3. Canto a sus Caseríos
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Introito
Si la poesía es belleza
y arte para depurar,
aquí entrego este manojo
de querencias para amar.
Un canto a los caseríos
del Timotes encantado
expresión de enamorado
por sus paisajes y ríos.
Piedra Gorda
Aposento impresionante
donde las piedras son gordas,
blanca quebrada te adorna
y te muestras elegante.
En tus dominios paisajes
que invitan a descubrir
el verde-azul del paraje
que nos hace revivir.
En tus colinas mil formas
distantes y perfumadas,
cabañas abandonadas
con sus historias absurdas.
Pie de Cuesta
A la orilla del camino
muy cerca del Motatán
muchas casitas están
deleitando al peregrino,
es un espacio genuino
del Timotes imponente
que encontramos de repente
a la orilla del camino.
Y bailarines marrones
devotos de San Benito
le dan orgullo y renombre
entre maracas y ritos.
Ingeniosos labradores
cada mañana se empeñan
en servir como cultores
con parábolas enseñan.
Chijós
De sus montañas nos llega
extraordinaria leyenda
donde agua y yerba buena
regia salud nos entrega.
El viento deja su voz
exaltando tradiciones:
milagrosas curaciones
le dan prestigio a Chijós.
Estas terrazas hoy son
por su gracia y simpatía
y por su gran cercanía
predios para habitación.
El Arenal
Con piedras como alfombra
en humedecido trecho
humildes casas asoman
con palomas en sus techos.
Extrañas melodías
arrullan insistentes
y de blancas corrientes
salta la algarabía.
Felices, noche y día,
las familias enteras
sueñan con primavera
de abundante alegría.
Ese camino largo
colmado de ansiedad
pronto se adornará
con lirios y con nardos.
Mucusé
Al pie de la serranía
entre flores y hortalizas
se levanta entre sonrisas
paraje de simpatía.
Estas labranzas tan frías
también reciben la brisa
del grandioso Motatán
que avanza con osadía.
A mis oídos los trinos
del inquieto copetón
que allí cumple su misión
por encontrar sus amigos.
Mucumbás
Es una meseta suave
al pie de selva nublada,
de donde baja plateada
la más pura de las aguas.
Allí se destacan bellas
terrazas recién sembradas
que en noches y madrugadas
parecen manto de estrellas.
Desde sus patios vigila
las andanzas del poblado
y permanece extasiado,
su belleza lo encandila.
Puente Real
Desde Castilla proviene
este viejo Puente Real
y en la historia no es casual
la noble función que tiene,
pues todo viajero aspira
vencer las fuertes corrientes
y descubrir lo imponente
de las bellezas andinas.
La brisa del ancho río
se ofrece fresca y lozana,
cinco destinos convergen
de las montañas cercanas.
El Garabato
Te destacas por lo alto
entre cobrizas laderas
marcándonos la frontera
que conduce a los encantos.
Rubros perecederos
tu campo nos entrega
y olorosos romeros
los cercados albergan.
Tienes bondad de reina
con porte delicado
y un viento enamorado
que ramales despeinan.
Zaraza
Entre el campo y la ciudad
esta terraza destaca
y sin formar alharaca:
pareces una Deidad.
Entre lo mágico está
para orgullo del andino
y se convierte en un signo
de eterna prosperidad.
Como paisaje en vitrales
donde se asienta la paz,
estos espacios vitales
nos colmarán de bondad.
Aquí retoza la musa
creativa y aventurera,
y sin alegar excusas
la poética es primera.
Chicuá
En el Oeste, en lo alto, allá
donde abunda la neblina
yacen como perlas finas
las montañas de Chicuá.
Allí sus predios florecen
entregando caprichosos
los frutos del campo hermoso
y el cariño de su gente.
Petroglifos en las piedras
cual testimonios antiguos
e infinidad de prodigios
en tus fértiles laderas.
Pocas cabañas adornan
tan policromos linderos
y árboles que dan sombra
se confiesan en el cielo.
El Paramito
Allá distante y más alto
donde las aves reposan
están los versos y prosas
que le dan gracia y encanto.
En los azules lejanos
se distinguen los labriegos
que cultivan con esmero
parajes policromados.
Este Paramito es grande
solo que lo dividieron:
hoy es Paramito Medio
y Mancomunidad Madre.
Las tradiciones mezcladas
en corazones que sienten
para que siempre la mienten
en las famosas veladas.
Tierra inmensa venerada
donde Shamanes se internan
a entregar dignas ofrendas
a los Dioses y Arcadas.
Bailón
Hay un sitio muy lejano
que a la pesca nos invita
cerca de Tafallecita
donde no habitan humanos.
Son montes exuberantes,
desfiladeros extraños
ricos en fauna salvaje
y musgos verde castaño.
Cuna del ciervo azabache
al que cazadores citan
con el nombre de Lochita
orgullo de esos lugares.
Y le designan Bailón
porque todos celebraban
al año fiesta de gala
para alegrar el corazón.
El Salado
Con campiñas de colores
dispersas en sus dominios
nos recuerdan los amores
del paisaje y su prodigio,
Grandiosa finca de antaño
productora de hortaliza
donde salaban –extraños-
ganados entre sonrisas.
Con mis letras te decoro
de grandeza y humildad
para que todos en coro
destaquemos su bondad.
Los Resguardos
Bello campo con origen
entre árboles frondosos
y los cantos que dirigen
los pájaros caprichosos,
desde época aborigen
estos parajes reviven
en la pujanza del hombre
que gran belleza recibe
para enaltecer tu nombre.
Refugio de la alegría
donde se sueña despierto,
vaya Paraíso cierto
derrochando simpatía.
Santa Cruz de Mijará
Al contemplar tu belleza
que exhibes con osadía
sentimos gran alegría
por nuestra naturaleza.
Ella le obsequió grandeza
a tus campos prodigiosos
y el productor laborioso
cosecha como riqueza.
Permanente serenata
recibes en tu dominio,
sensaciones y prodigio
de céfiros que arrebatan.
San Antonio
Levanta la mirada
con sutil inquietud
y sentirás renovada
tu vida a plenitud.
Alisos y nacientes
establecen linderos
y atractivos senderos
fungen de confidentes.
Laboriosa su gente
hace gala del santo
que aleja los espantos
y siempre los protege.
La Lajita
Entre montañas se esconden
estos campos que palpitan
parajes de La Lajita
que esmeraldinas te adornen
para que todos se asombren
cuando podamos sentir
la esencia de tu existir
y el realce de tu nombre.
Hortalizas en parcelas
siempre vestidas de verde
motivos para pinceles
y sonoras castañuelas.
Mesa Alta
Cima abierta de los cerros
majestuosos prisioneros
donde no impiden linderos
estar más cerca del cielo.
Todo lo preciso bello
desde tus desfiladeros
y millones de luceros
nos regalan sus destellos.
Campos cultivados
de fresco verdor,
jardines en flor
perfuman callados.
Guardas tradición
desde no sé cuándo
mágica atracción
nos sigue llamando.
El Guamo
La paz de tu silencio
sirve para escuchar
gotitas del invierno
en su pleno cantar.
El verde montañero
siempre quiere adornar
mientras el ventisquero
pone todo a temblar.
Allí también florecen
los huertos con primor
y jardines ofrecen
a la abeja dulzor.
El Otro Lado
Están al otro costado
del imponente paisaje
y el Motatán en su viaje
los baña por todos lados.
Estos campos adorados
vigilados por las cumbres
nos entregan sus costumbres
y se muestran renovados.
Mucuxamán es mujer
de belleza incomparable
y de tus entrañas sale
suave aroma del ayer.
Los Llanitos de Tinico
Los Llanitos son estancias
excelentes para vivir
allí podemos sentir
de la brisa su fragancia.
Muy cerca de las corrientes
cantarinas y ligeras
que bajan desde la sierra
causando inquietud en la gente.
A pesar es un lugar
de verdor y hermosura
donde la luz de la luna
engalana nocturnal.
Casa de Tejas
En el extremo escondida
con campos policromados
un Paraíso heredado
para disfrutar la vida.
Entre campiña y cercado,
entre flores y hortalizas,
labradores de sonrisas
conviven por todos lados.
La felicidad se siente
en todos estos paisajes
con un mágico celaje
y sonidos diferentes.
Allí nació la grandeza
de las labores agrícolas,
allí la magna belleza
se anidó con insistencia.
El Rincón
Entre El Alto y Potrerito
este rincón es santuario
con verdes escapularios
señalando al infinito.
Un pedacito de tierra
donde reina la alegría
muy cerquita de la vía
que tradiciones encierra.
Descendientes de familia
laborando sin pudores
se erigen en productores
derrotando la desidia.
El Alto de Mucuyupú
Refugio de Los Encantos
mitológicos y austeros
donde porfiados azulejos
pronuncian sus dulces cantos.
Entre ramajes y pedregales
pasan su tiempo los lugareños
y como todos ponen su empeño
cosechan sendos hortalizales.
También exhibe raíz lejana
sendos detalles en sus labranzas,
allí se aumenta la Fe cristiana,
allí la historia dejó sus lanzas.
Quindorá
Que difícil olvidar
tan magnífico escenario
donde nuestro calendario
siempre se quiere parar.
En ese bello lugar
de cosecha permanente
vivir es sentir ardiente
las alegrías del hogar.
Cautivante es el cantar
de las aves mañaneras
y la mirada sincera
del astro rey al andar.
A cielo abierto tu estás
entregando su cariño,
te admiramos desde niño
prodigioso Quindorá.
Mijará
Al fondo de dos mesetas
su belleza nos sorprende
porque poseen sus vergeles
inquietudes de coqueta.
Desde los altos collados
vienen hilos cantarinos
que dejan su blanco trino
en los campos cultivados.
Allí el cariño regado
por el abuelo ejemplar
siempre nos va a motivar
con valores demostrados.
Imponente majestad
que engalanas con amor
voy a pedir al Señor
multiplique tu bondad.
Mesa Cerrada
Hacia el Norte la mirada
para poder divisar
la meseta más amada
que ya quiero acariciar.
Son extensiones grandiosas
que dan prestigio y figura
al arte y la agricultura
en esta tierra gloriosa.
Allí familias enteras
se entregan con elegancia
a engrandecer con prestancia
su estirpe de aventurera.
Arriba Las Travesías
que vigilan orgullosas
y al pie de la serranía
la iglesia siempre preciosa.
Cosechas y más cosechas,
jornadas y más jornadas,
allá en la Mesa Cerrada
la prosperidad está hecha.
La Cañada
Al pie de la meseta
te muestras cautivante
con vientos galopantes
que vienen de La Teta.
Frescor de labrantíos
cuando revienta el alba
con mujeres que labran
estatuas de rocío.
Todo ese campo es mío
cuando sueño despierto
y lo siento tan cierto
que libera mi hastío.
Las Porqueras
Aposento de alegría
escondido entre montañas
donde la virgen María
bendice cada mañana.
En esta tierra lejana
escriben los labradores
poemas cual trovadores
que animan y engalanan.
Suelo fértil provincial
resaltado en esta prosa
eres como dulce nota
de un concierto celestial.
La Joya
Aridez y campo abierto
engalanan tus linderos
hortalizas y fruteros
le dan sentido al acierto.
Parece que el mismo Dios
te muestra como desierto
pero al ver tus alimentos
y la mies entre la hoz,
entrego mi sentimiento
y destaco los embrujos
de este sublime terruño
Joya del renacimiento.
Refugio de mil turpiales
que nos regalan su canto
y de ángeles celestiales
que nos cubren con su manto.
Las Mesas de San José
No estoy seguro si fue
arrendajo o cristofué
el que te cubrió de encanto
para que inspiraras tanto
como inspira San José.
A ese lugar amo tanto
porque esa tierra bendita
en mi corazón palpita
alejándome del llanto.
A ella entregó mi canto
porque lo que tanto adoro
es un ángel de ese coro
que bajo del mismo cielo.
Allí el idilio cautiva
con su frescura lozana,
allí cultivan con ganas
para hacerla productiva.
El Hato
Desde enero hasta diciembre
los labradores se empeñan
en levantar como enseña
tesoros en lo que siembren.
Serpenteando entre los montes
y venciendo cada atajo
nos encontramos abajo
bello hato en el horizonte.
Te circundan nombres gratos:
La Cañada, llano El Burro,
El Ceibo que siempre es duro,
unidos en Patronato.
Hortaliza, flor silvestre
aromáticos arbustos
y trabajadores robustos
domadores de lo agreste.
Llano Grande
Llano Grande, caserío
enclavado en la distancia
donde las suaves fragancias
soplan como viento frío.
Arbustos y precipicios
limitan al caminante
pero te muestras radiante
con humedales de musgos.
Campesinos laboriosos
en haciendas productivas
allí se labran la vida
para mostrarse orgullosos.
Los Pinos de Tafalléz
Ahí se escucha el sonido
de la pava y la perdiz
y se ve la cicatriz
de algún volcán inactivo.
Lo tupido del follaje
acrecienta la humedad
y reina la oscuridad
pintándola de salvaje.
Cual lágrimas de los ojos
brotan sendos manantiales
que el humano en sus cabales
aprovecha a sus antojos.
Tafalléz
La dulce quietud del agua
ofrece tierna canción
que a todos causa emoción
y el corazón nos embarga.
Altos cerros te rodean
impregnados de misterio
y erigiendo sus imperios
los frailejones bordean.
Te mantienes campechana
por la paz que se percibe
mientras el aldeano vive
cultivando para el mañana.
Recuerdo siempre el ordeño
de la vaca mariposa
y aquel hacendoso empeño
por la comida sabrosa.
La Cuchilla de Tafalléz
Desde los cerros desprenden
faldas recién cultivadas
que entregan papas y habas
y espigas de oro imponentes.
Los caminos serpentean
salvando suaves cascadas
y ante la brisa venteada
los arbustos coquetean.
La mirada de la gente
se pierde en la inmensidad,
en el nocturno silente
domina gran soledad.
Santa Cruz de Tafalléz
Cultivos tradicionales
enaltecen tu linaje
porque de allá siempre traje
el fruto de los trigales.
Paramos indescriptibles
con peligro permanente
donde se empeña la gente
en hacerlos productivos.
Importante mencionar
que entre la brasa activada
El Baile La Redoblada
es puro y tradicional.
Impresionantes contornos
de geométrico trazado
y paisajes encantados
con cebada por adornos.
Allá sin mentira alguna
lo admirable es natural
y podemos encontrar
la magia en siete lagunas.
El Potrerito
De potreros de ganado
a productivos vergeles
con formas y desniveles
que nos deja impresionados.
Quizás la más prestigiosa
de las fincas productivas
foráneos le dieron vida
en época fabulosa.
Hoy tiene rasgos de rey
por la riqueza que exhibes
que detallas y percibes
en el trabajo del buey.
Pico Miranda
Los riscos son más altos
en alfombra de escarcha,
frailejón a sus anchas
incluso en los peñascos.
Muy gélidas lejuras
desde donde se capta
cientos de tierras aptas
para la agricultura.
Allí las torrenteras
se juntan caprichosas
y forman poderosas
corrientes de agua clara.
Alturas destacadas
en cimientos milenarios
semejan campanarios
blancos por la nevada.
Desde allí los labrantíos
se divisan coloridos
como puntitos perdidos
sobre la cresta del río.
Legendario picacho
vestido de patriota
aquí dejo estas notas,
te exalto extraordinario.
El Cacique
En la cumbre impresionante
de esta ciudad venerada
se desprende cual llanada
esta tierra de diamante.
Y percibes al instante
la gracia que representa
la fertilidad que ostenta
y el misterio palpitante.
Dominios del frailejón
y rocas descomunales,
granizadas e invernales
azotan con devoción.
Miranda
Hermoso y bello lugar
a mitad de cordillera
cómo por siempre quisiera
entregarme a su mirar.
Resumo tu gracia cierta
en el cuatro que sonríe
en el paisaje que ríe
y en la brisa que despierta.
Confianza y algarabía
al Poeta entusiasmado
que en el paraje empedrado
inspira su poesía.
El Matadero
De muy escasa extensión
al pie de la población
le llamaron El Peñón
hoy le dicen Matadero
y a pesar de eso lo quiero
por su historia tan genuina,
allí nació la trasandina
trabajo de forasteros.
También fue rematadero
de animales comestibles
que en mostradores visibles
al pueblo siempre ofreció.
Familias de todo rango
te nombran San Rafael
porque acudieron a él
y les concedió milagros.
El Cementerio
Zona de viejos potreros,
uvitos y durazneros,
por decisión del gobierno
se convirtió en cementerio.
Ahí duermen sueño eterno
centenares de paisanos
que por Dios fueron llamados
a mejor vida en el cielo.
Rodeado de tierra fértil
y muy cerca del poblado,
es el espacio ideado
para orar por los ausentes.
El Uvitón
Hermosa finca de Tito
donde la musa me entrega
la brevedad del poema
para eternizar el rito.
Hierba verde, negra piedra
en el cercado que impide
acceder al que denigre
las bondades de esta sierra.
Escribir sobre la tierra
en la epidermis del surco
es de los tatuajes turcos
lo enigmático que encierra.
El Arbolito
Sitio para el descanso
vergel de primavera,
esencia de quimera
por qué te añoro tanto.
Recuerdo aquellos cantos
del ave montañera
y las notas viajeras
del viento retozando.
Cercado por cultivos
extraño tus querencias
y las tantas vivencias
en paseos colectivos.
El Estadio
Refugio de Don Florencio
en el siglo que se fue
y se destaca a los pies
de la montaña imponente,
Allí el progreso se siente
porque las generaciones
erigieron construcciones
para beneficiar gente.
Hoy es campo deportivo
para practicar deporte
con un Hospital al Norte
para suplir desvalidos.
Vaya sector importante
en la historia de Timotes
donde se demuestran dotes,
entusiasmo y disciplina.
El Zanjón
Senderos de la Ño Ana
policromados y bellos
donde el mito y su destello
vigilan como guardiana.
Dicen que un niño perdido
deambulando entre la hierba
pues se lo trago una piedra
encantada blanqui-negra.
Al pie de la cordillera
entre granate y laderas,
las metáforas esperan,
los Encantos dejan huellas.
Agua Blanca
Agua Blanca, suerte regia
a orillas de carretera
con ranchos y casa viejas
el progreso pronto llega.
Allí familias enteras,
laboriosas y austeras,
comprenden la moraleja
al ver cosas que se alejan.
Voy a pintarla grandiosa
con adornitos dorados,
para que salgas airosa
con el progreso a tu lado.
Mucuyupú
Paraíso escondido
que viste primavera
para que nadie pueda
dejarlo en el olvido.
Allí construyó nido
la inquieta poesía
y maquilló de alegría
el amor redimido.
Escribiendo percibo
tu admirable belleza,
sabia naturaleza
con tu magia revivo.
El Chirimoyo
De la montaña un rincón
entre verdes jumangales
donde como manantiales,
hortalizas a montón.
Debe su alegría sonora
a la planta milenaria
de sabor extraordinaria
que llamamos chirimoya.
A ese paraje lo adorno
con metáforas sinceras
y que brille donde quiera
con luz de su propio entorno.
Tierra de buenos amigos
cultivadores de paz,
la esperanza llegará
con las espigas del trigo.
La Vega
A orillas del Padre Río
se destacan siempre activas
cual jardín de Siemprevivas
salpicado de rocío.
Extensiones milenarias
con casonas familiares
y coloridos solares
que percibo millonarias
en el color del follaje,
en el amor de su gente.
Calidez en el ambiente
ideal para murales,
cuidado en los carruzales:
hay culebras mata gente.
La Vega siempre nos llena
de paz y felicidad,
ahí la gracia es verdad
porque se alejan las penas.
Garabulla
Gara, Gara, Garabulla
cual si fuera lindo canto
que nos devuelve el encanto
del alboroto y la bulla.
El viento suave te arrulla
entre neblinas y atajos
y el canto viene de abajo
blancas cascadas retumban.
Las silvestres florecillas
engalanan de colores
y nos entregan amores
e inocentes maravillas.
Con orgullo les dedico
a todos sus habitantes
este poema elegante
que enaltecerá tus riscos.
Productores de la sierra
en Garabulla destacan
y recogen sendas papas
de aquella noble cantera.
Los Aposentos
Hospedaje inolvidable
por picachos coronado
donde céfiros helados
nos saludan insistentes.
Allí el trabajo y la gente
mantienen fiel comunión
romances con ilusión
y producción permanente.
Amistades entrañables
en esas tierras benditas
que con Trujillo limitan
desde tiempos memorables.
Epílogo
Muchos verbos se repiten
con la mejor intención
de despertar emoción
en los versos que leíste.
Metáforas alborotadas
formaron este discurso
y para no cambiar el curso
mil palabras ajustadas.
Describir en poesía
pareciera muy sencillo,
podemos sacarle brillo
en la noche y en el día.
Acudan musas divinas
a sentir con alegría
esta tierna poesía
que en este verso termina.