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22. Esas Estrellas Caminan

356 palabras · 2 min de lectura

A mi casa de habitación, en cierta oportunidad y en horas de la noche, llegó el Loco de La Joya, personaje famoso por su atrevimiento al introducir su mano derecha en una olla hirviendo de caraotas. Dicen que de tanto leer la santa biblia, perdió la razón y al reconocer que había pecado, se auto castigó de tal forma que perdió todos los dedos y la palma de la mano. Lo cierto del caso que se presentó muy decente y solicitó conversar conmigo. Me dijo: “mire pa´l cielo para que vea cómo las estrellas caminan”. En efecto, me dispuse a mirar hacia lo alto de la inmensidad celeste, donde brillaban miles de estrellas. El loco insistía: “mire, esas estrellas caminan”. Y ciertamente, se precisaba a simple vista el relampagueó de una luz a la distancia. “No piense tanto, esas son las estrellas que caminan”. Detallé con rigurosidad y le dije: “eso, son las luces intermitentes de algún avión comercial que transita el cielo a estas horas de la noche”. El loco se retiró de inmediato, diciendo: “no como va a ser, eso son estrellas que caminan. Esas estrellas caminan”. Volví a mirar y reflexioné algunos instantes. Cómo negarle al personaje sus sueños, en su mentalidad esa es la explicación y por lo tanto, las estrellas parecieran caminar, por lo que decidí escribirle este poema:

Caminan

Al Loco de La Joya…

En la noche caprichosa

llegó por sus propios medios

un loco llamado Emerio

exagerando mil cosas.

Señalando al infinito

dice con palabra fina:

esas estrellas caminan!

compruébelo usted solito.

Analizo emocionado

aquel demencial discurso,

observo el cielo estrellado

parecen cambiar de rumbo.

El loco que me visita

vuelve a señalar ansioso

al escenario grandioso

que vuelve a buscar mi vista.

Y repite convencido:

esas estrellas caminan!

es su mente confundida

con la luz intermitente.

Algún avión comercial

que transita los espacios

es cosa de mente audaz

ver estrellas que caminan.

Se despide el loco Emerio

señalando con afán,

pronuncia, amaga y se va

a descifrar su misterio.

Ver estrellas que caminan

es un privilegio hermoso

que solo en mente de locos

es posible darles vida.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza