ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

← Desde mi casa a la plazaOtros relatos de Timotes

1. Cronicas del Mucurujun

3.492 palabras · 17 min de lectura

Tributo a Monseñor Valero

Sucedió el día de los apóstoles Pedro y Pablo, 29 de junio de 2012, cuando se durmió en la paz del señor, el Excelentísimo paisano Monseñor JOSE SOTERO VALERO RUZ. Fue Hijo Ilustre de la ciudad de Timotes desde 1998, cuando la municipalidad le otorgó dicho reconocimiento, en ocasión de celebrar, en suelo timotense, su primera eucaristía como prelado. Destacó como uno de los prelados más insignes de la iglesia católica venezolana. Monseñor Valero Ruz se había retirado de sus labores pastorales en el año 2011, para disfrutar el merecido descanso, después de consagrarse a una vida religiosa de 47 años de servicio. Allá, en la ciudad de Valencia, capital del estado Carabobo, su tierra adoptiva, recuperaba su salud mermada, cuando el Dios omnipotente lo llamó a la corte de sus elegidos. Y fueron las palabras cargadas de tristeza de otro grande de las letras timotenses, Don Eduardo Villarreal Araujo, su biógrafo, quien nos enteró de la novedad en el devenir de aquella fresca mañana paramera. Sin duda, que aquella infausta noticia, nos llenó de tristeza, por la partida hacia la eternidad del destacado e Ilustrísimo prelado a quien sencillamente conocimos como Monseñor Valero. De inmediato, surgieron los más hermosos recuerdos para exaltar una vida ejemplar y llena de virtudes, entre la que destacó su sobrada humildad.

Desde los predios de El Salado, donde sucedió en abril de 1926, su advenimiento en el seno de la familia Valero Ruz, pasando por los dominios geográficos de Zaraza, donde vivió años de su infancia, la Vega del Motatán, donde sus padres otrora fijaron su residencia definitiva, y la magia del Timotes querido, donde quedaron grabadas importantes vivencias de su vida prolífica, entre otras: su formación educativa, cultural y espiritual y su magisterio religioso, hasta los espacios indescriptibles de los seminarios de la ciudad de Mérida, la Grita del Táchira, y allende traspasando fronteras: Bogotá, hermosa capital gran colombiana, igualmente territorios mágicos de México y Perú, donde completó su formación intelectual y religiosa, como los grandes hombres con su vuelta a la patria: Valencia, Guanare y Mérida y su terruño inconfundible de Timotes, donde siempre acudió con alegría y sobrada convicción pastoral, en diversas ocasiones para entregar sus oraciones especiales en solemnidades y celebraciones relevantes del terruño. En esta tierra grandiosa, recordaremos la vida y obra impregnada de prodigio del primer Obispo, cuyos logros nos llenarán de orgullo y permanecerán gloriosos en las páginas de la historia de la iglesia venezolana. Mientras el discurso expresivo y poético de Don Eduardo Villarreal en su obra: “Semblanza de un Contemporáneo”, donde describió con sapiencia y detalles, la prolífica obra de Monseñor Valero, sus origenes familiares y ese interesante tránsito para llegar a ser el religioso que conocimos, sin duda que ese discurso escrito para la posteridad y publicado, a tiempo, por el fondo editorial municipal (2008), nos proporcionará el consuelo suficiente ante la desaparición física de un paisano destacado. Paz a sus restos.

Homenaje Postumo a Monseñor Valero

En ocasión de celebrarse, el día 08 de septiembre de 2013, cincuenta años de la celebración de la primera misa de Monseñor José Sótero Valero Ruz, en esta su ciudad natal, el concejo municipal bolivariano, presidido para entonces por la legisladora Carmencita Rivera, conjuntamente con las autoridades de la iglesia local, a saber: Presbítero Alexander Rivera, rector de la basílica menor de Santa Lucía, llevaron adelante una serie de actividades importantes en homenaje al insigne sacerdote. Por tal motivo, se celebraron las siguientes actividades, el día 13 de septiembre de 2013: eucaristía solemne en la basílica menor de Santa Lucía; develación pública de la placa correspondiente y rebautizo de la avenida el cementerio como avenida Monseñor José Sótero Valero Ruz, en homenaje póstumo al pastor de almas; y celebración de sesión solemne, de cámara municipal, para exaltar la vida y obra del mencionado paisano, actividad que se dio en el teatro parroquial, contando con la presencia de los concejales Carmencita Rivera, Efrén Santiago, Carmen Colmenares, María Antonia Barrios y Honorio Andrade, así como las autoridades municipales presididas por el alcalde José Concepción Rivera, representantes de las fuerzas vivas del municipio, feligreses de las diversas sociedades religiosas y movimientos de la iglesia, y donde fungió como orador de Orden quien suscribe, licenciado Jesús María Espinoza, historiador y cronista popular, quien realizó un interesante recuento sobre las principales acciones de quien fuera nuestro primer Obispo y reconocido oficialmenmte como Hijo Predilecto de Timotes. De esta manera se le rindió homenaje póstumo a nuestro inolvidable sacerdote José Sotero Valero Ruz, ejemplo de humildad y entrega total a la vida religiosa desde donde desarrolló su admirable magisterio al servicio del pueblo cristiano.

Finalmente, debemos destacar que por voluntad expresa del prelado, su corazón fue trasladado a la basílica menor, reposando en la capilla de la Virgen de Coromoto, en recuerdo de ese hijo Predilecto del Timotes espiritual.

Comision de Pesas y Medidas

En el Timotes de antaño, al igual que en muchos pueblos y ciudades de Venezuela, el concejo municipal, a principios del año fiscal, nombraba de su seno la famosa Comisión de Pesas y Medidas, la cual se encargaba de garantizar exactitud en pesos y medidas de cada instrumento utilizado en las pulperías o comercios pueblerinos para precisar cada producto expendido a nuestros habitantes y de visitar personalmente cada comercio existente en su jurisdicción. Para esto se nombraban, en los pueblos pequeños del distrito, tres personas que cumplían su función como concejales, en los pueblos y ciudades más grandes aumentaba el número, quienes responsablemente y sin ningún tipo de maniobra, verificaban la funcionalidad de los pesos y medidas utilizados por los comerciantes. Llevaban consigo las pesas equivalentes para contrastar y corregir los defectos, y las medidas exactas que verificaban en cada vara utilizada por los mencionados. En estos términos se manejaban: 1 quintal era igual a 47 kgs. y medio; 16 onzas era igual a una libra; 1 libra era igual a 450 grs.; 1 arroba era igual a 11 kgs. y medio.; 1 kilogramo era igual a 35 onzas; 1 palito era igual a 9 kilos, en los pueblos del Sur, según Ramón Sosa Pérez, le metían un poquito mas: lo que daba el razante del cajón; 1 cuartilla era igual a medio palito (4 kilos y medio); 1 almud equivalía a 18 kgs.; 1 carga eran 45 kilogramos, y una carga eran dos bultos que “colocados en la bestia, cada uno en su lado, conformaban la carga, de manera que dos bultos eran una carga, equivalen te a cuatro arrobas, es decir, 44 kilogramos” y ¿el otro kilo?, nos sugiere Ramón Sosa Perez, buscar alguno de los miembros de la comisión para aclarar las cifras exactas; 1 vara era igual a 4 cuartas; 100 varas era igual a 80 metros.

Cuando esta comisión cumplía su cometido, procedían a informar a la corporación municipal que dirigía el presidente del concejo municipal. En el mismo orden, se procedía a establecer las multas correspondientes, a quienes alteraban a su favor y en detrimento de los consumidores, todo lo relacionado con sus pesas y medidas. Finalmente, la misma comisión siempre estaba atenta al acontecer pueblerino o citadino y ante cualquier queja o reclamo de la ciudadanía, actuaba con rigor y autoridad, infundiendo respeto entre los pobladores y defendiendo a plenitud los derechos de los ciudadanos.

Levantamiento del Ahorcado

“Venga Dr. Carrillo, que en el taller de Ramón Lobo, hay un hombre colgando, parece que se ahorcó, baje rápido Dr. para que levante el cadáver”, le dijeron por teléfono mientras se deleitaba con un cigarrillo Fillis Morris. Eran los días de diciembre y aquel legendario doctor acababa de atender un parto con mucho éxito. Apenas comenzaba la mañana, cuando volvieron a repicar y repitieron la invitación. El Dr. Carrillo preparó todo, impartió órdenes, cargó su maletín negro y llamó a Marcos Orozco para que lo llevara en la ambulancia hasta el pie del pueblo, sitio donde estaba el local. A los pocos minutos, observó que en las afueras del taller había mucha gente. Comentarios iban y venían, algunos especulaban mientras los niños permanecían quieticos y pálidos y el dueño Ramón Lobo por nada que se atrevió a entrar. El Dr. Carrillo se abrió paso y detalló que el supuesto cuerpo colgante, estaba bien tapado con una sábana grande que impedía precisar de qué o quién se trataba. Avanzó, con la seguridad del patólogo, pidió ayuda de algunos caballeros que diligentes ya tenían una escalera preparada para alcanzar el cuerpo, previa destapada del Dr. Carrillo. De repente el Dr. trepó cuidadoso y desde lo alto, se echó una carcajada que sorprendió a todos los curiosos y comenzó a mentar madre, bajó molestó y le dijo a uno de los caballeros que descubriera el cuerpo, ante la sorpresa que era un muñeco gigante inflable de San Nicolás que algún ocioso cubrió abnegadamente para hacerlo pasar por un ahorcado. El muñeco quedó al descubierto y es inolvidable los colores rojo y blanco, junto a sus expresiones de alegría y las risas de todos los presentes que se deleitaban con lo sucedido mientras el Dr. Carrillo se retiraba condenando la broma jugada por algún jodedor, de esos timotenses de los años sesenta.

Dos Mujeres de Negro

Amanecer en los campos de Timotes, hermoso paraje del páramo andino. A lo lejos, el murmullo del rio, grandioso y correlón. En los árboles cercanos, muchos turpiales en concierto mañanero. Avanzo en mi caminata diaria y de repente distingo, como a cien metros, dos mujeres vestidas de negro con cabellera suelta. Apuro el paso para verlas más de cerca pero ellas también avanzan y no puedo alcanzarlas. Miles de recuerdos y vivencias pasan por mi mente y preocupado sigo adelante y las dos mujeres de negro, voltean y se percatan de mi presencia pero no paran en su andar. Yo un tanto más rápido para precisar de qué se trata, a esa hora del amanecer timotense pero es imposible, las dos mujeres de negro parecen inalcanzables. De repente, un recodo y la curva, y a la distancia las pierdo de vista pero sigo empeñado en caminar duro y a medida que me acerco, mi mente piensa de todo, justo al llegar a la curva veo las dos mujeres de negro, con cabellera suelta, sentadas en una piedra, con sus audífonos y saboreando un chocolate. Un “buenos días”, se escucha para todos y yo sigo con mis pulsaciones aumentadas por el esfuerzo físico y por el misterio vívido con dos mujeres de negro en la montaña!

Llevelos al Cdi!

En mayo de 2014, en nuestra jurisdicción, se cometieron varios atracos a mano armada. Delincuentes en motocicletas, precisaban sus víctimas y le arrebataban teléfonos, dinero, prendas y otros objetos valiosos. Sucedieron uno tras otro, a plena luz del día y en sitios concurridos, solo que como siempre nadie se mete y nadie ha visto nada. Los delincuentes, se cubrieron sus rostros con pasamontaña, para evitar ser identificados. Algunas de las víctimas lamentaron la pérdida de anillos de oro y plata, anillos de graduación, pulseras y prendas de valor, dinero en efectivo y equipos telefónicos de alto valor económico, equipos de computación portables y otros, según las declaraciones tomadas por las autoridades. A los pocos días, las labores de inteligencia policial, en base a denuncias de algunos vecinos, dieron resultados positivos logrando detener, in fraganti, a dos ciudadanos ajenos a nuestro municipio y provenientes de la ciudad vecina de Valera. Estos fueron conducidos hasta la sede del comando policial, donde las autoridades procedieron con las requisas y los interrogatorios correspondientes, sin conseguir evidencias físicas que los inculparan de sus delitos, sin embargo, varias de las víctimas fueron solicitadas por las autoridades para posible identificación y efectivamente, ambos sujetos fueron señalados, con detalles como los responsables de las acciones vandálicas descritas. De repente, ante la insistencia de una de las víctimas que horas antes había perdido prendas de valor, los agentes policiales trasladaron a los “delincuentes” hasta el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de Chijós, nadie imaginaba a qué los llevaban. Las autoridades, ordenaron tomar las placas o rayos X reglamentarios, en la parte abdominal de los señalados y cuál sería la sorpresa, cuando la placa reflejo que efectivamente, uno de los sujetos, guardaba en su estómago parte de su botín, por lo cual había que pasarlos con su expediente a la orden de la fiscalía. Paralelamente, en el calabozo del comando policial, destacaron a un funcionario para vigilar al detenido, y estar muy pendiente, cuando este hiciera del cuerpo para precisar en su deposición, el cuerpo u objeto del delito o evidencia. Claro, no sabemos en qué momento lo hizo, lo cierto que el agente policial exhibía en sus manos un palito como de treinta centímetros para “espergear” o remover la mierda y recuperar las prendas mencionadas. Cosas de mi pueblo para nuestra historia popular.

Le Tapó el Hueco

Ese día, el alcalde municipal, hacía gala de su discurso en la presentación de su Informe de Gestión anual. El teatro parroquial estaba completamente lleno y los asistentes atentos a las explicaciones oportunas que este ofrecía. Ya tenía más de tres horas hablando, cuando de repente comenzó a detallar la situación de las lluvias vividas en el año 2008 y los diversos daños que dejaron en jurisdicción de Timotes, entre ellos: la afectación en la avenida, justo a la entrada al liceo. “Desde esa fecha se formó un hueco en toda la vía y pasaron cinco años y el antiguo alcalde Pepe, no fue capaz de taparlo con recursos propios del municipio. Llegamos nosotros y fíjense, en el primer año de gestión, tapamos el hueco”. De entre la gente, se escuchó clarito, en la voz de un jodedor: “el alcalde le tapó el hueco a Pepe”, a lo que el público soltó las carcajadas y hasta el propio orador, hizo pausa para reírse y tomar aire para seguir en sus explicaciones.

Pidalo Negrito, Pidalo!

Así le dijo mano Ubencio Moreno al finao Chibeto, y fue tanta la seriedad que le puso que este se lo creyó. Ubencio insistía con cierta malicia: “pídalo negrito, pídalo que las mujeres están por darlo!” Nuestro personaje quedó pensativo y quiso aplicar la enseñanza con la primera chica que pasara frente a su sitio de trabajo. Efectivamente, aquella tarde, pasó una dama elegante que contestó el saludo correspondiente pero de inmediato se transformó ante la propuesta indecente que le hacían. De su boca salieron cantidad de insultos y malas palabras que dejaron estupefacto a Chibeto, quien tuvo la suerte que la mencionada prosiguió molesta y no lo agredió. Un tanto desmoralizado, comenzó a contar la vivencia en los siguientes términos: “fíjense, por estar haciéndole caso al sr. Ubencio, se lo pedí de frente a una hembra que pasó por ahí y ésta lo que hizo fue insultarme, mentarme la madre y una cantidad de vulgaridades que no puedo repetir porque según la ofendí descaradamente”. En eso llegó mano Ubencio y también le contó lo sucedido, muy atento le volvió a repetir: “tenga paciencia negrito y pídalo que las mujeres están por darlo!” Todos sorprendidos no les quedó otra alternativa que reír y reír y reír.

Mucho cuidado con esto, respetados lectores, las hermosas damas que vemos a diario y que cuando nos entretenemos mirando una, se nos pasan diez por los lados como dijera Lapa, merecen todo nuestro respeto, brindémosle toda nuestra admiración, con palabras bellas y tiernas que exalten sus cualidades y sin ofender su pudor.

El Mono de la Cuarenta

Es el famoso cuento de un mono que se escapaba de su jaula y hacía daños en varias casas del vecindario. Dicen que se metía a los hogares y se robaba la comida, prendas de vestir y causaba algunos daños, sin contar las lesiones a personas porque –según- se ponía muy agresivo y se defendía, a punta de mordiscos y rasguños. Sus dueños, siempre afanaban buscándolo por las casas vecinas y siempre soportaban las quejas, reclamos y hasta insultos que le propinaban, gratuitamente, algunos de los afectados. El mono volvía a su jaula pero siempre se escapaba y nada se podía hacer. Pero fue tanta la molestia y los daños que causó que ameritó varias reuniones de los vecinos, quienes en asamblea comunitaria y contando con la presencia de las autoridades correspondientes, debatieron hasta mas no poder, tanto los daños causados como las acciones inmediatas a tomar. Estas reuniones, se celebraron consecutivamente en varias oportunidades y allí se acordó que los dueños, definitivamente, encerraran el mono y le pusieran más cuidado para que no se escapara o comenzaban a cancelar todos los daños que produjera en adelante. Parece mentira pero esto sucedió en el consejo comunal La Cuarenta, lo cual quedó registrado en sus libros de actas y lo más cierto, que efectivamente, el mencionado cuadrúpedo no cometió más daños porque sus dueños le construyeron espacios dignos y seguros donde permaneció disfrutando de sus días como la mascota preferida.

El Chato y los Viacrucis

Todos le conocemos como “Chato” y simplemente destaca en el pueblo por su espíritu colaborador en los asuntos de la iglesia. Camina por las calles del pueblo, en cumplimiento de algún mandado que alguien le encomendó. Adicto al chimó, pasta ennegrecida que no le falla en sus bolsillos, y si le faltare, a cualquier paisano le diría: “deme chimó”. Acostumbra dejarse crecer la barba para encarnar a Barrabás, en los viacrucis de Semana Santa. En varias ocasiones, el “Chato” ha sido protagonista de postín, veamos: inolvidable, aquella vez cuando nuestra gente, reflexiva, silenciosa y con lágrimas en los ojos, por la excelente representación de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, justo cuando los personajes, se exhibían en las cruces correspondientes, alguien en representación de Pilatos dijo: “liberen a Barrabás”, orden acatada y con rapidez, desataron al personaje y este salió corriendo pero con tanto empuje que no vio una concha de cambur y resbaló aparatosamente, cayendo largo a largo en el pavimento. Tremendo golpe que dejó al personaje, atribulado y tendido en el piso, y a nuestra gente riendo a carcajadas. De inmediato al Chato, lo trasladaban a un centro de salud para su recuperación. Sin duda que esto no le impidió para repetir su personaje, con la misma devoción. En una nueva oportunidad, con tan pero tan mala suerte que estando amarrado en la cruz correspondiente como Barrabás, se mandó un palo de agua impresionante y no hubo quien se “acomidiera” a soltar al “Chato” que prácticamente, permaneció más de dos horas inmóvil, porque todos los feligreses se fueron a buscar refugio donde escampar de la lluvia. Cosas de nuestro pueblo y peripecias del “Chato”, a quien rendimos tributo con esta nota, porque pertenece a la historia popular de nuestro pueblo.

Presencia y Popularidad

En medio de la situación difícil que generó la guerra económica en Venezuela, donde sectores económicos poderosos no han cesado en su afán de lucrarse a costa del pueblo, en Timotes sucedieron algunas situaciones incomprensibles para el buen sentido humano. Cuentan que Casanovita, venía desde el pie del pueblo con dos bolsas en la mano y a medida que caminaba pues notaba que la gente lo miraba mucho. Las damas lo saludaban amablemente, las doñas trataban de preguntarle algo, desde los vehículos en marcha lo miraban, le echaban corneta y querían como preguntarle algo. Casanovita siguió adelante y se decía para sí mismo: “epa! Será que estoy muy atractivo hoy, todos quieren saludarme. Debe ser que estoy rejuvenecido y más bueno, jjj!” Y continuó caminando, desde plaza Bolívar a plaza Miranda, mientras la situación seguía igual. Hasta los hombres lo miraban y querían como conversar con él. Algunas chicas, le lanzaron besos y varios conductores de vehículos maniobraron para detenerse y decirle algo. Fíjense que la autoestima de Casanovita, estaba muy elevada y parecía como si flotara en las nubes. “Presencia y popularidad tengo” se decía. Venía muy contento porque algo pasaba y él era el centro de atracción de todos. Cuando llegó a la plaza Miranda, se detuvo y precisó que cómo llevaba dos bolsas, donde destacaba claramente un paquete de papel sanitario de 12 rollos y en la otra, cinco paquetes de harina pan, pues por eso era que todos lo miraban y querían preguntarle: dónde los había conseguido? Sin duda que Casanovita, comenzó a reírse, sin parar, de su propia situación.

En otra oportunidad, venía desde los lados del cementerio, muy contento porque había conseguido un champú y un desodorante, cuando justo en el grupo escolar, lo interceptaron dos delincuentes, en una moto, pistola en mano, le dijeron: entregue todo lo que tenga o se muere! Dicen que Casanovita, tembloso, entregó todo: móvil telefónico, dinero, anillo de oro y zapatos adidas pero los malandros le vieron la bolsa del champú y el desodorante, y solo tomaron la bolsa y huyeron despavoridos, a lo que nuestro personaje se lamentaba diciendo: “coooooño, no tuvieron que más llevarse, por quéee Dios mío, por qué!”.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza