Preliminares
2.546 palabras · 13 min de lectura
DESDE
MI CASA
A LA PLAZA
JESUS MARIA “CHUMA” ESPINOZA MARIN
2026
“CREO EN EL AMOR
Y EN EL ARTE
COMO LAS VIAS
HACIA EL DISFRUTE
DE LA
VIDA PERDURABLE”
AQUILES NAZOA
“Es muy fácil disfrutar un libro,
hojearlo, leerlo y releerlo,
sin saber que para tenerlo
hubo esfuerzos y desvelos,
revisiones y reflexiones,
muchas horas de trabajo,
angustias, expectativas,
alegrías y tristezas,
por eso es de alto valor
atesorarlo en nuestras manos,
vamos entonces con alegría
al disfrute pleno,
hacia lo perdurable
del arte”
JESUS MARIA CHUMA ESPINOZA MARIN
DEDICATORIA
A LA ENCANTADORA
DIOSA DE LOS PARAMOS
A MI MADRE:
ROSA MARGARITA MARIN DE ESPINOZA,
HEROÍNA DEL TRABAJO.
A MIS QUERIDAS HERMANAS:
YRAIDA, ANA MARGARITA,
MARIA JOSEFINA, MAYRA DEL VALLE,
LENNY BEATRIZ Y YAMILETH COROMOTO.
A LA MEMORIA DE MI SOBRINA
YURIMAR DEL VALLE ESPINOZA.
A TODOS MIS FAMILIARES Y AMIGOS,
EN ESPECIAL A MIS SOBRINAS:
MICHELLE, MARIANA, ROSIBETH, MARIAM,
ANNEL, ELIS OLIVIA, FREANNA, ANA KARINA,
ELIANA, LISETT, ROSANGELY, SOFIA,
SUSEJ MARIANN, FABIANA, VALERY.
A MIS NIETAS:
LAURITA VIRGINIA Y MARIA JULIETA,
A MARIA PAULA XAMÁN.
A LOS HIJOS Y AMIGOS DE TIMOTES:
AMANTES DE LA TIMOTEÑIDAD.
AGRADECIMIENTO
A la Lcda. Marbella Villarreal y demás personal
del Concejo Municipal Bolivariano, gestión 2015.
A Adriana Carrillo de Betancourt y Familia.
A Ildefonso Espinoza e Irenio Espinoza, parientes.
Al músico Oscar Rodríguez, director de la
banda municipal Dionicio Dávila.
Al Poeta Ramón Sosa Pérez,
siempre solidario y acertado
en sus observaciones.
A todos quienes han contribuido
con su aporte económico
para la publicación de esta obra.
DESDE MI CASA A LA PLAZA
Desde mi casa a la plaza
comienza este recorrido,
lo bello de lo vivido
con esa brisa que abraza.
La palabra se desplaza
señorial por lo querido
buscando cálido nido
y el dulzor de la melaza.
Sentimos que nos alcanza
con su discurso atrevido
y cual jardín florecido
es un salmo de alabanza.
Tierno canto de esperanza
del Timotes redimido,
repitiendo BIENVENIDO
desde mi casa a la plaza.
Jesús María “Chuma” Espinoza Marín
ACHISPADO DE TIMOTEÑIDAD
Igual hubiera dicho que empapado o calado de la particular esencia que se respira tras las montañas del sugestivo lar. No me aventuré quizá porque con la primera, alguien sugeriría que lo causó el olor al apetitoso tubérculo paramero y de la segunda, seguramente otros pensarían en que no vale la pena “calarse” esta explicación.
“Achispado” es una voz fácilmente digestiva en el lenguaje andino y sin duda, asimilada por los lectores del maravilloso atado de historias y cuadros de costumbres que el generoso amigo Jesús María Espinoza Marín o “Chuma”, como le conocemos en cercanía y afecto, nos entrega, nomás abrir las páginas de éste libro.
Resultó cautivante el recorrido y no podía ser menos, si valoramos la guiatura de la mano del gran relator que es nuestro Cronista amigo, meritorio indagador y acucioso husmeador de los hechos cotidianos, justo allí donde los protagonistas emergen con un cuento, una tradición, una devoción, una fiesta o una fecha memorable.
Muchos espacios culturales de Timotes me son caros en el afecto y el recuerdo. Conocí a varios poetas locales en plena fluorescencia de su musa, los admiré en sus Caminos de Neblina, escuché a los bardos que desertaban su azadón en el plantío o las tareas hogareñas para ceder sus versos campechanos impregnados de hondo lirismo.
En 1997 –Centenario del natalicio del poeta Andrés Eloy Blanco- compartí jubiloso la tertulia poética en la Casa de La Cultura Don Jesús María Espinoza Becerra, epónimo del bisabuelo de Jesús María Chuma Espinoza. Aquel fue noble tutor de la educación timotera y el bisnieto es digno relevo humanístico del Timotes contemporáneo.
Amén de ser parte del ceremonial parlamentario de la histórica Sesión Solemne en homenaje al vate cumanés en el Municipio Miranda, al lado de una veintena de intelectuales venezolanos allí congregados, otras tantas veces he ido a Timotes, siempre en afanes culturales y al amparo de la sombra generosa del poeta Chuma Espinoza.
Hemos leído sus libros con regodeo que nos han transportado a lugares insospechados de su cultura, sin obviar la ancestralidad de El Paramito avistada desde la Escuela Robinsoniana de Mesa Cerrada y escuchando al poeta disertar sobre la posesión de Hernando Cerrada Marín, lugarteniente del Capitán Rodríguez Suárez.
Reparamos en el segundo apelativo del colonizador. Hacemos mutis en respeto al Cronista, coetáneo de quien nos separan apenas horas en mes y año de natal. Este libro que me honra prologar, sin más mérito que la amistad, es acierto inmejorable de Chuma al conocimiento, promoción y proyección de la cultura timotense de siempre.
Chuma ha sabido articular los tiempos, conjugar las emociones de sus paisanos, atemperar los ciclos de la historia local para contarnos luego, sin ahorrar las huellas de cada suceso y con puntilloso detalle, lo que es digno de fraguar. No hay sesgos en lo que nos cuenta porque se impone la pasión del historiador lugareño.
Impresiona la laboriosidad con que Chuma asume su empeño de “contarnos a Timotes” desde el alma misma de su gente en la diaria jornada, en sus afanes, en su sacrificio, en su religiosidad bien ganada allende los mares pero básicamente, en sus sueños, ambiciones y el sano humor que ha escoltado a cada uno a lo largo de su historia.
Como en el Macondo garciamarquiano, Timotes ha sido escenario de una historia de variopintas aristas que no escapan a la pluma venturosa y paciente del admirado prosista y mejor poeta Jesús María Espinoza Marín. Chuma ha sabido leer por generaciones en la fuente inagotable de la oralidad timotense con maravilloso resultado.
El Cronista Chuma Espinoza escribe a raudales sobre su pueblo, al que conoce y bien. El entorno paramero le es familiar desde mucho antes de nacer porque ya el paisaje humano de su tierra nutricia aguardaba por quien lo contara a las gentes que les sucederán. Su nombre ya es historia, en hechos, querencias y vivencias.
El libro DESDE MI CASA A LA PLAZA se integra a una genuina antología de la crónica local andina, merideña y particularmente, timotera porque su autor sabe calcar los rostros de la historia en el acontecer del pueblo. Nada le es ajeno al inagotable estilete de este poeta ganado por siempre para mantener en vilo la historia de los suyos.
Si probáramos un análisis de este libro (que sería temerario de mi parte), quizá pudiera advertir su tránsito de tiempo circular, el mismo que permite releer sin retomar lo avanzado y de manera permanente, las historias lugareñas siempre presentes. Ese es un mérito del Historiador –con mayúsculas adrede- Jesús Chuma Espinoza.
Conocer al timotero de ayer y de hoy para avisar lo que será el paisano del mañana próximo, si sabe preservar su raíz identitaria, es la propuesta de este libro; hecho a pulso y constancia, hilvanando cada hebra de su zurcido histórico con la dedicación franciscana del Cronista y la fe perpetua del carbonero, hecho afortunado relator.
Cierro la última página del libro DESDE MI CASA A LA PLAZA, achispado de timoteñidad, embebido del bálsamo que irrumpe desde los flancos del Motatán y el Santo Domingo, acicalado con las negrerías de las comparsas sanbeniteras y encumbrado en la sapiente vena que transfieren los ancestros tras los resguardos en El Paramito.
Bienvenidos a esta edificante lectura, cargada de vivencias, sueños y anhelos. Disfrútenla en el privilegio de encontrarnos en el verdadero PARAISO DE LOS ANDES.
Ramón Sosa Pérez
Ciudad de los Caballeros de Mérida, 27 de febrero de 2023
PRIMICIAS
Desde mi casa comienza este recorrido fascinante, acompañado de prosa y poesía. Se nutre de historias reales, algunas recreadas e inventadas en torno al espacio tradicional que muchos amamos como es nuestro Timotes. Es un recorrido -espectacularmente- grato que va desde mi casa a la plaza, y desde la plaza a otros sitios interesantes que han sentido nuestra presencia a lo largo de los años. En este maravilloso recorrido, cargado de vivencias e imaginaciones, entre miles de palabras que van formando hermosas frases para generar oraciones y párrafos y formar parte de un discurso cautivante para presentarse galante en formas narrativas, descripciones, crónicas, composiciones poéticas, anécdotas, testimonios, pequeñas biografías que reflejan, un tanto o suficientemente, lo que somos como pueblo andino paramero. Aquí encontraremos nuestras raíces histórico culturales y, por consiguiente, ésta identidad local propia que define la peculiaridad pueblerina que podemos denominar Timoteñidad. Este recorrido, ofrece un tributo magnífico que nos proporciona alegría extrema, satisfacción colectiva y orgullo andino paramero porque justo incluye diversidad de informaciones estrictamente documentadas que no están en mi libro: “Historia Mínima de Timotes” (1993) e informaciones simplemente populares y folclóricas que no se incluyeron en mi libro: “Anécdotas y Tradiciones de Timotes” (2003), lo que hace de esta novedosa obra una propuesta interesante para completar nuestros aportes intelectuales a la historia socio-cultural del queridísimo terruño.
En Desde mi casa a la plaza, sentimos el palpitar del alma pueblerina cuando alguien se acerca a intercambiar conversaciones sobre diversos temas, generando inquietudes que hemos considerado intentar resolver con esta propuesta de lectura fresca donde encontraremos un homenaje sincero y único a los hombres y mujeres que han hecho de estos espacios un Paraíso grandioso, con valores extraordinarios y que muchos se dignaron en legarnos como patrimonio espiritual, constituyendo un caudal de hermosas páginas para nuestra historia local y contribuir sobremanera a la preservación de la memoria histórica local. Es muy curioso que pregunten: cuáles son los personajes y que pocos respondan con acierto, creemos convencidos que esta historia grandiosa, conformada por los testimonios de vida de hombres y mujeres emprendedores que han dejado huellas para engrandecernos como pueblo, vale todo el esfuerzo plasmado en dicha obra. A ellos, nuestro tributo literario con admiración y respeto.
Desde mi casa a la plaza, incluye páginas íntimas, porque es imposible desligarse del acontecer pueblerino en estos años de historia reciente donde nuestro amor vence adversidades para imponerse y mostrarse genuino y poder cantarle a este paraíso de mil maneras, entregando todo el talento para moldearlo grandioso –culturalmente- y extraordinario –poéticamente- porque Timotes lo merece todo por siempre.
Desde mi casa a la plaza, es un esfuerzo valioso que desnuda realidades y ofrece testimonios detallados del accionar colectivo e individual en los diversos espacios que conforman el perfil físico y espiritual del Timotes pueblo, del Timotes Ciudad, del Timotes Paraíso, del Timotes diverso que se clavó en los corazones de sus hijos y amigos que le admiramos siempre. Este esfuerzo intelectual está sencillamente estructurado en tres partes fundamentales que descubriremos en sus páginas y que hemos titulado así: 1.- Desde mi Casa; 2.- A la Plaza; 3.- Otros Relatos de Timotes, donde cada lector encontrará sus raíces familiares o lazos indestructibles de amistad para sentirse identificado plenamente con la pregonada timoteñidad que nos envuelve tierna, divina y cálidamente como esos vientos frescos que bajan frecuentes desde los altos páramos andinos para renovar nuestra fuerza y esperanza y exigirnos verdaderos compromisos por el desarrollo del terruño convertido en Patria Chica.
Vamos entonces, con la mismísima alegría de la música, la danza y la poesía que encarna, con la mismísima alegría con que fue escrita, al encuentro maravilloso con Las Musas que inspiran y encantan y que permitieron a lo largo de las horas, la creación sublime de esta obra que tributo con humildad, admiración y respeto a mis familiares, a los hombres y mujeres, a los niños, niñas y adolescentes del Timotes grandioso que nos acoge como sus hijos.
JESUS MARIA “CHUMA” ESPINOZA MARIA
Timotes, La Gaviota, 2023
TIMOTEÑIDAD
Es la esencia del amor por nuestro terruño: Timotes. “Amor por las cosas de Timotes” diría Eduardo Villarreal Araujo, expresada en el amor por el lar nativo y su diversidad socio-cultural, por su historia pasada y presente, con sus protagonistas, ciertos e inverosímiles, cargados de vivencias y anécdotas, por sus valores arraigados en nuestra gente, por sus costumbres y tradiciones, por sus personajes legendarios: históricos, populares y actuales que han hecho de esta tierra algo grandioso. Son los testimonios materiales de la gente que hizo de este espacio geohistórico su escenario ideal para la convivencia, desde los testimoniales, tangibles e intangibles, de los ancestros Stimots y Xamán, pasando por los grupos indígenas Timotes y Cuicas hasta las creaciones incomparables de los campesinos y cultores de siempre, dispersos en los distintos vecindarios y caceríos. Con sus construcciones diversas, con sus adornos y accesorios, sus viejas y novedosas casonas y demás rastros que identifican la arquitectura andina. Son los caminos de piedra y senderos barrialosos, sus calles y pasajes, esquinas, sitios emblemáticos y topónimos propios con sabor antiguo. Son sus instrumentos de trabajo y sus modos de producción que dieron y dan sustento y progreso económico a la población, con sus variables y características propias.
Timoteñidad es gastronomía cargada de sabores y exquisiteces, sus platos típicos marcados por sabía campesina y recetas innovadoras que siguen dando prestigio a la cocina criolla. Es la tradición oral y escrita que legó un sin número de leyendas, mitos y narraciones reales, increibles e indescriptibles que dotan de identidad cultural autóctona a ésta tierra. Es el paisaje natural de extraordinaria belleza, con sus lagunas encantadas y prometedores humedales, con sus quebradas y manantiales, con nuestro río padre. Es su flora y fauna, con especies vegetales y animales autóctonos.
Timoteñidad es la religiosidad popular encarnada en el devocional a San Benito, La Coromoto, San Isidro, Santa Lucía, el Divino Niño y paremos de contar, con sus expresiones y creencias, sus danzas, musicalidad y espiritualidad popular. Son sus cantos, sus poesías, sus coplas, sus décimas, es decir, las genuinas composiciones y creaciones del hombre que sueña despierto entre montañas y colores que además danza y produce sonidos cautivadores en los diversos instrumentos musicales. Es la realidad palpitante en los corazones, convertida en huella imborrable porque timoteñidad es una hermosa expresión de la merideñidad que nos identifica y que describe Ricardo Gil Otaiza, como “la suma de variables tangibles, analizables a la luz del método científico, nuestro gentilicio se nutre de todo lo que converge en el ayer y en el ahora, hasta convertirse en una forma muy particular de ver y de sentir el mundo; en una nueva cosmovisión. Es un paradigma, es un gran marco referencial, es un espacio desde lo abstracto que pretende conjuntar un orden, unas ideas, una manera de relacionarnos, de interactuar, de sentir y de sentirnos, de percibir la existencia, que nos marca como huella profunda, que nos empuja a ser lo que somos, que nos lleva a estrechar los lazos de hermandad y confraternidad para así afirmar sin dilaciones que nos sentimos parte de ella. Es la expresión de su gentilicio, que le insufla completitud a su ya añejo devenir histórico. Es, definitivamente, la impronta de nuestra gente que hizo de Mérida –y durante largos siglos– un lugar de ensueños”. Timoteñidad es este sentimiento que nos impulsa a expresar el amor por lo nuestro y que nos une en la exhaltación del gentilicio andino paramero timotense y todos los esfuerzos en función de convertir en legado a las nuevas generaciones. Timoteñidad es AN WO STIMOTS/ Yo soy Timotes.
Timotes, 21 de octubre de 2018
(El 13 de Diciembre, fue declarado por la Municipalidad Mirandina como Día de la Timoteñidad, a solicitud nuestra, según decreto N° 09-2022, Timotes, 12 de diciembre de 2022)