22. Esas Estrellas Caminan
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A mi casa de habitación, en cierta oportunidad y en horas de la noche, llegó el Loco de La Joya, personaje famoso por su atrevimiento al introducir su mano derecha en una olla hirviendo de caraotas. Dicen que de tanto leer la santa biblia, perdió la razón y al reconocer que había pecado, se auto castigó de tal forma que perdió todos los dedos y la palma de la mano. Lo cierto del caso que se presentó muy decente y solicitó conversar conmigo. Me dijo: “mire pa´l cielo para que vea cómo las estrellas caminan”. En efecto, me dispuse a mirar hacia lo alto de la inmensidad celeste, donde brillaban miles de estrellas. El loco insistía: “mire, esas estrellas caminan”. Y ciertamente, se precisaba a simple vista el relampagueó de una luz a la distancia. “No piense tanto, esas son las estrellas que caminan”. Detallé con rigurosidad y le dije: “eso, son las luces intermitentes de algún avión comercial que transita el cielo a estas horas de la noche”. El loco se retiró de inmediato, diciendo: “no como va a ser, eso son estrellas que caminan. Esas estrellas caminan”. Volví a mirar y reflexioné algunos instantes. Cómo negarle al personaje sus sueños, en su mentalidad esa es la explicación y por lo tanto, las estrellas parecieran caminar, por lo que decidí escribirle este poema:
Caminan
Al Loco de La Joya…
En la noche caprichosa
llegó por sus propios medios
un loco llamado Emerio
exagerando mil cosas.
Señalando al infinito
dice con palabra fina:
esas estrellas caminan!
compruébelo usted solito.
Analizo emocionado
aquel demencial discurso,
observo el cielo estrellado
parecen cambiar de rumbo.
El loco que me visita
vuelve a señalar ansioso
al escenario grandioso
que vuelve a buscar mi vista.
Y repite convencido:
esas estrellas caminan!
es su mente confundida
con la luz intermitente.
Algún avión comercial
que transita los espacios
es cosa de mente audaz
ver estrellas que caminan.
Se despide el loco Emerio
señalando con afán,
pronuncia, amaga y se va
a descifrar su misterio.
Ver estrellas que caminan
es un privilegio hermoso
que solo en mente de locos
es posible darles vida.