8. El Teatro Parroquial
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Ese valioso recinto, es parte del complejo arquitectónico que conformaron: la nueva casa cural de Timotes, la que venían impulsando, desde años antes, los párrocos Alfonzo Albornoz y Jesús Ángel Sulbarán; y el centro cultural, iniciado durante el gobierno parroquial del padre Delfín Ovalles, quien llegó a esta tierra, un 03 de marzo de 1968, precisando la necesidad de contar con un espacio para impulsar las manifestaciones culturales propias. En cierta ocasión, nos dice la historia, que un grupo de damas de Timotes, prepararon un acto cultural en homenaje a las madres en mayo de 1968 pero no tenían donde presentarse, acudieron ante el dueño del viejo cine Miranda y este les cobró 250 bolívares. Contrataron y se hizo el acto pero la desconfianza por el cobro, por adelantado del dueño, produjo cierta incomodidad con el cura párroco, lo que generó la idea de comenzar a luchar por construir un centro cívico. Se comenzó a captar los recursos económicos necesarios, entre organismos locales, regionales y nacionales, así como contribuciones entre los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestro terruño. Dicha obra, constante de 900 metros cuadrados de construcción, distribuidas en dos plantas, fue ejecutado por el contratista Nicola Costabile D´Auría, por un monto de 180.000 bolívares antiguos. El centro cultural, contemplaba fuente de soda, sala de proyecciones, sala de preferencia, sala general de cine o galería, escenario y dependencia para teatro, con sus respectivas sillas y cortinas.
La proyección del centro cultural, su permanente promoción en las diversas actividades de la iglesia local, desde principios de 1968, dirigidas por el padre Delfín Ovalles, hicieron que el dueño del antiguo cine “Miranda” (fundado en 1950) sr. Víctor Newman, lo vendiera al sr. Bernardo Muñoz, un español que se aventuró a comprarlo y a quien le tocó batallar contra adversidades para no fracasar ante la existencia de dos cines, en un pueblo con poca población. Hubo dimes y diretes, entre Muñoz y el padre Ovalles, incluso para 1.970, cuando ya estaba a punto de inaugurarse el cine Chamarú, éste le pedía al empresario que no se fuera de Timotes, que perfectamente ambos cines podían convivir sin problemas. De hecho, Bernardo Muñoz, continuó trabajando y logró mantenerlo hasta los años ochenta, cuando definitivamente cerró sus puertas.
Desde su inauguración, allá por la década del 70 del siglo pasado, fue escenario de distintas e innumerables proyecciones fílmicas, ya que comenzó funcionando como cine Chamarú. En ocasiones, servía de escenario a diferentes manifestaciones religiosas y culturales. Con el tiempo, lo relegaron al silencio porque literalmente lo saquearon, al vender los equipos o máquinas de proyección y las sillas de madera. Aunque bien ubicado, en pleno centro de Timotes, el majestuoso local enmudeció, hecho que muchos observaron como normal. En esos años de estancamiento, sirvió como local para despachar flores, local de fiestas, puesto que allí se celebró la fiesta de graduación de la IV promoción de bachilleres del liceo “Francisco de Paula Andrade”, en julio de 1979 y al ritmo de la música del grupo trujillano “Tormento”, lo que originó la propuesta de algunos grupos juveniles, quienes lograron efímeramente utilizarlo en algunas actividades culturales. En el año 1985, quedó abierto definitivamente al público, gracias a la receptividad del Presbítero Víctor Manuel Angulo Peña. Fue testigo de actos culturales, charlas, proyecciones y otras actividades pero en muy precarias condiciones. En un lapso de tiempo, comprendido entre 1985, cuando el Grupo de Exploración TimotoCuicas lo solicitó para sus primera presentación cultural pública, hasta diciembre de 1987, cuando se realizó el último acto cultural del año, el teatro parroquial fue centro vivo y motor de nuestra cultura local, siendo su escenario testigo de 24 actividades o veladas culturales, de las cuales tres cuartas partes fueron organizadas por el Grupo de Exploración TimotoCuicas y solo cuatro cobraron entradas al público. Este importante centro de cultura, también sirvió de escenario escolar, mientras se remodelaba el grupo escolar “Canónigo Uzcátegui”. Llevó por nombre, desde el 12 de diciembre de 1986, teatro parroquial “Monseñor Buenaventura Vivas, cuando solemnemente fue bautizado como tal, en homenaje al Forjador del Progreso Timotense, y desde 2010, durante el gobierno parroquial del Presbítero Pablo Olivo León Uzcátegui, se denomina teatro parroquial “Juan Pablo II”, en homenaje al extraordinario Santo Papa. Durante mucho tiempo, careció de equipos de sonido, iluminación, sillas, baños, ornamentación general, cortinajes, puertas de emergencia, pintura y otros detalles, por lo que fue necesario emprender una campaña de rescate del recinto. Así, en el Gobierno del alcalde municipal Jesús María Espinoza, año 2008, se destinaron recursos económicos para emprender su remodelación, trabajos que fueron continuados durante la gestión del alcalde Municipal José Olmos, año 2010.
Muy a pesar que todavía falta concretar algunos logros para brindar espacios más acordes para las diversas actividades socio-culturales, educativas y de formación integral de nuestros habitantes, este espacio continúa cumpliendo su función como recinto para la difusión y cultivo del arte universal. Hoy todos lo reconocemos como teatro parroquial de Timotes y forma parte de nuestra historia pueblerina.