ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

← Ecos de MucurujúnHistóricas

4. Fray Camejo

754 palabras · 4 min de lectura

Dibujo a plumilla de un fraile de hábito con el brazo en alto.

Fray Camejo

¿Qué sí era Camejo, o era Camelo?
¡No estamos seguros!
¿Qué si era fraile, o era seglar?
¡No estamos seguros!
¿Qué si cumplió la orden emanada de Vásquez de Cisneros?
¡De eso si estamos seguros!

Como también estamos seguros de que éste Francisco a secas, es un personaje muy singular en la historia de Timotes.

Camejo o Camelo, he aquí un dilema, para debatir entre la “J” y la “L” posiblemente, ha sido un gazapo ortográfico. Porque el amanuense de un humilde lugar, sometido en los días de la colonia al régimen de los pueblos aborígenes, no tenia por que ser de los más cultos del Consejo de Su Majestad; así lo evidencian los errores ortográficos, palpados en los documentos escritos en aquella época, ejemplo: Cuva por Cuba, con V en vez de B, etc. En conclusión aquí prevalece la “J” por ser el apellido Camejo universalmente común; y no así el Camelo, por demás desconocido; y por que cuándo niños nos dijeron en la Escuela Canónigo que FRAY FRANCISCO CAMEJO había sido el fundador de Timotes, y punto.

Qué sí era fraile o seglar. Hay apuntes que señalan a Fray Francisco Camejo, como Juez Corregidor de Naturales. Fraile y Juez, a la vez, eso no implica que haya tenido dualidad de funciones. O que después de haber sido Juez, haya sido fraile. Es sabido que seglares que jamás pisaron convento alguno en España, terminaron vistiendo sotana, aquí en el Nuevo Mundo. Pues laicos que por razones de conciencia, o atraídos por privilegios, o por vocación mística; se entregaban a la vida religiosa. Sobran buenos ejemplos de conquistadores que renunciaron a la coraza metálica y a la espada, para optar por la sotana y la camándula. Bartolomé de las Casas fue uno de ellos, vino como abogado, con atribuciones de cargo real y termino siendo un fraile de renombre histórico.

Que Francisco Camejo, cumplió a cabalidad el dictamen emanado del Visitador Real del Consejo de su Majestad, Alonso Vásquez de Cisneros. Sí lo cumplió, cual era el de ejecutar el auto de población y resguardo de las tribus que vivían en Mucumbás, Mucagúa y Mucurujún, y sus alrededores.

Sesenta años después de la llegada del conquistador Juan de Maldonado, al Valle de Corpus Cristo, llego el licenciado Alonso Vásquez de Cisneros, investido con el cargo de Oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada. Entre sus atribuciones, tenía la de velar por la administración de los representantes Reales; establecer la condición de vida de los aborígenes y fijar tributos. El licenciado Vásquez, escuchó información, tanto secretas como publicas, y consideró que eran precarias las condiciones en que se hallaban los pobladores del Valle de Corpus Cristo, por lo cual ofreció incrementar y desarrollar el ganado vacuno y lanar, asimismo seria la propuesta para aupar la agricultura y con especial atención al cultivo de trigo.

El licenciado Vásquez, preocupado por los informes recibidos y por la poca o nula organización administrativa, emite una orden por más trascendente al fraile Francisco Camejo, el día 11 de septiembre de 1619; cual era la de escoger un sitio que reuniera condiciones mínimas para levantar un poblado que sirviera de asiento a los encomenderos y a los evangelizadores, sitio que según él debería ser así:

“Un sitio mejor y mas acomodado, para que allí junto
se edifique y haga iglesia, y delante de ella
se señale una plaza cuadrada, y las calles sean
rectas, y se señale los solares cuadrados; y se
aglutinen allí todos los naturales circunvecinos”.

No era cosa fácil para el fraile Camejo, hallar el sitio que le exigía el licenciado Vásquez, por tanto los posibles sitios a elegir, presentaban serios inconvenientes. Mucumbas era estrecho y encajonado, con agua suficiente y buen clima, pero de caótica superficie para el trazado de las calles. Mucagúa, de amplio, vistoso y llamativo panorama, pero con el handicap de no poseer agua, se decía que muca agua, significaba sin agua. Y por último tenían el temible valle de Mucurujún, con una superficie arrebozada de arena y piedra y con las arremetidas del Motatán cual espada de Democles, debido a las intensas lluvias y a los deshielos en los altos páramos.

El fraile Camejo, barajo los pro y contra de Mucumbás, Mucagúa y Mucurujún. Y se quedó con Mucurujún, allí se rodeó de las familias Murfí, Asgasé, Muscagúan, Mucuchurían, Mucumbí, Mucuray, Comurcá, Tinjaka, Timoaka, Timoní, Timoyí. Y trazaron la iglesia, la plaza, las calles y los solares, el día 13 de diciembre de 1619. Y nació Timotes.

Eduardo Villarreal Araujo · Ecos de Mucurujún