aportes e innovaciones en el campo de la agricultura, rama de la cual hoy dependemos económicamente. Mister Jelvis “constituye el genio creador de la horticultura en Timotes, la vida y producción de la que dependen sus habitantes en gran parte se le debe a él, por ser el primero en enseñar a los campesinos de la zona el cultivo de hortalizas y flores”. (Luis Alfredo Rivas Mazzei, EL CAMPESINO, 1990)


El investigador Luís “Tito” Rivas Mazzei, nos señala que “Mister Jelvis arribó a Timotes a finales de 1923, adquiriendo una pequeña propiedad en el sitio de Casa de Teja, lugar prodigioso donde experimentó con muy buenos resultados la adaptación de nuevos cultivos hortícola que marcaron una nueva etapa en la tradición agrícola de la zona”. Desde esa fecha, comenzó el cultivo de hortalizas en varias labranzas de Timotes y sus adyacencias, difundiéndose por la región las prometedoras hortalizas o cultivos incrementados en más de cuarenta rubros producidos. Analicemos las observaciones del Dr. Rivas Mazzei:
“en noviembre de 1923 funda una pequeña finca en el sitio denominado Casa de Tejas. Se dedica con exclusividad al cultivo de hortalizas y flores. Con animales fletados transportaba su producción a la Carretera Trasandina para luego ser conducida a Motatán, La Ceiba y después a Lagunillas y Maracaibo para su comercialización.
Por el año 1928 cuando el país veía nacer la generación más importante del Siglo, también en Timotes la mano prodigiosa de Mr. Jelvis venido de Europa devastada por la guerra, surcaba las tierras abriendo sus pétalos de vida a la horticultura y floricultura merideña. Al llegar a Timotes… enseñaba con esmero y vocación la siembra, regadío, abono y demás técnicas desconocidas para la época… contribuyó… al progreso de la agricultura, da a conocer las nuevas técnicas como el sistema de riego por aspersión, rotación de cultivos para una mejor productividad. Surge poco a poco la tan variada producción hortícola. También en la conservación del ambiente es un adelantado. No utiliza químicos para los cultivos. Las aves (pavas) amaestradas para la limpieza de plagas, son sus medios más eficaces. No aplicaba… los funguicidas causantes de la polución y paralela degradación del ambiente”…. (Luis Alfredo Rivas Mazzei, EL CAMPESINO, 1990)
A Mr. Jelvis también lo consideramos como el pionero en la comercialización de hortalizas, ya fue el iniciador que llevaba su producción hasta los principales campos petroleros del estado Zulia, para comerciar y regresar cargado de insumos, productos y enseres. Desde esa fecha, nuestra economía agrícola, basada en la horticultura, ha ido modernizándose con la incorporación de las últimas técnicas aparecidas. Aunque muchos de los aportes de Mr. Jelvis aún perduran dentro de nuestros agricultores.
Los Timoto hortícolas y algunas cifras
A partir de la década del 60 del Siglo XX, aparecieron diversos comerciantes locales, siguiendo el ejemplo emprendedor de Mr. Jelvis, quienes invirtieron en la adquisición de vehículos de transporte (camiones) y comenzaron la compra y venta de hortalizas con el propósito de trasladarlas hasta los mercados de Ciudades importantes como: Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maracay y Caracas, donde las comerciaban. Entre los pioneros de esta etapa, destacaron: Cipriano Hoyos, Francisco “Chico” Briceño, Cipriano Andara, Ramón “El Gato” Aldana, Bonifacio Toro, Horacio Peña, Juan Briceño, Nicanor Parra y otros. Estos pequeños comerciantes pagaban la mercancía a la vuelta de viaje y poco a poco fueron progresando hasta convertirse en lo que conocemos como los prósperos “Despachadores de Hortalizas”, los cuales invirtieron sus ganancias en construcción de galpones para almacenamiento de las hortalizas, mejores vehículos de carga y transporte y otras acciones que los proyectaron como afortunados comerciantes. Esta dinámica se desarrolló durante los últimos sesenta años y los “Despachadores de Hortalizas” superaron la suma de 300 en nuestro pueblo, avanzando hacia prósperos comerciantes que registraron sus firmas personales, generando empleos directos y contribuyendo sobremanera al desarrollo económico de nuestro pueblo y de la región. A finales del Siglo XX, nuestros “Despachadores de Hortalizas” inundaron con sus productos agrícolas producidos y adquiridos en estas tierras, todos los mercados del país, incluso comerciaron con las Islas del Caribe, convirtiendo a Timotes en punto de referencia Nacional, como productor y comercializador de hortalizas.
A finales del Siglo XX, Timotes fue uno de los pueblos venezolanos con vida propia, basada en la producción y comercio de hortalizas y flores. Desde Timotes salían, diariamente, decenas de camiones cargados de productos perecederos hortícolas con destino a todos los mercados del país: mayoristas, independientes, detallistas, cooperativas, supermercados y otros. Entre los rubros más importantes están: lechuga de todo tipo, coliflor, zanahoria, repollos, remolacha, cilantro, perejil, habas, apio España, rabanito, cebollas, apio, papas y otros, que para el año 1989, según estudio realizado, sumaron algo más de 1.510.000 kilogramos semanales de hortalizas, cifra que representó casi 6.000.000 de kilogramos mensual, manteniéndose casi constante a todo lo largo del año (VARIOS AUTORES, 1989). Complementa esa producción, la comercialización de 150.000 docenas de claveles mensual, lo cual generó un ingreso global de 15.500.000 Bolívares mensual, cifra que permitió solidez a nuestra economía.

El nuevo Siglo XXI nos confirma el extraordinario potencial agrícola de Timotes y sus campos prodigiosos. Nuestra dinámica agrícola se complejizó de tal forma que actualmente existen diversos tipos de intermediarios que participan activamente en el proceso de comercialización de hortalizas, convirtiendo a Timotes en un centro económico de gran importancia para el país. Timotes se convirtió en el principal centro de comercialización de productos hortícolas y en el principal receptor o centro de acopio de toda la producción proveniente de estados como Trujillo, Táchira, Mérida y otras zonas del país, desde donde los productores arriman sus productos agrícolas, que luego son clasificados y procesados con dedicación en las diversas empresas comercializadoras que tienen el encargo de llevarlo hasta los consumidores de todo el país. Para el año 2010, en Timotes se producían y comercializaban unas 12.000 toneladas mensuales de hortalizas, lo que representa unos 12.000.000 de kilogramos al mes, es decir, 144.000.000 de kilogramos anuales de hortaliza. De esta importante cifra de 12.000 toneladas al mes, se calcula que nuestro Municipio aporta un 45 % de esa cifra, lo que se traduce en una producción de aproximadamente 5.400 toneladas de hortalizas, es decir, 5.400.000 kilogramos al mes y unos 64.800.000 kilogramos de hortalizas, lo cual hace de Timotes un centro económico importante por los ingresos en Bolívares que representa esas cifras, los cuales multiplicamos por los precios promedios del kilo de hortalizas, datos aportados por el Ingeniero agrícola Ramón Ramírez.
Entre los principales productos perecederos, según estudios realizados por la Universidad de Los Andes, Núcleo Trujillo, están: Hortalizas de hojas: acelga, acelga China, ajo porro, albahaca, berros, cebolla en rama, cebolla criolla, apio España céleri o sedano, cilantro, perejil, col de Bruselas, achicoria o escarola, espinaca criolla, espinaca italiana, endivia, hinojo, lechuga americana, rúcula, lechuga romana, lechuga criolla, lechuga genovesa, mostaza, packchoy, radicho, repollo blanco, repollo chino, repollo crespo, repollo coriano, repollo morado, ruibarbo; Hortalizas de Inflorescencia, como: alcachofas, brócoli y coliflor; Hortalizas de bulbo: cebolla redonda y colinabos; Hortalizas de raíces y tubérculos, entre ellos: papas, apio, nabo chino, nabo redondo, rábano, remolacha y zanahoria; Hortalizas de frutos, como: ají mongo, ají Chile, chayota, Tomate, tomate de árbol, calabacín, pimentón largo y pimentón corto, pimienta, pepino, berenjenas; y Hortalizas de tallos y legumbres como: habas, espárragos, vainita corta, vainita larga, vainita ancha, zapallas, Churí y auyama. Además, un sinfín de plantas aromáticas, entre otras: ruda, romero, menta hierbabuena, manzanilla, cola de caballo, artemisa, albahaca morada o blanca, toronjil, zabila, sauco, poleo, espadilla, malamadre y Hierba Santa; frutas como: fresas, duraznos, mora piña, higos, limones, aguacates y moras y una gran variedad de flores como: claveles, rosas, astromelias, soliaster, estatis, pompones, girasol y follajes.


Insertamos, por su interesante aporte para la sumatoria de rubros, este testimonio de un productor de Mesa Cerrada, cuenta:
“Últimamente se sembró algunos cultivos novedosos, ejemplo: lechuga romana roja y lechuga americana roja. Le decían: Isidra, porque la trajo el Sr. Isidro. Toti está sembrando un tipo de coliflor, tipo tornillo, denominada romanesco, de origen italiana. Otra coliflor de color verde, otra de color morado, rica en antioxidantes. Recuerda la producción de berros. Se siembra mostaza y mostacita, se sembró mostaza crespa, son exquisiteces. Coles crespas y todo lo que se pueda se siembra. Mi padre sembró remolacha azucarera, aquí se da. Espárragos morados, de escaso rendimiento, por lo que se dejó de sembrar. Se sembró endivia belga, crece en lo oscuro, tiene mucho trabajo, el brote es lo que se consume, eso lo sembró Frank Wandevall, el belga. Se siembran champiñones, por los lados de Chachopo” (Ing. Jorge Dorschlag, 2026).
Mientras, el Ing. Ramón Antonio Ramírez, especialista del área agrícola y un apasionado de la agricultura, nos señala: “Timotes es tierra fértil en Monte Alto. Una oportunidad es la siembra del cultivo de aguacate. Este cultivo, en referencia a la gráfica, se encuentra en el sector Santa Cruz de Mijará”, ubicado al Este de Timotes, capital del municipio, estado bolivariano de Mérida. “Es un legado del productor Eugenio Becerra. Honor y gloria” a este personaje del campo prodigioso. Esto “es una demostración de que si podemos producir aguacates”. En el mismo orden, continúa explicando, en torno a los nuevos cultivos: “El municipio Miranda potencia la siembra de garbanzos, se abren nuevas oportunidades para diversificar la economía y no depender solo del cultivo de las hortalizas”. Se procedió a reintroducir los cultivos de café, porque lo habíamos dejado a un lado y son muy pocos los productores que lo hacen. De este cultivo esperamos buenas noticias y un cifrado de esperanzas para la economía local. Y finaliza, mostrando orgulloso, gráficas del “Cultivo de uvas en Timotes, es nuestra tierra fértil en montaña altas” (Ing. Ramón Ramírez, 2026).


Creemos en las potencialidades de nuestra tierra, con su excelente y variado clima, pero también por el empeño, esfuerzos y creatividad de los agricultores Timoto hortícolas que día a día continúan cultivando esos campos prodigiosos y adorados. De ellos hemos dicho: hombres y mujeres que escriben sus poemas vegetales en la madre tierra para cosechar y contribuir al desarrollo individual, familiar y colectivo. Pero los esfuerzos no deben quedarse solo en la extraordinaria producción agrícola, que día a día, se recupera para beneficio de todos, sino que se deben multiplicar esfuerzos para darle mayor valor agregado a los productos agrícolas, lo que representaría un avance significativo para mejorar la calidad de vida de nuestros productores y la solidez de esa economía propia que hemos descrito.
En fin, la Tradición Agrícola actual se mantiene gracias al tradicional legado de nuestros aborígenes Timotes y Cuicas, los aportes de los europeos con los cultivos del trigo, las innovaciones de Mr. Jelvis, quien modernizó la agricultura local, introduciendo la horticultura o siembra de hortalizas y todos los esfuerzos creativos y constantes de nuestros productores actuales. Por tales afirmaciones, es impresionante el valor de la agricultura que nos legaron nuestros pueblos ancestrales que ocuparon estos mismos espacios, de los cuales somos sus herederos: “tanto vale cultivar un campo como escribir un libro”. Los Timotes fueron grandes agricultores por excelencia. Los Timoto Hortícolas, son testimonio vivo del progreso productivo de la región.
Los retos de nuestra horticultura
Nuestra horticultura, en medio de la coyuntura, enfrenta retos interesantes porque a pesar del excelente potencial productivo, los Timoto hortícolas tendrán que ingeniársela para sortear grandes desafíos para mantener el rendimiento y la sostenibilidad de la actividad agrícola. En cuanto a comercialización, esperamos por un nuevo modelo estratégico de comercialización, acceso a insumos agrícolas y semillas, implementación de un sistema integral de planificación de siembras, mejoramiento de las vías de comunicación, optimización del transporte y seguridad para cumplir con el proceso de suministro a los mercados del país y la búsqueda de alternativas para la conservación de los suelos y aguas, ante los efectos devastadores del cambio climático, con sus lluvias y heladas inusuales.
Es bueno reflexionar, en base a los argumentos históricos, sobre la necesidad de invitar a la población a consumir los productos agrícolas locales, a incentivar desde las instituciones escolares el consumo masivo de hortalizas para fomentar hábitos de consumo de vegetales que proporcionan buena salud a la población. En el mismo orden, promover la enseñanza, permanente, en las instituciones educativas, sobre el procesamiento y conservación de vegetales y hortalizas, lo que redunda en múltiples beneficios para los usuarios. Es una contradicción que en jurisdicción del municipio más importante en cuanto a producción y comercialización de productos agrícolas como las hortalizas, cueste tanto conseguirlos y que pocos sectores los consuman e incluyan en la dieta diaria.
A esto le sumamos, la imperiosa necesidad de crear la Universidad Agro-turística del Páramo, con sede en Timotes, la cual oriente y establezca programas de formación en el área hortícola y turística que incluya: los procesos productivos y de comercialización, donde sea prioritario mantener el grandioso legado de nuestra tradición agrícola, de los saberes ancestrales y populares y la utilización de técnicas ancestrales para el trabajo o aplicadas a la producción, estudio de suelos, producción y diversificación de semillas, rendimiento y comercialización estratégica, protección de nacientes de aguas y de cuencas hidrográficas, defensa integral del ambiente, y uno de los aspectos más interesantes: el desarrollo de la industria agroalimentaria que garantice el procesamiento de las hortalizas, vegetales y frutos, dándole valor agregado a toda la producción, lo que permitirá mayor riqueza económica y mejoramiento de la calidad de vida de los productores agrícolas. Lograr concretar esta etapa, sería coronar con éxito el recorrido centenario del proceso hortícola timotense, porque no solo podemos quedarnos en producir y comerciar las hortalizas, pensamos que podemos desarrollar parte de la industria agroalimentaria y convertir a Timotes en el centro económico más importante del páramo andino, con ofertas permanente de trabajo, con gran potencial como destino turístico novedoso y prometedor para el turismo agrario y con un sin fin de resultados obtenidos por el desarrollo impostergable del agro local y regional.
Dejemos pues a los especialistas y expertos del área agrícola, levantar las banderas del progreso innovador y realizar las diversas propuestas que hagan realidad estas ideas para convertir a Timotes en el verdadero Paraíso de Los Andes.
La crónica, en el tiempo
Mil años de tradición agrícola
Las fechas y las cifras de la crónica, una tras otra: de la papa silvestre a los cultivos que vienen.
- La agricultura ancestral
- La cultura del trigo
- La horticultura

Papas recién desenterradas, todavía con tierra, al pie de la mata. Hace unos mil años
La agricultura ancestral
Se domestica la papa silvestre
Antes de la llegada del europeo, los Timotes transforman una planta amarga y quizás tóxica en un tubérculo seguro y nutritivo, eligiendo generación tras generación los más grandes y los menos tóxicos.

Dibujo a tinta de andenes: terrazas escalonadas en la ladera, sostenidas por muros de piedra. Antes de la conquista
La agricultura ancestral
Andenes, acequias y silos
Cortes escalonados en los cerros, sostenidos por bases de piedra —los andenes o catafós—; acequias que traen el agua desde las nacientes, y silos en lo alto de las montañas para guardar el maíz y la papa.

Espigas de trigo y un tazón de granos sobre un saco. 1619
La cultura del trigo
Empieza la cultura del trigo
Los españoles traen el trigo, que se adapta a la zona fría y se vuelve producto básico de la economía colonial. Desde 1619 se reportan cosechas en Timotes, sin dejar de sembrar el maíz.
Mediados del siglo XVII
La cultura del trigo
El molino de Mesa Cerrada
Los conquistadores instalan un molino de trigo en Mesa Cerrada, que funciona durante largos años surtiendo a la población.
1884
La cultura del trigo
Veinte mil kilos de trigo
20.000 kg al año
Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno reseña que en Timotes «se producían anualmente unos 20.000 kilogramos» de trigo.
1908 – 1926
La cultura del trigo
Tres molinos en pie
En la época gomecista quedan los molinos de las familias Uzcátegui, Mazzei y Fonseca. El de Don Pantaleón del Carmen Uzcátegui hace la afamada harina «La Flor de Timotes».

Aspersores regando un sembradío al pie de las montañas. Noviembre de 1923
La horticultura
Llega Mr. Jelvis
Funda una pequeña finca en Casa de Teja, se dedica a las hortalizas y las flores, y enseña el riego por aspersión, la rotación de cultivos y a limpiar las plagas con pavas amaestradas, sin químicos.
1925
La cultura del trigo
Lo que vio un viajero
Fernando Benet anota que los cultivos principales de Timotes «son el trigo, las papas y en general, los frutos de tierra fría, así como el maíz y los plátanos».

Timotes desde el aire: los techos de teja, la plaza arbolada y la torre de la iglesia. Década de 1960
La horticultura
Nacen los despachadores
Comerciantes del pueblo compran camiones y llevan las hortalizas a Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maracay y Caracas. Con los años serán más de 300 «Despachadores de Hortalizas».

Lechugas en hileras, vistas de cerca. 1989
La horticultura
Un millón y medio de kilos por semana
1.510.000 kg a la semana
Salen de Timotes, cada día, decenas de camiones. Además se venden 150.000 docenas de claveles al mes.

Una carretera que serpentea entre parcelas de distintos colores en el fondo del valle. 2010
La horticultura
El gran centro de acopio
12.000 toneladas al mes
Timotes recibe la cosecha de Trujillo, Táchira, Mérida y otras zonas del país, y la lleva a todo el país. El municipio Miranda aporta un 45 % de esa cifra.
2015 – 2023
La cultura del trigo
Vuelve el trigo
En la época de crisis y polarización política se retoman los cultivos de trigo.

Aguacates verdes en la rama. 2026
La horticultura
Lo que viene
Aguacate en Santa Cruz de Mijará, garbanzos, café que se vuelve a sembrar y uvas en la tierra alta; y en Mesa Cerrada, romanesco, endivia belga y lechugas rojas.
Deslice o use las flechas para recorrerla.
Cómo funcionaba
Del trigo a la harina
Toque cada paso para verlo en el esquema.
Salían del pueblo
Por tierra a los mercados de Trujillo y, de allí, por mar a Maracaibo y al centro del país.
- Harina de primera
- Harina de segunda
Se quedaban en Timotes
Se ofrecían para el consumo local.
- Harina de tercera
- Afrecho
- Afrechillo
La maquilada Los dueños llevaban su trigo al molino y no pagaban en dinero: al molinero le tocaba la «maquilada», cierta cantidad de harina por la molienda.
- Mesa CerradaEl de los conquistadores, de mediados del siglo XVII.
- Los UzcáteguiEl de Don Pantaleón del Carmen, cerca de la Plaza Páez, hoy Plaza Miranda: «La Flor de Timotes».
- Los Mazzei y los FonsecaLos otros dos que quedaban en pie entre 1908 y 1926.
- Tafallez, Las Porqueras, GarabullaMolinos en sitios apartados, para no llevar la cosecha lejos.
Dibujo sencillo de un molino rústico de agua a la orilla del río, hecho para este sitio. No reproduce ninguno de los molinos de Timotes, de los que —dice el cronista— «solo quedaron historias».
Ayer y hoy
Lo que se sembraba en el siglo XIX, ¿se siembra hoy?
Los 41 rubros que Jáuregui Moreno anotó para finales del siglo XIX, puestos frente a la lista de hoy que trae la misma crónica. Toque un grupo para verlo solo.
- 20 SiguenEstán también en la lista de hoy.
- 2 VolvieronSe habían dejado y la crónica cuenta que se retoman.
- 19 No están en la lista de hoyLo que no quiere decir que nadie los siembre.
TrigoVolvióSe vendía fueraSe retomó entre 2015 y 2023
GarbanzosVolvióSe vendía fueraEl municipio potencia su siembra
PapasSigueSe vendía fuera
HinojoSigueSe vendía fuera
HigosSigueSe vendía fuera
DuraznosSigueSe vendía fuera
MaízSigueSe consumía en la parroquia«Permanece entre los rubros claves»
ApioSigueSe consumía en la parroquia
AuyamasSigueSe consumía en la parroquia
HabasSigueSe consumía en la parroquia
MostazaSigueSe consumía en la parroquia
TomatesSigueSe consumía en la parroquia- ZapayaSigueSe consumía en la parroquiaHoy, «zapallas»
- ChuríSigueSe consumía en la parroquia
ChayotaSigueSe consumía en la parroquia
RábanoSigueSe consumía en la parroquia
LimónSigueSe consumía en la parroquia
RepolloSigueSe consumía en la parroquia
CebollaSigueSe consumía en la parroquia
PerejilSigueHierba medicinal
CilantroSigueHierba medicinal
AchicoriaSigueHierba medicinal
Caña de azúcarNo figura hoySe vendía fueraYa entonces «casi no se cultivan»
TabacoNo figura hoySe vendía fueraYa entonces «casi no se cultivan»
ArvejasNo figura hoySe vendía fueraDaban dos cosechas al año
CebadaNo figura hoySe vendía fuera
CaraotasNo figura hoySe vendía fuera
AjosNo figura hoySe vendía fuera
QuinaNo figura hoySe vendía fuera
MembrillosNo figura hoySe vendía fuera
YucaNo figura hoySe consumía en la parroquia- GuajeNo figura hoySe consumía en la parroquiaCon un «(?)» en la fuente
QuinchonchoNo figura hoySe consumía en la parroquia
ParchaNo figura hoySe consumía en la parroquia
ChirimoyaNo figura hoySe consumía en la parroquia
MangoNo figura hoySe consumía en la parroquia
ToronjaNo figura hoySe consumía en la parroquia
CidrasNo figura hoySe consumía en la parroquia
GranadoNo figura hoySe consumía en la parroquia
OcumoNo figura hoySe consumía en la parroquia
CurubitaNo figura hoySe consumía en la parroquia
Todo lo que se siembra hoy, en ilustraciones: el huerto de la crónica nº 21 →
La clasificación es nuestra: comparamos nombre por nombre las dos listas de la crónica (la de Jáuregui Moreno y la de la Universidad de Los Andes, Núcleo Trujillo). El maíz cuenta entre los que siguen porque el cronista dice que «permanece entre los rubros claves de nuestros productores».
Ilustraciones de referencia hechas con IA para este sitio; no son fotografías de cultivos de Timotes.
Las cifras, a escala
De 20.000 kilos a 144 millones
Las cifras de producción que da la crónica, en la misma regla. Cambie la unidad para verlas por mes, por semana o por día.
Todo el trigo que Timotes cosechaba en un año de 1884 equivale a lo que en 2010 movía su comercio de hortalizas en poco más de una hora: unos 73 minutos.
Las cuentas de la regla son nuestras: la crónica da la cifra de 1884 por año, la de 1989 por semana y la de 2010 por mes, y aquí las pasamos todas a la misma unidad. El trigo y las hortalizas no son el mismo producto: lo que se compara es el tamaño.
