16. La Fiesta de San Isidro
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Nuestra feligresía ya celebra más de sesenta años de tradición en homenaje al santo patrón de los agricultores San Isidro labrador. Desde los años cincuenta del siglo pasado, hombres y mujeres de bien, asumieron rendir sus tributos al patrón de los agricultores. En sus inicios, costear dicha festividad que consistía en celebrar la santa eucaristía y arreglar los altares, costaba cinco bolívares. Contaron personajes como Simón Araujo (+), Josefa Chepa Vielma y Don Alejandro Araujo (+), que la primera yunta adornada que salió a rendir homenaje a San Isidro, fue la yunta de Don Pablo Marcial Méndez, propietario del hotel Méndez y dueño de una parte del sector la Loma. En el mismo orden, señalaron que la imagen probablemente fue donada por la señora Elia de Araujo, esposa del señor Pedro Onésimo Araujo, vecinos de Timotes y con propiedades en Casa de Teja, quienes animaron a otros devotos a integrarse y continuar sumando esfuerzos para convertir dicha festividad en una celebración eclesial importante. Estos esfuerzos motivaron para la fundación de la Sociedad de San Isidro y la oficialización de la fiesta religiosa cada 15 de mayo, cuando se venera al santo de Madrid y patrón de los agricultores, porque es bien conocida la historia de este personaje del siglo XII, que consagró su vida a los humildes y que mientras oraba, los ángeles guiaban su yunta, arando milagrosamente los campos donde labraba. Es así, como se cuenta entre los fundadores, a las siguientes personas: Julio Urbina, Simón Araujo, Dionisio Dávila, Rafael Araujo, Dolores “El Chuco” Cadenas, Cristino Uzcátegui, Pedro Onésimo Araujo, Alejandro Araujo, Ramón Briceño, Mateo González, Pablo Méndez y Don Pablo Pizzani. Estas personas, se encargaron de recaudar los fondos económicos para las ofrendas y los adornos del altar mayor de la iglesia y la celebración cada 15 de mayo. Posteriormente, se integraron como colaboradores, y más tarde como Directivos, personas como: doña Filomena Ruiz de Rodríguez, su esposo Néstor Rodríguez, Carmela de Quintero, Olga Toro, Doña Mery de Parra, Matilde de González, doña Rosa de Valero y doña Olimpia de Pérez, quienes lograron consecutivamente que dicha festividad se convirtiera en interesante espacio para que nuestros productores de hortalizas participaran con sus yuntas de bueyes, sus instrumentos de trabajo y mostraran sus productos cosechados. En el mismo orden, muchos campesinos de sitios lejanos, se unieron con sendas carrozas que adornadas y con alegorías de la vida campesina, se convertían en atractivos maravillosos cada año, cuando aparecían en las calles y avenidas de Timotes, participando en la procesión solemne de San Isidro. Vale destacar que en aquellos tiempos, años cincuenta, sesenta y setenta, las yuntas de bueyes, adornadas y con sus gañanes y acompañantes, se reunían en los alrededores de la plaza Páez, actualmente plaza Miranda, lugar donde la familia Rodríguez, históricamente, elaboraba frente a la capilla de San Benito, el famoso arco de San Isidro, donde destacaban: verdes sauces arqueados, florecillas naturales de todo tipo, algunos frutos que deslumbrantes colgaban, banderillas de colores y otros adornos en papel y telas de colores, con la imagen del santo, justo en ese lugar para que los sacerdotes celebrantes, procedieran a bendecir las yuntas de bueyes, sus herramientas, carrozas y a toda la feligresía. A partir de los años ochenta, yuntas y gañanes, se mudaron para la avenida O´leary, es decir, para detrás de la basílica, desde donde se van uniendo, con sonada algarabía, en el momento indicado, para la solemne procesión que recorre las avenidas principales de nuestra ciudad.
Pensar en San Isidro, es imaginar y recrear las faenas de nuestros campesinos en los prodigiosos campos andinos. Por tal, esta celebración comienza, días antes, con la preparación acuciosa de las ofrendas campesinas, organizadas de la mejor manera y resultará común observar, cómo se desarrolla el hermoso ritual horas antes de la fiesta central, porque mayo es todo fiesta en nuestros campos. Todo comienza con el acercamiento de los bueyes y animales al humilde hogar, la recolección de los mejores frutos, preparación y adorno de los instrumentos de trabajo y el arreglo artístico de las carrozas que desfilarán por las calles de Timotes. Elementos que al amanecer del 15 de mayo, integran la expresión fervorosa y creativa de nuestros campesinos, donde sus manos laboriosas, callosas y cansadas, se mueven con amor para darle vida al arte pleno y la poética del campo prodigioso. Resulta agradable presenciar cómo, desde tempranas horas, se arreglan las yuntas de bueyes: se enyugan, adornando el pesado yugo de madera con bambalinas de colores, florecillas, imágenes del santo, hortalizas, nombres curiosos y dificultosamente caligrafiados de la finca de procedencia y otros detalles decorativos que expresan el sentimiento andino, para luego emprender entusiasmados la alegre marcha, desde sitios lejanos y cercanos, en busca del pueblo de los Timotes. Todos vienen: unos bajan, otros suben, a la celebración, por los caminos empedrados y vías de acceso mejoradas, jefes de familia con sus esposas, sus hijos y demás allegados, parecieran ofrendar en cada paso oraciones al cielo. A partir de las nueve de la mañana, se van concentrando muy cerca de la basílica menor de Santa Lucía, donde estarán presentes para la celebración religiosa. Esta reunión de yuntas de bueyes con sus gañanes y acompañantes, podemos designarla como yuntería. Cualquier día de la semana, la celebración siempre estará embargada de alegría. A la santa misa, sucede la fervorosa procesión por las calles del pueblo: feligreses, imágenes de San Isidro y otros santos en estandartes, presiden el desfile, seguidos de más de un centenar de bueyes, ordenados de par en par, como en disposición de labrar la tierra, fielmente acompañados por su gañan, quien calmará a los enyugados bueyes con silbidos muy propios de las jornadas campesinas, en el preciso instante en que suene un mortero o volador en cielo timotense. Cierran el desfile: variedad de carrozas adornadas con los mejores frutos de la madre tierra y con ciertas alegorías que reflejan la vida misma del campesinado local. Cumplido el recorrido, el Sacerdote procederá a bendecir cada yunta que pase frente a la majestuosa basílica menor de Santa Lucía, donde el pueblo presente le tributa aplausos y comentarios. De allí continúan hasta donde los agricultores decidan descansar, alimentarse o refrescar simplemente. Concluida la procesión, cada quien regresa a su hogar, disperso en las montañas y cordilleras. De la misma forma como llegaron, ahora acompañados por el desconsiderado frío de la tarde o la lluvia recién llegada, van remontando los caminos, satisfechos por el compromiso cumplido. A nuestros oídos llegan con el viento susurrante, palabras llenas de esperanza:
Oh! San Isidro bendito
dame salud y fortaleza,
que de la tierra prodigiosa
salga el fruto que alimenta.
Es interesante, destacar en esta nota, que hasta mayo de 1989, la solemne procesión con San Isidro, era presidida por los gañanes y sus yuntas de bueyes, jinetes a caballo. Seguíanle: banda municipal, estandartes y directivos de sociedades religiosas, sacerdotes y feligreses, cerrando el desfile las típicas carrozas. Hasta esa fecha, era común caminar o esquivar sendas plastas de estiércol o bosta y orines de bueyes y caballos. Los zapatos del feligres, se llenaban, a pesar de inútiles esfuerzos, de la bosta de la yuntería, lo cual era normal y hasta efectivo para la buena suerte al decir popular.
A partir del 15 de mayo de 1990, el Presbítero Víctor Manuel Angulo Peña, consciente de las molestias causadas a la feligresía, especialmente a los niños y ancianos, implantó un cambio lógico al orden de la procesión. Desde entonces encabezan: banda municipal, estandartes y directivos de sociedades religiosas, Imagen de San Isidro, sacerdote y seglares, fieles y demás participantes, seguidos de la famosa yuntería y los populares gañanes como guías.
A partir del año 1993, se sumaron a la celebración muchos jinetes a caballo, designándose esta reunión o agregado, a partir de 1995, como gran cabalgata a San Isidro, acompañada de jinetes locales y visitantes de zonas vecinas que acuden entusiasmados a tributar su fervorosa devoción a San Isidro .
También podemos reseñar como curiosidad que la lluvia san isidrera es una constante, cada 15 de mayo, veamos: llama nuestra atención como la tradición oral sigue sosteniendo un hecho curioso, digno de reseñar: terminada la solemne procesión o desfile, viene la lluvia san isidrera, la cual contribuye a lavar las principales avenidas de Timotes, donde horas antes, los bueyes dejaron su natural huella de bosta y orines. Dicha lluvia arrasa con todo, dejando un ambiente hermoso y fresco en el poblado. Desde hace años, nuestros abuelos sostienen que la lluvia vespertina o nocturna san isidrera, es una constante, por lo que muchos agricultores regresan a sus hogares antes que baje el agua del cielo. En ocasiones, es imposible y toca regresar húmedamente empapado. Hay quienes relacionan este aguacero con la gracia divina, excelente para la buena suerte.
La festividad de San Isidro, adquirió una relevancia tal, que se convirtió en atractivo para propios y visitantes, quienes cada 15 de mayo, hacen lo posible por participar en dichas actividades que suman centenares de personas y empresarios ligados a las faenas agrícolas. Así mismo, las autoridades municipales declaran día de júbilo para que todos exaltemos esta hermosa devoción por el santo patrón de los agricultores. Frente al edificio municipal, se instala una tarima, desde donde los prelados invitados o religiosos presentes, proceden a bendecir la procesión de yuntas y jinetes, de carrozas y feligreses. Igualmente servirá de escenario para que diversos grupos musicales ofrezcan su creatividad artística para deleite de los presentes y disfrute colectivo. Es así como también aparece la palabra en prosa y poesía para destacar todos los aspectos relevantes, así tenemos que a San Isidro, del refranero popular, nuestra gente le repite:
“San Isidro labrador
quita el agua
y pon el sol”
Esto lo dice nuestra gente, convencida de su significado, aprendido por tradición oral, no sabemos cuándo o cómo aparecieron estos versos. Pero podemos dar fe de los versos que escribí en cierta ocasión y que muchos utilizan para ilustrar sus escritos y honrar al Santo patrón de los agricultores, dice:
Oh! San Isidro bendito
dame salud y fortaleza
que de la tierra prodigiosa
salga el fruto que alimenta!
San Isidro milagroso
-siempre- tu ejemplo seguimos:
trabajamos laboriosos
buscando mejor destino.
San Isidro labrador
acompáñame en la siembra
y guíame hacia la senda
de Jesús: nuestro Señor!
(Poesía original de Jesús María Espinoza. El Campesino. Nº 12, mayo de 1991, pág. 4)
Ofrenda Poetica a San Isidro
VIENEN A LA FIESTA
Vienen los agricultores
de sus campos prodigiosos
a celebrar orgullosos
con música y voladores.
Vienen niños y mujeres
a rendirle su tributo.
a san Isidro bendito:
ofrecen hermosos frutos.
Vienen de todas partes
olorosos a fiesta,
sin facha ni alarde
como una gran orquesta.
Vienen becerros y bueyes
a la fiesta de San Isidro
adornados con claveles,
con banderolas y lirios.
Vienen los agricultores
a tributar orgullosos,
sus cantos y oraciones
al labrador milagroso.
De diversos caseríos
vienen los agricultores
con hermosas carrozas
adornadas con flores.
Vienen con devoción
y ofrecen silenciosos
a San Isidro glorioso:
sincera oración.
Vienen de La Vega
felices y entusiasmados,
ofreciendo al patrón
los frutos cosechados.
Vienen los agricultores
del páramo distante
con aromáticas flores
para el visitante.
ROGATIVA
Vienen de sus labranzas
con las mejores galas:
oh! San Isidro bendito
llénanos de esperanza.
San Isidro labrador
protege al agricultor,
que sea recompensada
toda su jornada.
San Isidro del vergel,
en Timotes venerado,
que en los hogares humildes,
sobre qué comer.
San Isidro agricultor,
te alabamos noche y día,
con gran alegría
tu fiesta celebramos.
Santo del arado,
Santo del clavel,
Santo venerado
por su ejemplo fiel.
Mil voces te aclaman
con fe y devoción,
Santo milagroso,
Santo agricultor.
Vienen de todas partes
con flores y hortalizas,
vienen los agricultores
a repartir su sonrisa.
Finalmente, es interesante plasmar en estas páginas, la importancia que ha adquirido la fiesta de San Isidro para nuestros pobladores y muy especial para los productores de hortalizas, quienes apartan su tiempo, preparan sus mejores galas y tratan, por todos los medios, de ofrecer lo más extraordinario de sus faenas agrícolas bien sean productos de sus cosechas como las mejores hortalizas, legumbres o granos, flores y frutos, así como sus medios de transporte e instrumentos de trabajo diario y diversidad de detalles que impacten al pueblo presente en las calles de Timotes cada 15 de mayo. Vaya nuestro homenaje a los hombres y mujeres de bien, que unen sus esfuerzos y ponen a disposición del colectivo, sus potencialidades y tiempo para hacer de la fiesta de San Isidro, la fiesta grandiosa de nuestros agricultores