27. Comentarios Sobre la Inseguridad
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Timotes otrora conocido como el Paraíso de Los Andes, tanto por sus bellezas naturales como por la nobleza de sus pobladores, pareciera perder paulatinamente su tranquilidad y la importancia de ese título en el contexto de las ciudades y pueblos de Venezuela. Pero, qué cosas han sucedido para llegar a estos términos? Sencillamente, diversos hechos violentos y muchos delitos comunes que nos sitúan en la palestra del acontecer público nacional, más aún, crece nuestra mala fama al ocupar las principales páginas rojas de la prensa nacional.
Durante el año 2012, se sucedieron algunos delitos que permiten entender tal situación. Veamos: 1.- Al Amanecer del día martes, 22 de mayo de 2012, nos conseguimos con la trágica noticia de la muerte del Comerciante Sandro Alberto Rivas, habitante de la comunidad de Chijós, quién cayó abatido con tiro en la cabeza por sus victimarios y fue localizado a tempranas horas de la mañana en un galpón de la calle Rondón de Timotes, capital del municipio Miranda del estado Mérida. Según las investigaciones pertinentes, las autoridades declararon que el móvil de este suceso fue el robo, sin embargo, el crimen quedó impune. 2.- Se han sucedido una serie de robos, atracos y hurtos a personas de la comunidad, incluso cometidos a plena luz del día, sin que hasta ahora se detenga a los responsables, en detrimento de la paz ciudadana y para preocupación de nuestros habitantes. Advertimos en esta crónica que muchos de estos delitos no han sido denunciados ante las autoridades, mientras otros tantos comentan que acuden a las autoridades sin conseguir respuesta. 3.- Sumemos todo lo relacionado con el consumo y distribución de drogas en el pueblo, lo que trae grandes consecuencias para la población en general. Es bien conocido que en la propia plaza Bolívar de Timotes y sus alrededores, en plaza Miranda y el sector la avenida, incluso en las cercanías de las instituciones educativas, existen jíbaros que distribuyen droga a toda hora, igualmente en conocidos centros nocturnos y algunos sitios de Timotes, sin que hasta ahora las autoridades accionen para combatir estos delitos. 4.- Violación de la normativa legal vigente en cuanto a: venta de licores en horarios prohibidos, es decir, los propios comerciantes violan la llamada ley seca sin importarle nada, mientras las autoridades no proceden a aplicar las sanciones correspondientes; circulación de vehículos bimotores (motos) en horas nocturnas, sin casco protector y a velocidades exageradas, violentando los decretos que restringen su circulación y poniendo en peligro la vida de personas ajenas y su propia vida; circulación de vehículos con sonidos extremos, en horas nocturnas, lo que perturba la paz ciudadana y violenta la normativa de convivencia social. Sin duda que todo este panorama nos llena de vergüenza porque no hacemos nada por recuperar la paz que reinaba en este pueblo y porque nos sentimos desprotegidos, más aún si es al gobierno municipal, a quien le corresponde garantizar la seguridad de los habitantes de Timotes. En concordancia con las leyes vigentes, y en especial la ley del Poder Público Municipal, le corresponde al alcalde del municipio, implementar todas las políticas necesarias y coordinar con los organismos públicos regionales y nacionales, todo lo relacionado con la seguridad pública para que nuestro pueblo goce de paz ciudadana, tranquilidad y buen vivir. En esto, influye la campaña mediática de sectores adversos, donde se inscriben quienes han gobernado este municipio, los que apuestan a la destrucción del país con el tema de la seguridad, por lo que Timotes no escapa a este tipo de actitudes de negligencia oficial. Y por el otro lado, se alega la falta de recursos para avanzar en materia de seguridad, argumentos que no tienen peso porque este municipio recibe recursos económicos por situado constitucional, ordinarios y extraordinarios, y recursos propios captados por conceptos de impuestos municipales que pudieran ser orientados a garantizar acciones para la seguridad de sus habitantes. En la actualidad proliferaron en el poblado bandas de delincuentes que accionan y operan en esta jurisdicción, llevando a cabo los más diversos delitos que han sembrado el miedo, el caos y la desesperanza entre los habitantes. Entre las situaciones más comunes que conocemos, por denuncias directas de las víctimas o por comentarios generales que todos escuchamos pero que muchos callan por temor, tenemos: robos y atracos a mano armada por motorizados; cobro de “vacuna”, extorsión y pago de rescate; robos de vehículos, desvalijamiento y venta de repuestos o autopartes; denuncias de situaciones irregulares ante autoridades que no son procesadas o que sufren alteraciones, lo que genera encubrimiento, amparo y protección de delincuentes por “algunos” funcionarios de los cuerpos de seguridad; martilleo o matraqueo permanente a conductores de vehículos, especialmente a nuestros humildes productores; “siembra” de drogas a ciudadanos; robos de instrumentos agrícolas, insumos y productos a nuestros agricultores; agresiones y exigencia de pagos a ciudadanos transeúntes o que celebran públicamente; tráfico, venta y consumo de drogas en sitios públicos, centros nocturnos y en instituciones educativas; existencia de centros residenciales donde se guardan y comercian los diversos artículos y enseres robados a los ciudadanos; tránsito de motorizados en horarios no permitidos; extorsión y amenazas a ciudadanos por medio de móviles telefónicos; robos en residencias familiares; robo de ganado en las comunidades; porte ilícito de armas; existencia de bandas delictivas que operan en comunidades y existencia de ciudadanos que se convierten en azotes de barrios que perturban la paz ciudadana y amenazan o agreden a la ciudadanía; tránsito de niños, niñas y adolescentes en horarios no permitidos y asistencia a centros nocturnos; impunidad y encubrimiento de situaciones irregulares con menores en consejo de derechos del municipio; conducción de vehículos a altas velocidades en calles y avenidas del pueblo y con sonidos exagerados. Conducción de vehículos por menores de edad; existencia de ventas clandestinas de licores; secuestros y asesinatos de personas.
Es así como hemos llegado, a situaciones extremas que fueron reseñadas, por los medios de prensa nacionales, regionales y municipales, situación que nos ubica en primera plana como uno de los sitios más inseguros y difíciles para vivir.
Pero será necesario registrar algunos eventos para comprender las situaciones. Así tenemos que: al amanecer del domingo, 01 de julio de 2012, este pueblo fue sacudido por la triste noticia del hecho cometido contra el comerciante Danny Briceño Méndez, hijo del conocido comerciante local Pablo de La Cruz Briceño Vergara, mejor conocido como “Pito” Briceño. A Danny Briceño Méndez, según reseñan los principales diarios regionales, lo abordaron dos personas en su propio vehículo, luego le robaron su camión y lo atropellaron, dejándolo moribundo en las adyacencias de la panadería Los Frailejones de Timotes (calle Rangel), huyendo dichos delincuentes hasta estrellar el vehículo en plaza Miranda, donde fueron capturados por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, mientras el cuerpo malherido de Danny Briceño fue encontrado, por transeúntes, casi a las cinco de la mañana, procediendo a prestarle el auxilio necesario al trasladarlo al hospital Rafael Rangel de Timotes, desde donde fue remitido con urgencia y graves lesiones, al hospital de Valera, donde los médicos le diagnosticaron: politraumatismos generales a nivel del cráneo, parte de su cuerpo y fractura de una de sus piernas hasta su deceso final.
Esta situación, generó otros acontecimientos, que bien aprovecharon algunos sectores políticos para poner en jaque al gobierno, ya que el martes: 03 de julio del mismo año, en horas de la tarde, Timotes ardió, en manos de revoltosos y delincuentes, un grupo aprovechó el entierro de Danny Briceño para formar el caos y lograron incendiar frente al edificio Municipal 4 vehículos, lo que ameritó la intervención de las autoridades y una situación de varios días conocida como “El Timotazo”, por cierto a un grupo de ciudadanos, las autoridades los llevaron hasta los organismos jurisdiccionales de justicia, con sendos expedientes como responsables de la jornada. Afortunadamente hubo otras acciones a tiempo y el paso de los días se encargó de normalizar la situación en tan querido terruño.
En el mismo orden, la noche del viernes 22 de enero de 2016, fueron secuestrados dos jóvenes comerciantes, muy conocidos y apreciados por la gente, descendientes de familias honradas y laboriosas del terruño, ellos fueron: Manuel Alejandro Golob Araujo y Yosman José “Cabeza” Osuna Rivera, quienes junto a dos jóvenes acompañantes fueron víctimas de uno de los hechos violentos más atroces de esta jurisdicción. El delito, lo llevó a cabo la banda conocida como “Los Jinetes del Páramo”, quienes armados, bajo fuertes amenazas y agresiones, cargaron con sus víctimas en el propio vehículo de Yosman José y recorrieron la ruta Timotes - Casa de Teja - El Alto – Tafallez - El Paramito – Los Corrales – Piñango – vía El Águila hasta llegar al sitio de Las Dos Quebradas (parroquia Piñango), donde maniataron y ajusticiaron con tiros de gracia, al amanecer del sábado 23 de enero, a ambos ciudadanos, escondiendo sus cuerpos y cargando con la camioneta toyota runner, la cual, según las informaciones de prensa, fue sacada por trochas hacia Colombia. Se cuenta que otros dos acompañantes, salvaron milagrosamente sus vidas. Desde ese mismo momento, en que conocimos del caso, se movilizaron por diversos sitios familiares y amigos, autoridades y voluntarios en busca de los desaparecidos, de quienes nada se sabía mientras los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) hicieron su trabajo riguroso, arrojando los lamentables resultados que conocimos a través de los medios de comunicación regionales. Sus cuerpos fueron encontrados sin vida, en pleno páramo, en el sitio conocido como Las Dos Quebradas, vía pico El Águila – Piñango, la noche del miércoles 27 de enero de 2016. Así, nuestro pueblo, se sumergió en el dolor y la tristeza, ante este tipo de acontecimientos que demuestran los altos niveles de ensañamiento y el gran deterioro de la sociedad, sumergida en la más completa inseguridad, ya que los delincuentes de este delito combinaron: robo de vehículo, secuestro, asesinato y ocultamiento de los cuerpos durante varios días. Todo el gentilicio repudió estos lamentables acontecimientos que quedarán en las páginas de nuestra historia trágica timotense.