ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

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4. A la Plaza, Otra Vez

464 palabras · 2 min de lectura

Aquí en este paraíso andino que llamamos Timotes, de nuevo en su plaza pública, histórica, repleta de amor, porque es el espacio mágico que nos permite cultivar amistades, conversar con amigos y familiares de siempre, hablar en voz alta, soñar despiertos, deleitarnos con la diversidad de situaciones que aquí se viven. A la plaza otra vez, es invitación permanente a ocupar sus espacios, es destacar en voz alta, lo que somos hoy y siempre. Quiénes convivimos, porque entre nosotros conviven niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, personas con diversidad funcional, propios y extraños que hicieron de esta tierra su patria adoptiva, de distinta condición social, algunos profesionales y técnicos, otros sin profesión definida, de distintas religiones pero en su mayoría católicos, con diversidad de proyectos productivos y sueños extraordinarios y con denominaciones muy comunes, baste mencionar: agricultores, funcionarios públicos, comerciantes, bohemios, caleteros, borrachitos, homosexuales, chismosos, lesbianas, locos, personas con discapacidad, deportistas, activistas políticos, voceros de consejos comunales, vagos, medianeros, taxistas y todo lo que podamos imaginar, porque este territorio es un pueblo grandioso que nos cobija a todos por igual, incluso con los grandes problemas de una ciudad, pero con un clima extraordinariamente hermoso y un potencial económico productivo muy interesante que permite el progreso constante y que como decía mi abuela: “en Timotes, todo prospera y todo se vende, a excepción de lo que no se muestra”, por lo que debemos sentirnos orgullosos de habitar este hermoso terruño que está repleto de mujeres muy bellas, también emprendedoras, progresistas, profesionales, tiernas, artistas y paridoras de patria. Verdadero Paraíso de Los Andes, donde quienes llegan nunca regresan y quienes aquí nacieron, aquí también descubrieron su razón de ser, creando extraordinarios lazos que cada día nos comprometen más a luchar por esta tierra mágica de Los Timotes. Y en medio de esas luchas que cada quien libra, cada uno puede hacer sus aportes para el desarrollo local y personalmente estoy convencido que con esta obra literaria, realmente estamos contribuyendo, sin mezquindad, al progreso educativo y cultural de nuestro pueblo. Hay quienes hablan mucho y no hacen nada. Tratemos, entonces, de emular con plena conciencia al gran José Martí en cuanto a lo NuestroAmericano, a lo NuestroAndinoParamero y en aquello de que “la mejor forma de hablar es hacer”. Timotes seguirá siendo verdadero paraíso andino, si todos lo queremos, si todos unimos esfuerzos para engrandecerlo. Que esta generación se sienta orgullosa de sus aportes y de sus logros, nuestros padres y abuelos ya olvidados, nos entregaron un importante legado, vamos con alegría a multiplicarlo y dejemos de ser la generación conformista y pasiva que defrauda para convertirnos en generación de Oro comprometida, creativa, transformadora y progresista. Timotes: Paraíso de Los Andes, merece nuestros mejores tributos, nuestros mejores aportes y nuestros mejores talentos para hacerse más grandioso.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza