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21. Sueños y Loterias de Animalitos

866 palabras · 4 min de lectura

Interpretar los sueños, ha sido algo muy importante en la vida de los pueblos. El pasaje bíblico nos deja estupefactos, con la interpretación de los sueños de José y cómo Egipto fue capaz de sobrevivir en los años de dificultades. Timotes, no escapa a esta situación. Aquí es muy común regirse por los sueños, por lo que mucha gente actúa o se abstiene, en concordancia con lo que logre interpretar, porque están convencidos que son visiones a las cuales hay que prestarle mucha atención. Dicen que cuando se sueña con un muerto hay que jugarse el número 47 de la lotería, si juega triple debe jugar 047. Si en el sueño el difunto se nota alegre, es porque está descansando en paz, pero si lo vemos con mal aspecto es que aún no ha ganado la gloria, por lo que estamos en la obligación de ofrecerle luz. Si en el sueño el muerto habla, seguro será jugar el número 48. Cuando sueñan con mucha comida es señal de fallecimiento de alguna persona conocida, igual cuando soñamos con un matrimonio y vemos la novia vestida de blanco, es mala señal, por lo que no se puede comentar el sueño, dicen que si se comenta se adelanta la muerte de alguien. Cuando se sueña con ríos o quebradas crecidas, es señal de enfermedad y debemos tener mucho cuidado. Si soñamos con piojos o mierda, tenemos que comentarlo a varias personas, porque significa abundancia y que vamos a ganar mucho dinero. Si el sueño es con un toro bravo, es que nos tienen mucha envidia y si es con una culebra o muchas culebras, pues serán chismes o problemas, por lo que en el sueño hay que hacer el esfuerzo por matar la culebra por la cabeza. De los sueños siempre vamos a conversar entre familia, ya que todos soñamos y tenemos por costumbre comentarlos y luego relacionar de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos. Y hasta los “jodedores” siempre recomiendan jugarse los números mágicos que son 69 y 13.

En el Timotes de los años sesenta y setenta del siglo pasado, nuestro gentilicio vivió extraordinarios momentos, gracias al juego de lotería de animalitos. Y decimos extraordinarios, por lo que representaba ganar un premio en dinero y resolver situaciones familiares, en una época difícil, donde había poco dinero circulante y estaba muy mal distribuido. Había vendedores ambulantes como Raimundo y Jaiba, que recorrían toda nuestra jurisdicción, ofreciendo los billetes de lotería, con el premio ganador o simplemente un quinto de billete al público, cuyo monto variaba desde los cero veinticinco bolívares hasta lo que cada individuo pudiera invertir. Nuestra gente, cifraba su suerte en los sueños que interpretaban al amanecer. Otros como la finada Sabina Araujo, miraba con detenimiento al cielo y sacaba el número ganador, en base a la figura que captara en la forma de las nubes. Otros como la abuela Margarita, simplemente quemaban papel o los quintos de lotería no ganadores, en un plato de peltre, en cuyo fondo quedaba reflejada una figura que era magistralmente asociada con algún número, representación o con alguno de los animalitos de la lotería, clave para apostar a ganador. Los sorteos, se realizaban en horas de la noche y el pago de los números premiados, se hacía de inmediato, salvo montos bien altos que se cobraban en Valera. Por cierto, era por la emisora radio Valera, por donde se daban, religiosamente, los resultados de la lotería. Hay diversidad de historias asociadas al juego de lotería, donde se cuentan cómo algunos ganaron cuando más necesitaban, otros que perdieron su quinto o billete ganador y no pudieron cobrarlo y otros que ganaban y tenían que repartir con quienes le alumbraron para ganar o quien les vendió el premio. Así era Timotes, donde todos jugaban y todos ganaban, porque aunque no obtuvieran el premio, nuestra gente se distraía conversando, analizando sus sueños, buscando algún número o simplemente echando bromas con los vendedores de loterías, quienes también ganaban algo por su trabajo.

Era muy común, observar en los sitios de venta, algún borrachito que le insistía a las abuelas o damas de la época, compre tal o cual número, pero muy pocos le creían, solo quienes se arriesgaban meterle dinero al número mencionado a viva voz, en ocasiones la pegaban ganando la lotería.

Es muy importante referir que los números de esta Lotería de animalitos, tan genuina iban desde el 01 hasta el 31, identificados con los siguientes equivalentes: 01, Carnero; 02, el Toro; 03, El Ciempiés; 04, El Alacrán; 05, El León; 06, El Sapo; 07, El Loro; 08, El Ratón; 09, El Águila; 10, El Tigre; 11, El Gato; 12, El Caballo, 13, El Mono; 14, La Paloma; 15, La Zorra; 16, El Oso; 17, El Pavo; 18, El Burro, 19, La Cabra; 20, El Puerco; 21, El Gallo; 22, El Camello; 23, La Cebra; 24, La Iguana; 25, La Gallina; 26, La Vaca; 27, El Perro; 28,El Zamuro; 29, El Elefante; 30, El Caimán; y 31, La Lapa.

Los sueños y loterías, permanecen entre nosotros, para garantizar muchas experiencias que acumuladas forman cada historia que tiene su espacio en esta jurisdicción del Timotes de siempre y representan algo de historia popular.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza