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3. Personajes Inolvidables: Historicos y Populares

43.537 palabras · 218 min de lectura

Cada región o lugar de nuestra geografía, tiene sus personajes históricos, populares y actuales que siempre van a permanecer entre nosotros, porque justo lograron trascender niveles superiores en su obra, lograron dejarnos sus aportes materiales o espirituales como legado ejemplar para nuestra consolidación socio-cultural, llamada identidad nacional, regional o local; y por sus acciones satisfactorias e incomprensibles, pasaron a formar parte de ese bagaje cultural que caracteriza la cotidianidad de lo local. Nuestro terruño, históricamente, no escapa a la existencia permanente de esos personajes históricos, populares y actuales, los tenemos por todos lados y a montones, en cada comunidad, en cada época, unos fueron más otros menos, pero siempre admirados y queridos por los paisanos. Los personajes históricos, se quedan entre nosotros, por su legado que trasciende lo extraordinario y nos sirven de inspiración y ejemplo para avanzar hacia grandes logros; los personajes populares son parte del alma y sentir del pueblo mismo y pertenecen al mundo de lo sublime, por su ingenuidad, humorismo y elocuencia; y los personajes actuales, están con nosotros, ejecutando su obra, aportando su creatividad para dejar historias, y muchas veces ni nos damos cuenta que interactuamos con ellos. Esos tipos de personajes, se convierten en inolvidables, por tal: este esfuerzo por plasmar, frases y oraciones como tributo y reconocimiento a esos hombres y mujeres que hacen de nuestro terruño el verdadero Paraíso de Los Andes. Desde mi Casa a la Plaza, los conseguimos y quizás, poco nos percatamos de su existencia, de sus huellas, por consiguiente, he aquí una muestra significativa para que cuando alguien nos pregunte: cuáles son los personajes de Timotes?, tengamos suficientes argumentos y orgullo pueblerino para enumerarlos, destacarlos y presentarlos como parte de nuestra identidad cultural, de nuestra historia, de nuestro folclore.

Abel Lacruz y la Criollita

En memoria de su obra…

Frente a la plaza Miranda, viendo al Norte, donde estuvo la casa de habitación de Marcelo Cómbita: el panadero de los años sesenta, Abel Lacruz, comerciante emprendedor, conocido por todos como el flaco Abel, estableció su legendaria panadería La Criollita. Esto sucedió en la década del setenta, luego de concluir la moderna construcción. Llamaba mucho la atención del ciudadano, el modelo de horno que adquirió para hornear, satisfactoriamente, sus productos, pues eran los hornos más modernos en el pueblo y ya no se escuchaba el rugir de los célebres sopletes a gasolina que calentaban los ladrillos de arcilla de los crisoles tradicionales. Hornos eléctricos de última tecnología, contribuyeron a una rápida cocción para obtener, una mayor producción y mejores condiciones de trabajo para su personal. Además, el flaco Abel, incorporó varios vehículos que transportaban, religiosamente, los exquisitos panes y otras apetencias criollas como: mantecadas, biscochos y tortas, hacia los pueblos del páramo, donde se vendían con éxito. Diversidad de sectores en Pueblo Llano, Santo Domingo, Mucuchíes, Jajó, Tuñame y Timotes, fueron destinos importantes para la comercialización de los apetitosos productos de panadería La Criollita de Timotes, ofrecidos, semanalmente, por su propio dueño en los diversos comercios, dispersos en zonas rurales y en el casco urbano de los pueblos mencionados.

Y para ampliar su propuesta productiva, en la esquina de plaza Miranda, fundó la licorería La Criollita, donde expenden diversidad de licores nacionales e importados, a propios y visitantes. Panadería y licorería La Criollita, son parte de nuestra historia local, cuántas veces hemos acudido, entusiasmados, a dichos locales, en solicitud de artículos para nuestras necesidades. Gloria y significación a esta empresa familiar que, a costa de esfuerzo, fue levantada por padres e hijos y que hoy representa un ejemplo de progreso para las generaciones que conviven en este mismo terruño.

Tributo póstumo para Abel Lacruz, el flaco Abel por su contribución y ejemplo al progreso socio económico del terruño.

Alcira Rivas y el Hotel Mendez

Alcira Rivas, es una mujer emprendedora que durante años ha hecho del trabajo creativo, su ritual ineludible. Desde muy joven, esta timotera genuina, se desempeñó como secretaria ejecutiva en la famosa Agrícola Timotes que fundara Don Alejandro Araujo. Allí laboró durante más de veinte años hasta incursionar, con méritos propios, como empresaria al frente de Novedades Pilarica, exclusividad en ropa a la moda para niños, damas y caballeros de los gustos más exigentes. Igualmente incursionó como gerente en licorería Pilarica, de cuyo negoció fue socia y gerente general del hotel Méndez de Timotes, donde a punta de constancia, creó tres emblemáticos servicios para el disfrute familiar y la diversión: restaurant El Brasero, Tasca El Brasero y Discoteca Rivas, desde donde ha mostrado su responsabilidad, laboriosidad y afán de servicio para visitantes y lugareños, puesto que gran parte de la población ha disfrutado de momentos inolvidablemente bellos, en sus locales ofrecidos para celebraciones familiares o espectáculos públicos y privados. Esmerada por la mejor atención al cliente y exigente con su personal, ha avanzado con sus aportes al comercio local.

En los años sesenta y setenta del siglo pasado, fue dirigente deportivo, fundando junto a otros personeros del deporte local, la liga de ciclismo de Timotes, la cual nos dio extraordinarias satisfacciones y emociones, enalteciendo a Timotes en otras regiones y donde figuraron atletas de renombre como: Antonio El Cóndor de los Andes Uzcátegui, Enzo Rivas y otros. Se convirtió en protectora y madre putativa del gran ciclista Antonio Uzcátegui. Pero también ha sido dirigente política, cumpliéndo funciones de concejal suplente, en los años ochenta, y dirigente con gran sensibilidad social, a quien le debemos sus aportes interesantes como promotora principal y fundadora de los hogares de cuidado diario, donde centenares de niños y niñas se beneficiaron, recibiendo atención integral y oportuna, mientras sus padres y representantes desempeñaban sus oficios o trabajos. Se cuenta entre quienes propusieron e impulsaron el comité de damas voluntarias, que cumplió con actividades de índole social, en favor de mujeres, niños y personas con diversidad funcional. No ha dejado de esforzarse para lograr la ansiada sede de las damas voluntarias, proyecto integral que busca brindar apoyo a la población con diversidad funcional. Pero sin duda, que la labor que la enaltece, tiene que ver con su dedicación exclusiva a mantener vivo el legado de quienes crearon, en otros tiempos, el legendario hotel Méndez, cuya historia está ligada, durante los últimos cincuenta años, a esta dama timotense, cuya belleza y bondad han sido admiradas por propios y extraños.

El famoso hotel Méndez, lugar donde vivió en 1931, el poeta cumanés Andrés Eloy Blanco, es un complejo recinto que representa todo un legado arquitectónico e histórico, por la antigüedad de su construcción, características coloniales y distribución de los espacios y por la diversidad de historias que allí quedaron, cuando Don Pablo Marcial Méndez y su esposa Doña Asunta Espinoza de Méndez, lo regentaron durante más de cincuenta años. Recordemos que allí, se hospedaron los principales representantes políticos de la gran constituyente del gran estado los Andes de 1881. Incluso este recinto es mencionado, por Mario Briceño Iragorry en su famosa novela “Los Riberas”, publicada en 1952. De posada Méndez, fundada allá por 1878, por el General Don Evaristo Méndez y su esposa Doña Carmen de Méndez, al legendario hotel Méndez, que ya cuenta con más de 145 años de existencia, cincuenta de los últimos años, ha sido regentado dignamente por Alcira Rivas, quien le ha dado interesantes cambios, manteniéndolo al servicio de los visitantes y narrando infinidad de vivencias, pudiéramos destacar que Alcira Rivas, se ha convertido en la “curadora y celadora más genuina de estos espacios”. Ahí ofrece alojamiento oportuno, a quienes lo requieran y diversidad de servicios, conviviendo con esa historia legendaria de fantasmas y personajes, que permanecen en pasillos, corredores, habitaciones, salas, tejados y recodos y que se niegan a desaparecer para mantener vivo el tesoro histórico de la tradición oral del legendario recinto. Es célebre escuchar, la variedad de situaciones, desde: la mujer elegante que se pasea, a altas horas de la noche, por la cocina del hotel y otros sitios, causando espanto a quienes la han visto hasta la histórica leyenda del sótano, utilizado como escondite y del famoso túnel del hotel Méndez, los cuales, según informaciones, datan de finales del siglo XIX, cuando fueron construidos por sus dueños para albergar perseguidos políticos y comunicarse con la casa cural y con los predios del río Motatán para facilitar la huida y garantizar la vida, a unos cuántos y donde se supone la existencia de valiosos tesoros, armas de todo tipo, osamentas de personajes que permanecieron huyendo y se ocultaron para siempre en dichos espacios, vasijas de barro con morocotas de oro, diversidad de utensilios que servían a quienes ocupaban esos pasajes subterráneos, en sus momentos difíciles, en que debían ocultarse para burlar las tropas militares que los requerían y otros tantos, que la inventiva popular se ha encargado de describir, con lujo de detalles. La historia del sótano y del túnel del hotel Méndez, se perdió en el tiempo, para convertirse en leyenda, cuando en los años sesenta del siglo XX, decidieron clausurarlo y ocultar para siempre sus testimoniales que muchos conversadores, aseguraron como verdad absoluta, con palabras y gestos, a una audiencia incrédula y atenta al desenlace de los acontecimientos pueblerinos.

Actualmente, el hotel Méndez, cuenta con espacios donde se muestran importantes documentos, fotografías, pertenencias y testimonios de dos grandes personajes: Andrés Eloy Blanco, quien vivió allí como exiliado en el año 1931, atendido por Ramón Lacruz, niño de la época gomecista que se ocupaba de hacer “mandados” y de informar al poeta sobre situaciones propias de la vida del poblado. Una placa en bronce, con rostro en relieve y palabras, dan testimonio en la pared frontal del hotel, a los curiosos que merodean el lugar; y Antonio Uzcátegui, destacado ciclista, con cuyas pertenencias, está proyectado crear un museo en su honor para enaltecer sus hazañas deportivas. Paralelamente, en los recintos del hotel Méndez, permanecen los diversos testimonios de Ilustres Visitantes, quienes dispensan visita obligatoria a estas instalaciones, dejando su huella en alguna placa, retrato, escrito o detalle que se ofrece visible a quienes acuden a ese sitio.

Alcira Rivas y el hotel Méndez, forman parte de nuestra historia y merecen un espacio en el corazón del Timotes defensor de nuestros valores locales, ojalá este acogedor lugar, sea declarado como Patrimonio Histórico de Timotes para admiración de todos.

Alejandro Araujo

En memoria de su obra…

Este hijo del Paramito, nació un 09 de febrero de 1928 y falleció el 12 de marzo de 2015, justo cuando acababa de cumplir 87 años de vida. Este personaje lo consideramos como toda una institución socio-cultural del páramo andino. Su nombre se distingue, en los anales de la historia local, como uno de los fundadores de las fiestas en honor a San Benito, ya que fue uno de sus protagonistas que, allá por los años treinta-cuarenta, en cotizas de tres puntos, luciendo su liqui-lique blanco y pantalón “arremangao”, bajaba en las famosas Romerías de San Benito, escenificadas en los caseríos de Timotes, bailando y haciéndole venias al santo negro y en clara demostración de su ferviente devoción religiosa. Contaba que esas romerías, finalizaban en algunas casas de Timotes y que dieron origen a las fiestas de Timotes, ya que un grupo de san beniteros, procedieron a organizar todo y comenzaron a danzarle al negro hasta concretarse la fundación de la sociedad de San Benito de Palermo, en el Timotes antañón. Baste señalar que fue uno de los más fieles devotos hasta el final de sus días. También se recuerda, como uno de los principales responsables, durante años, de las fiestas en honor a San Isidro.

Don Alejandro Araujo, es ejemplo de constancia y trabajo emprendedor, destacó de agricultor raso a dirigente agrícola, ya que formó parte de diversas organizaciones agrícolas. Fue uno de los doce agricultores que fundaron, la Cooperativa Agrícola La Andina, organización fundada en 1968, de la cual llegó a ser presidente. Igualmente, fue presidente de los comités de riego de Timotes y otras experiencias de organización comunitaria, donde destacó su liderazgo. Fundador, en los años sesenta, de la famosa empresa “Agrícola Timotes”, desde donde dedicó esfuerzos para ofrecer, a precios accesibles y con facilidades de pago, un sinfín de productos para nuestros agricultores y sus faenas agrícolas, entre otros, expendía: semillas de todo tipo, abonos, tuberías, insumos, instrumentos para el trabajo y todo lo relacionado con el ramo, servicios que ofreció durante más de treinta años.

Paralelamente, formó parte de organizaciones sociales filantrópicas como la “sociedad amigos de Timotes”, la cual dedicó tiempo y esfuerzos, a la colectividad timotense, generando diversidad de acciones en función del interés colectivo, contribuyendo a resolver problemas sociales y de salud, a los paisanos que acudían esperanzados ante esas instancias. Fue todo un servidor público, que hacía gala de su buen humor y de la malicia criolla para que todos comprendiéramos sus preocupaciones e inquietudes. Su pedagogía campesina, siempre le acompañó en sus discursos e intervenciones públicas, lo cual le valió respeto y admiración de sus semejantes. Amante de las causas justas y las buenas acciones, la que premiaba con un “trago de miel de abejas”, bebida popular de nuestro páramo que combina aguardiente endulzada con miel de abeja pura. Incluso se le reconoce que acudía a las reuniones y audiencias, con gobernantes o altos funcionarios públicos, con su tradicional regalo: “un quesito criollo y una botella de miel de abeja”, lo que tributaba entusiasmado y con alguna ocurrencia de su inventiva campesina.

Las fiestas y parrandas que celebraba, en su casona de La Ceba, ubicada al Oeste de Timotes, entre el Paramito Medio, Chicuá y el Salado alto, se convertían en toda una celebración, donde propios y extraños, disfrutaban exquisitamente durante días y noches, al compás del cuatro, violín y maracas. Allí sobraba la miel de abeja con miche, el curruchete de San Juan y los famosos sancochos, reunión que se convirtió en referencia para sus paisanos. Inolvidables sus vivencias y anécdotas, su reciedumbre, disciplina y exigencias laborales, sobre todo las enseñanzas permanentes de los valores campesinos, con los que se formaron no solo sus descendientes sino unos cuantos hombres y mujeres que vivieron la experiencia de tenerlo como padre, abuelo, amigo o confidente, entre esos se cuentan Mauro Omar Espinoza, mi Padre, quien siempre lo consideró como un ser extraordinario y respetable.

Finalizo esta nota, destacando que en cierta oportunidad, cuando comenzaban las jornadas de exploración del Grupo Cultural Timoto-Cuicas, fundador del Museo Arqueológico de Timotes, se realizó una excursión a la zona de Bailón Alto, con el propósito de recolectar muestras arqueológicas indígenas, justo donde antaño se explotaron las minas de mica. Dirigidos por el profesor William Moreno, el grupo de jóvenes, revisaba aquí y allá, detallando los restos de vagones, rieles y ruedas utilizados en las faenas de la desaparecida minería hasta que apareció con su sombrero de cogollo y pantalones de kaki, Don Alejandro Araujo, quien de inmediato preguntó: qué hacen ustedes en esta propiedad privada? Sin esperar, William Moreno, quiso dar explicaciones en los siguientes términos: “es que nosotros, ignorábamos que estas tierras eran suyas sr. Alejandro”. A lo que respondió, con picardía, nuestro personaje: “y es que ustedes son así, tan pero tan ignorantes, jjj!”

Gloria y significación a los aportes socio-culturales de Don Alejandro Araujo, orgullo y ejemplo de humildad y sabiduría para nuestras generaciones venideras.

Ali Nava Montilla: Politico, Ingenioso y Escritor

Quiénes no lo conocen? Baste con señalar que fue el protagonista, en el cambio de señales o cercados que delimitaban las tierras adquiridas por la municipalidad, durante su gobierno (1967 – 1971), y las propiedades de Don Florencio Uzcátegui, lo cual le generó cierto altercado con el caudillo local. Para entonces, aquel joven político que se empeñaba en ampliar los espacios para que el estadio de Timotes, fuera realidad y más amplio, le tocó enfrentar situaciones incomodas, porque fue responsable y promotor principal de la construcción del estadio Alfonso Chico Carrasquel, inaugurado solemnemente, el 05 de mayo de 1970. Cuenta, que estas acciones clandestinas las llevaron a cabo, en horas de la noche, con la mala suerte que la experiencia y malicia del caudillo, detectaron a tiempo la alteración de límites que obligó, a la municipalidad, a reponer los cercados en sus puntos exactos o pagar la diferencia en dinero, por los terrenos adicionales.

Es Alí Nava Montilla, descendiente de una de las familias más renombradas del Timotes legendario, quien desde muy joven, incursionó en la política, llegando a ocupar cargos importantes, en los gobiernos copeyanos, entre ellos: fue concejal y presidente del concejo municipal, período 1967 – 1971, donde desarrolló su obra filantrópica al servicio de sus paisanos. Como amante del beisbol caliente, sobresalió tanto a la defensiva como a la ofensiva, formando parte de extraordinarios equipos de beisbol, entre ellos, el legendario BanfoAndes, donde destacó como el zurdo de oro del equipo. Conocedor y defensor de nuestra historia local. Escritor y poeta que ha dedicado tiempo para entregarnos excelentes versiones de su creatividad intelectual. A él, le debemos el libro: Remembranzas del beisbol timotense, donde nos entregó, interesantes informaciones sobre los orígenes del beisbol local, sus extraordinarios equipos, sus protagonistas y una muy variadísima información, relacionada con nuestro deporte rey en su época de oro.

Retirado de los asuntos políticos, Alí Nava, se dedicó a ofrecer sus servicios como asistente veterinario y promotor agrícola, vacunando y atendiendo los problemas de salud de animales y mascotas. Igualmente de reses, en diversas zonas de nuestra jurisdicción. Fue conocido por los productores agrícolas, su empresa comercial donde ofrecía diversidad de productos veterinarios para quienes lo requerían. Conversador siempre, respetuoso y con extraordinarios valores, que hacen gala de su personalidad al servicio del projimo. Retirado a la vida privada, dedica su tiempo al descanso y recreación, escritura y lectura y labores domésticas en su residencia campestre de Cacute, en las cercanías de Mérida.

Ali de la Cruz Rivas

En memoria de su obra…

Hombre trabajador de nuestra tierra, nacido un 03 de mayo de 1948. Desde que se inició como ayudante de ciertos oficios, en abastos Los Timotíes de Pedro Agustín Ocanto, en plena etapa de adolescente, hasta la fecha como próspero administrador de sus propias empresas, justo cuando ya transita los sesenta años de vida, no ha parado de laborar, con esfuerzo y mística, para lograr su progreso individual y familiar. Nos referimos al popular Alí de La Cruz Rivas, hermano de Alcira Rivas, quien también fue corredor de bicicletas de paseo, por las calles tranquilas del Timotes antañón, cuando algunos promotores incentivaron la práctica de este deporte. De allí el sobrenombre de Alí Calzón. Quizás por eso, en los años setenta y ochenta, fue uno de los principales colaboradores para que este deporte aportara sus momentos de gloria, a la historia deportiva local. Fueron aquellos los días, del legendario Antonio Uzcátegui El Cóndor de Los Andes, quien junto a Alfonso Popo Parra, Rosalino Piñanguito Villarreal, José Gregorio Goyo Paredes, Enzo Rivas y tantos otros talentos, el ciclismo timotense figurara entre los mejores del país. Allí estuvo Alí de La Cruz Rivas, al lado de su hermana y otros valiosos dirigentes, siempre apoyando, material y espiritualmente, estas propuestas. Posteriormente, ya dedicado a otras actividades productivas para ganar el pan diario para su hogar, se convirtió en uno de los Directivos más populares de la sociedad de San Benito (1983, 1990, 1991, 1993, 1994), destacando, por los logros alcanzados, en las festividades decembrinas. Se cuenta entre los propulsores de las famosas ferias de Timotes, las cuales hemos disfrutado de diversas maneras. En el mismo orden, después de muchos años, es de los fundadores junto al desaparecido Régulo Perdomo, de los populares clásicos ciclísticos en homenaje a Antonio Uzcátegui, los cuales se desarrollaron, en diversas ocasiones, en la categoría de veteranos. Esta vinculación con nuestro ciclismo, le permitió proponer junto a Enrique Miyeyo La Cruz, la creación del museo del ciclismo Antonio Uzcátegui, espacio donde se podrán exhibir, con toda su rigurosidad, las pertenencias y referencias a la trayectoria deportiva del gran ciclista timotense.

Alí de la Cruz Rivas, junto a su familia, estuvo dedicado a las actividades comerciales donde se expendieron y expenden licores y otros, por lo que es el creador de la famosa bebida miel de abeja El Viejazo y el famoso nutriente o levantón timotero Eufori, bebida que mezcla diversos alimentos para la vitalidad de los caballeros, quienes acuden a solicitar la milagrosa bebida, con un toque de licor para “levantar la suerte y otros beneficios”. Por cierto, nos cuenta uno de sus hijos, que Alí fue el primer vendedor de perros calientes, en Timotes, allá en los alrededores de plaza Bolívar.

Este interesante personaje del Timotes reciente, fue distinguido con diversos reconocimientos, entre ellos, fue merecedor de la condecoración “Orden Ciudad de Timotes” (2014), en su primera clase, con la que el concejo municipal mirandino, distingue a los personajes destacados y sobresalientes del acontecer local, entregado en sesión solemne cada 13 de diciembre, en ocasión de conmemorarse el aniversario de la fundación del pueblo, día de Santa Lucía, patrona de Timotes y día de la Timoteñidad. Por sus innumerables iniciativas de progreso, es placentero y justo nuestro tributo al registrar, en estas páginas, un ápice de la vida ejemplar, productiva y consecuente de este hombre que dio lo mejor de sus esfuerzos para el desarrollo del terruño. Honor y gloria, al buen amigo Ali de La Cruz Rivas, quien partió a la vida eterna un 16 de mayo de 2017, dejando su ejemplo de constancia y trabajo como Personaje útil al terruño que lo cobijo.

Amador Rivas

En memoria de su obra…

En casa humilde y solitaria, ubicada en lo que conocemos como la urbanización Luz Caraballo de Timotes, vivió mas de ochenta años, Don Amador Rivas Ramírez, personaje destacado de nuestra historia. Ya las vicisitudes de la vida y sus largas jornadas de trabajo, habían mermado, considerablemente, su salud y convivió con los estragos irreversibles que le causó la diabetes. Sin embargo, mantuvo su lucidez extraordinaria y haciendo gala de su excelente discurso, nos ilustró diversos pasajes de su vida que se conviertieron en testimoniales para exaltar su obra -desconocida para las nuevas generaciones- como personaje importante de nuestra historia local.

Era muy niño cuando sus padres: José Lacruz Rivas y Elvia Blasa Ramírez, campesinos y hacendosos, viajaron hasta Timotes desde el pueblo de La Sal hoy Piñango para establecerse en estos predios cordilleranos. Eran los tiempos, donde a “lomo de mulas” se hacían, extenuantes recorridos, llenos de aventura y desafiando incertidumbres por caminos de piedra y charco. Vino a estudiar en el grupo escolar Canónigo Uzcátegui, donde logró avanzar hasta quinto grado, bajo las orientaciones pedagógicas y espirituales de dos extraordinarios maestros: Don Guillermo Espinoza Franco y Don Elio Amable Rivas, quienes ejercieron una influencia determinante en su formación como hombre responsable, honesto y emprendedor. También nos contó como testimonio, las diversas jornadas productivas que emprendió, durante años, al lado de “Chui” Toro, haciendo de comerciante de hortalizas, en sus constantes viajes a Maracaibo, donde su “camioncito” se convirtió en instrumento laborioso para ganar el sustento honradamente. Cuántas anécdotas y experiencias surgidas en el desempeño de sus actividades hasta incursionar, exitosamente, en la lucha política como militante de uno de los partidos políticos tradicionales de la derecha venezolana, justo en el advenimiento de la democracia para marcar ese período de gobierno como concejal del distrito, electo en diciembre de 1958 y así destacarse hasta 1963 como flamante presidente del concejo municipal del distrito Miranda del estado Mérida, desde donde gobernó, de cara a los intereses del pueblo, con un presupuesto mensual de cinco mil bolívares y un gobernador contrario a sus ideales políticos, designado gracias a las claúsulas del pacto de Punto Fijo, que poco o nada ayudaba al progreso municipal que en esa época contaba con vastos territorios y población, suficientes necesidades y solicitudes, baste señalar que los municipios Arapuey, Pueblo Llano, Chachopo y Timotes, constituían nuestro territorio distrital. En los anales de nuestra historia, está registrada su obra para admiración de muchos y para contrariedad de otros tantos, con la plena satisfacción de que diversidad de conciudadanos, lo respetaron, lo admiraron y le tributaron elogios, por su honestidad y transparencia, en el ejercicio de sus funciones públicas. Ante la inquietud de cuál fue la clave del éxito como gobernante, nos respondió, con gran convicción: “el cumplimiento serio de las funciones públicas, logrando máximo apoyo de la comunidad y rindiendo los pocos recursos que se dispongan”. Recuerda que durante su gestión, aprobaron 25.000 bolívares para la adquisición del terreno para construir el nuevo hospital, construyeron algunas cajas de agua para acueductos, algunas vías y la famosa avenida Motatán que mucho después se llevó una creciente del río y otras obras necesarias en jurisdicción del entonces distrito Miranda.

También nos dijo, que después de 1969, ya concluido su período gubernamental, trabajó en Maracaibo como conductor de taxis, actividad que desempeñó durante seis años. Luego, lo designaron como funcionario responsable de la procuraduría agraria, en la ciudad de Mérida, pero como no se prestó para situaciones irregulares, decidió retirarse y regresar a Timotes para trabajar, durante otros tantos años, en la línea Miranda, cubriendo la ruta Timotes – Valera, en el traslado diario de pasajeros.

Transcurrido el tiempo, siendo referencia moral y política de su organización partidista, fue incluido como concejal para las elecciones municipales de 1989, ganando el curul para el período gubernamental 1990 – 1994, desde donde se desempeñó con entrega y sabiduría pero sin dejar el consumo de chimó que en nada restaba sus méritos de munícipe experimentado, aunque sus adversarios siempre le recriminaran que sus intervenciones, en el foro municipal, eran interrumpidas para cumplir religiosamente con el oscuro escupitajo que en ocasiones les salpicaba. Cumplido su ejercicio gubernamental, se retiró a la vida privada a contar sus vivencias y descansar en medio de sus añoranzas y cuando le preguntamos por nuestra idiosincrasia pueblerina, señaló con certeza: “somos un pueblo jetón pero no discutimos, somos un pueblo flojo pero trabajador”.

Amador Rivas con discapacidad visual pero lúcido, solitario pero agradecido por tantas vivencias, desde el 29 de noviembre de1932, representó todo un legado de virtudes personales y digno ejemplo como funcionario Público al servicio de la gente.

Muy a pesar de nuestras diferencias ideológicas, nos llena de orgullo andino, contarnos entre el grupo de personas que admirpmos su trayectoria y valoramos sus aportes a la historia menuda del poblado. Que esta página sea tributo para exaltación de su obra como personaje histórico de nuestra tierra andino paramera.

Ana Hernández: Primera Chofereza

En memoria de su obra…

Ana amiga entrañable, se fue silente detrás de la noche vieja. Cumplió su ciclo vital y su inesperada partida nos sorprendió en el alba recien nacida del nuevo año 2017. Viajó en solitario a dimensiones superiores buscando el descanso eterno y el regazo del ser supremo. Vaya recuerdos de mujer emprendedora y laboriosa, siempre consecuente con los valores al trabajo que le inculcaron desde niña, recia en su formación y leal en su accionar, convirtiendose quizás sin proponerselo en la primera dama de Timotes que se atrevió a lidiar con un camión y convertirse en primera chofereza de vehículos pesados para admiración de muchos y sin dejar de cumplir con su deber de hija, madre y mujer trabajadora con su tranquilidad y buen humor por sobretodo. Más tarde fue destacada deportista como jugadora de sofboll donde brilló gracias a su talento. Sus ausencias al instalarse en otros lares distantes de su tierra prodigiosa y natal en nada impedían el saludo respetuoso, sincero y alegre en el reencuentro ocasional con sus paisanos. Se fue un 1ro. de enero de 2017 y nos queda el recuerdo de su valiosa amistad y el ejemplo de mujer progresista y ejemplar para sus familiares y amigos.

Timotes, 02 de Enero de 2017

ANGULO: El PELUQUERO DEL CLARINETE

Su verdadero nombre es Irenio González, proveniente de la Quebrada estado Trujillo, pero todos le conocemos como Angulo: El Peluquero, quien se inició como barbero, allá por los años setenta. Desde ese momento, no ha parado en el ejercicio, eficiente y disciplinado, de su oficio, el cual le permitió, salir adelante como padre de familia y cultivar prestigio y amistades en nuestro terruño. Este trabajo de cortar cabello, a sus semejantes y “dejarnos más jóvenes y elegantes”, le permitió hacerse de un modesto capital para adquirir su propio local y desarrollar su barbería, la cual bautizó como Barbería D´Angulo. Deambuló, desde la avenida Bolívar, donde se inició alquilado en local de la familia Espinoza, luego un poquito más arriba, adyacente a la casa de habitación del desaparecido Marcial Briceño, después se instaló por la calle Andrés Eloy Blanco, en la bocacalle de acceso a Las Playitas, donde laboró durante largos años hasta la avenida Miranda con calle Arismendi donde actualmente tiene su moderno local al servicio de la gente. Como hombre emprendedor, a punta de esfuerzos, incursionó como comerciante de vehículos, por tal compraba y vendía automóviles de todo tipo, lo que le permitió progresar económicamente y establecerse como comerciante reconocido.

Es interesante destacar que Irenio Angulo González, fue miembro fundador de la banda municipal Dionicio Dávila, allá por el año 1980, distinguiéndose como músico ejecutante del clarinete, lo cual le permitió participar, durante largos años, en las distintas presentaciones públicas de dicha agrupación, en las fiestas religiosas de Timotes y otras poblaciones, en actos cívicos, en actos de grado de bachilleres y en las históricas retretas sabatinas que la banda municipal, ofrecía en plaza Bolívar en horas de la noche. Estas retretas, gozaron de la admiración de nuestro pueblo que acudía a las mencionadas presentaciones, a disfrutar del variado repertorio de la música de viento y percusión que dirigió, inicial y durante largo tiempo, el profesor escuqueño Abel Vielma Espinoza.

Angulo es conversador y echador de bromas y si se entretiene mucho en la narración, el cliente corre el riesgo de quedar disparejo por no decir trasquilado pero sin duda, es todo un personaje, pudiéramos decir un timotero más de los tantos que han llegado y se convierten en paisanos adoptivos, por su contribución al desarrollo de nuestro pueblo. Por su destacada labor de servidor público como peluquero y por su larga trayectoria como músico, merece nuestro reconocimiento sincero y meritorio de palabras como estas que eternizan su obra como amigo, esposo y padre ejemplar de múltiples batallas que hoy distinguimos como El Peluquero del Clarinete.

Antonio Hernandez

En memoria de su obra…

Su verdadero nombre fue Eulogio Hernández pero todos le conocimos, simplemente, como Antonio Hernández. Nacido en 1933, allá en la cálida población de Monte Carmelo, municipio del mismo nombre, en el estado Trujillo. De raíces campesinas, siempre arraigado a sus costumbres pueblerinas y criado en el seno de una familia laboriosa, con fundados valores espirituales, de donde surgieron excelentes personas, músicos, cantores populares, carpinteros y ebanistas, que vertieron, a lo largo de su infancia y juventud, sus amplios conocimientos para que nuestro personaje se curtiera en los oficios y emprendiera los caminos de la creatividad en esas áreas. En fecha indeterminada emigaron a Timotes, cargados de sueños y esperanzas, por consruir un futuro mejor. Aquí trabajó, durante mucho tiempo, alternando sus actividades de comerciante, pués con responsabilidad y honestidad, atendió su bodega, ubicada muy cerca de la plaza Bolívar de Timotes; con la participación política, en aquellos tiempos de hombres leales y convencidos de ideas progresistas, siempre de cara a los interesés del pueblo humilde.

Figura entre los personajes que en Timotes, capital del entonces distrito Miranda, fundaron en 1967, el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) para emprender la lucha político electoral al lado del Maestro Luis Beltrán Pietro Figueroa, con aquella famosa frase: “pare la oreja”. Yace su nombre en documento público, donde renunciaba a su militancia partidista en acción democrática, todo por los problemas internos que la historia registró, de aquella división que permitió, el triunfo presidencial de Rafael Caldera para la presidencia de la república, en diciembre de 1968. En el MEP se mantuvo durante largo tiempo, incluso figuró junto a Freddy Montilla y Eleazar Corredor como candidato al concejo municipal en varias elecciones. Se desempeñó como funcionario del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y se casó en Timotes con la maestra de escuela Blanca Corredor, de cuya unión nacieron sus hijos.

Siempre actúo de cara a los intereses del pueblo y su vinculación fue tal que se convirtió, en amigo de muchos, su bodega de otros tiempos, se llenaba de gentes para degustar un guarapo fuerte con paledonia o pan criollo, a la par de las narraciones de los mas viejos y sabios, entre otros: El Viejazo, que se transformaban en magistrales enseñanzas a los presentes, sabiduría de la cual Antonio Hernández se hizo eco mucho después como cuenta cuentos o fabulador de esta tierra paramera. Son valiosos, sus cuentos extraordinarios donde Hipólito Lapa Villarreal, se convirtió en personaje popular de estas comarcas, junto a las diversas jornadas y aventuras de hombres y mujeres en nuestro terruño. Además fue un acucioso investigador de la historia patria y como buen lector, por consiguiente, fue un excelente orador que podía sostener las mas complicadas y extenuantes discusiones sobre el acontecer nacional, regional y municipal de personajes diversos que figuraron como protagonistas de los sucesos pretéritos. De cuando en cuando, apelaba a los enunciados de la doctrina jurídica, tal vez influenciado por las nociones y enseñanzas de su hija Marya Hernández que como abogada vertía en sus conversaciones familiares para conocimiento general, porque de algo si podemos estar seguros, es del culto indescriptible que como padre rindió a su esposa, a sus hijos y a sus amigos, sosteniéndo la majestad del hogar para ejemplo de sus conciudadanos.

Antonio Hernández, destacó en varias facetas que lo enaltecen como uno de nuestros Personajes Populares de mayor sabiduría. Fue gallero de los buenos, que día a día, dedicaba tiempo al cuido y preparación de sus propios gallos, exhibidos en las diversas Galleras de la región, cuando sus ejemplares combatían por obtener el premio mayor, haciendo gala de su nombre. Domingo a domingo, le vimos desenvolverse en el redondel de la gallera de los Corrredor o viajando, con los Rivera, a otros espacios para hacer de la pelea de gallos su entretenimiento favorito. Igualmente, sobresalió como “médico veterinario” porque era quien curaba los animales que sus conocidos le llevaban en busca de salud, muy exclusivamente, fue sanador de perros por su gran experiencia como cazador. Era quien vacanuba y curaba, con maestría, la famosa parvovirosis, así como todo lo relacionado con el corte de rabo, peluquiada y elaboración de purgantes para canes. De vez en cuando, hacía gala de sus recetas caseras a base de remedios legendarios pero efectivos que le dieron renombre en estas tierras.

Fiel a su hogar, al amor jurado a su esposa y a la amistad que cultivamos. Es inolvidable el “Poema de Despedida”, a su amada esposa Doña Blanca Corredor, con voz entrecortada y un sentimiento muy puro, en las exequias fúnebres que la condujeron a su última morada. Antonio Hernández representó la esencia de la cultura popular, cultivó la idiosincracia pueblerina en todas sus expresiones, al estilo de Aquiles Nazoa, porque profesó el amor por la pequeñas cosas de la cotidianidad. Nuestro mejor recuerdo para este gran personaje que hizo de Timotes su espacio para desarrollar su obra.

Antonio Pineda: Humorista del Ajedrez

Es uno de los descendientes de la familia Pineda Avendaño, a manera de broma, quizás el más cuerdo de todos. Estudioso del juego ciencia y maestro de ajedrez, reconocido en diversos torneos locales, regionales y nacionales, donde se ha destacado como uno de nuestros máximos ajedrecistas. De hecho en la actualidad es maestro y entrenador de jóvenes talentos. Fue un destacdo deportista en las disciplinas de voleibol y basquetboll, deportes practicados en los espacios deportivos del terruño. Destacado educador, ya jubilado, y siempre dedicado a la enseñanza de las matemáticas, donde dejó huellas en su afán por la formación integral de nuestros niños, niñas, adolescentes y adultos, porque también se desempeñó como docente del desaparecido liceo nocturno Dr. Pedro María Parra.

Persona estudiosa y asiduo lector de unos cuantos títulos que combina, en sus tiempos libres con el arte y el humor porque es: cantor y guitarrista, donde brilla con su propio talento. Estas cualidades, son admiradas por sus amigos y familiares que ocasionalmente, se deleitan con sus intervenciones espontáneas, en celebraciones familiares; y es uno de nuestros más genuinos humoristas que siempre anda inventando algo del nombre o palabras de alguien y echando diversidad de cuentos y chistes que hacen reír al más serio de su selecta audiencia. Es una verdadera experiencia, diría hasta un privilegio, disfrutar del talento criollo y humorismo autóctono de Antonio Pineda, a quienes muchos consideran un “auténtico mamador de gallo” que llena de alegría los corazones de sus amigos y allegados. De su boca, hemos escuchado infinidad de relatos de nuestros personajes y sus metidas de pata o de cómo los más vivos, siempre han vivido de los más bobos y hasta diversidad de situaciones que pertenecen a la historia humorística y popular del pueblo. Tan es así que nadie sabe cuándo está hablando en serio porque de nada está sacando cosas para alegrar el alma de los timoteros. En estas tierras formó su hogar, con la profesora Mayra Rivera, en estas tierras, con ejemplo, amor y esfuerzo, levantó sus hijos, también destacados profesionales y deportistas.

Antonio Pineda, es merecedor de reconocimientos y homenajes pero sobre todo digno de admiración y respeto por su calidez humana, su buen humor y su creatividad permanente, que sin duda enaltece la cultura popular y la identidad de nuestro pueblo para situarse, a punta de talento, responsabilidad y esfuerzo, entre los personajes destacados que han aportado su granito de arena como profesional y hombre de bien para el engrandecimiento de nuestro Timotes cultural y recreativo.

Aristides Araujo: Polifacetico Servidor Publico

En memoria de su obra…

(Timotes, 11 de septiembre de 1957 – Barinas, 07 de marzo de 2015)

Polifacético personaje que supo colocar sus talentos y virtudes al servicio del pueblo. Nacido en esta ciudad de Timotes, capital del municipio Miranda del estado bolivariano de Mérida, en humilde hogar, allá por 1957. Su Madre Doña Mery Araujo y su Padre Don Leopoldo Araujo. Aquí estudió su primaria, en el entonces grupo escolar Canónigo Uzcátegui de Timotes hasta emigrar a la culta Ciudad de Mérida, donde estudió bachillerato e ingresó a la Ilustre Universidad de Los Andes en 1976. Más tarde, egresó como Historiador (1982) y posteriormente como Licenciado en Ciencias Sociales (1994) de la Universidad de Los Andes. Su disciplina y vocación de estudio, también le permitieron obtener los títulos universitarios de Abogado, Sociólogo y Licenciado en Comunicación Social, con sendas maestrías en el campo educativo, jurídico y sicológico. Ingresó como docente al ministerio de educación, poniendo sus conocimientos al servicio de nuestra educación, por lo que instituciones educativas del páramo andino (Mucuchíes), ciudad de Mérida y Barinas, fueron testigos de más de treinta años de servicio y dedicación a la educación venezolana como docente de aula, especialista y como docente en función administrativa y supervisora, responsabilidades donde entregó sus mejores esfuerzos y talentos para distinguirse como extraordinario maestro y excelente profesor, destacando por sus brillantes conocimientos, organización, sentido de la ética y disciplina.

Sus aportes intelectuales, quedaron plasmados, en diversidad de trabajos que difundió a través de los medios de comunicación regionales y en su propio programa radial, porque además, fue un excelente Locutor que mantuvo extraordinario programa en radio Bariná. Vale destacar su trabajo intelectual de grado sobre historia local, titulado: “ORIGEN Y EVOLUCION DE UN PUEBLO DE ENCOMIENDA. TIMOTES 1619 - 1657”.

Fue un excelente asesor, en trabajos de investigación y un extraordinario servidor público que entregó, parte de su tiempo al gentilicio barinés, digno ejemplo de erudición y estudio permanente como lo confirman los diversos diplomados y cursos de formación en los que participó. Durante sus últimos años se desempeñó como director del liceo bolivariano Trina Briceño de Segovia de la ciudad marquesa de Barinas, dejando una huella imborrable por su amor, vocación, desempeño laboral y afán de progreso para la comunidad escolar. En esa ciudad, se le conoció por su afán de extraordinario promotor social que destacó como co-fundador de la aldea universitaria Trina Briceño de Segovia, paciente formador ideológico de jóvenes y estudiantes de las misiones educativas y del PSUV, docente en ejercicio de la misión sucre y destacado poeta.

El día 07 de marzo de 2015, cuando la aurora despuntaba en los llanos barineses, partió de este mundo terreno al encuentro del Altísimo, dejando honda tristeza entre familiares y amigos. De diversas partes acudieron sus familiares y amigos a tributar su admiración y respeto, ante la obra desarrollada, en sus años de vida. Barinas le despidió como uno de sus hijos adoptivos y ejemplares, diversidad de movimientos juveniles, culturales, sociales, comunitarios y religiosos, ofrecieron su testimonio sobre la obra legada a esa sociedad. Desde este paraíso andino, su tierra entrañable que lo vio nacer, ofrecemos nuestro póstumo tributo, entregando sinceras palabras de solidaridad y fortaleza a su madre Doña Mery, a su esposa Gloria Terán, a su hijo entrañable Athi; a sus hermanos de Timotes: Violeta, Miguel Angel y Javier Araujo; a sus hermanos de Mérida: Benita, Filadelfo, Margarita, Morelia y Ana Araujo; y a todos sus demás familiares.

Avilio Pineda: Profesor y Fotografo

Protocolar y chistoso, es Avilio Pineda. Docente que laboró unidad educativa Emilio Maldonado de Chachopo, con especialidad en idiomas, título que le otorgara la ilustre Universidad de Los Andes, ya cumplidos los requisitos de ley. Como vecino de plaza Bolívar, siempre tuvo tiempo para las buenas conversaciones, en las esquinas del espacio mencionado, donde afloraban emocionantes tertulias que evocaron temas del pasado como temas de actualidad, imponiéndose siempre, el buen humor y la camaradería del mencionado personaje. Avilio, es conocedor de historias y ha logrado viajar a otros países como Canadá y Estado Unidos, lo que le permitió comparar culturas y exponer sus puntos de vista, en clara defensa de lo nuestro. Se recuerda como uno de los amigos del famoso norteamericano Thómas Ernest Waldorf, mejor conocido como Thomas, quien estuvo en nuestro terruño, a finales de los años sesenta, como instructor de educación física, en aquel famoso acuerdo de los Cuerpos de Paz, con los cuales los norteamericanos se dieron a conocer, directa y específicamente, fomentando la práctica del deporte escolar, en diversos países de américa latina. Con Thómas anduvo diversos páramos conociendo sus paisajes, pescando truchas o simplemente como excursionista y en algunas travesuras juveniles muy sonadas como “el robo de gallinas”, práctica que se popularizó, en estas tierras, incluso invitándose cordialmente a los dueños de las gallinas a disfrutar o saborear del sancocho. Aprendió mucho de fotografía y se convirtió en excelente fotógrafo que dedicó esfuerzos para servirle a sus paisanos de la mejor manera. En esas lides, se destacó como fotógrafo de paisajes y de rostros, y posee una importante colección de fotografías antiguas de Timotes, las cuales logramos admirar en su local de fotografía de la avenida Bolívar. Es interesante expresar que también, es un mecánico experimentado y especialista en los automóviles alemanes volkswagen, los cuales reparaba diestramente junto a su hermano Bruno. Recordemos que los hermanos Pineda, fueron y son propietarios y aficionados a ese tipo de vehículos.

Así que si queremos, cualquier consejo sobre el funcionamiento de los famosos volkswagen, una buena toma fotográfica, junto a cuentos interesantes de nuestros páramos y del acontecer de Timotes, si queremos disfrutar del humorismo criollo por no decir “mamaderas de gallo”, junto a muchas frases en inglés y cultura general, pues tenemos que conocer necesariamente al popular Avilio Pineda, buen amigo, padre, esposo, buen docente y querendón de lo nuestro, por lo que ofrecemos este ramillete de palabras como homenaje a su obra de vida y a sus aportes por el engrandecimiento del lar nativo. La crisis social y política, lo llevó a radicarse en Estados Unidos, donde vive desde hace varios años.

Belquis Villarreal de Ruz

En memoria de su obra…

Importante mujer del Timotes solidario que se desempeñó como luchadora social. Hija de Don Manuel Villarreal y Doña Victoria de Villarreal. Enfermera de profesión que desarrolló su misión, en el hospital Rafael Rangel de Timotes, donde destacó su mística, responsabilidad y entrega, al servicio de las causas nobles, actuando como una verdadera profesional de la Salud, que no conoció horarios ni obstáculos para cumplir con su deber. Como enfermera se destacó como extraordinaria partera, pues aprendió de los médicos veteranos, entre ellos: Dr. Carrillo, Dr. Vivas, Dr. Fernández y otros tantos galenos, las diversas técnicas y conocimientos que le permitieron “traer al Mundo” a unos cuantos timoteros. Fue admirada y respetada por sus paisanos, motivado a su entrega en el cumplimiento de sus obligaciones. También se destacó como luchadora social comunitaria, en los tiempos de las asociaciones de vecinos, las cuales funcionaron como organizaciones comunitarias, a lo largo de los años 80 y 90 del siglo XX, desarrollando diversidad de actividades como actos culturales, jornadas de asistencia médica, operativos de venta de alimentos y otros, a favor de los habitantes del sector Zaraza, Pueblo Rosado, Puente Real y comunidades cercanas.

Belquis Villarreal de Ruz, vivió durante largos años, en su casa de Zaraza, al lado de su esposo Teófilo Ruz y de sus hijos: Carlos y Zuleima. A su casa, acudieron diariamente diversidad de pacientes para cumplir con sus tratamientos, mientras otros tantos, solicitaban sus servicios para aplicación de medicamentos o en busca de algún remedio para sus dolencias. Era en extremo servicial y disfrutando su jubilación, se dedicó a la elaboración de cubrecamas artesanales, con retazos de tela, porque era diestra en el corte y confección. Honor y gloria a esta dama de la salud, a esta madre y amiga del pueblo.

Beltran Espinoza

Ramón Beltrán Espinoza Ramírez, es el nombre de nuestro pariente que forma parte de esta pléyade de personajes locales. Hijo del Maestro Guillermo Espinoza y de Doña Hilda Ramírez de Espinoza, nieto del Maestro Don Jesús María Espinoza, nuestro bisabuelo y padre de mi prima Gisela Espinoza, a quien llamaba constantemente para contarle cualquier chiste “picante” que le causara risas. Nació en esta tierra del Mucurujún, el 11 de octubre de 1936 y se crió en la vieja casona de los Espinoza, bajo las sabias orientaciones de Don Chui y los cuidados de la abuela Margarita. Sus estudios de primaria, los realizó en Monte Carmelo y en el grupo escolar Canónigo Uzcátegui de Timotes; y los de secundaria en el liceo Libertador de la ciudad de Mérida. Se graduó de Abogado, en la ilustre Universidad de Los Andes, en 1960, integrante de la promoción Dr. Luciano Noguera Mora. Recién graduado, incursionó en la actividad política, desempeñando el cargo de Procurador General del estado Mérida. Fue Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Mérida, durante el período 1961 – 1963. También fue Presidente del Concejo Municipal del entonces distrito Miranda, durante el período 1964 – 1965 e integrante de ese cuerpo edilicio hasta 1967. Cumplidas sus funciones públicas en esta, su tierra natal, emigró a la ciudad de Valera y continuó con sus labores políticas, resultando concejal para el período 1969 – 1974 y ejerciendo como Presidente del Concejo Municipal del distrito Valera en el mismo período, luego se desempeñó como Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Trujillo, en los períodos 1979 – 1984, 1984 – 1989 y 1989 – 1994, siendo su Presidente en el período legislativo 1979 - 1980. En el desempeño de esas funciones, supo servir al pueblo trujillano, con responsabilidad, mística y honestidad. Beltrán Espinoza, se cuenta entre los co-fundadores de la emisora valerana radio Simpatía, ya que también obtuvo su certificado de locución, lo que le permitió una interacción permanente con el conglomerado trujillano.

Inspirado por el ejemplo del Maestro Don Jesús María Espinoza, se ha destacado como un lector consecuente, lo que le ha permitido ser un brillante orador en celebraciones oficiales y reuniones familiares, siempre ha ostentado humildemente de sus conocimientos, del buen humor y la anécdota referencial como ingredientes esenciales en sus intervenciones públicas. Recuerdo sobremanera la pieza literaria que nos obsequió, en octubre de 1988, en ocasión de rendirle homenaje póstumo al inolvidable Maestro, titulado: “Un árbol, un Hijo, un Libro” donde remató en medio de lágrimas y extrema emotividad: “Don Jesús María Espinoza sembró árboles, engendró sus hijos y no pudo escribir un libro: Él era un Libro”, lo que causó emociones y aplausos entre los presentes. También destaca como serenatero de los viejos tiempos que ofrece su voz y los acordes de la guitarra para deleitarnos, con letras extraordinarias que conserva con celo. Escritor de fino verbo, entregando sus aportes, en publicaciones locales o periódicos regionales, especialmente en diario El Tiempo de Valera. Tiene una obras publicada bajo el título “Por qué La Ceiba”, donde plasmó las potencialidades de ese extraordinario puerto lacustre para el desarrollo del estado Trujillo y del eje panamericano. Nuestro pueblo, le agradece sus aportes y buenos oficios para nuestra primera publicación biográfica, concretada en el año 1988, cuando ejercía como diputado, titulada: “Santa Lucía del Mucurujún y El Maestro”, con la que logramos difundir la vida y obra de Don Jesús María Espinoza.

Finalmente, Ramón Beltrán Espinoza, ha sido padre ejemplar, abuelo inigualable y buen amigo, ha sabido emular fielmente a su abuelo porque mientras el maestro impartió educación durante más de cincuenta años, este ha ejercido el derecho durante más de cincuenta años, desempeñándose con honestidad y eficiencia y haciendo de la política un arte pleno para brillar con luz propia, en los anales de la historia merideña y trujillana, por tal motivo pertenece al grupo selecto de nuestros personajes admirados, ejemplares e inolvidables. En diciembre de 2021, publicó su libro: “De Timotes a Valera 1969 -1974, Período de Progreso”, donde ofrece interesantes narraciones de su gestión, al frente de la Municipalidad valerana, el cual disfrutamos con orgullo timotense.

Bernardo Muñoz

En memoria de su obra…

Bernardo Muñoz, fue un argentino que vino a Timotes, allá por los años 70, a visitar su familia y se quedó prendado de nuestro terruño. Venía de ser boxeador y llegó cargado de sueños, pero como todo buen muchacho: limpio de conciencia y limpio de bolsillo. Su Padre Don Bernardo, el “viejo del cine”, era el dueño del cine Miranda, donde se proyectaban toda clase de películas, lo recibió junto a sus familiares. Pasado el tiempo, adquirió un vehículo de carga y comenzó a comerciar hortalizas en Valencia pero un fuerte accidente, lo dejó sin nada, más Bernardo no se estancó, al contrario se llenó de ánimos y con mayores bríos, retomó sus actividades comerciales. Así, a punta de esfuerzos propios, fue progresando hasta convertirse en un importante empresario de hortalizas en la región. Las primeros vehículos de carga pesada, con refrigeración que circularon por nuestras calles y avenidas, fueron los de Bernardo Muñoz, quien además generó empleo para muchos jóvenes paisanos. Por cierto, estos vehículos popularizaron, a lo largo y ancho del país, una frase interesante que hizo de Timotes un punto importante de referencia nacional, se leía: “Hortalizas Frescas de Timotes: Paraíso de Los Andes”. Casi treinta años de trabajo, le permitieron a Bernardo Muñoz, construir un importante imperio económico que fue ampliando, con la adquisición de bienes como vehículos, tierras para cultivo de hortalizas y flores, viviendas y otras comodidades para el disfrute de su familia, también constituida en este valle productivo.

Sus labores comerciales, no le impidieron que se destacara como deportista y amante de las motocicletas, vale decir que en su sitio de trabajo inicial, tenía un cuadrilátero para la práctica del boxeo y que fueron diversas, las ocasiones en que muchos literalmente “nos pusimos los guantes para intercambiar golpes” con otro adversario bajo las orientaciones técnicas de quien se destacó como boxeador.

A partir del año 2000, Bernardo emprendió un viaje hacia el viejo continente, en busca de sus raíces familiares. Allá permaneció buen tiempo y luego regresó a Timotes, renovado y con grandes aspiraciones de progreso, por lo que incursionó en el área de la Ferretería, creando su propia empresa, donde ofreció materiales de construcción y afines a los habitantes de Timotes y sus zonas de influencia. A la par, destacó su espíritu filantrópico y solidario que concretó, con diversidad de acciones sociales para beneficio de los más necesitados, entre ellos: la creación de una organización de apoyo económico y material para el hospital Rafael Rangel de Timotes, organización conocida como Asociación de Productores, Comerciantes y Despachadores que mantuvo durante largos años junto a otros comerciantes locales. Por cierto, es inolvidable la acción de “recaudar dinero para comprar equipos e insumos médicos” para el hospital, concretada en tiempo record y superando las metas estimadas para beneficio de nuestros pobladores, porque dichos aportes contribuyeron a mejorar las condiciones de funcionalidad del mencionado centro asistencial. En el año 1982 fue nombrado presidente de la sociedad de San Benito, por lo que se cuenta entre los promotores de las ferias de Timotes, las cuales inclyeron actividades variadas que permanecen en el recuedo de la gente. Al lado de las obras sociales y siempre colaborando con quien lo necesitaré, Bernardo Muñoz pasó sus últimos años en Timotes hasta que sufrió un trágico accidente de tránsito, a bordo de su motocicleta, donde perdió la vida en el año 2008, allá en carreteras del vecino país, dejando un hondo pesar en los hijos y amigos de Timotes. Bernardo Muñoz representa un verdadero ejemplo de trabajo responsable, creativo y constante por lo que rendimos tributo a su memoria.

Bernardino Rivas

En memoria de su obra…

Fue el último de los hermanos Rivas, de Pueblo Rosado, nacido allá por 1927, quien también contaba con su bodeguita o pulpería, desde donde ofrecía diversidad de productos populares que pocos comercios expendían. Allí encontrabamos: agua florida, aceite de coco, de raya, de cazón, esencias naturales diversas, corniciervo, miche con culebra para las quebraduras de huesos, el polvo del diablo para que los bebedores de aguardiente dejaran el vicio, el famoso mentol Davis, las velas de graso, alpargatas, pan criollo, queso ahumado, guarapo fuerte, frutas, variedades de quincallería y algunos víveres que expendió, diariamente, a quienes lo solicitaban. En el interior de su negocio vimos: fotografías familiares diversas, recortes de periódicos y revistas y sobretodo sendos afiches de nuestros gobernantes revolucionarios, destacando los afiches gigantes del comandante supremo de la revolución bolivariana Hugo Chávez, lo cual convirtió a Bernardino Rivas, en uno de los militante más emblemático, fiel y destacado de nuestro municipio Miranda. Resaltaba que el frente de su humilde local, en lugar de promocionar con alguna publicidad, lo que exhibía con convicción, a riesgo de reacciones violentas de quienes le adversaban, destacaban las fotos y afiches más expresivas del líder Hugo Chávez. Por cierto, cada victoria fue celebrada con mucha alegría, quemando toda la pólvora posible y cada tristeza también la expresó nuestro personaje popular. Nos contaba Bernardino, la cantidad de insultos e improperios provenientes de adversarios transeúntes que, en el éxtasis de alguna campaña electoral, le tocaba soportar como también las innumerables muestras de apoyo, alegría y solidaridad revolucionaria de los miles de compatriotas que detallan los souvenir que coleccionaba con gran devoción. En ocasiones, le correspondió mostrarse firme y enérgico, sacudiendo su filoso machete, a quienes le ofendieron sin razón. También nos decíe que a su local entraban a saludarlo, los diversos gobernantes revolucionarios que se sintieron atraídos, por la cantidad de afiches que exhibió. El, los atendió con respeto, le planteaba situaciones de necesidades individuales de amigos o allegados o requerimientos colectivos y hasta le brindaba un guarapo fuerte, en medio de alguna ocurrencia o anécdota. Allí estuvieron, todos nuestros gobernantes regionales y diputados a la asamblea nacional, incluso dirigentes contrarios a su pensamiento político, dando muestra del reconocimiento, tolerancia y amplitud.

Bernardino, siempre fue un trabajador humilde y apreciado en nuestra comunidad, destacó como agricultor, albañil y comerciante, pero sobremanera, fue muy conversador y defensor, a ultranza del proceso político revolucionario. Innumerables afiches del presidente Chávez, del presidente Maduro y de diversos candidatos y banderas, dieron prueba de su ideología revolucionaria. Estaba al día con todas las noticias de venezolana de televisión y al lado de sus familiares cercanos, vivió con esperanza y convivió, paciente, con sus problemas de salud. Un “adiós” o un “saludo” marcaban el paso por el negocio de Bernardino, mientras la vida del Timotes dinámico transcurría normal. Cuando menos esparabamos, comenzó su sueño eterno, sin despedida pero recibiendo muestras de aprecio y respeto de sus familiares y amigos.

Carmelo Andrade y su Fruteria

En plena avenida Miranda y muy cerca de la plaza del mismo nombre, Carmelo Andrade, uno de los descendientes de Pedro Germán Andrade, destaca como comerciante emprendedor, pues en su frutería Chamarú, lleva más de cuarenta años ofreciendo sus servicios, traducidos en la venta de: legumbres, granos, frutas y víveres en general, a paisanos y visitantes. “Vaya y me compra donde Carmelo…” es la frase de muchas madres y abuelas, preocupadas siempre porque el almuerzo esté, a tiempo para degustarlo entre familia. Varias generaciones han pasado y Carmelo Andrade continúa amable y servicial, sirviéndole a quien solicite los diversos productos que ofrece.

Por cierto, de su padre es la famosa anécdota, que forma parte de nuestra historia popular, veamos: cuentan que Pedro Germán, orientaba siempre a sus hijos, en consejo de familia, y entre las cosas que decía, era que no llevaran gente en sus vehículos que no conocieran porque era peligroso. Cierto día, dicen, que venía nuestro personaje bajando por Puente Real, cansado, a pleno sol y con una carga en sus espaldas, y que uno de sus hijos pasó de largo, ignorándolo y que no le ofreció la cola en su carro. Cuando el mayor llegó a su casa reclamó con carácter a su hijo pero este le respondió, con sus mismas palabras: “Papá, usted nos dijo que no le diéramos la cola a nadie”. A base de esfuerzos, siempre madrugando y buscando la mercancía en Valera, ha logrado salir adelante, levantando su familia que siguió su ejemplo de trabajo y emprendimiento. Honores al sr. Carmelo y a las cosas populares que pasarán al olvido sino la decimos y escribimos.

Carniceros: los Rivas

En memoria de su obra…

Carlitos Rivas y sus hijos: Luis y Carlos Chupa, han destacado en nuestra historia local como carniceros, es decir, han desempeñado el digno oficio de “pesar” o beneficiar reses o ganado para consumo de la población. Sin duda que muchos de sus descendientes, han continuado desempeñando dichas actividades, claro en mejores condiciones que sus antecesores. Desde la vieja “pesa”, antiguamente ubicada en el mercado artesanal, ahí mismo detrás del edificio municipal hasta sus modernos locales, era todo un espectáculo, detallar la esencia de estos oficios, ya que cargaban las piezas de carne de res, en cajones de madera forrados en láminas de zinc liso para luego colgarlas, al aire libre porque no habían refrigeradores, en unos garfios de metal y regular tamaño y así comenzar a descomponer, parte por parte, para ofrecer a los consumidores: punta trasera, lagarto, pulpa, muchacho, lomito y pare usted de contar. A la par, las costillas del animal, se colocaban en una base de madera, un pedazo de árbol plano, y ahí literalmente le caían a hachazos para obtener la costilla tapada, bien picada y en presentación lista para la olla del anhelado hervido de res. Toda una vida dedicada a beneficiar ganado y ofrecernos frescas, las mejores presas de carne que degustamos en la mesa timotera. Destaca, en el Timotes de los años sesenta y setenta, que Carlitos Rivas, buscaba muchachos para que fueran con Tito Rivas, su hijo, a traer las reses para llevarlas al matadero municipal. Carlitos las negociaba y mandaba a buscarlas donde estuvieran, desde los campos más lejanos, las arriaban Alveiro, Pito Gallo Peliao, Tico Vergara y otros muchachos de la cuarenta, quienes cumplían dicho encargo al pie de la letra, recibiendo a cambio algún pago para comprar helados de mora o pan cachito donde Marcelo. Cuando los toros o vacas eran bravos, se vivía todo un espectáculo en las calles del pueblo, donde los transeúntes debían buscar protección para evitar la embestida. En ocasiones, los animales eran amarrados a “cabuya corta” en los postes de la avenida Guaicaipuro mientras aparecía Delmo Lacruz, otro personaje, quién diestramente terminaba de llevarlos hasta el matadero. Por esto y mucho más, decimos: Carniceros, Los Rivas!, quienes a costa de trabajo ejemplar y honesto, lograron levantar su numerosa prole y hacer del trabajo productivo su norte. Ah! dicen que Carlitos Rivas, cuando veía pasar alguna dama elegante, atractiva y provocativa, exclamaba a viva voz: “eso si está gordo y no es de aquí”, frase que pasó a formar parte de la historia popular timotense.

Carlos la Papa: Serenatero

“La magia de la noche

se entrelaza, con voces

soñadoras que cautivan…”

Carlos Montilla Monsalve mejor conocido como Carlos La Papa, es un timotero destacado que vale la pena descubrir en estas páginas. Hijo de Tive Montilla y Eladia Laya Monsalve que abandonó sus estudios de medicina en la Universidad de Los Andes, no sabemos por qué razones, ni cuándo para retornar entusiasmado, a su mágico terruño a incursionar en el mundo de la educación como docente estadal con más de veinticinco años de servicio. La muchachada de la comunidad de La Joya, hoy sendos profesionales y personas de bien, junto a sus padres y representantes, agradecidos por siempre, pueden dar testimonio de la calidad humana y del nivel de preparación de este excelente maestro de escuela, que a lo largo de los años, se ha distinguido como tal por su disciplina, solidaridad y grado de responsabilidad, en el desempeño de sus funciones educativas, ganando el respeto de sus colegas y la admiración de las comunidades timotenses.

Fue un extraordinario jugador de beisbol, en la época de oro del beisbol local, formando parte de excelentes equipos, en categoría clase “A”. Integró la selección Timotes en diversas ocasiones, viajando a librar compromisos deportivos en otras latitudes, desde donde regresaban con los laureles del triunfo y con la experiencia necesaria para seguir avanzando. Ya retirado de este deporte, donde dejó huellas imborrables, por sus excelentes actuaciones y estadísticas, continuó como jugador de softbol durante varios años. Es inolvidable su participación como integrante del equipo del concejo municipal, justo cuando el profesor Flavio Quintero, ejerció como presidente y patrocinó al equipo campeón de aquella época de los años ochenta, entre cuyos integrantes nos contamos.

Conversador por excelencia y buen amigo, de vez en cuando, se emparranda y se le sale por los poros, sus dotes de artista como cantor de serenatas. Muchos recuerdan que desde sus años de adolescente, ya Carlos La Papa cultivaba el arte vocal, ofreciendo en la escuela y liceo de Timotes, su voz cautivadora, en las mejores canciones románticas de todos los tiempos. Fue ganador del Primer Festival de la Canción timotense, allá por los años sesenta, lo que le ganó el aprecio, respeto y admiración de nuestros paisanos. Fue integrante vocalista y miembro fundador del grupo gaitero Timotes en Gaita, el que deleitó y puso a bailar, a nuestros padres y abuelos, en las fiestas decembrinas. Pero digamos que donde mejor se ha destacado, es en su carácter de Serenatero por excelencia, quizás de los pocos que quedan y que acompaña a sus amigos a diferentes sitios del Timotes de siempre, solitario, frio y nocturnal, a ofrecer su voz para que el enamorado conquiste el sublime amor de alguna dama o sencillamente cantando para su amor entrañable. Dicen que son centenares las Serenatas con la firma de Carlos La Papa e innumerables las ocasiones, en que les tocó correr para esquivar la autoridad, soportar algún balde de agua fría o una mentada de madre del padre celoso o los familiares de la dama premiada con serenatas. Hoy, es uno de nuestros pocos artistas que participa activamente en los distintos eventos socio-culturales de instituciones educativas, de la casa de la cultura o los más que famosos actos culturales en homenaje a las Madres, quienes le bendicen con besos, abrazos y palabras cariñosas. Hoy encarna uno de los personajes mas representativos de Timotes, es buen conversador y conocedor de historias, ocurrencias y algunos chistes le sobran, narraciones que ofrece entusiasmado, con gracia y seriedad, para deleite y conocimiento de quienes le escuchamos. Gozando de su jubilación, ofrece sus clases de musica a niños y jóvenes. Carlos La Papa Montilla pertenece a nuestra historia popular, folclórica y bohemia, ganándose un espacio importante en el corazón de las hermosas damas timotenses que escucharon su voz en las noches y madrugadas fantásticas, cuando al compás del cuatro fiestero o los dulces arpegios de guitarras y violines, ofreció el ramillete más extraordinario de composiciones en su papel de Serenatero exclusivo del gentilicio andino timotense. Gloria y admiración a nuestro personaje que entregó: “romance en serenata / todo entrega en canción / y llenó de emoción / besando madrugadas./ Bohemio con guitarra / que transitó las calles / solitarias del poblado./

Celina Irene Uzcátegui de Covelli:

DAMA DE PLUMA Y PINCEL

Descendiente del matrimonio que formaron, en el Timotes de otros tiempos: Luis Ignacio Uzcátegui (timotense) y Alicia Braznevics (letoniana), Celina Irene es una entre cinco hermanos. Nacida y criada en estas tierras frías y productivas, formada al calor de las orientaciones hogareñas, cargadas de valores, y de las enseñanzas recibidas en las instituciones educativas locales. Desde siempre ha sido una dama muy elegante, La Dama del Pincel y la Pluma, que contrajo nupcias con un inmigrante de origen italiano, muy conocido por su oficio de constructor y aficionado a las carreras de automóviles, de nombre Bruno Covelli, de cuya unión nacieron cinco hijos: Leo, Nelsón, Adriana, Mario y Bruno, a los cuales les entregó sus cuidados y mucho de su tiempo para formarlos como hombres y mujeres de responsabilidad y trabajo.

Durante sus años de existencia, también supo combinar las actividades hogareñas como madre abnegada con el arte pleno, ya que figura como una de nuestras artistas mas polifáceticas y destacadas, labrando su nombre con méritos propios, en el campo del diseño y confección de prendas de vestir, elaboración de manualidades, cerámica, dibujo, pintura al óleo y la creación intelectual o escritura. Su trabajo creativo, durante largos años, estuvo en el anónimato porque se reservó tanto la publicidad respectiva como la participación en actividades públicas. De ese arte cultivado, con amor y talento, en silencio y durante horas, surgieron interesantes obras que plasmadas en diversos materiales, y particularmente en cartulinas y lienzos, que auténticos adornaron espacios de su residencia y la de algunos familiares hasta que logró darse a conocer en las concurridas exposiciones de artistas timotenses, donde sus cuadros engalanaron las salas, generando diversos comentarios y opinión crítica favorable sobre sus producciones artísticas. Lo mismo sucedió con sus escritos, llaménse poesías, cuentos, o narraciones genuinas, los elaboró siempre pero se mantuvo en reserva hasta que sucedió el milagro de darlos a conocer en diversas actividades, entre otros los recitales poético musicales del Círculo de Poetas Andinos, las inigualables tertulias literarias de la fundación Mucurujún en el salón Lila y Rosas Café del desaparecido poeta Jesús Oraídes Franco y otras como las veladas culturales del grupo cultural Raícitas, donde ofreció, emocionada, sus composiciones.

En su labor creativa como artista del pincel o pintora, sin duda que en los últimos años, hemos visto su extraordinaria evolución en trazados, formas y combinación de colores, cautivando con su magia, la atención del público. Quizás influida por las obras de maestros de estirpe Timotíe como Tito Rivas y Wilmer Rivas o por las grandes composiciones pictóricas de artistas europeos como Picasso, Velásquez, Rubens, Dalí, Van Gogh, Rembrandt y otros maestros o inspirada por la belleza del paisaje andino que lleva en su piel y guarda en su memoria o la belleza de Los Abruzzo, Provincia de Teramo, entre la costa Adriática y Los Apeninos italianos, logra progresivamente ubicarse entre los grandes de la pintura, entregándo: bodegones, paisajes, estampas típicas, ramilletes de flores, rostros y panóramicas como nuestra siempre emblemática plaza Bolívar y basílica menor. El tiempo dedicado y su afán de perfeccionar, han hecho de su trabajo un espacio para combinaciones mágicas de policromía, trazados bien precisos, propuestas innovadoras y un estilo propio con el toque femenino que dan prestigio a sus creaciones y unos paisajes que enaltecen lo nuestro, hoy difundidos por su cuenta en facebook y desde los campos italianos que le cobijan desde hace años, porque reside en la ciudad de Giulianova.

En su labor intelectual, podemos referir que ya sus composiciones literarias adornaron libros en compilaciones locales, entre ellos: La Magia de la Palabra (2005) y Cascada de Versos. Poetas del Mucurujún (2010), coronando con una de sus máximas aspiraciones, la publicación del libro: “Sueños para los Niños. Cuentos del Mucurujún” (cuentos, 2010), donde nos entregó 14 cuentos para niños, destacando “El Arcoiris mágico”, con la particularidad que los dibujos que adornan esas páginas, son creaciones originales de sus nietos. El ambiente de sus escritos es un culto permanente a su lar nativo, donde quedaron sus huellas de ilusiones y vivencias.

Hoy, desde el imponente páramo andino, desde su Timotes legendario, rendimos (Oswaldo, su hermano fue cómplice, aportando algo de información) este sencillo pero sincero tributo como estimulo a su labor artístico - creativa y como reconocimiento al trabajo permanente que nos entrega y que dichosos admiramos para sentirnos orgullosos de su estirpe y así reafirmar nuestra identidad andino paramera con la frase, antigua y presente: AN WO STIMOTS. Italia la alberga, junto a sus descendientes.

Chemano

En memoria de su obra…

Fue el apodo utilizado, por familiares y amigos, para nombrar al popular José de Las Mercedes Montilla, uno de los hijos del inolvidable arquitecto popular José Vicente Chente Torres, artífice de la construcción de la antigua iglesia Santa Lucía de Timotes hoy basílica menor. Chemano era nacido en esta tierra y desde muy joven se dedicó al comercio para ganarse la vida y sostener su hogar. En un tiempo, se dedicó a beneficiar puercos o cochinos, ofreciendo la apetitosa carne de marrano y los famosos “chicharrones de Chemano”. Recorrió pueblos y ciudades, ofreciendo diversidad de artículos a los vecinos, entre ellos: muebles, zapatos, chaquetas, ropa para dama y caballeros, niños y jóvenes. Durante mucho tiempo, viajó hasta la hermana república de Colombia, desde donde traía los más variados encargos para satisfacción de los gustos más exigentes. En el mismo orden, se hizo famoso con los viajes continuos a la Isla de Margarita, en sus tiempos de bonanza, para ofrecer lo mejor de la moda a las damas y caballeros del Timotes glamoroso, y todo a precios solidarios. Chemano en su desempeño como comerciante, aprendió de todo y tal vez por eso, se convirtió en uno de nuestros jugadores de salón más acérrimos y experimentados. Apostador insaciable en juegos de baraja, naipes, billar y dominó. En algunas pasadas ganaba, en otras paradas lo perdía todo, tal vez por eso, nunca ostentó riquezas ni opulencia porque siempre fue un hombre humilde pero muy responsable con el sustento de su hogar y el mejor ejemplo para sus familiares. Chemano fue propietario de mueblería, administrador y dueño del famoso local “El Patio de mi Abuela”, desde donde se ofrecían las más apetitosas arepas rellenas, allá por los años 70. También fue administrador de la cantina del liceo de Timotes en sus inicios y fundador de la boutique Patrik, la que atienden sus descendientes. Fue un lector consecuente de los diarios nacionales y las famosas novelas vaqueras, por lo que era conocedor de la dinámica y acontecer mundial. Chemano nos dejó en junio de 2014, luego de una larga enfermedad, ofrendando su ejemplo de trabajo emprendedor y constante, su buen carácter y acertado humor y sus enseñanzas como padre responsable fundador de una de las familias más numerosa y unida de Timotes.

Chinca

Quién es esa viejita

qué llega tan sonriente

qué se alegra la gente

y la siente bendita ?

Es Chinca, la viejita

católica ferviente ,

ochentona valiente

de vivencias bonitas .

Sus banderas agita

con gracia floreciente

y expresa lo que siente ,

confusa , casi grita !

Chinca es la viejecita

popular y frecuente ,

deambula entre la gente

cual querida abuelita .

Jesús María Espinoza Marin

¿Cómo hace para mantenerse? “A la buena de Dios… papá Dios socorre” es su respuesta contundente y trabajosamente pronunciada, porque es bien devota de la fe católica. Pero con cierta picardía agrega :“Gracias a Chávez tengo pensión “. Es María Chiquinquira Moreno mejor conocida como Chinca, personaje popular que recorre las calles y avenidas del Timotes actual, sin importar los ochenta y y tantos años a cuestas.

Nació el 02 de junio de 1932, siendo sus padres José Rosario González, nativo de Mendoza (Trujillo ) y Maria Claudia Moreno. Vivió junto a su madre y hermanos en caserío El Hato, donde se dedicaban a labores campesinas.

Chinca va y viene , desde su casa a la plaza, a la basílica , a la alcaldía , a la casa de cultura o a cualquier sitio donde pueda acompañar el velorio de algún difunto conocido. Es tan católica que no pierde misa de domingo ni fiestas de guardar y en su lento caminar, demuestra las vicisitudes que ha soportado a lo largo de su vida . Ya muy anciana, habita humilde vivienda en las riberas del río y es muy devota de los distintos santos y santas del cielo, a los que invoca constante, tributando sus oraciones y alumbrando con devoción, de cuando en cuando, en el altar típico que ostenta.

Recuerda jubilosa que en sus años de moza, su mamá le enseñó a desenvolverse en las faenas propias de la cultura andina y juntas asistieron obreros, en sus propias palabras: “asistí convites”. Hacía arepas, llevaba almuerzo a los peones y también cuenta que trabajó, en casas de familia en Caracas, Maracaibo y zonas cercanas de Trujillo y Mérida, hasta retornar y establecerse definitivamente en este terruño de Timotes donde transcurren sus días.

Chinca es nuestra anciana venerada que día a día, lucha con esperanza por su tranquilidad y desenvolvimiento. Ya no tiene obligaciones que limiten su tiempo. Deambula entre la gente, recibe sonrisas y de manos amigas “algo” para suplir sus necesidades y la consideración casi colectiva como dulce abuelita de los timotenses, a quien ante la falta de familia inmediata, le tributamos nuestro respeto, aprecio y buenos deseos por una larga vida, feliz y de amistad ante su pueblo.

Chinca que Dios omnipotente derrame mil bendiciones sobre sus días y que te sobre el pan diario que amigable siempre compartes!

Cupertino Ramirez: Correo y Morocotas

En memoria de su obra…

El correo, por aquellos tiempos que no vuelven, recorría a pie, muchas veces descalzo o en cotizas de tres puntos, de pueblo en pueblo, todos los caminos de la cordillera andino paramera. El correo pues no era más que hombre común y corriente pero conocedor del páramo y bueno para caminar, el encargado de esa responsabilidad. Recordemos que por correo se enviaban encomiendas, cartas, dinero y otras cosas, que nuestra gente remitía con esperanza o que esperaban ansiosos, junto a buenas o malas nuevas. Esa interesante función la cumplió allá, por los años cuarenta, cincuenta y sesenta, nuestro reconocido personaje Cupertino Ramírez, a quien también llamamos el Compadrito. La ruta de Cupertino como correo era Timotes – Pueblo Llano, por el camino viejo del páramo, es decir: Timotes, vía Las Porqueras, Los Pantanos, Alto Páramo de Pueblo Llano, Pueblo Llano, llevando cartas y encomiendas a los vecinos de la zona. Dice Cupertino que es oriundo de Las Mesitas de Niquitao, desde donde se vino en 1953, para establecerse en este terruño, trabajando en las tierras de Teófilo Uzcátegui, donde hoy yace altivo el hotel Las Truchas. Pero vivía caminando entre Pueblo Llano y Timotes. En ocasiones hacía el recorrido que normalmente, entre ir y venir, se tardaba diez horas, en un mismo día. Otras veces se iba y pernoctaba en Pueblo Llano y viceversa, dependiendo de la urgencia del correo por entregar. Dicen que partía a las cuatro de la mañana, cosa de que los primeros rayos solares lo sorprendieran literalmente en el alto Páramo de Pueblo Llano y luego con el viento frio y la magia de paisajes andino, descender sigiloso hasta la tierra de la papa para cumplir, religiosamente, su misión como correo. Esta función le generó muchas amistades, admiración y temas suficientes para conversaciones pueblerinas, donde siempre salían a relucir las vivencias y anécdotas personales más fascinantes e inverosímiles que nuestros viejos sabían contar muy bien para nuestra formación integral, porque estaban llenas de valores, respeto y heroísmo andino. Entre esas vivencias, destacan de sus labios, las veces que intentaron robarlo y hasta seguirle para matarlo pero su malicia pudo mas y salió ileso en diversas ocasiones. Imaginemos cuantos kilómetros recorridos, en tantos años, por este personaje que lo hicieron merecedor de admiración y respeto y de su bien ganada pensión como funcionario público.

Dicen que Cupertino Ramírez fue bendecido por Dios, en base a los trabajos realizados y en una de esas ocasiones, inolvidablemente interesantes, cuando recorría los caminos hacia Pueblo Llano, dizque se consiguió un hueco donde destacaba una botija, la cual apartó muy bien, protegió con bosta de vaca y hojas de frailejón y supo marcar con audacia para llevarla a su regreso. Por nada que incumplió sus labores y le tocó bajar a Pueblo Llano y regresar de inmediato, en busca de la botija que contenía, para su buena suerte, un puñado de monedas de oro, que alguien enterró en otro tiempo en esos parajes solitarios de frailejón y neblina. Nuestro personaje llegó nuevamente al lugar y cargó con el tesoro, con suficiente prudencia y malicia campesina, bajó emocionado a compartir dicha alegría con sus familiares y amigos. Al tiempo, la fama de Cupertino como beneficiario de un entierro de morocotas, se difundió entre nuestros paisanos y a este no le quedó otra que comenzar a invertir para el buen vivir, construyendo casas y adquiriendo propiedades. También cuentan que más adelante, se sacó otro entierro y posteriormente otro, lo que lo convirtió en próspero comerciante y agricultor, abandonando su papel de correo. Pero cuando alguien le pregunta detalles de su golpe de suerte, respetuoso se hace qué no sabe nada y dice: “yo no conozco las morocotas, enséñeme una pa ´conocerlas!” Y suelta la carcajada porque goza de muy buen humor como personaje conversador y popular del terruño. Con más de ochenta años a cuestas, Cupertino Ramírez, se convirtió en personaje por excelencia, padre, abuelo, trabajador honesto y “jodedor” de primera línea, que apartaba sus ratos libre para compartir solidariamente con quienes lo requieran. En las redes sociales (youtube) que dó para la historia, una bella entrevista que refuerza las cualidades que hemos destacado de este personaje que partió a la eternidad, dejando su ejemplo de humildad y esfuerzo.

Honor y gloria a Cupertino Ramírez, por sus extraordinarios recorridos por los caminos de la montaña, por los caminos del frailejón como correo, por sus contribuciones como comerciante y productor y como fabulador de nuestras cumbres, cuando convivió, durante años con los Dioses de la mitología andina, con sus misterios y encantos, en medio de esas soledades fantásticas que identifican nuestro territorio andino paramero.

Diego Acevedo: Maratonista

No sabemos cuántas veces ganó en competencias ni cuántas exactamente corrió en representación del terruño. Lo que si es cierto que durante más de una década, allá por los años ochenta, Diego Acevedo se convirtió en nuestro maratonista emblemático. Participó en todas las competencias de distancias largas, en los pueblos y ciudades cercanos, así como los celebrados en todo el territorio nacional. Podríamos decir que participó en más de un centenar de maratones que lo hacen acreedor de los mejores elogios. Por cuenta propia y en ocasiones apoyado por el gobierno municipal y regional, Diego se conoció los principales centros poblados del país, en su afán de protagonizar dichas competencias, lo cual le valió el reconocimiento de entrenadores y dirigentes deportivos y ganar amistades por todas partes. Sin embargo, nuestro personaje, por razones estrictamente económicas que influyeron en el deterioro de su salud, se vio obligado a retirarse para dedicar esfuerzos al trabajo creativo como productor de hortalizas. De sus vivencias, solo nos quedan sus recuerdos que narra, de vez en cuando, y las notas de prensa que recogieron, al momento, sus excelentes participaciones en eventos deportivos.

Don Ramon y Doña Ada: Matrimonio Emprendedor

En memoria de su obra…

Don Ramón y doña Ada forman parte de un matrimonio ejemplar y digno de admiración y elogios. Toda una vida juntos y siempre trabajando para vivir bien y ofrecer lo mejor a sus hijos y familiares. Don Ramón es hijo de Timotes que consiguió en el comercio, su razón de ser. Doña Ada, venida desde la tierra del sol amada, supo combinar las exigencias del hogar con los trabajos manuales que le han brindado satisfacciones y prestigio de mujer creativa. Don Ramón es uno de los primeros despachadores de hortalizas, que viajó hasta el estado Zulia, a comerciarlas y que a punta de esfuerzos y sacrificios, logró progresar económicamente para así adquirir propiedades y ampliar sus propios negocios productivos. Y como al lado de un hombre emprendedor, siempre hay una mujer inteligente pues doña Ada supo combinar su tiempo libre, brindando valores a sus hijos, apoyando a su esposo en sus actividades comerciales y elaborando toda clase de ramos de flores naturales y coronas para los diversos actos cívicos que a lo largo, de los últimos cincuenta años ha desarrollado nuestra municipalidad. La creatividad de doña Ada es admirable y qué institución o familia o individualidad que lo requiriera, no ocupó los servicios de esta dama para elaborar una corona de flores que amigable ofreció a sus amistades en casos fúnebres. Don Ramón también incursionó en las labores agrícolas como propietario de tierra, destinando recursos y esfuerzos para que sus medianeros contribuyeran con la producción de los rubros agrícolas que requirió para llevarlos a los mercados de Maracaibo, por encargo y al mercado libre, a lo largo del calendario anual. Mientras doña Ada, esmerada y hacendosa, admirable y creativa, elaboraba los platos más exquisitos de la gastronomía regional y nacional, por algo es experta en la elaboración de dulcería criolla y tortas de todo tipo, sin perder su acento maracucho.

Como pareja, son ejemplo de trabajo constante, respeto mutuo, apoyo incondicional, afán de progreso y amor extraordinario que no se ha extinguido ni mermado con el paso del tiempo, por el contrario, ya transitados más de cincuenta años de feliz matrimonio, permanecen más apegados y dependientes el uno del otro. Dios les bendijo con cosas buenas para que hicieran el bien a tantos paisanos que sintieron su solidaridad absoluta. Don Ramón y doña Ada merecen nuestra estima y respeto porque trascendieron en su obra y hoy pertenecen a nuestra historia como sociedad progresista donde la unidad familiar se impuso por encima de las dificultades. Don Ramón padeció larga enfermedad y partió sin despedirse mientras doña Ada vivió, solo unos días mas, partiendo a los brazos del altísimo para disfrutar, junto a su compañero de vida, la gloria eterna del Dios infinito.

Eduardo Villarreal Araujo: Cronista Mayor

Olvidé el año pero lo que si recuerdo, fue los versos emocionados que recitó, altivo en tarima, un 29 de diciembre, de aquellos inolvidablemente timoteros por las muestras de religiosidad popular y entusiasmo al santo Benito de Palermo. Fue en la plaza Miranda, en medio de la expectativa creada entre los presentes, cuando pregunté por el personaje, alguien me dijo: “ese es Eduardo Villarreal Araujo, pariente de Euridia Araujo de Lacruz”. Desde ahí, comencé a seguirle los pasos, hasta que se presentó la magnífica oportunidad, en las adyacencias de mi casa paterna y gracias a mi padrino Edgar Rivas, quien me lo presentó y pude estrechar su mano y escuchar: “mucho gusto: Eduardo Villarreal”, pero no logramos compartir, andaba apurado. Mas tarde, en los actos del II Retorno a Timotes, coincidimos en algunas actividades. Sin duda que yo le acomodé el Don, porque me confesó que había nacido en Timotes, un 08 de abril de 1939, hijo de Don Eleuterio Tello Villarreal y Doña Carmen Teresa Araujo Rivas. Fue el hijo mayor de ese matrimonio y contó, entre sus hermanos a: Diómedes Antonio, Emiro José, Oswaldo y Eleida, todos nacidos en Timotes. Se cuenta entre los estudiantes del grupo escolar Canónigo Uzcátegui, donde recibió interesantes enseñanzas de insignes maestros, entre ellos Elio Amable Rivas. Un timotero que partió de estas tierras, en 1964, ya que recién casado, deámbulo entre Valera, Puerto Cabello, Valle de La Pascua y finalmente su patria chica: Valencia, donde se hizo un carabobeño mas, según sus propias palabras:

“hago memoria del nostalgico día en que emigré de mi entrañable y nunca olvidado terruño natal, hasta el momento en que llegué a Valencia, cargado de ilusiones y con expectativa de hallar cobijo, para arraigar en éste suelo histórico y bendito, mis acendrados afectos, y hacer de esta hermosa metrópolis mi patria chica adoptiva”.

Allá llegó, con sus familiares, en busca de progreso, luego de grabar en su corazón la esencia de la timoteñidad y sortear diversidad de adversidades que marcaron su juventud para hacerlo mas recio en las convicciones revolucionarias de las causas nobles y la justicia social. Radicado en Valencia, se desempeñó como gerente de empresa privada, combinando sus responsabilidades con la acusiosa investigación sobre los asuntos del terruño y del país, en general. Allá convivió con sus padres, allá crió sus seis hijos, junto al amor de su inolvidable y abnegada esposa. Allá también incursionó en la política, porque tuvo la gran suerte de entablar amistad, con un gran sacerdote: Simón Ramón Salvatierra Piñero, quien estuvo muy metido en la política y lo animó a formar parte del partido Cruzada Cívica Nacionalista. De allí lo inolvidable, entre sus vivencias, el mitín a plaza llena, donde llevó la palabra como los grandes oradores de la patria. Nos cuenta que estuvo en el Perú y Panamá y que el general Marcos Pérez Jimenez, le recibió con amistad y respeto. Su concepto de la política es muy claro: “ciencia de las circunstancias imprevistas”, cuyo contenido internalizó y trató siempre de entender, en sus procedimientos. Hay un dato que no había compartido con nadie, porque cuando le preguntaban, su grado de instrucción, siempre afirmó que era autodidácta, autodidácta de gran peso, pero nos dijo que cursó hasta el tercer año de periodismo en la Valencia del Rey, en la universidad Cipriano Jimenez Macías, universidad de la tercera edad, donde logró compartir conocimientos con unos cuantos personajes que considera uno de los momentos mas importantes de su vida.

Don Eduardo es un acérrimo propulsor de la construcción de la segunda torre de la iglesia, hoy basílica menor, lo que ha explicado y planteado en diversas oportunidades. Sin olvidar, las hojas anónimas lanzadas en las calles y plazas de Timotes, haciéndo de la crítica oportuna, el arma de los rebeldes de aquella época tan desigual entre nuestros habitantes.

Don Eduardo es escritor de fino verbo, poeta de renombre, cronista oficioso por excelencia, orador de exquisitas expresiones, gran Conversador de repertorio inagotable y nuestro emblemático personaje considerado el Cronista mayor / AN WO STIMOTS que significa “Yo soy Timotes”, porque su amor al terruño ha quedado demostrado en sus escritos entregados en discursos, notas de prensa, folletos y libros, recordemos los títulos: “Semblanza de un Contemporáneo” (Biografía de Monseñor José Sótero Valero, publicado por el fondo editorial municipal en 2005) y “Ecos de Mucurujún” (crónicas, publicado por el fondo editorial municipal en 2008), obras que se han convertido en textos obligados de consulta para la comprensión de nuestra historia local.

Como destacado escritor me contó que en su casa, poseé cuadros de Timotes y justo un escritorio al frente, por lo que: “cuando me inspiro, mi espiritu vuela a mi terruño: al rio, a Mucumbás, Chicuá, Mesa Cerrada, sitios de Piñango, La Venta, Chachopo, Pueblo Llano, los conozco como la palma de mi mano, los caminé a pie, a caballo, todas esas comunidades y poblaciones las anduve”, envuelto en ese mundo de recuerdos que corforman imagenes, vivencias, frases, sonidos, para escribir tantas cosas sobre el terruño. Es decir, ha desarrollado una actividad literaria muy importante, difundida tanto en diarios como en revistas y libros. De su cosecha intelectual tenemos: “El León y sus Cachorros” (historia novelada), “Nubes de Nácar” (poemas), “Marcos Pérez Jiménez” (biografía), “José Antonio Páez” (biografía), “Calabozos Presidenciales” (ensayo), “La Silla Presidencial” (ensayo), “La Sangre Derramada” (ensayo), “Más Allá del Horizonte” (poemas), y de reciente data, aún inéditos: “Sancho Graterol”, donde señala que “La semblanza de Sancho Graterol, es para muchos el reflejo de sí mismos” y “Timotes de Mis Afectos” que son “gratos recuerdos de nuestras vivencias en el Timotes de los años 40 y 50 del pasado siglo. Fue un ayer fructísfero e inolvidable”. Además, posee inédita su Biografía Gráfica y actualmente trabaja en una novela, de la cual no tenemos detalles, solo que será, en sus propias palabras: “la joya de la corona” en su labor intelectual y creativa.

Don Eduardo Villarreal es un amigo sincero y extraordinario, de los que obsequia con versos al amigo, exaltando cualidades. Es muy conversador siempre, atento a responder cualquier inquietud que nos permita aclarar situaciones históricas sobre hechos y personajes del Timotes legendario. A pesar de la distancia, entre Timotes y Valencia, está siempre conectado con el acontecer local del municipio, es gran colaborador del periódico dígital Timotes Hoy y buen lector de lo que allí se publica. Para mi es un cronista de talla completa y acrisoladas virtudes que merece exaltar su obra, publicar sus libros, leerlo una y otra vez, compartir momentos e intercambiar puntos de vista, incluso echar bromas porque le sobra el buen humor, por esa razón es objeto de esta nota que tributa elogios para destacar sus aportes y merece el bien ganado titulo de cronista mayor, AN WO STIMOTS o la esencia de la Timoteñidad.

El Chino Toño: Talentoso

Su nombre de pila es Antonio Duarte pero todos le conocemos como El Chino Toño, quien desde temprana edad, suspendió sus estudios para dedicarse al trabajo de caletero en los despachos de la avenida Guaicaipuro de Timotes. Siendo caletero o cargador de bultos y cestas de hortalizas hasta los camiones que viajaban a los mercados de las ciudades, nuestro personaje se concentró en “gastar lo menos posible y ahorrar literalmente para tener sus propios recursos” que le permitieran progresar más adelante. Al paso del tiempo, se ganó la confianza del despachador de hortalizas y lo responsabilizaron para viajar hasta el mercado de Coche en la ciudad capital, a cumplir con su trabajo de caletero y acompañante del conductor del pesado camión. Sus días de niño y adolescente, los pasó en esas labores hasta convertirse en todo un hombre trabajador, ejemplar y leal, en comportamiento y responsabilidad. Los viajes a Caracas, le permitieron conocer toda la dinámica y complejidad del comercio de hortalizas, en los mercados públicos, por lo que se fijó la meta de seguir trabajando duro para obtener los recursos económicos suficientes y fundar su propio despacho de hortalizas. Así fue, después de largo tiempo, donde sobró perseverancia y eficiencia, el Chino Toño, alquiló un local y fletó un camión ford 350, comprometió la hortaliza y se aventuró hacia el mercado de Coche, a vender sus productos agrícolas a cielo abierto y ante la competencia de unos cuantos expertos en la materia. Todos sabemos que cualquier inicio es difícil pero la constancia y la esperanza de progreso, lo siguieron moldeando hasta convertirse en un próspero despachador de hortalizas. Sus buenas ideas, su organización y sus esfuerzos permanentes, le ayudaron a adquirir vehículos propios y engrandecer su propuesta laboral que fue avanzando exitosa con los años.

El Chino Toño enfrentó duras pruebas y adversidades mientras otros contemporáneos derrochaban dinero y perdían tiempo, en cosas mundanas, por lo que su perseverancia, organización para el trabajo y su claridad para emprender metas, le ayudaron a convertirse en todo un hombre de negocios, con oferta laboral para unos cuantos paisanos y un espíritu de colaboración para los humildes y sus causas justas. Este perfil de despachador de hortalizas exitoso, le permitió optar como directivo de la sociedad de San Benito, porque además es uno de los fieles devotos del santo Negro, en la comparsa Hugo Ramón Becerra. Así durante largos años, fue presidente de la sociedad de San Benito y gracias a su espíritu organizativo y su sentido claro de prosperidad, pudo desarrollar todo un trabajo material orientado a la ampliación general de la capilla de San Benito, hoy santuario diocesano, y las instalaciones físicas de la plaza Miranda. Para concretar estas interesantes obras, ejecutadas durante varios años, propuso acertadamente y cristalizó las populares rifas de la sociedad de San Benito, donde anualmente, se sorteaban uno o dos vehículos que beneficiaron a buen número pobladores que, entusiasmados y llenos de esperanza, esperaban los anuncios respectivos para adquirir sus boletos y optar por uno de los premios. La realización permanente de dichas rifas, permitieron contar con un fondo económico que cubría el costo del vehículo, todos los gastos de las festividades y la ejecución de esos trabajos de construcción tan importantes para el complejo físico que representa nuestro santuario, la plaza Miranda y sus alrededores. Por supuesto, que estas acciones generaron críticas de algunas personas malintencionadas que desconocían la razón de ser de las cosas y el desenvolvimiento, honesto y transparente de los directivos de la mencionada sociedad, siempre empeñados en el progreso y desarrollo de nuestro pueblo que también ha sentido la satisfacción de sendas festividades con diversidad de espectáculos públicos para niños, niñas, adolescentes y adultos, desarrollados durante varios días para deleite de propios y extraños.

Volviendo al significado de la obra de nuestro personaje, es interesante destacar que las acciones solidarias del joven empresario, las hemos visto en apoyo económico para patrocinio de materiales y uniformes deportivos, obras sociales, ayudas para pacientes y otras tantas, lo cual le da un valor extraordinariamente humano como servidor público oficioso, el que enaltecemos como ejemplo de trabajo progresista y sinónimo de organización, constancia y honestidad para la historia reciente del Timotes empresarial, comercial y espiritual.

El Loco Peo

Cuentan que su padre lo envió a la ciudad de Valera, a estudiar secundaria. Contaba nuestro personaje, con unos 15 años. Dicen que se instaló en la pensión Miraflores y asistió, entusiasmado, los primeros días a clases. Asistía al liceo Rafael Rangel. Pero entendió, el Loco Peo, que su futuro no era ese. Por lo que comenzó a visitar los billares y cervecerías más populares, donde aprendió infinidad de trucos y mañas de hombres experimentados. Venía a Timotes, cada fin de semana, con el pretexto de ayudar a su padre en el famoso negocio que administraba y le garantizaba el sustento de sus hijos y el buen vivir. Pero en realidad, lo que buscaba era guardarse unos cuántos bolívares para jugárselos durante la semana. Cuentan que al enterarse su padre, de su pésimo rendimiento como estudiante, casi le dio un mal y optó por retirarlo y despacharlo de la casa, por sinvergüenza irresponsable. A pesar de las rogativas de su madre, el Loco Peo, salió a conocer el mundo, a probar suerte y quizás a aplicar su talento, en la escuela de la vida. Algo así como su entrada triunfal al mundo del delito.

Dicen que viajó a Caracas pero no iba a trabajar, porque nunca lo hizo. Siempre vivió del facilismo y de las cosas malhechas. En un decir amén, conoció las principales ciudades del país. En ciudad Guayana, se alojó en el hotel Intercontinental, justo cuando se retiró, llevaba como botín las sabanas del hotel, las cuales estaban marcadas. Lo buscó la policía de entonces y lo detuvieron, comprobándose el delito. Esto le valió su primer expediente y unos cuántos meses detenido en las colonias móviles de El Dorado, a donde eran trasladados los “vagos y maleantes”.

Pasado el tiempo, quedó libre y regresó a la capital del país, donde consumó otros delitos: robos, atracos y negociaciones fraudulentas, ya estaba suficientemente entrenado para sobrevivir en el mundo oscuro de la delincuencia. Además, conoció muy bien las entradas, salidas y recovecos de los principales barrios caraqueños, así como los tristemente célebres cabecillas de grupos armados y pandillas. Pero su radio de operaciones, fueron los bares y cervecerías de la avenida Vargas. Cuentan que llegaba a cualquier centro nocturno y pedía una cerveza, solo una, con la que pasaba hasta la medianoche o madrugada, porque a este personaje no le gustaba el licor. cerveza en mano, observaba detalladamente el ambiente, no había apuro, y estudiaba muybien a su víctima. Cuando quedaba poca gente, se acercaba a la persona elegida y le ofrecía una cerveza. Conversaba de todo y hasta lo consolaba, llegado el momento, cancelaba la cuenta e invitaba a tomar en otro sitio. Caminaba abrazado y cuando creía oportuno, actuaba violentamente, clavando un golpe fuerte y bajo que derribaba al más “pintao”. Tomaba la cartera, sacaba los reales y a correr se ha dicho. Esto lo hizo con frecuencia hasta que un buen día, intentó aplicar la misma táctica a un ciudadano que no estaba tan borracho, que de paso era guardia nacional. El golpe lanzado por el Loco Peo, no surtió efecto, aunque el agresor emprendió veloz carrera. El guardia lo persiguió, justo pasaba una comisión policial que se unió a la persecución. Al cabo de un rato, al Loco Peo lo trasladaban esposado y a punta de golpes hasta una patrulla, de allí al calabozo y más tarde a la orden del tribunal. Conocido el caso, fue condenado a dos años de cárcel, porque le tocó la mala suerte que el secretario del tribunal, conocía del expediente de ciudad Guayana. Pagó su condena, en el famoso retén de Catia, donde tuvo la oportunidad de conocer nuevas mañas para delinquir. Allí le tocó muy duro pero pudo sobrevivir.

Sus días de cárcel, los pasó maquinando como salir de allí. Eran aquellos los tiempos cuando al preso le permitían utilizar lápiz y papel, por lo que el Loco Peo, optó por escribir cartas y cartas que enviaba, a algunos timoteros residenciados en Caracas. No sabemos cómo averiguó las direcciones respectivas, lo cierto del caso que comenzaron a visitarlo sus paisanos, entre ellos un abogado que conoció su caso y procedió a ayudarlo hasta lograr su libertad. Durante su reclusión, dedicó mucho tiempo al conocimiento de la sociedad caraqueña de la época, pues con mucha habilidad e inteligencia, leía al detalle, las páginas sociales de la prensa nacional y logró grabar nombres y apellidos de las familias más adineradas de la Caracas de entonces, por lo que al recobrar su libertad, se dedicó a visitar las residencias del Este de Caracas, en procura de algún empleo o ayuda económica, siempre amparado en la recomendación ficticia de algún personaje renombrado del mundo económico o político de ese tiempo. Así pasó mucho tiempo, viviéndose a los mencionados hasta que se aburrió y salió nuevamente a recorrer el país, instalándose en San Cristóbal del Táchira, donde nuevamente, se vio involucrado en un delito contra un adolescente, lo que generó un nuevo juicio que lo devolvió a los calabozos, esta vez a la famosa cárcel de Santa Ana, donde tuvo que luchar para sobrevivir, en medio de los delincuentes más experimentados de la región. Purgada su condena de varios años, salió en libertad y se vino a Mérida y muy de vez en cuando a Timotes, donde pocos conocían de sus andanzas, considerándolo un ciudadano común y corriente. Algunos lo bautizaron, con el remoquete de Frenos de Aire, porque justo producía curiosamente un sonido que alertaba a los transeúntes. En nuestro terruño, no se conocen sus delitos por lo que no figura en los registros de solicitados. Ya avanzado en años, pasó sus días en las calles de la ciudad de Mérida, llevando en sus hombros alguna bolsa de papel para semejar algún laborioso trabajador que se gana humildemente el pan del día, sin que nadie se percate que estamos ante todo un “vividor” que nunca ha trabajado y que aprendió todos los trucos y mañas de la vida fácil, tal vez emulando las hazañas del famoso cumanés de la época Pérez jimenísta. Por su trascendencia como personaje local, pasó a formar parte de nuestra historia que gracias a los aportes narrados por mi padrino Dr. Edgar Rivas, hemos rescatado esta interesante reseña para engalanar esta obra.

El Profesor Chui

En memoria de su obra…

Jesús María Chui Rodríguez Marquina, llegó a Timotes en la década del setenta (siglo XX), recién egresado de la Universidad de Los Andes como Licenciado en Historia, y con credenciales para iniciarse como profesor por horas, en el liceo local. Su dedicación a la docencia de inmediato dio sus frutos, porque se convirtió en uno de los mejores profesores de ciencias sociales. Su patriotismo manifiesto y su gran pasión por la historia patria, penetró nuestros corazones y son innumerables sus anécdotas, entre las cuales destacan, su empeño por combinar charlas de historia patria y actividades recreativo-deportivas que eran desarrolladas en las escuelitas rurales, los días de fiesta nacional, incorporando grupos de estudiantes que veían con muy buenos ojos estas jornadas para la formación de los futuros ciudadanos. Es inolvidable su exigencia en exámenes orales, exposiciones y otras estrategias de evaluación que implementaba. Para él, lo más importante no era repetir sin sentido, lecciones de historia y geografía, sino asimilar con discurso propio sus enseñanzas para poder desenvolvernos en el futuro, con buena y comprensible redacción. Interrumpía las clases, cuando alguien estaba distraído, preguntando sorpresivamente: “¿Decía yo?, a lo que el interpelado respondía titubeante y nervioso, ratificando su distracción pero que inmediatamente, se convertía en lección para nunca más volver a cometer dicha falta.

Desde niño vivió entre Valera y la finca de La Vega, por eso su gran apego a este terruño. Aquí compartió durante años, con su tío Pancho y su tío Jesús María, con su Esposa Gloria Terán, en su Casa de habitación y con un buen número de amigos. Y se contó entre los privilegiados asistentes al seminario de San Buenaventura de Mérida, de allí que uno de sus más queridos poemas fue justo “El Seminarista de los Ojos Negros” del español Miguel Ramos Carrión, que siempre recitaba, en ocasiones especiales, y porque se convirtió en excelente Declamador de sus propios poemas y de otros autores. Se cuenta entre los fundadores del Grupo de Exploración Timoto-Cuica, puntal del desarrollo socio-cultural de Timotes, porque fue quien animó, a un grupo de estudiantes a emprender la búsqueda de muestras arqueológicas en la región, lo que posteriormente, nos permitió fundar la casa de la cultura de Timotes y el museo arqueológico de Timotes (1992). Fue un brillante orador de orden en actos públicos, y padrino por excelencia de diversas promociones de estudiantes egresados. Pasado el tiempo, ocupó la sub-dirección del liceo Francisco de Paula Andrade de Timotes, y luego se desempeñó como director de la escuela Emilio Maldonado de Chachopo, donde dejó una honda huella por su trabajo responsable, emprendedor y creativo. Escritor y poeta que transitó con nosotros, este hermoso camino, durante largos años, de allí que figura como uno de los co-fundadores de los recitales de poesía andina, celebrados periódicamente en Timotes. Infinidad de poemas, dan testimonio de su obra poética, la cual salió a la luz pública, en cada recital de poesía celebrado en la casa de la cultura. Es famoso su escrito: “Los Tesoros que Guardan los Arcos de la Iglesia Santa Lucía de Timotes”, publicado como anexo de mi libro Anécdotas y Tradiciones de Timotes (2001). También fue un talentoso artista del repujado en bronce, a lo cual dedicaba parte de su tiempo libre para entregarnos su obra que engalana diversidad de espacios.

Amigo incondicional en las buenas y malas. Conversador por naturaleza, curioso y apasionado de las antigüedades. De trato muy amable y cordial, indignado ante las injusticias. En ciertas celebraciones, protagonizaba el juego del anillo, el cual consistía en adivinar, luego de permanecer a espaldas de los acontecimientos, qué persona entre los incorporados al círculo de juego, tenía el valioso anillo. Para sorpresa de muchos, nadie se explicaba esa cualidad extraordinaria para acertar el destinatario, sin duda que la clave de esa facultad permanecerá con pocos privilegiados como recuerdo del respeto por el profesor. Cumplió su papel de esposo y padre, porque el de hijo ejemplar fue su testimonio de vida: cuidó de su hermosa y agradable madrecita, durante muchos años, su cariño y paciencia fueron muestras de caballerosidad y entrega a quien lo engendró y tanto fue que el dolor profundo, ante la desaparición física de su querida mamá, que nunca logro superarlo. Amigable nos confesó, el gran vació que dejó esa ausencia y que era muy difícil vivir sin ella, tal vez por esa poderosa razón dívina partió, en plenitud de su vida y en vuelo sin retorno, al encuentro con sus seres queridos, dejando un profundo dolor en el seno de su hogar y de quienes le admiramos, respetamos y profesamos nuestro aprecio. Jesús Manuel, Mario y Yohana son testimonio de su descendencia y herederos, junto a quienes fuimos sus discípulos, del gran legado socio-cultural de nuestro inolvidable y querido profesor Chui.

El Chareto Eleazar

En memoria de su obra…

Eleazar Antonio Corredor Villamizar, quien en 2016, partió a mejor vida, buscando la senda del Altísimo. Por tal, vayan estas palabras de afecto y admiración, por este personaje de nuestra historia local, quien desde muy niño supo aguantar y esquivar las vicisitudes de la vida, recordemos que Eleazar fue uno de los descendientes del guerrero mirandino Coronel Miguel Corredor, a quien por sus hazañas personales y actuaciones políticas, los gobiernos de entonces, lo convirtieron en prisionero y perseguido, lo que afectó rotundamente la estabilidad de aquel hogar pueblerino, tocándole a la matrona Doña Irma, convertirse en Jefe de familia y sacar adelante, con coraje y valentía, a todos sus hijos.

A Eleazar El Chareto, le correspondió la difícil tarea de ayudar en la crianza de sus parientes como uno de los hermanos mayores, lo cual asumió con gallardía y responsabilidad para beneficio de todos. Con el correr del tiempo, fue uno de los pocos bachilleres formados de nuestro pueblo, en aquellos años de la década del cincuenta y sesenta. Desde muy joven, comulgó con las ideas políticas de la izquierda, entendiendo muy bien los conceptos de justicia y libertad, lo cual lo convirtió, en objetivo político, por sus frases y pensamientos. Compartió diversidad de momentos con los guerrilleros de la época del sesenta, entre ellos el flaco Francisco Prada y nuestro paisano Dario El Chato Colls, con quienes se curtió de comunismo. Siempre militó en los partidos políticos de izquierda, contándose entre los militantes del glorioso Partido Socialista Unido de Venezuela y figurando, recientemente, como directivo del equipo político parroquial Timotes, participando activamente en las diversas actividades político electorales, institucionales y comunitarias de nuestra región. También estuvo muy atento, al acontecer político y sus opiniones contaban, en las diversas jornadas socio comunitarias del proceso revolucionario. Tan es así, que en los sucesos de abril del año 2002, cuando los sectores adversos secuestraron y derrocaron al comandante Hugo Chávez, se contaba como uno de los soldados, dispuestos a defender con su propia vida, la suerte del proceso político revolucionario, de allí el calificativo de comandante Eleazar, listo con sus armas para salir al combate. Hasta sus últimos días, siempre fue rebelde y combativo, convencido de un mundo posible en socialismo, con suficiente inclusión, justicia social y con la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo. En otro tiempo, recordamos que fue candidato a concejal del municipio, junto a hombres aguerridos como Freddy Montilla, por los partidos de izquierda de la época del setenta.

Pero Eleazar Corredor, también fue un bohemio, un soñador del arte pleno y lo demostró como cantor de tangos y boleros, en diversas actividades culturales, especialmente, en las tertulias literarias que frecuentemente desarrollaba la fundación cultural Mucurujún, en los acogedores espacios de Lila y Rosas Café de Jesús Franco. Allí, siempre estuvo su voz, para ofrecer canciones, anécdotas y comentarios interesantes del acontecer cultural. Será inolvidable su extraordinaria vocalización, acompañado por las cuerdas de la guitarra o el cuatro serenatero y muy especialmente sus Noches Larenses y los versos inolvidables: “ser la noche callada/ de un misterio sin fin / y dormir a mi amada / con la armonía plateada / de un arpa y un violín/”. Creyó como Aquiles Nazoa, en el amor y en arte como las vías hacia el disfrute de la vida perdurable. Además, fue un personaje culto y bien informado, asiduo lector y comentarista acertado en sus análisis de coyuntura, era un verdadero placer compartir largas conversaciones y siempre nuestra consulta, su opinión nos interesaba, nos alentaba y nos orientaba, por su sabiduría y análisis profundo de las coyunturas y realidades socio-políticas.

Amigo entrañable y gallero sin igual. Fue amante de las peleas de gallos y del mundo de las cuerdas gallísticas en la región, de allí la amistad permanente con reconocidos galleros de Los Andes, del Llano y del centro del país. De hecho fue socio propietario de varias galleras que cada fin de semana, servían de escenario para los candentes desafíos. La Gallera Los Corredor, fue su espacio de permanente desafio. De eso también conocía mucho, quizás por eso la porfía constante, en temas de desaafíos, razas de gallos y otros temas, con Antonio Hernández, Ovidio Barazarte y Primitivo Rivera.

Eleazar Corredor, vivió su vida a su manera, feliz con su cigarrito y su café negro, siempre convencido del bien común y el servicio al prójimo. Sufrió largamente, problemas de salud y cuando menos lo esperábamos, sin despedirse, siempre sigiloso como fue su vida, se marchó a compartir con los grandes y a disfrutar de la vida eterna. Entre amigos lo despedimos, con sinceridad y palabras humildes como su esencia, en estos espacios quedará sembrado para siempre y en nosotros quedará el mejor de los recuerdos de un ser extraordinario, amigo leal, trabajador honrado, convencido de sus ideales y siempre soñador. Con esta nota biográfica, rendimos homenaje póstumo a un gran revolucionario, leal e integro que conocimos como El Chareto Eleazar.

Emiro Ramirez el Locutor

Sin temor a equivocarnos, tiene más de treinta años haciendo de locutor. Primero como aficionado narrando eventos deportivos, en canchas y partidos de beisbol en el estadio de Timotes, animación de eventos públicos y fiestas privadas, donde su voz extraordinaria siempre ha marcado la pauta del quehacer socio cultural y recreativo deportivo del entrañable terruño y otros puntos geográficos del país. Segundo como profesional acreditado por el ministerio de comunicación e información como locutor certificado y Periodista colegiado, en diversos programas de radio y en algunos medios de comunicación regionales. Muy conocido y hasta polémico su programa radial que transmitió, en vivo y diariamente, por la emisora paraíso 100.7 F.M. radio de Timotes, titulado “Buenos días” donde se difundió el acontecer de nuestro pueblo y algunas informaciones nacionales y regionales, hoy se desenvuelve en Siembra 89.1 FM con su programa “Enfoques”, siempre con su estilo crítico. En el mismo orden, es altamente conocida su página periodística que publicó, como periodista titular de diario El Tiempo de Valera, bajo el título la página de Timotes, donde difundió, periódicamente, infinidad de informaciones relevantes del acontecer pueblerino, página circuló, durante varios años. Es Emiro Ramírez, hijo de Lina Rosa Ramírez y Silverio Ocanto, ambos desaparecidos. Timotero de cepa que logró coronar con éxito, lo más alto de sus estudios, obteniendo los títulos de Licenciado en Comunicación Social, mención periodismo impreso, por la Universidad Cecilio Acosta de Maracaibo estado Zulia y Abogado de la Universidad Valle del Momboy de la ciudad de Valera estado Trujillo.

Este personaje, no solo es conocido como profesional de las áreas mencionadas sino también se ha destacado como excelente deportista en la disciplina de futbol. Participó activamente en diversos equipos de futbol, en torneos locales y regionales, actualmente es integrante del club de futbol de veteranos, juntos a otros paisanos. Sin duda que otro de sus aspectos interesantes, es el buen humor que practica como ciudadano, porque es de los que entretiene, durante horas a grupos de amigos con sus estilo único y talentoso para contar los más variados chistes y hasta para imitar a personajes relevantes de la historia política y social del país. Está entre nosotros, ha sido candidato a cargos de representación popular, por partidos de derecha, muy recordado por la llave que hizo con el profesor Flavio Quintero, en los medios de comunicación, incluso fue co fundador del periódico El Sembrador de Timotes. En la actualidad conduce un programa de opinión, a su estilo único, en la emisora Siembra 89.1 F.M. denominado enfoques. Además es uno de los periodistas colaboradores con el periódico digital Timotes hoy. Tributamos esta nota al personaje talentoso que con su voz y expresión corporal,ha sabido ganarse un espacio entre los habitantes de la región andina.

Entre Fotografos: Oscar Ramirez

Es la historia prodigiosa de un famoso fotógrafo timotense: Oscar Ramírez, que a lo largo de sus años, realmente dejó huellas. En cada hogar, existe una de sus muestras fotográficas que registran momentos familiares bien particulares. Es descendiente de humildes trabajadores del campo, que combinaron sus ratos libres con el arte musical. Parece que nuestro personaje, también formaba parte del conjunto musical que dirigía su padre Marcos Ramírez y sus actuaciones públicas resultan inolvidables. Qué dónde aprendió las labores de fotógrafo, pues no lo hemos averiguado. Lo que si es cierto que estudió en San Cristóbal del Táchira, donde se graduó de ingeniero agronomo. Dicen que tuvo varias compañeras y a cada una de ellas, aparte de dejarle descendencia, les enseñó, magistralmente, las técnicas y el trabajo de la fotografía. Su primera y legítima esposa, aprendió esa profesión, y cuando rompieron relaciones, se quedó con el negocio y con los equipos para fotografiar. Son famosos sus trabajos desempeñados durante años. Su segunda compañera, también aprendió el arte de la fotografía, y al momento de la separación contaba con equipos que garantizaban ganarse la vida con dignidad. También existen muchos hogares con sus trabajos fotográficos. Igual suerte corrió su tercera compañía, porque después de unos años de relación, ya sabía lidiar con una cámara fotográfica y podía avanzar ofreciendo sus servicios. Sus trabajos fotográficos también cuentan en nuestra historia. Y su cuarta compañera, también es diestra en el arte del registro gráfico. Por lo cual, podemos concluir admirando el comportamiento de este personaje, porque mientras muchos hombres abandonan sus compañeras a su suerte, este le legó un oficio digno que les permitió sacar adelante su familia. Y lo más cumbre, vemos como varias de ellas han coincidido en actividades públicas, sin que esto signifique ningún obstáculo para ejercer con responsabilidad y madurez, el arte de la fotografía. Oscar Ramírez actualmente está dedicado al ejercicio de su profesión y participa activamente como dirigente agrícola y productor exitoso.

Fernando Toti Briceño

Talentoso empresario que ha hecho de sus esfuerzos productivos, la clave de sus éxitos. Es natural de Timotes, donde recibió su formación educativa y donde también ha formado su familia. Desde muy joven, Toti incursionó en el comercio y las actividades agrícolas, y a pesar de ser uno de los descendientes de don Pánfilo Briceño, no le llamó la atención la actividad político partidista, dedicándose a las faenas de trabajo creativo. Se destacó, por el contrario, como un visionario del trabajo productivo que fundó, con su propios esfuerzos y peculio, la empresa agrícola “Vaya y Vuelva”, dedicada a la distribución de insumos agrícolas, y su centro de distribución de hortalizas y flores, desde donde “despacha” para mercados del centro del país, generando empleo a la población y dinamizando la compra venta de hortalizas y flores, con responsabilidad y solvencia. Es un gran colaborador con el deporte y la cultura, apoyando equipos, delegaciones, torneos y diversidad de actividades que contribuyen al sano esparcimiento de nuestros habitantes. A la par, colabora con diversidad de casos sociales que acuden a solicitar alimentos y medicinas, aportes para examenes médicos, intervenciones quirúrgicas y otros requerimientos que permitan la recuperación de la salud del prójimo. Esta obra se desarrolla, en el mas estricto silencio y respeto hacia los pacientes que lo solicitan.

En el año 2008, fundó el encuentro de grupos de música campesina, como homenaje previo a San Isidro, que cada 15 de mayo, cuando el santo recibe los tributos cristianos en su honor. En este gran encuentro de grupos musicales, participan los diversos grupos de música campesina de Timotes, de sus campos prodigiosos, de las comunidades y pueblos cercanos del estado Mérida y Trujillo, convirtiendo dicha jornada en un escenario especial para homenajear a los agricultores de la región andina. Esta actividad, fundada junto a otro grupo de personas, incorporó la elaboración del hervido colectivo, de donde surgieron los famosos sancocheros de Timotes, quienes elaboran el sabroso sancocho que alcanzará para todos los que se acerquen a la plaza Miranda. En el mismo orden, ha ido incorporando juegos tradicionales que incluyen premiación a los participantes y diversidad de atractivos donde nuestro pueblo disfruta, sanamente, las vísperas de San Isidro, el patron de los agricultores.

Al igual que su padre, Toti Briceño, es un coleccionista de antiguedades, entre los que destacan varios modelos de vehículos antiguos y otras muestras materiales que atesora para conocimiento y preservación de las reliquias culturales de abuelos ya olvidados. Es fiel creyente y practicante de la religión católica, por lo que es parte del grupo de tamboreros de la Comparsa de Negros Hugo Ramón Becerra, destinando su tiempo, cada 29 de diciembre, para participar activamente en las actividades solemnes de San Benito. Igualmente lo vemos, cada 15 de mayo, sacando sus carrozas, adornadas de frutos de la madre tierra, con algunos atractivos, en los animales que acompañan, entre ellos, los famosos burros de Toti, lo cual deleita a niños y adultos.

A Toti le debemos la construcción del parque al Doctor José Gregorio Hernández, primero del páramo andino, el cual levantó, con recursos propios en terreno abandonado, justo en la salida de Timotes, que fue inaugurado un 13 de abril de 2019, mediante homilia celebrada por el cardenal Baltazar Porras, en el marco de las actividades del Cuatricentenario de la fundación de Timotes, como tributo al beato trujillano, dispensador de la buena salud física y espiritual. Vale destacar que la escultura de José Gregorio Hernández, la encargó a un artesano desconocido, habitante del sector Mesa Cerrada, de nombre José Sebastian Paredes, quien puso todo su empeño para deslumbrar con la escuñltura y otros trabajos artísticos como los retablos en relieve, elaborados en el frontal del galpón de Toti y el Dívino Niño, altivo en las afueras de la capilla de San Benito, acumulando el mérito de descubrir talentosos artístas de nuestra geografía andina para exaltación del arte plena. Fernando Toti Briceño, sin buscarlo por su personalidad reservada, es merecedor de ésta nota, ya que en poco tiempo ha contribuído, desde su ámbito, al desarrollo ecónomico e integral de nuestro hermoso Timotes.

Filomena Ruiz de Rodriguez

En memoria de su obra…

Extraordinaria maestra de escuela que dejó una huella imborrable en nuestra sociedad, por su vocación y servicios prestados a la educación timotense. Se inició en alguna escuela rural hasta que en el año 1959, fue llamada por el padre Octavio Rincón Santos, párroco de Santa Lucía de Timotes, para que se encargara de la dirección del colegio privado Santo Angel, el cual habían fundado en 1956, el referido sacerdote y las reverendas religiosas hermanitas del Santo Angel. Doña Filomena, asumió tal responsabilidad, con entusiasmo, y se dedicó a tratar de mantener el prestigio educativo del colegio, aunque se encontró con muchos obstáculos porque las hermanas continuaban administrando y la institución iba en decadencia. Sin embargo, la sociedad de madres luchó, sin descanso, para que Timotes no perdiera esa institución, pues había costado mucho sacrificio tanto a la iglesia como al pueblo. Por consiguiente se logró mantener el colegio, y en adelante se denominó Colegio Coromoto, dirigido con gallardía y eficiencia por Doña Filomena Ruiz de Rodríguez, quien lo condujo, con acierto, hasta el año 1975, cuando salió jubilada por la dirección de educación del estado Mérida, presenciando cómo el histórico recinto educacional se convertía en escuela Concentración Timotes, de dependencia estadal que funcionó bajo la dirección de la excelente maestra Gaudencia Rivas de Briceño, quien dirigió hasta el año 1981. Más tarde, se convirtió en escuela básica Filomena Ruiz de Rodríguez, siendo reinaugurada, el 03 de junio de 1989, con el nombre de Doña Filomena Ruiz de Rodríguez, en reconocimiento a su destacada labor educativa, gesto por demás merecido y aplaudido, ya que afortunadamente se concretó este homenaje en plena vida de nuestro personaje.

Recordamos que Doña Filomena, acudía siempre como invitada especial a las diversas actividades de dicha institución, siendo apreciada y admirada por estudiantes, docentes y pueblo en general. En enero de 1992 fue oradora de orden, en la ilustre sesión solemne, en homenaje al maestro y en el año 2001, la municipalidad mirandina, la distinguió con la orden al mérito educativo Don Jesús María Espinoza, en su única clase, despertando los mejores elogios y recibiendo muestras de respeto de todos los asistentes a este evento. Sus últimos años, los pasó al servicio de nuestra gente orientando pedagógicamente a quien lo solicitaba, tomando su merecido descanso entre familiares y entregada a los rituales de la iglesia católica como ferviente devota hasta entregar su alma al creador, dejándonos su ejemplo de vida.

Flavio Olinto Quintero

En memoria de su obra…

A inicios de la década de los setenta, un joven de bigotes y siempre sonriente, tocaba a las puertas de nuestros hogares para invitarnos muy cordialmente, cada fin de semana, al estadio Alfonso Chico Carrasquel, recién inaugurado para jugar al beisbol. Fue la estrategia publicitaria más acertada que aplicó este entrenador deportivo, adscrito al Instituto Nacional de Deportes del estado Trujillo, para que muchos niños y jóvenes de la época, habitantes del casco urbano de Timotes, acudiéramos curiosos y entusiasmados a las prácticas del beisbol. Este trabajo de captación y estímulo, lo desarrolló durante mucho tiempo, nuestro entrañable amigo Flavio Olinto Quintero, quien logró sembrar la semilla de la inquietud, en más de uno, para que a punta de esfuerzo lograrán convertirse en extraordinarios jugadores de beisbol. Flavio traía las pelotas de “spolding” (spalding es una marca de artículos deportivos) como solíamos denominarlas, junto a guantes y mascotas de cuero, marca tamanaco, y bates de madera, los cuales aprendimos a manejar diestramente, aparte de asimilar todas las indicaciones relacionadas con las reglas del beisbol, jugadas, acciones, historias y disciplina que requerían la práctica de cualquier deporte y en especial del beisbol. Sin duda, que más de un jugador de aquellos años, puso en práctica dichas orientaciones y Flavio pudo decir en voz alta: cosechamos la buena siembra.

Al paso del tiempo, nuestro personaje regresó a Timotes y se involucró en los asuntos políticos, llegando a ocupar importantes cargos en la administración pública municipal. Fue concejal, por el partido acción democrática, en varios períodos y presidente del concejo municipal del municipio Miranda para el período gubernamental 1984 – 1989, desarrollando su obra de gestión al servicio del pueblo y en especial de sus simpatizantes y aliados políticos. Concluida su misión como gobernante, se dedicó a participar en organizaciones agrícolas como los comités de riego y otros como la cooperativa agrícola La Andina, donde expresaba su punto de vista y exponía su experiencia como funcionario público para engrandecimiento de dichas organizaciones. Fue fundador, junto al licenciado Emiro Ramírez, del programa radial Buenos Días, el cual se transmitió por la emisora parroquial paraíso 100.7 FM, lo que le permitió continuar estudios superiores y obtener el grado de licenciado en comunicación social de la Universidad Cecilio Acosta de Maracaibo, seccional Mérida. Su labor como periodista es destacada, en nuestra región, y las páginas de la historia, lo presentan como co-fundador del periódico popular El Campesino y fundador del periódico El Sembrador de Timotes, los que circularon, ocasionalmente, en la década de los noventa del siglo pasado, y durante la primera década del siglo XXI, difundiendo informaciones de interés general, relacionadas con el acontecer de nuestro terruño y sus zonas de influencia.

Flavio Quintero, fue un excelente conversador y defensor de valores tradicionales y pueblerinos, destacado lector y conocedor de diversos temas que difundía en sus programas de radio. Fue asesor de estudiantes, en su elaboración de tesis de grado y abnegado padre de familia que supo dedicar tiempo para inculcar valores extraordinarios a los suyos y sus semejantes. Por tales motivos, forma parte de los personajes históricos y a pesar que ya partió hacia la eternidad, sirva este homenaje póstumo como reconocimiento a sus esfuerzos y por su legado como hombre público que supo servir a las causas colectivas de bienestar en el Municipio y más allá del páramo.

Freddy Franco Sanchez: Locutor Pionero

En memoria de su obra…

Todos le conocimos con el apodo de Freddy La Tonta, aún desconociendo los motivos, pero pertenece a la historia genuina del terruño. Fue integrante de la promoción de bachilleres en humanidades Gerardo Brito del liceo de Timotes. Personaje ligado a los medios de comunicación social desde hace muchos años, porque de locutor aficionado y pionero pasó a ser locutor profesional. Gracias a sus estudios respectivos, logró obtener, en Caracas, su certificado por el ministerio de transporte y comunicaciones, en marzo de 1979. Fue encargado de la oficina de pensa, durante el gobierno de Pánfilo Briceño, período 1997 – 2000, desde donde desarrolló su trabajo informativo, en favor de esa institución y de la difusión de la obra de gestión de ese gobierno. Perteneció a la banda municipal Dionicio Dávila de Timotes, donde ejecutaba instrumento. Se desempeñó, durante 14 años, como promotor bibliotecario en la biblioteca pública Consuelo Navas de esta ciudad, contribuyendo a la formación integral de los estudiantes que acudían, en solicitud de apoyo en ese centro cultural. También fue columnista colaborador del diario El Tiempo de Valera, donde escribió sus “polémicos artículos” sobre el acontecer regional y pueblerino. Fue fundador de la revista “El Decembrino”, de la cual aparecieron varias ediciones, órgano informativo publicitario, contentivo de informaciones locales, que aparecía anualmente en el marco de las festividades decembrinas.

Fue hombre siempre vinculado al mundo de la radiodifusión porque laboró, con profesionalismo, sentido de la ética y conocimiento pleno de los medios, en varias emisoras de los Estado andinos, entre otras se cuentan: radio Universidad, radio Cumbres, radio Mundial 1.040, radio Cordillera, radio Mérida (estado Mérida), radio Simpatía, radio Jardín (Boconó), radio Brava, radio Única, radio Visión Andina, Superior 88.3 de Valera, radio Valera, la pionera de la radiodifusión trujillana, radio La Puerta (estado Trujillo), Mara Ritmo (Maracaibo, estado Zulia) y nuestras emisoras locales: Paraíso F.M., radio Cóndor, radio Impacto y radio Siembra 89.1 FM, donde diversos programas fueron testigos de su obra al servicio de la formación y entretenimiento de los oyentes. Entre ellos, se recuerda con nostalgia, su programa dominical “Super Tanda Musical” por superior 88.1 F.M. de Valera. Su desempeño constante le valió el calificativo de “El Locutor de La Amistad” y su función fue como locutor de guardia, locutor responsable, productor y animador, respectivamente. Además destacó como excelente animador, en eventos religiosos, institucionales y sociales de la región, entre otros: primeras miniferias de Timotes, año 1978; festividades de Santa Lucía, de San Benito, de San Isidro y otras, hasta la animación en “La Gaceta del Oso” de la feria internacional de San Sebastián, de San Cristóbal del Táchira, demostrando su calidad vocal y sus amplios conocimientos generales.

Es decir, que para la fecha (2015), Freddy Franco contaba con 36 años de experiencia en la radiodifusión andina, demostrando calidad y respeto tanto por su profesión como por el fiel radioescucha. Es importante destacar que este personaje, estaba culminando sus estudios de comunicación social, mención: desarrollo social en el convenio Universidad Cecilio Acosta (Zulia) - Universidad Valle del Momboy (Trujillo). Sus hijos, jóvenes talentosos, son herederos de esta digna profesión y se desempeñan en el mundo de la radiodifusión trujillana, siguiendo los pasos de su padre, quien orgulloso se empeñó en que fueran profesionales responsables y efectivos. Freddy Franco, sin pelos en la lengua y con claridad meridiana, es el Pionero de nuestros locutores que han desarrollado su trabajo en esta ciudad, por lo que merece nuestra mayor consideración y respeto, por sus aportes constantes al desarrollo y consolidación del Timotes comunicacional e informativo, inolvidable y para el recuerdo sus transmisiones por la vía 500 (o telefónica) para el informador 1.230 de Radio Valera, divulgando los sucesos más relevantes de la región. Sin embargo, partió de este mundo, en pleno ejercicio de sus facultades intelectuales y vocales, dejando un vació entre familiares y amigos y todo un cúmulo de ejemplos para inspiración de quienes decidan indagar sobre su obra.

Geronimo Gonzalez

Hermético y serio en su proceder, de muy pocas palabras y pocos amigos, quizás será por su edad o por lo achaques de la salud mermada, lo cierto que goza del prestigio como hombre culto y conocedor del mundo. Se le distingue por su chamara, sombrero y bastón. Es ingeniero de profesión, con todo un cúmulo de experiencias en los mega centros urbanos de Venezuela y el exterior. Ya en el otoño de su vida, decidió volver a sus raíces pueblerinas, recordamos que es uno de los descendientes de Don Jesús Manuel Chuma González y construyó su complejo turístico denominado posada Doña Emilia, desde donde atendió, esmeradamente, a paisanos y visitantes. Ofreció cómodas habitaciones con nombres curiosos e imponentes, excelente gastronomía criolla e internacional, un bar acogedor denominado taberna Nieblas de Tejares, donde se podía seleccionar variados licores y donde para entrar existían ciertas reglas que chocaban con la idiosincrasia pueblerina. También ofrecía un área de compartir, entre amigos, denominada café Medina de Las Torres y en algunos espacios nos mostraba, orgulloso, su interesante y genuina colección de arte. Admirador de nuestros pintores más destacados como Wilmer Rivas con sus obras: “Doña Emilia” y “La Soledad de Chuzo”, Tito Rivas, Andrés Castillo y otros, de quienes guarda varias obras que engalanan los espacios donde se han ofrecido algunas exposiciones del arte popular andino. Lo curioso del caso es que Gerónimo González, también es artista y creador, porque elabora obras de arte, en madera, como imágenes en bulto de santos, con sus nichos o recintos, bien decorados en colores y formas, algunas pinturas en su papel de pintor de paisajes, y de vez en cuando, escribe sus composiciones poéticas, aparte de sus escritos para la prensa regional titulados: “Al Pie del Páramo”, donde expuso su punto de vista ideológico como militante de los partidos de derecha. Sin duda que sus escritos despertaron comentarios polémicos entre muchos lectores.

Gerónimo González, se quedó en Timotes, durante largos años, disfrutando de su gente y de su clima y trabajando dignamente como agente anfitrión del turismo local y como artista soñador y creador de maravillas del arte, por tal nuestro tributo por su contribución efectiva al desarrollo y progreso del terruño que lo alberga junto a sus familiares y amigos. Pero los problemas de salud y quizás algún regaño de sus hijos para el merecido descanso, lo mantienen en tierras extranjeras, anhelando siempre el regreso a su lar nativo.

Goyo Torres: Carpintero y Magister

José Gregorio Goyo Torres, representa fielmente a las nuevas generaciones de jóvenes emprendedores y progresistas que engrandecen, con su trabajo diario, al progreso colectivo. Nativo de Timotes y vecino del sector urbanización Timotes, quien desde muy niño ha enfrentado con decisión las pruebas difíciles de la vida, pues quedó huérfano de madre desde muy niño. Sin embargo, el apoyo de su padre Hilario y de su madre adoptiva María Félix Uzcátegui, compensó aquel vacío y el humilde hogar lo llenó de amor para seguir adelante. Inicialmente, se dedicó a sus estudios y egresó como técnico medio de la escuela técnica de Pampanito, estado Trujillo. Su regreso a Timotes, fue para dedicarse al trabajo de la madera o carpintería y destacarse como maestro carpintero, gracias a las orientaciones de su papá Hilario y sus iniciativas creadoras, ofreciendo su talento para entregar diversidad de artículos con excelentes acabados, lo que lo proyectó como responsable y buen carpintero del terruño. De allí que a Goyo, no le sean extraños los trabajos repletos de arte popular y creatividad permanente. Nos contó, en una oportunidad, que en medio de “algunos malos deseos de adversarios del mismo oficio”, asumió varios trabajos, muy complejos en su acabado, allá en la finca Mesa Alta de la Familia Carrillo, donde colocó todo su empeño y el valor de su arte creativo para quedar bien y recibir los mejores elogios como nobel carpintero. Desde ese momento, emprendió el vuelo alto con disciplina, responsabilidad y entrega, convirtiéndose en verdadero maestro de la carpintería, esto sin descuidar sus aspiraciones personales, porque logró alternar sus labores con sus estudios universitarios, egresando como TSU en educación integral, más tarde como licenciado en educación integral y posteriormente como magister especialista en administración de la educación de la Universidad Alonso de Ojeda de Maracaibo. Sin duda, que la culminación de sus estudios, le conviertieron en todo un personaje de reconocida solvencia moral, preparación intelectual e idoneidad profesional y a la par le abrió las puertas del sistema educativo, donde ingresó triunfal por sus propios méritos, allá por los años noventa, destacándose como docente de educación física en la escuela bolivariana de la Venta, escuela bolivariana Las Mesas de San José y escuela bolivariana La Vega, y más tarde, en delicadas funciones de supervisor de educación básica, durante la gestión del Lcdo. Jesús María Espinoza Marín, al frente de la coordinación de educación municipal, período 2010 – 2014. Esas labores las cumplió con eficiencia y disciplina, ética y humildad en la escuela técnica robinsoniana de Mesa Cerrada y otras instituciones del municipio, donde dejó sus huellas de sabiduría y productividad al servicio de la comunidad escolar. Para el año 2015, formaó parte del equipo de supervisores del municipio Miranda y es cursante de estudios superiores en la Universidad Valle del Momboy, Valera Estado Trujillo, donde cursaba la carrera de estudios jurídicos, la cual no logró concluir por razones logísticas.

José Gregorio Goyo Torres es una persona extraordinaria que participa activamente en diversas actividades sociales, culturales, económicas, deportivas y recreativas de nuestra región andina, donde ofrece sus esfuerzos para contribuir al desarrollo integral de las comunidades. Sin abandonar, las metas propuestas, en el año 2017, ingresó como estudiante de derecho, en la UNELLEZ, municipalizada Cardenal Quintero, de Santo Domingo, de donde egresó como Abogado de la República, en enero de 2021, cumpliéndo labores como asesor jurídico en la alcaldía del municipio Miranda. También ofrece sus servicios como técnico, conocido como el Dr. José Gregorio, listo para reparar sus artefactos eléctricos, máquinas de coser y arreglo de tarjetas digitales. Es un excelente amigo, hermano, esposo y padre que dedica sus esfuerzos para inculcar valores extraordinarios entre sus familiares y amigos. Gracias a sus dotes humanistas donde sobresale la solidaridad, honestidad y humildad, rendimos este homenaje al joven carpintero y magister de la educación, por sus aportes interesantes para el progreso continuo del municipio y en especial para su pueblo amado: Timotes.

Hermanas Ramirez: Costureras de Renombre

Entre Zaraza y Pueblo Rosado, justo en la calle Zamora, está el taller de costura de las hermanas Ramírez. Ellas son: Darcy y Elsa Claret Ramírez, quienes llevan más de cuarenta años de dedicación al oficio de la costura o lo que llamamos corte y confección de prendas de vestir. Han pasado años, elaborando toda clase de prendas de vestir, con la calidad impresionante de la propia fábrica de ropa fina. Ambas son madres de familia dedicadas a este arte y oficio, con creatividad y responsabilidad, cociendo todo tipo de encargo, a las damas y caballeros del Timotes elegante. Vestidos de novia, vestidos de gala, uniformes de todo tipo para empresas públicas y privadas, camisas, blusas, cortinas, manteles, ropa íntima, abrigos, chaquetas, pantalones, franelas y monos deportivos, pijamas y prendas de alta costura para niños, niñas, adolescentes y adultos son los resultados de su esfuerzo y dedicación. Exaltamos con emoción, el trabajo creativo de estas artesanas que hicieron del corte y costura su norte productivo para figurar en las páginas de la historia como las costureras mas emblemáticas del terruño.

Honorio Andrade: Truchicultor

“Yo conozco todo lo que tiene que ver con la trucha” es la frase que marca la importancia del personaje, porque es el más destacado truchicultor de la zona andina. Nos referimos a Honorio Andrade, El Taita, quien nació en 1949, en el caserío Tafalléz, en el seno de una familia humilde. A muy temprana edad perdió a sus padres a causa de la fiebre amarilla que azotara esta zona y que diezmó la población tafallecera hasta el punto que muchas familias emigraron en masa a diferentes partes del país, allá por 1955. Desde muy pequeño, aprendió a sobrellevar las dificultades de la vida, anduvo de aquí para allá, desempeñando las más duras faenas agrícolas de la zona y llegando a convertirse en el arriero más joven que lidiaba, a la perfección, los arreos de mulas que transitaban entre Tafalléz y Timotes, garantizando alimentos a tiempo para la población. Deambuló los páramos andinos, aprendiendo aquí y allá, descubriendo sus secretos mejor guardados en caminos, cuevas, montañas, lagunas, serranías y casas viejas para convertirse en fiel confidente de nuestras serranías andinas. Finalmente, fue acogido en el hogar de una de sus hermanas, en la población de Chachopo y allí terminó de formarse como hombre de trabajo, forjado en medio de aprietos pero con gran sentido de la responsabilidad, solidaridad plena y progreso permanente. Cuenta que desde muy niño buscó conocer todo lo relacionado con las truchas y lo logró porque formó parte de los impulsores de proyectos productivos, formados en Canadá y recibiendo de CORPOANDES financiamiento para desarrollar sus potencialidades, fundando en los años ochenta la famosa truchicultura La Vega de Tafallez, allá entre las montañas andinas que esconden las bellezas de nuestros páramos y la calidez de nuestra gente campesina. Así comenzó su proyecto productivo, que a lo largo del tiempo, logró producir más de 150.000 alevines en un año y que le permitió surtir de apetitosas truchas a todos los restaurantes de la zona andina. La experiencia como truchicultor le permitió incursionar en los proyectos del turismo local, creando la posada La Familia, la cual ofrece servicio de alojamiento a quienes visitan nuestro municipio. Lleva varias décadas como exitoso empresario al servicio de la industria turística.

Honorio también ha sido deportista, inicialmente corredor de motocross, donde destacó por su empuje y valentía; luego en el beisbol caliente de los años ochenta; y últimamente, en el softbol, disciplinas que le han permitido mostrar su talento y brindar momentos gratificantes al público de Chachopo y Timotes. Se cuenta entre los más importantes colaboradores para el desarrollo de los torneos correspondientes. Pero dicho Personaje también ha incursionado en las actividades políticas de las últimas décadas, figurando entre los fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200) en el municipio, desde donde llevó a cabo toda una serie de estrategias políticas comunitarias que hicieron del comandante Hugo Chávez, nuestro líder absoluto. Años de lucha recorriendo, en buenas y malas, con recursos o sin recursos, los diversos caseríos del municipio para llevar el mensaje revolucionario y avanzar hacia los caminos del proceso revolucionario. Fundador del Movimiento Quinta República (MVR) y coordinador municipal durante varios años. Estas luchas en favor del pueblo mirandino, le valieron el reconocimiento colectivo para figurar entre los postulados al concejo municipal de Miranda en las elecciones de diciembre de 2013, donde resultó ganador y así convertirse en concejal bolivariano del municipio. Como tal, cumplió su papel al servicio del colectivo mirandino, luego en tiempos de pandemia, se resguardo para proteger su salud y mas recientemente aceptó participar como uno de los directores de la gestión municipal (2021), desempeñandose clon responsabilidad y trabajo en la Dirección de Servicios Públicos. Tributamos esta nota en reconocimiento a sus labores descritas.

Horacio Peña y su Imperio Economico

En memoria de su obra…

Dicen que llegó a Timotes, proveniente de Mucuchíes, su tierra natal, a buscar un mejor destino y lo logró. Allá por los años setenta, justo en sus inicios, un viejo amigo le tendió la mano y le brindó un espacio digno para alojarse y emprender los caminos del progreso que le exigieron duras pruebas, abstenciones, esfuerzos y constancia. Llegó sin nada y se dedicó a la compra de hortalizas, fundando uno de los despachos de hortalizas más activos de Timotes, el cual funcionó, durante largos años, en una de las esquinas de plaza Miranda. Alquiló camiones para transportar los rubros agrícolas y comenzar los viajes a los mercados más dinámicos de Venezuela, desde donde regresaba cansado pero lleno de alegría por las ganancias obtenidas que le sirvieron para continuar creciendo como comerciante. Al paso del tiempo, le tocó aumentar la carga de hortalizas comprometidas, por el aumento constante de los pedidos en los mercados. Recuerdo que de niño, entraba con una olla repleta de empanadas y salía con la olla vacía de su primer local, donde sus trabajadores compraban todo y saboreaban, en una pausa de la tarde timotense, bajo la vigilancia honesta de nuestro personaje que también comía junto a sus empleados. La distribución y abundancia de “sacos” o cargas de papa, zanahoria, repollo, remolacha, “huacales” en madera repletos de lechuga, cilantro y otros rubros, arrumados cuidadosamente en los espacios del local y la periodicidad de los despachos, daban cuenta del progreso como comerciante. Fueron largos año,s en esas actividades comerciales, desempeñándose con honestidad y esfuerzos, porque mientras muchos derrochaban sus ganancias e inventaban negocios de todo tipo, este comerciante actuaba con prudencia y moderación, generando empleo, pagando a vuelta de viaje, a nuestros productores y velando por el funcionamiento eficiente de su propia empresa. Jamás se escuchó que Horacio Peña, le “echará el burro” a los campesinos, por el contrario le compraba a todos y siempre gozó de buena reputación. De comerciante exitoso, en los años setenta y ochenta del siglo pasado, avanzó a punta de esfuerzo, a próspero empresario de los años noventa y de inicios del nuevo siglo, erigiendo todo un imperio económico integrado por una grandiosa flota de camiones que viajaron por todos los mercados del país, locales amplios y cómodos para despacho de hortalizas, bienes de todo tipo, tierras para la siembra y un numeroso personal que puso todo su talento y empeño para concretar su más preciado sueño.

Años de su vida entregó y un imperio económico cosechó, desde donde contribuyó a que muchos otros surgieran, haciendo del trabajo creativo y constante su legado mas hermoso, ejemplo de ello son sus hijos que siguieron la senda laboriosa que les enseñó a punta de disciplina, organización y talento. Los esfuerzos de su trabajo se vieron premiados en suficientes bienes, donde destaca su célebre finca de Agua Larga, allá en jurisdicción de la parroquia La Venta, donde se produce papas por montones y otros rubros agrícolas para alimentar al pueblo venezolano y generar empleo a unos cuantos paisanos. El imperio económico de Horacio Peña es sostenido con esfuerzo por sus descendientes y su ejemplo de laboriosidad, a lo largo de más de cuarenta años, es digno de mencionar en estas páginas para inspiración de nuestros jóvenes emprendedores que comprenderán el significado de la constancia, el trabajo honesto y la creatividad e innovación para salir adelante en el progreso familiar e individual.

Jesus Eduardo Albarran Briceño: Genialidad Timotense

De las jóvenes promesas de esta tierra andina venezolana, vale la pena destacar lo que ha logrado, en poco tiempo, el joven integrante de la Generación de Oro: Jesús Eduardo Albarrán Briceño, hijo de la profesora Omaira Briceño y Edgar Albarrán, quienes se han esmerado, a punta de esfuerzos y amor familiar, en sacar adelante a sus descendientes, con la honradez, responsabilidad y honestidad como banderas. Nació en Timotes, el 24 de junio de 2001, de religión evangélica y aprendíz de albañil, de los brazos de su padre. Sus estudios de primaria, los realizó en la unidad educativa Canónigo Uzcátegui de Timotes, en la escuela bolivariana nacional Las Mesas de San José, hoy escuela Juan Ignacio Briceño y en la escuela bolivariana Santa Cruz de Mijará, parroquia Timotes, y los estudios de secundaria, los realizó en el liceo Francisco de Paula Andrade y en el plantel Negro Primero de Timotes, el que funcionaba los días sábados, advirtiéndo, en sus propias palabras, que su “etapa escolar, en su momento fue complicada porque cuando era niño, le interesaron otras cosas que no eran muy habituales … a esa edad como la política, la astronomía y otros temas, eso le hizo crear incertidumbre, en cuanto a la (funcionalidad efectiva) del sistema convencional educativo”. Este jóven mirandino por esfuerzos propios, dedicando largas horas de trabajo, donde se impuso su talento y constancia, aprendió 20 idiomas distintos, que lo hacen acreedor al glorioso título de Genialidad Timotense. Cuando le preguntamos, como había logrado tal hazaña, un tanto tímido, afirmó: “estudiando todos los días, con diccionarios que me compraron mis padres”. Nos dice que comenzó a los 12 años y ya tiene diez años estudiando lenguas por su cuenta, es decir, un convencido del autoestudio, lo cual requiere concentración y una metodología bien funcional. Cuesta dominar un idioma, pronunciarlo y escribirlo correctamente, porque apenas “machucamos” el castellano, ahora para hablar correctamente 20 idiomas y dominar el lenguaje de señas, pues se necesita mucha dedicación, desarrollar la inteligencia plena y ser parte de ese selecto grupo de intelectuales ingeniosos y creativos que aparecen cada cien años, porque además, es muy estudioso de las matemáticas, contándose como estudiante universitario de matemática pura, con permanente aspiración de continuar con los estudios de medicina general. Es gran estudioso de esos 20 idiomas, desde niño se interesó por la lingúística, dominando con fluidez, las siguientes lenguas: español, inglés, italiano, francés, arabe, chino mandarín, alemán, catalán, portugués, griego moderno, hebreo, japonés y ruso (13 idiomas) y en proceso de dominio: turco, rumano, esperando, indonesio, suajili, latín y coreano (7 idiomas), y por si acaso, domina el lenguaje de señas. Amigable nos cuenta: “En la actualidad, habló y entiendo hasta 20 idiomas diferentes, de los que sigo estudiando y mejorando con frecuencia, de esas 20 lenguas, habló 13 idiomas con buen nível y otros 7 con regularidad”.

En una que otra conversación, me ha dejado muy claro algunas aspiraciones personales iniciales, como eran: crear un gran partido político que le permita gobernar con nuevas herramientas y una visión progresista para el colectivo, que acabe con la corrupción y se gerencie con eficiencia, a lo que nos atrevimos a sugerir: la necesidad de preparación continua y el descubrir, en la teoría política, la esencia plena del arte de gobernar, aspecto que ya no le interesa porque prefiere convertirse en emprendedor exitoso. Este joven es muy reservado pero dedicado a aprovechar en tiempo en cosas útiles, actividades significativas o en aprovechar las potencialidades de su talento, por lo que cada vez que puede, en su cuenta de facebook, ofrece conversaciones en cualquiera de los idiomas que aprendió y practicando con los extranjeros que llegan a nuestro paraíso andino. Sus propias palabras, adicionan: “suelo tener variados pasatiempos y hábitos basados en la cultura y el desarrollo personal, y mi visión como profesional es ser uno de los personajes mas influyentes en toda la historia de Venezuela”.

Contrariando su espíritu de prudencia y su negativa publicitaria, respetuosamente ofrecemos esta nota para la posteridad, porque de verdad, es toda un hazaña intelectual que un hijo de Timotes, pronuncie 20 idiomas con fluidez y domine el lenguaje de señas para comunicarse con las personas de diversidad funcional, con tan poca edad. Sin duda, una Genialidad Timotense que nos enorgullece. Finalmente me dejó su mensaje para los jóvenes: “deberían de pensar mas en invertir mejor su tiempo, y que deberían de ser mas concientes, no solo en desarrollar sus habilidades, sino en saber darle buena utilidad para beneficio de la comunidad y así encontrar su lugar como ejemplo a seguir para las nuevas generaciones”.

Jesus Oraides Franco: Geografo, Comerciante y Poeta

En memoria de su obra…

Es un joven profesional, felizmente egresado de la Universidad de Los Andes como Geógrafo de la patria. Últimamente estuvo dedicado al comercio. Fue un excelente creador literario que hizo de su lugar de trabajo denominado Lila y Rosas Café, un interesante punto de encuentro para artistas, escritores y poetas de nuestro terruño, a donde acudimos entusiasmados, a compartir permanentemente nuestras emociones y talentos. El negocio o local comercial de Jesús Franco, era visitado por nuestra gente que acudía, a diario, a buscar los periódicos nacionales y regionales, algunas revistas o libros para cultivar su espíritu o simplemente a deleitarse saboreando pastelitos caseros y otras delicias que ofrecía a sus clientes. Jesús es amante de la buena música, siendo poseedor de una valiosa colección musical que ofrecía a quienes visitaban este lugar del Timotes urbano, con razón se proyectó, a través de alguna emisora de radio, como amante del Jazz en programas culturales donde difundió asuntos de interés colectivo y sobretodo buena música, muy buena música. En las redes sociales mantuvo en facebook su excelente propuesta comunicacional llamada: “Timotes del recuerdo y del presente”, desde donde difundió, en gráficas y mensajes, parte de nuestras raíces socio-culturales y su forma de pensar, siempre buscando crear conciencia colectiva que promueva la defensa de nuestros más puros valores. Fue un exquisito conversador, con quien logramos intercambiar sobre los más variados temas de interés universal. Personaje muy observador y crítico acertado, con una visión progresista del panorama político, económico y social del país. Conocedor de lo nuestro y defensor a ultranza de nuestros paisajes andinos. Bohemio y soñador que escribió como poeta sus composiciones literarias donde exaltaba la esencia del amor y diversas inquietudes que expresaron belleza y emociones sentidas y que podemos determinar como parte de la nueva poesía timotense, en la voz de nuestros jóvenes creadores. Fue común leer en cartelera sus composiciones y algunos escritos que consideraba oportuno ofrecer a los visitantes para la formación permanente. En julio de 2021, lamentablemente fue arrebatado por la ola de fallecidos por COVID y de verdad que no hubo tiempo de despedirlo, se fue tan rápido y en medio de adversidades que no hemos dejado de lamentar esa pérdida. Nuestro Personaje, seguirá gozando del aprecio, respeto y admiración que expresamos en esta nota biográfica como homenaje, así como gozan de nuestro aprecio sus familiares que reabrieron el local Lila y Rosas Café para servirle a nuestro pueblo.

Jesús Chuzo o Chuzito Villarreal

Es uno de los personajes populares de Timotes, nacido en estas tierras, un 11 de agosto de 1944. Fueron sus padres: Bonifacia Villarreal y Cirilo Pacheco, quienes junto a sus sus hermanos: Ricardo, Eloína, Edicta y Flor Villarreal, ofrecieron todos sus esfuerzos para sacarlos adelante. Con 78 años a cuestas, representa la esencia del campesino andino. Su trabajo siempre fue como obrero de campo o peón, buscando ganar el sustento. Es decir, desempeñó sacrificadamente sus labores agrícolas, en diversos campos y fincas del Timotes productivo, jornaleando de sol a sol, en la preparación de los terrenos para la siembra, deshierbe, desempedrar y la prometedora recolección o cosechas de frutos y productos agrícolas, por lo general, perecederos, recordemos que estamos en conmemorando los cien primeros cien años de tradición hortícola, gracias a las innovaciones de mister Jelvis a partir de 1923.

Los fines de semana, como acostumbran los hombres trabajadores del páramo andino, “Chuzito” destinaba triempo para las parrandas, tomándose los tragos de miche que podía, y cantando a viva voz, sus variadas coplas y tonos, en las plazas y esquinas del poblado, desde donde surgió su popularidad, porque se dedicaba a ejecutar la sinfonía y a cantarle, apasionadamente, a un amor plátonico que avivaba sus esperanzas. Dicen que fue muy enamorado y astuto atacón, destacando por los improvidos piropos o frases ofrecidas, voz alta, a las hermosas damas timotenses, sin olvidarse de las mujeres visitantes al terruño. De su repertorio creativo, se hicieron muy populares, los siguientes versos: “que bonita mata e ’ rosa

con los ganchos pa ’ la playa

que bonitos ojos tienes

lástima que yo me vaya”.

Actualmente y con muchas dificultades físicas, enfrenta las vicisitudes de la vida, pronunciando la frase: “presidente, presidente, presidente”, como un claro llamado a la atención que deben prestar los funcionarios públicos a personas en estado de necesidad, porque yace deambulando, por las calles y avenidas del pueblo y siempre a merced de lo que puedan ofrecerle los corazones generosos, la mano amiga y solidaria, del paisano andino Timotense. A pesar de eso, este personaje popular, es objeto de entrevistas, fotografías, pinturas al óleo, como la elaborada, en otros tiempos, por el dintinguido pintor Wilmer de Jesús Rivas, perteneciente a la colección de la posada Doña Emilia. Incluso, inspirados en su vida humilde, en sus actuaciones y presencia, un grupo de paisanos, estudiosos del cine, grabaron un vídeo que circula en las redes sociales (youTube), hermosamente titulado: “Chuso al corazón”, un documental que exalta su noble figura de personaje popular. “Chuzo o Chuzito” como le nombran, merece esta nota como tributo a su popularidad y a la esencia de la cultura campesina que lo distingue.

Justiniano

Diagonal al local de Marcial Canita Araujo, hoy atendido por su hermano Pedro Araujo, conocido sitio donde se reunían los miembros del Círculo de Amigos de Timotes para jugar dominó, beber cerveza y analizar -por no decir criticar- la dinámica de nuestro gentilicio, está el local de internet de Justiniano Rodríguez Gómez, ubicado en toda la esquina de la calle Rondón con avenida Miranda, en la casa de habitación de sus familiares Coromoto Gómez de Rodríguez (mamá) y Justiniano Rodríguez (papá). Allí Justiniano, cuyo nombre nos recuerda al más importante jurista del imperio romano, ofrece, a toda hora, sus servicios comunicacionales a todos nuestros paisanos y visitantes. Cuenta con conexión a la red mejor, conocida como internet y con juegos de vídeos para que niños y adolescentes, se gocen sus ratos libres. Justiniano se encarga de bajar de la web o de las redes sociales, todo tipo de información que el usuario solicite. Elabora trabajos escritos, imprime, organiza informaciones, realiza fotocopiados, copia imágenes, descarga vídeos musicales y música de todo tipo, realiza montajes en diapositivas y demás presentaciones, siguiendo las normas vigentes APA y siempre a la altura de las exigencias actuales. Justiniano es un joven Profesional, egresado como licenciado en letras de la ULA y aventajado estudiante de derecho de la Universidad Trujillana Valle del Momboy, que se convirtió en servidor público para beneplácito de muchos paisanos. Conoce bien su trabajo y puede orientar a estudiantes y demás, por lo importante de su misión cumplida, a precios solidarios, creemos conveniente referirlo en este viaje que a diario realizamos por las calles y avenidas del Timotes digital para ejemplo de todos.

La Estrambotica

En Timotes pocas personas escapan a que algunos “jodedores empedernidos” le coloquen un sobrenombre o apodo bien acertado, dependiendo de su aspecto físico, desempeño o comportamiento. Así tenemos que en determinado momento, llegó una dama, no sabemos de dónde, que de inmediato la bautizaron como La Estrambótica. Con todo el respeto y admiración que merecen todas las damas, permítanme describirla: mujer pasada de peso, redondita, labios gruesos y pómulos salientes, piernas y brazos gruesos más bien hasta musculosa, cabello malo y teñido de acuerdo a la circunstancia, le era indiferente ser catira que mostrarlo rojizo o en tonalidades fucsia y de voz gruesa que hacen de este personaje una verdadera atracción para los hombres. Amante de las mini faldas y ropas sexy que dejaron a más de uno boquiabierta y de estilo único, no era de sorprender si aparecía totalmente vestida de blanco con un estetoscopio al cuello o verla estrictamente de rojo con un habano cubano en su boca. Mujer de mundo, atrevida, conocedora de cartas y tarot, jugadora empedernida y de trasnochos constantes. Llegó a atender como dueña, un negocio de billares y venta de cerveza, y era común que si algún borrachito se pasaba, ella con su fuerza y autoridad, lo ponía en su sitio y si era de caerle a “coñazos” o cachetadas pues nadie la detenía. Beberse una cerveza o echarse un trago de miche, era una acción normal entre quienes la rodeaban y hasta en ocasiones se nos parecía tanto, por su misterio y exageración idolatrada, a esos personajes de Macondo que Gabriel García Márquez, eternizó en su libro “Cien Años de Soledad”. Se ufanaba que conocía diversas personalidades del mundo político, lo cual infundía respeto entre los incautos y entre quienes conocen poco del proceder de los impostores. Amenazaba, en voz alta, a quienes le llevaban la contraria, diciendo convencida que los convertiría en sapos o cochinos porque tenía pacto con La Reina, de hecho en el sótano del local donde vivía, tenía un altar donde sobresalían velas y velones en permanente luminosidad, flores de todo tipo, perfumes, imágenes en cuadro de La Reina, El Indio Guaicaipuro y el Negro Felipe y hasta una tétrica imagen, en blanco y negro, de El Anima Sola se distinguía en el improvisado altar, al lado de caramelos, manzanas rojas, escapulario, papeles con nombres poco legibles y las cartas. Era su santuario donde pasaba horas hincada dizque orando y haciendo trabajos para que muchos ganaran la lotería, para cambiar el curso de sus vidas, para arreglar entuertos y demás, lo cual era compensado, constante y sonante con billetes de todo tipo y monedas de varias denominaciones. Según ella, sabía de todo un poco y estaba capacitada para ejercer cualquier oficio hasta que en determinada ocasión, sucedió lo inesperado, y las autoridades la pusieron a disposición de la fiscalía “por supuesto tráfico de sustancias prohíbidas”.

La Estrambótica es parte de nuestra historia popular y folclórica reciente y por su carácter de adivina, polifacética en su mundo de irrealidades, hemos querido tributar esta nota para que sirva de aprendizaje a nuestros paisanos en cuanto a la necesidad de aprender a distinguir lo bueno de lo malo, el cómo muchos recién llegados se presentan aparentando títulos que no poseen y engañando a nuestros incautos pobladores que convencidos creen que todos tienen la pureza de ser andinos nobles y de buen corazón.

Los Hermanos Urbina

En memoria de su obra…

Los hermanos Urbina fueron muy famosos en nuestro pueblo, por su dedicación al trabajo y su destacado desempeño como deportistas de una época interesante del beisbol timotense. Todos se distinguieron como excelentes trabajadores, algunos comerciantes de hortalizas y otros como productores agrícolas. Aquí formaron sus hogares. Aquí en este valle, jugaron buen beisbol en los equipos de la época. Antonio Urbina, quizás el pionero, participó en la primera etapa del beisbol local, allá por los años cuarenta en uno de esos equipos famosos. Los demás participaron en el equipo Conductores, cuando nuestro beisbol ocupó un sitial de honor, tanto por los excelentes atletas como por los sendos enfrentamientos que se protagonizaron en el campo deportivo de plaza Páez y en el estadio Alfonso Chico Carrasquel, por cierto este equipo Conductores fue el primer equipo campeón que se tituló en el estadio local, allá por octubre de 1970. Fueron muy buenos atletas, solo que al término de cada juego dominguero, los equipos celebraban y siempre se formaban desórdenes callejeros donde todos se veían involucrados. Jugaron al buen beisbol: Antonio, Emerio, Fabián, Pompeyo o Pompo, Jesús mejor conocido como Chui Patica y Armando Urbina, el popular Cachaco, quien era el hermano menor y se desempeñaba como excelente lanzador, jugando con equipos de más reciente data. Los hermanos Urbina siempre figuraron en el roster de la selección de Timotes y siempre sobresalieron en su desempeño. En el mismo orden, brillaron: Emerio, Pompeyo, Jesús Chui Patica y Armando Urbina, con el equipo Conductores. Eran muy buenos bateando y muy buenos cubriendo posiciones en el terreno de juego donde escribieron páginas gloriosas al lado de otros deportistas de nuestra historia local. Extraordinarios lanzadores fueron: Jesús y Armando Urbina, quienes se cubrieron de gloria, en diversas ocasiones, al figurar como ganadores de partidos de leyenda. Igual papel desempeñaron como integrantes de la selección local, en sus enfrentamientos constantes con equipos de Trujillo y otras latitudes.

De esa época nos quedó solo recuerdos y las notas históricas escritas por Ali Nava en su Libro: “Remembranzas del Beisbol Timotense”.

Los Rivera

Si en el siglo pasado, en cuestiones de beisbol, destacaron los hermanos Urbina, en lo que va de siglo XXI, destacan para gloria del deporte timotense, los hermanos Rivera Santiago, un buen grupo de jóvenes emprendedores, todos de estirpe campesina y con sabiduría indígena, gracias a las lecciones aprendidas en la casona de La Rinconada, allá en Las Mesas de San José, al pie de la montaña de “los indios”. Todos combinan sus actividades diarias en las jornadas agrícolas que permiten, con dedicación, buscando producir unos cuantos rubros agrícolas perecederos que garantizan el sustento de sus hogares. Amantes de las cuerdas y las peleas de gallos, herencia de su padre: Gallero de Oro, Primitivo Rivera, quien les enseñó valores importantes para su formación como hombres y mujeres de progreso, desprendimiento y responsabilidad. En su mayoría, los hermanos Rivera, han jugado futbol, futbolito, softbol y beisbol del bueno, integrando diversos equipos beisbolísticos en las categorías clase “B” y “A”, donde han brindado satisfacciones al público que siempre premia con aplausos y palabras de admiración, sus logros y hazañas. Entre ellos, quien no juega participa como fanático, incluyendo a su señora madre Emerenciana Santiago. En la historia del beisbol reciente, tanto en el estadio local como en otros escenarios, han destacado: Javier Rivera, jugando en primera base y bateando oportunamente; Julio César Rivera, en su mejor momento fue un extraordinario lanzador; Ennio Rivera, ha brillado con su guante en los outfilder y con su bate como hiteador; Pedro Luis Perucho Rivera, ha sido extraordinario en el campo corto o segunda base, flamante primer bate en diversos equipos y selecciones, veloz corredor y robador de bases y consecuente en conexiones cortas; Alejandro Nano Rivera, quien ha incursionado en el beisbol en equipos clase “B”, brillando con talento propio; Iván Alberto Rivera, ha sido quizás el jugador más completo de la estirpe, es el cátcher estelar de equipos locales y de nuestra selección Timotes, extraordinario chocador de bola y jugador inteligente en el terreno de juego, ganador de premios tanto por sus promedios a la ofensiva como a la defensiva. Juntos o en equipos diferentes han animado nuestro beisbol caliente en los últimos tiempos, mientras que Rafael Rivera, quien jugó alguna vez, y Francisco Pale Rivera, el más jodedor, parrandero y bohemio, se dedican a las apuestas a favor de sus equipos preferidos en los diferentes torneos de beisbol del terruño y como acérrimos fanáticos del beisbol profesional venezolano. Gloria y significación a los hermanos Rivera Santiago, por el ejemplo de constancia y sus esfuerzos mostrados durante su desempeño como deportistas de nuestra Generación de Oro.

Luis Alfredo Tito Rivas Mazzei: un Bardo

TIMOTEHORTICOLA

(Timotes, 1939 - Barquisimeto, 2021)“El Uvitón Hermosa finca de Titodonde la musa me entregala brevedad del poema para eternizar el rito”

Busqué afanoso participar en la actividad que aquella tarde, indescriptiblemente timotera, se desarrollaba en la sede de una entidad bancaria, muy cerca de plaza Bolívar, donde sería presentado y bautizado un libro. Recién egresado como historiador de la ULA, sin duda, que no podía perder esa oportunidad de conseguir un ejemplar y escuchar los discursos de rigor. Fue el primer acercamiento al flamante autor del libro: “Rasgando la Niebla” (1992), paisano del cual conocía muy poco pero que el tiempo me daría la dicha de contarme entre sus amigos. Nada más que Luis Alfredo Rivas Mazzei, mejor conocido como Tito Rivas, reconocido abogado de estirpe timotense, excelente poeta y propietario de la finca El Uvitón, a la que dedicamos el epígrafe. Era el año 1992 y apenas me iniciaba en el mundo de las letras, cuando las mismas inclinaciones literarias e inquietudes intelectuales nos unieron. Desde allí fue común: las conversaciones, porque Tito fue extraordinario conversador, las reuniones y recitales donde entregamos poesías y vivencias, el compartir en su casa de habitación y la comunicación telefónica, tan así que me llamaba para leer sus escritos -en modo emocional- y solicitar mi humilde opinión, la cual siempre apreció y tomó en cuenta más de una vez.

Tito Rivas hizo gala de su talento al escribir: crónicas, poesía en prosa y poesía libre, las cuales quedaron para la posteridad en libros y en periódicos regionales como el Impulso de Barquisimeto y como hermoso legado de un hijo del terruño que entregó su aporte creativo a la cultura andino paramera, méritos suficientes para que el escritor timotense EduardoVillarreal, le escribiera: “Del Paraíso de Los Andes a la Ciudad de los Crepúsculos Tito, trajinar en sus diarios afanes agrícolas, de jurista y de creador poético. Fértiles su númen, ágilla pluma y colmada de horizontes la imaginación. Presto al instantepara profetizar a Dios, a la naturalezay a sus ancestros, a los genios, a los héroes y a los santos” (Valencia, 2010).

De aquel primer libro con título cautivador, fue gratificante la extraordinaria presentación de Hugo Rivas Franco, su pariente, quien lo adornó con sus vivencias, convirtiéndolo en referencia obligada de lectores e investigadores. Allí plasmó el autor la esencia de Mister Jelvis, a quien bautizó como Ingeniero del Surco; al tormentoso rio Motatán lo calificó como … Astuto y desconfiado; y las primeras referencias del paso de Andrés Eloy Blanco por estas tierras que le oyeron.

Luego, de su puño y letra, nos entregó contento, el Poemario “Garganta de mi Montaña” (2006) en cuya portada dispuso la foto emblemática de El Viejazo, uno de los personajes emblemáticos de nuestro terruño y nos deleitó con el escrito La Musa Andina, la cual siguió buscando como inspiración para sus creaciones y un ramillete de poemas. Recuerdo que en el año 2005, incluimos varios de sus poemas en el libro “La Magia de la palabra” del fondo editorial municipal, gesto que lo llenó de emociones para seguir en su afán de presentarnos su talento de escritor, en poesías como “Llanto de nubes”, donde plasmó su amor cuando su tierra le llamaba: “En esas aguas que serpenteando la altura, / vienen silbando en silencio, / con vientos y lluvia de ternura, / para exhibir su cara limpia de dulzura, / como mágico frescor del rostro de la vida”. De su vena creativa nos obsequió otro poemario, titulado: “Casa de Recuerdos” (2009) donde combinó poesías en prosa y poemas libres con diversos motivos, destacando sus raíces y sentimientos por lo nuestro, expresó: “ Me siento extasiado por las montañas que rodean mi pueblo, perdiendo la noción del tiempo y el espacio, a veces no sé si el sol se acuesta o se levanta ante la neblina encobijada que arropa la tierra prodigiosa para producir el fruto codiciado, con la naturaleza bendita del creador”. Finalmente obsequió, y todos con amena dedicatoria, su libro: “Un lugar vecino al Cielo” (2012), título arrancado de uno de los escritos de Andrés Eloy Blanco: “ Un lugar cercano al cielo / donde el policía destrozó / tu pan de biscochuelo”, Poeta del pueblo de quien se declaró siempre admirador, más aún cuando sus ancestros lo albergarán en tiempos de dictadura para cultivar una bella amistad con sus familiares. Aquí también hacen gala los versos más sentidos, al estilo de Neruda, que con palabras confesara su tremenda facilidad con que atrapaba las musas para hacer realidad la poesía: “estoy cerca del cielo / subiendo curvas plenas de frailejones/ para atrapar las nubes…”.

Confieso que después, la coyuntura político, social y económica, nos alejó, poco visitaba Timotes y desconozco si publicó otros libros, de lo que si puedo dar fe es que en más de una oportunidad me comentó, agradecido y admirado, comentarios acerca de mis libros: Historia Mínima de Timotes y Anécdotas y Tradiciones de Timotes, que con dedicatoria y en señal de amistad, supe corresponder en otros tiempos cuando se los obsequie. Profesional, escritor y poeta laureado en diversas ocasiones y espacios, ganador de concurso de trovas en Brasil, lugar donde acudió cargado de versos a recibir su premio o mención honorífica.

Nos enteramos de su partida hacia la eternidad y fue Don Eduardo Villarreal, otro escritor timotero de altos kilates, quien nos dio tan infausta noticia, por lo que vinieron a mi memoria sus pensamientos: “me gusta la poesía y puedo hacer un poema libre … soy abogado y sé como defender un cliente.. . practico la agricultura y estoy con mis campesinos tratando de entender los misterios celestiales de la siembra … pero ante las emociones, no sé cómo desatar los nudos de mi garganta” y estos recuerdos que plasmo como homenaje póstumo al amigo y escritor de acrisoladas virtudes que en su tiempo supo premiar a nuestra cultura andino paramera y venezolanista, con sus creación intelectual, ganándose espacios entre los grandes de estas tierras prodigiosas y ancestrales. Coincidencialmente, sus exequias fúnebres, se celebraron el día nacional del Escritor (29 de noviembre de 2021) como testimonial certero de quien supo cultivar amistades y ganar respeto de sus coterráneos, a la par de ocupar un sitial entre los Escritores más destacados de nuestra región: “ Sobre la tierra que piso y he pisado / reposo de Recuerdos/ ¡ Y siembro mi palabra!“.

A sus familiares y amigos, palabras de solidaridad plena ante la partida física de este hijo de Timotes, quien en vida fuera: abogado de profesión, agricultor de vocación como lo calificó Don Eduardo Villarreal Araujo, un extraordinario escritor y poeta timotense o simplemente un Bardo Timotehortícola. AN WO STIMOTS.

Timotes, 29 de Noviembre de 2021

Maria Albina Rivera de Rivera: Centenaria

En memoria de su obra…

Con el amanecer frio y apacible del primer aguinaldo decembrino, el humilde hogar conformado por Juan de Dios Villarreal y Eulalia Rivera, enclavado allá, en los confines prodigiosos de las serranías vírgenes de San Cristóbal de Torondoy, hoy jurisdicción del municipio merideño Justo Briceño, vino al mundo, un 16 de diciembre del año de gracia de 1913, la abuela MARIA ALVINA RIVERA DE RIVERA. Aquel hogar campesino cuyos integrantes se dedicaron, largos años, a la siembra de papas, caraotas, arvejas y la siembra inigualable de Dios: el trigo, complementado con trabajos domésticos propios del campo merideño como la elaboración del chimó con hojas de tabaco, la cría de gallinas y vacas, otros menesteres y donde era necesario cargar leña para atizar –permanente- los fogones donde se elaboraban amorosamente los alimentos para sustentar los dos jefes de casa y sus siete descendientes que hermanados por vínculos sanguíneos, costumbres y tradiciones cristianas, salieron adelante en medio de las dificultades de aquella difícil época del gomecismo venezolano. Transcurre la infancia de MARIA ALBINA niña mientras sus padres y hermanos deambulan con esperanzas y en busca del bienestar, por vecindarios de Torondoy y Monte Carmelo, justo instalándose en Santa Rosa de Palmira, mucho antes de que el histórico y legendario San José de Palmira se hundiera, según refiere la tradición oral y diera paso a la famosa hundición cuyas dimensiones geográficas sorprenden por el fenómeno mismo y por la cantidad de historias que surgen de la inventiva popular y de la experiencia misma, tales como que “se escuchan las campanas de la iglesia cuando los cazadores atrevidos se internan en busca de la presa en sus selváticos espacios, confesando también de las voces de personas que se dejan escuchar en medio de músicas continuas y atraídos por tesoros indescifrables”, que en la voz de nuestra abuela se hicieron de cuentos legendarios tan elocuentes para asombro de propios y extraños. De allá vino con su familia, en un momento determinado de su historia, en arreos de mulas por caminos y senderos empedrados y barrialosos para vivir en estas montañas extraordinarias de Timotes, primeramente en los sitios El Say, El Cacho, Finca El Arbolito y desde muchos años, finalmente, radicarse aquí en la vía principal de la entrada a Timotes, donde fundaron un hogar para emprender y concretar sueños y metas familiares.

Cuenta la abuela pasajes de su infancia y juventud. De cuando se acostaban a las 7 de la noche por la ausencia de luz eléctrica y televisión, de cuantas veces usaron las famosas cotizas de tres puntos, hoy desconocida por las nuevas generaciones pero calzadas sin complejos por la abuela para marcar los caminos y senderos, de cuando compraban los racimos de cambures para sus raciones diarias, también deserbando papas y caña en esos campos y cuando el hambre los azotaba comían nabo, papas silvestres, suches, pira de nabo, zapallo, apio madre y todo lo que había en esos tiempos tan duros donde la pobreza marcaba los hogares campesinos. Supo detalles de la segunda guerra mundial y vivió la famosa oscurana del eclipse total de sol donde al decir de sus palabras: las noches y días se oscurecieron plenamente causando espanto y preocupación entre los habitantes andinos, que algunos relacionaban con el fin del mundo mientras los animales inquietos predecían las situaciones de cambios vívidas ante aquel fenómeno. Sin embargo, al paso del tiempo, llegó el amor y se casó la abuela con Reimundo Rivera con quien vivió más de cuarenta años, quien se desempeñaba como sobandero popular al servicio de la gente. De él aprendió a sobar y justo cuando enviudó quedó ella sobando a quien lo requiriera porque la ternura y los trucos en el movimiento de sus manos y aplicados sabiamente en el lugar exacto del cuerpo humano devolvía la salud a niños, jóvenes y adultos. Largos años pasaron y destacaba como Sobandera junto a sus descendientes: dos varones y tres hembras, que al calor de sus cuidados, conformaron lo sagrado del hogar de Doña Albina y Reimundo. Cuenta por ciento que estando embarazada se le presentaron los dolores y quedó en un barbecho bajo un palo de agua, donde dio a luz una niña sin auxilio hasta que la rescató la señora Martina, cuenta también que sus demás hijos nacieron en el hospital viejo de Timotes, donde está hoy la casa de la cultura.

Sin duda una historia de vida admirable y sacrificada que todos nosotros conocemos, cargada de anécdotas diversas por la magnitud de sus vivencias en épocas muy difíciles pero vividas con valores humanos y religiosos, con sentido de la unidad familiar y justicia, con gran orientación filantrópica y siempre de servicio hacia el humilde y necesitado. Una bella historia cargada de esfuerzos para sacar adelante a sus hijos y nietos, marcada por el ejemplo afincado en el esfuerzo y trabajo emprendedor, donde prevalece la humildad por siempre. Virtudes y sentimientos se conjugan hoy porque pasar de los cien años de vida y cumplir, gracias a Dios 104 años, es una bendición para todos nosotros que admirados y jubilosos estamos obligados a rendirle tributos y exaltaciones por lo que significa como pilar fundamental de nuestras vidas. Hija, esposa, madre, abuela, amiga y orientadora cómplice de nuestras vidas, que Dios omnipotente le conceda bendiciones y buena salud y que este aniversario 104 esté cargado por el amor de sus hijos, nietos y demás familiares hacia la abuela MARIA ALBINA, con la misma fuerza de la ternura y respeto que siempre ella nos ha demostrado. Ah! Por cierto tuvo una hermana que también duro 117 años de vida. Orgullosos de su esencia y de su legado, nos llena de orgullo celebrar junto a ella su aniversario como la mujer mas anciana del Timotes actual. Felicitaciones y bendiciones, en estas sencillas palabras biográficas, por encargo de su nieta Mahirovy.

Timotes, 16 de diciembre de 2017.

Marycarmen Santiago

En memoria de su obra…

La noche del jueves, 08 de diciembre de 2022, Día de Nuestra Señora Inmaculada Concepción, con el frío paramero, nos llegó la triste noticia de la partida hacia la eternidad de nuestra amiga y paisana CARMEN SANTIAGO, mejor conocida en el medio artístico venezolano como Marycarmen Santiago. Hija de los inolvidables esposos Braulio Santiago y Magdalena de Santiago. Vivió largos años en nuestro terruño, donde goza del aprecio y respeto de quienes le conocimos. Aquí cursó sus estudios, egresando como bachiller en ciencias, Integrante de la primera promoción de bachilleres de Timotes Prof. José Gregorio Suescum, año 1975. Cursó estudios en la ilustre Universidad de Los Andes, facultad de humanidades y educación, ciudad de Mérida, graduándose como Licenciada en Educación. Allá ejerció como reconocida profesional al servicio de la educación regional. Producto del amor, formó su hogar con el reeconocido maestro arpista Cristóbal Burgos, fundador del grupo de música llanera “Cimarrón de Venezuela”, con quien procreó sus hijos. A su vez incursionó en el canto y destacó como la voz emblemática y femenina de la agrupación que la proyecto por distintas regiones, pegando algunos temas de musica llanera. De su cosecha destaca la versión “Cuando a Timotes vuelva” con letra de compositores timotenses y música del maestro Buegos y su último éxito “Un Guayabo suavecito”, ubicado en los primeros lugares del folclore nacional. Timotes vivió la extraordinaria experiencia de escuchar sus interpretaciones en el inicio de su carrera, en una gala de música nacional, escenificada en el gimnasio de Timotes hace algunos años.

Despúes de repentina enfermedad que la alejó de sus actividades artísticas y familiares y gozando de su jubilación como profesional de la educación, partió sigilosamente a los brazos del creador, en la ciudad de Mérida, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y paisanos. Hoy lloramos su partida física y Timotes en su semana aniversario, con su gente noble, solidaria y creativa, expresa sus palabras de solidaridad y pesar al maestro Cristóbal Burgos, a sus hijos, a los hermanos Santiago: Manuel, Eugenio, Erasmo, Rosa, María, Juan, José y José Gregorio, a sus demás familiares y Amigos. Q.E.P.D. Marycarmen, Dios le reciba en su trono y le conceda descanso eterno. Tributo in memoriam de su comadre Rosa Margarita Marín de Espinoza, hijos y paisanos.

Miguel Ventroni Montilla: Aventurero

Hijo de inmigrante italiano y trujillana de cepa, nieto del reconocido naturista Bernabé Montilla, distinguido facultativo que durante años atendió pacientes en el conocido campamento del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en el sitio de Tafalléz, jurisdicción del estado Trujillo. Nuestro personaje Miguel Ventroni Montilla, es merecedor de este espacio, por su valentía para enfrentar, decidido, nuevos retos y descubrir, emocionado, mundos nuevos. Siendo estudiante aventajado del liceo de Timotes, nos comentaba que su aspiración en la vida era ser piloto de aviación, por lo cual al finalizar el quinto año de bachillerato, decidió emigrar en busca de las raíces de su padre. Sin conocer a nadie, cuenta que llegó a la vieja Europa, particularmente a Londres, capital de Inglaterra, a probar suerte, en busca de su grandioso sueño, el cual vio frustrado por no dominar el idioma inglés y por falta de recursos económicos suficientes. Pasado un tiempo, decidió aventurarse a Italia, instalándose en la ciudad de Nápoles, donde comenzó a trabajar esperanzado en progresar. Dicen que la vida es dura para los emigrantes venezolanos en países europeos, por lo que Miguel hizo de promotor de limpieza, pintor y vigilante en locales y casas particulares durante su estadía en la ciudad de Roma y posteriormente en Milán donde permaneció casi 20 años, allí también cumplió varios oficios para ganarse el sustento, hasta que se estabilizó como ayudante de un centro de salud y concretamente en labores de farmacia en un reconocido comercio de medicinas. Allá trabajó duramente, aprendió el italiano y otros idiomas como el inglés, comenzó a ahorrar dinero para hacer un capital que le permitiría regresar nuevamente a la tierra de sus ancestros y emprender su proyecto de vida como fue la construcción del centro comercial Il Duomo, el cual se levantó, en un lapso de seis años, muy cerca de plaza Bolívar de Timotes y que hoy representa una propuesta comercial digna para el desarrollo económico de nuestra población. Miguel Ventroni regresó a nuestro terruño y apacible, al ritmo de nuestro pueblo, con la brisa venteada del páramo andino, ofrece su amistad a propios y extraños, narrando apasionadamente diversidad de historias de la madre patria y contribuyendo sobremanera al conocimiento del idioma Italiano como facilitador de cursos formativos dirigidos a personas interesadas. Tributo estas letras al amigo leal y al comerciante progresista que aunque “no logró pilotear aviones en el firmamento”, hoy conduce con éxito, humildad y responsabilidad lo que todos conocemos como C.C. Il Duomo de Miguel Ventroni.

  1. NESTOR RIVAS

En memoria de su obra…

Desde muy joven se preparó profesionalmente y se dedicó al mundo de la administración y las finanzas públicas, incursionando con éxito en la gerencia bancaria, lo que le permitió ser gerente de la agencia MERENAP Timotes, donde brindó asesoramiento y apoyo al sector empresarial y a la promoción socio cultural del municipio. Logró la creación e inauguración del salón cultural Merenap y concretó la publicación del libro: “Fragancias al Viento “ Poemario de varios autores andinos (1988).

Fue dirigente deportivo, conduciendo con éxito la liga de béisbol y sofbol del municipio, donde promocionó la práctica de ambas disciplinas, impulsando diversidad de intercambios y campeonatos. Fue deportista destacado, integrante de los equipos: Los Compadres (béisbol, “A”) y Concejo Municipal (sofbol).

Durante buen tiempo se radicó en Mérida, donde continuó su preparación profesional, obteniendo su título de Abogado. A su llegada a Timotes, incursionó en el área comercial y dedicó tiempo a la comunicación, desempeñando interesante papel en el periódico digital Timotes Hoy de Francisco Briceño, donde se cuenta como uno de los fundadores, el 25 de enero de 2020, a través del cual difundió aspectos interesantes del Timotes legendario y sus valores. Fiel defensor de la Timoteñidad. En el mismo orden, fue moderador del programa enfoques, transmitido por Siembra 89.1 FM Estación radial comunitaria, donde demostró su talento y profesionalismo al servicio de la comunicación equilibrada y responsable.

Con esta nota rendimos homenaje póstumo, ante su partida inesperada, el 21 de enero de 2022, rogando a Dios le conceda descanso eterno y fortaleza a sus familiares y amigos. Timotes, 24.01.2022

Nidia: Estilista de Prestigio

En más de treinta años de trabajo, ha contribuido a la formación integral de unos cuántos peluqueros y peluqueras, quienes actualmente administran y llevan sus propios negocios en el área de la belleza personal. Es tachirense de nacimiento pero Timotera de corazón, casada con Don Armando Bustos, recordado empresario, con quien formó un hogar ejemplar y lleno de valores. Todos le conocemos como la señora Nidia y siempre ha estado al frente de su Salón de Belleza Nidia, ahí mismo al frente de la casa de la cultura, ahora ubicada en la avenida, donde miles de damas han acudido y acuden a solicitar sus servicios para cortes de cabello y peinados, actualmente para tintes y mechitas. Es una mujer emprendedora y servicial que no escatima esfuerzos para servir al prójimo constantemente, distinguiéndose por su solidaridad y bondad al servicio de los necesitados. La ética y perseverancia la distinguen porque cuántas cosas no se dicen o comentan en un salón de ese tipo, incluso situaciones comprometedoras, que ella guarda con disciplina y respeto por sus clientes.

Nidia de Bustos, a lo largo de los años, se encargó de ofrecer cursos de formación en el área de la peluquería y belleza, a damas y caballeros de nuestra tierra, fomentando así valores fundados en el trabajo, organización, conocimiento y arte. Estilistas emprendedores, a todo tiempo, es la hermosa cosecha de su siembra, lo cual se traduce en mejoramiento de la calidad de vida, prestación de servicios y dinamismo económico del terruño.

Nidia es además esposa, madre y mujer luchadora, amiga de la justicia plena, colaboradora en diversidad de actividades y siempre emprendedora, proponiendo actividades productivas para beneficio de todos. De pocas palabras pero de muchas acciones solidarias que la engrandecen como personaje y le proporcionan muestras indecibles de amistad, admiración y cariño. Vaya nuestra nota expresiva como ofrenda sincera de reconocimiento a sus méritos acumulados, a su entrega permanente como servidora pública y a su contribución efectiva al progreso de nuestro terruño. Salón de Belleza Unisex Nidia para que te pongan mas bella o mas bello.

Martin Rivas

Martín Rivas siempre ha sido comerciante y se distingue por su seriedad para llevar negocios productivos. Es timotero genuino que ha incursionado consecutivamente en la venta de comida a través de restaurantes o cafetines que siempre tienen en esta figura un aliado incondicional. Genera trabajo a unos cuantos hombres y mujeres, muy especialmente a sus familiares, a quienes supo orientar con exigencia y disciplina. Algunos dicen que es muy “delicado” por su seriedad y arrogancia, yo diría que cada quien tiene su carácter y se desempeña de acuerdo a cómo crea conveniente, ya que por nuestro lado hemos conseguido en Martín Rivas, un ejemplo de laboriosidad y constancia para avanzar en las exigencias de la vida y la atención cordial al cliente. Es hombre de valores cristianos que ocupó responsabilidades como directivo de algunas sociedades religiosas como la sociedad de San Benito, Caballeros de Santa Lucía, las que presididió con vocación y entrega, y otras. Destaca como hombre conocedor de lo nuestro, lo cual evoca con admiración y picardía en sendas conversaciones donde siempre impone frases para que sus interlocutores adivinen qué personaje de nuestra historia dijo o pronunció esa frase, ejemplo: “eso será lo gordo, y no es de aquí”. Quién dijo eso?” pregunta sonriente y cuando expira la pausa y nadie responde, afirma convincente: “eso lo dijo Carlitos Rivas”. También acostumbra a referir pasajes inéditos de nuestra historia local y pregunta fechas del acontecimiento o detalles de lo narrado para corroborar si sabemos o no, lo que deberíamos saber de Timotes.

Actualmente atiende su propio negocio: “La Casa de Los Granos”, negocio familiar donde comparte con clientes, amigos y familiares, encargado de suministrar a precios solidarios toda clase de alimentos naturales y variedades para la gastronomía criolla.

Martín Rivas es ejemplo de trabajo constante y progreso efectivo, promotor de valores familiares para el equilibrio social y la persistencia de la institución familiar. Padre, abuelo, amigo y soñador de nuestro pueblo, por lo que destacamos en estas cortas palabras pasajes de su vida para conocimiento y aprecio de todos nuestros paisanos. Martín Rivas elabora arepas de maíz “chiquito” por encargo y por nada que le falte chimó.

Olegario Rivera: Inversionista

Siempre que nos encontramos y después del saludo correspondiente, nos cuenta convencido de sus proyectos maravillosos. Los explica emocionado y anticipa el éxito e impacto que tendrán en el progreso del terruño. A pesar que no tiene estudios avanzados, la sabiduría campesina, su experiencia y los avatares de la vida, le han dado seguridad para que sus talentos se multipliquen en favor de nuestra gente. Cincuenta años de trabajo constante, creativo y llenos de esperanza, han bastado para convertirse en uno de nuestros grandes inversionistas que no solo ha recibido beneficios particulares sino que ha sido esperanza y luz para otros tantos paisanos que han progresado a la sombra de sus proyectos e inversiones. Hijo de Don Ceferino Rivera y Doña Catalina de Rivera, Olegario Rivera es nuestro personaje cargado de anécdotas y vivencias que sirven de inspiración cuando de progreso e inversiones se trata. De agricultor a ayudante en despacho de hortalizas, de conductor de camiones a propietario de despacho y propietario de inmuebles, de propietario de inmuebles a empresario exitoso que le ha dado a Timotes, impulso económico porque, a diferencia de otros tantos, este personaje, sin mezquindad, creyó en nuestro pueblo y puso a disposición sus recursos económicos para ver cristalizadas unas cuantas viviendas donde se han consolidado hogares ejemplares, galpones productivos de donde han surgido prósperos comerciantes, otros tantos depósitos, urbanismos enteros, agencias de vehículos, empresas diversas y sobretodo inversiones productivas que han dinamizado la economía local.

Olegario Rivera es ejemplo de trabajo constante y estricta organización, valores que le permitieron salir adelante y convertirse en servidor público, quiénes no recuerdan a Olegario repartiendo regalos de todo tipo y sin mezquindad, a nuestros niños timotenses, desde los más humildes hasta los de buena posición económica, había para todos, quiénes no recuerdan sus acciones para ofrecer las mejores festividades de San Benito cuando presidió la sociedad del mismo nombre, en el año 1986. Es decir que son diversas las facetas que lo muestran como hombre de bien y como ciudadano progresista e impulsador de proyectos interesantes para el desarrollo económico, social e institucional de nuestras comunidades mirandinas. Hace años nuestro terruño lo vió partir hacia tierras desconocidas, quizás cargado de sueños y proyectos, por lo que, de vez en cuando, regresa al reencuentro con sus raíces pueblerinas. Hoy entregamos esta nota para exaltación de su gran obra al servicio de todos.

Pablito y el Huerfanito

En memoria de su obra…

Una de las estampas más bellas del Timotes popular, se la debemos al desaparecido Pablo de la Cruz Pablito Briceño, quien allá por los años 70 del siglo XX, fundó, a expensas de sus propios esfuerzos, una línea de transporte entre Timotes y Valera, la cual denominó transporte “El Huerfanito”. Comenzó con un autobús azul y blanco, modelo F 350, con el que ofrecía atentamente los servicios de transporte de pasajeros y encomiendas entre la ciudad de las Siete Colinas y Timotes. Cada mañana antes de las siete, la bocina o corneta del huerfanito, indicaba a nuestros pobladores que la hora de viajar se acercaba. Daba unas dos vueltas al poblado y cuando estaba lleno de pasajeros, arrancaba desde Timotes, por la ruta de la Puerta. Mucha gente viajaba a diversas diligencias, algunos iban al mercado municipal a realizar compras, otros a citas médicas, muchos a estudiar y a otros menesteres. Los más llevaban consigo alguna primicia para entregarla en la ciudad, es decir: hortalizas, pan criollo, algún dulce o queso criollo; otros se daban el lujo de llevar para la venta, algunas plantas medicinales, cebolla en rama y otros artículos. Con Pablito viajaban, las abuelitas y ancianos, y el viaje se tornaba lleno de alegría, por las diversas ocurrencias de los pasajeros, los cuentos del conductor o las noticias escuchadas, los números ganadores de la lotería de animalitos y sendas rancheras de radio Valera. Además, si quedaba algún puesto vacante, el popular Pablito, detenía el autobús donde fuera requerido y se bajaba a ayudar a subir cualquier pasajero con su carga a lo largo de la vía. En ese viaje nadie se dormía ni nadie tenía tiempo para aburrirse.

Las unidades del transporte El Huerfanito, llegaban a la ciudad de Valera y dejaban los pasajeros en todo el centro, vale decir que no entraba al terminal, al contrario pasaba muy cerca del hospital para dejar allí los pasajeros. Y luego era estacionado cerca de la Estación de servicios La Esperanza, donde cada persona iba llegando con su cargamento de artículos comprados. A una hora determinada, Pablito chequeaba para ver quien no había llegado y se daba el lujo de esperar con paciencia algún viajero. Ya copada la capacidad de pasajeros, arrancaba y comenzaba otra aventura interesante entre Valera y Timotes, con las mismas características: comentarios, chistes, informaciones, noticias y para usted de contar. Algunos niños mareaban en el trayecto, y se les escuchaba decir: “Mamá, tengo ganas de vooooo” y no podían contener las ansias de vomitar, otros se quedaban dormidos ante el cansancio y el calor insoportable de la ciudad. Gallos, gallinas, pollitos y hasta “lechoncitos”, se escuchaban en el trayecto, pues a comprarlos viajaban muchos al mercado municipal. Igual nuestro personaje, con mucha paciencia, buen humor y cordialidad siempre, avanzaba con prudencia, capacidad de maniobra, inteligencia y responsabilidad en el cumplimiento de su trabajo. Desde El Horno comenzaba a dejar pasajeros y al término de la jornada en las avenidas y calles de Timotes, la inmensa satisfacción de un día de trabajo, lo que le permitió ganarse honradamente el pan del día con esfuerzo y sacrificio. Ah! también repartía algunos encargos y encomiendas, entre otras traía diariamente los rollos de películas desde cinelandia Valera para el cine Miranda de Timotes y sendos paquetes de mercancía seca para Don Ramón González e Ilio Mazzei. Si alguien olvidaba un paquete o perdía su cartera, no había que preocuparse, Pablito se las guardaba con todo lo que tuviera dentro. Más de veinte años funcionó esta importante línea de transporte, donde también laboraron sus descendientes, por lo que son miles las anécdotas y recuerdos que deparó a la población de estas comarcas andinas. Rendimos gloria y homenaje sincero a este personaje que con su propio esfuerzo escribió esta hermosa página de la historia popular de nuestro terruño y sinoi pregunten a los abuelos.

Panfilo

“En emotivo acto público se celebró los treinta años de vida política del Sr. Pánfilo Briceño, conocido dirigente accióndemocratista de la región. A tal efecto asistieron eminentes y destacados dirigentes para dar muestras de bondad ante tal acontecimiento. Sin duda que este hecho quedó para la historia puesto que por primera vez se condecora un ciudadano ligado a la vida del pueblo con tres distinciones importantes: entre ellas las órdenes al Mérito “Aberto Carnevali”, “Cinco Águilas Blancas” y “Don Tulio Fébres Cordero” en su Tercera Clase. Dichas distinciones dan prueba de arduas luchas políticas, de conquistas en pro del desarrollo democrático. Así los dirigentes del partido blanco reconocieron públicamente los méritos del dirigente Pánfilo Briceño”

(30 AÑOS DE VIDA POLITICA. Jesús María Espinoza. “Desde el Valle de Timotes” EN: FRONTERA, Mérida, 19 de abril de 1988, pág. 19)

Este acontecimiento sucedió en Timotes, por cierto en los espacios del desaparecido cine Miranda y estoy casi seguro que quienes lo organizaron, no solo reconocían la trayectoria política del dirigente Pánfilo Briceño Moreno sino que también parecía que lo estaban despidiendo, con la sorpresa resultante que lo potenciaron para que siguiera en sus actividades político comunitarias, durante unos cuantos años más, por cierto, llegó a ser nuevamente alcalde, por elección popular, para el período 1997 – 2000 y así continuar dominando el escenario político de su partido que vio limitada la aparición de nuevos liderazgos. Quiere decir entonces que Pánfilo Briceño, se desempeñó durante más de cuarenta y cinco años, en la vida política del municipio, escribiendo una historia importante para unos y controversial para otros. Venido desde Palmira como miembro de la familia Briceño, se desempeñó como secretario en el registro subalterno, donde conoció diversidad de documentos públicos sobre propiedades de particulares y del municipio, llegó a desempeñarse como síndico procurador municipal, concejal del municipio, presidente del concejo municipal en el período 1974 – 1979 y alcalde por elección popular para el período mencionado, siempre en representación de su partido acción democrática. Fueron aquellos los tiempos donde los partidos políticos donde las tensiones y enfrentamientos, con sus enemigos naturales, los copeyanos, estaban a la orden del día. También ha sido accionista y dirigente de la cooperativa agrícola La Andina, desde donde ha ejercido una gran influencia en las funciones que esta cumple. Asesor permanente de los gobiernos adecos de los últimos tiempos. Fue coordinador de prefecturas en la gobernación de Mérida y senador de la república por su propio partido.

Lector empedernido de literatura, historia y otros temas de interés general que incluyen los periódicos de circulación nacional, lo que le ha permitido citar frases, pensamientos y situaciones en sus discursos y conversaciones. También es un acucioso coleccionista de antigüedades del terruño, destacando el valor histórico que representa la diversidad de objetos, documentos y otros testimonios materiales, entre ellos, objetos que pertenecieron al poeta Andrés Eloy Blanco. Conocedor al detalle de diversidad de situaciones que comparte entre familiares y amigos porque se destaca como un conversador extraordinario. Excelente padre, esposo y amigo que disfruta del merecido descanso, por tantos años como servidor público, acompañado de sus familiares más cercanos. Con mas de noventa años de vida, porque nació el 07 de septiembre de 1931, hoy disfruta del merecido descanso, al cuidado de su familia. En el año 2019, en ocasión del Cuatricentenario de la fundación de la ciudad de Timotes, vió cumplido uno de sus anhelados sueños, la publicación del libro: “Memorias y Vivencias”, donde reflejó interesantes pasajes de su vida pública, de sus servicios al gentilicio timotense y de sus acertadas investigaciones históricas sobre interesantes momentos del acontecer pueblerino para deleite de sus lectores.

Pepe

En memoria de su obra…

Por su echadera de bromas todos sabemos que se trata de Pepe Olmos, quien trabajó durante largos años como operador de eléfonos de CANTV. Desde allí, le jugó pesadas bromas, a damas respetables del pueblo y a caballeros rancios que en cumplimiento de funciones públicas, se convertían en don Fulano y que no perdonaban fácilmente sus ocurrencias. Dicen que a Doña Clara la vaciló, a pesar de su carácter recio, en los siguientes términos: le llamó a su casa diciendo que era Alberto, y cuando la Doña preguntó ¿cuál Alberto?, le respondió: el que le dejo el c… abierto. Y doña Clara que era encopetada, de finos modales y de alta sociedad, pasó tremenda rabieta y nadie imaginaba su cara rabiosa ante una broma tan pesada. A Doña Rosa le decía: “mi amor vaya quitándose las “pantaleticas” que ya voy llegando”, y la Doña cuando descubría tardíamente, la imitación de la voz de su esposo, pues le colgaba el auricular diciendo: ayyyy! condenao Pepe ! Era un jodedor de primera y no perdía tiempo ni espacio para hacer de las suyas y huir sonriente. Las damas se sonrojaban y los caballeros gozaban una bola y parte de otra. Cuando en un rezo, con la solemnidad del caso, se escuchaba decir: “huevo con ella” en lugar de “ruega por ella”, todos miraban con picardía al personaje y entendían perfectamente que se trataba de una de sus bromas. Cuentan que más de una vez embromó con su voz imitadora de mujer, a más de un caballero, lanzándole piropos habidos y por haber. Era ágil para la inventiva y el humor siempre le acompañó: en plena entrega del Niño robado del pesebre de Doña Ramona Vielma, cuando en su papel de San José, vio el derroche de gracia de quien fungía como Virgen María, exclamó irreverente: está más buena la burra que la Virgen! Y las carcajadas de quienes escucharon no se hicieron esperar. Ese era Pepe, el mismo que se la jugó en el famoso entierro de Don Juan porque al momento de sacarlo de su casa, la afligida viuda lloraba escandalosamente y exclamaba a viva voz: “no me lo saquen todavía, nooo, no me lo saquen todavía”, a lo que Pepe respondió: pero que vieja sinvergüenza, todavía no quiere que se lo saquen!, refiriéndose al difunto, lo que pasa que muchos entendieron otra cosa. Y pare de contar las bromas jugadas, sino pregúntenle a Doña Carmen, quien albergó a un famoso seminarista en su casa vieja pero este no pudo dormir porque Pepe le había contado que en la puerta de entrada a la habitación se había ahorcado una persona y de noche se veía colgando.

Sin duda todo un personaje del buen humor timotense. Pero además serio, trabajador, honesto, solidario, hombre de bien, creyente y miembro fundador de sociedades religiosas que también partió muy temprano al encuentro con Dios. La imagen del Santo Cristo de Timotes se la debemos a sus acciones filantrópicas. Y centenares de historias populares quedarán para el recuerdo en las conversaciones entre paisanos.

Polo Paredes

“Hoy suenan tristes / con pausa rara /

viajando necias / hacia la nada. /

Son las campanas / viejas bronceadas /

lanzando al cielo / sus nuevas malas./

Todos entienden / cuando Dios llama, /

suenan muy tristes / las campanadas./

“Polo” las mueve / cuando las almas /

buscan el cielo / o buscan las llamas.”

(Jesús María Espinoza. Campanadas)

Todos, y desde hace mucho tiempo, le decimos: Polo, sobrenombre que deriva de Hipólito que es su nombre original y Paredes es su apellido. Es el único devoto que en las misas de domingo o fiestas de guardar, reparte su abrazo de la paz sin pichirrería, sin escatimar esfuerzos porque recorre parte de los espacios principales del templo, repartiendo abrazos a todos los presentes. Hemos notado como algunos feligreses lo reciben con cariño, mientras otros lo hacen por no dejar. Sin embargo, Polo Paredes cumple, con inocente alegría, este hermoso gesto de la celebración religiosa. También acostumbra a santiguarse curiosa y desordenadamente, solo Dios sabe con cuanta devoción lo hace. Demás está reiterar su apego a los actos religiosos, porque cuando nota que algún borrachito, persona indigente o el “tonto” del pueblo, perturba dentro de la iglesia, le reclama e impone el orden con energía. Si es de retirarlo del sagrado recinto, lo hace con autoridad pronunciando infinidad de palabras incomprensibles. Lo mismo hace con los perros que literalmente se meten. Sorprende la puntualidad, sin saber de reloj, y el conocimiento qué tiene del calendario, porque lleva mentalmente, la secuencia de los días y sabe perfectamente sobre las fiestas de guardar.

Polo Paredes es, además, el mandadero de muchas familias que lo ocupan para llevar o traer algunas cosas muy particulares. Por cierto cuando está en estos menesteres, algún bromista o los “jodedores” del pueblo, le gritan con picardía Polo mosco, a lo que naturalmente molesto procede a insultar o “mentar madre” a los cuatro vientos, no importa avergonzar a los oídos castos o las beatas pueblerinas. Si la ofensa es grave, le da por lanzar botellas a quien sea. Pero, aun así, sigue siendo Polo Paredes, personaje popular del poblado que también cumple, desinteresadamente, con trasladar los Estandartes de Sociedades religiosas, en el día del Santo correspondiente o llevarlo hasta el cementerio municipal en algún entierro.

Polo es un personaje muy colaborador y atento cuando de rezos se trata. Hacía gala de su solidaridad poniéndo a disposición equipo de sonido y microfono para amplifación de sonido durante el rezo. También reclama como regalo algunas de las pertenencias del finado para lucirlas, sin problemas, en la misa dominguera. Cuando alguien enferma, siempre está pendiente. Gracias a su discurso el pueblo conoce sobre la gravedad o recuperación del ciudadano. Y cuando muere alguien, Polo es quien dobla las campanas de la capilla en señal de duelo. Bien de mañana lanza el anunció: fúnebre, breve, en torrentes de bronce hecho sonido. Inmediatamente nos preguntamos: ¿quién se murió? o ¿por quién doblan las campanas?

En ocasiones dobla hasta por los vivos, dándole crédito a cualquier lengua larga que le dice: miré, murió fulano! Y resulta mentiras, aun así sigue siendo Polo Paredes, el único encargado de repicar las campanas de la capilla. También lo hace los días de fiesta, especialmente repica con suma alegría para ofrendar a San Benito. Es uno de los vasallos más buscado por fotógrafos y camarógrafos. Todos trataban de captarlo cuando bailaba vestido de giro al son del cuatro o cuando sostenía el asta de las giras porque ahora lleva su propio estandarte de San Benito. Este personaje cuida con gran celo la casa de San Benito y anima sobremanera la fiesta, en los últimos tiempos se auto nombró: presidente de la capilla, hoy convertida en Santuario Diocesano (29 de diciembre de 2013). Como tal, está cargado de anécdotas e historias populares, por ejemplo: cuando fue llevado a Lagunillas como miembro de la comparsa de los Giros, a sugerencia del padre Zebras, dicen que se amarró su órgano genital para no orinarse, por poco y se queda sin nada. En esa oportunidad fueron a la playa, cuando lo invitaron a vestir un traje de baño, respondió confundido: “sí-ííííí, acaso que soy marico”. De sus cuentos y vivencias puede dar fe, nuestro amigo Fernando Toti Briceño, quien lo ha emborrachado, en varias ocasiones, y lo ha llevado a pasear por diversas partes. También cuentan que para un día de la madre, se apareció en la casa de Piedra Gorda con una escoba de barrer como regalo. Cuentan que su mamá la recibió pero se enredó y cayó al suelo, rompiéndose el palo de agarrar. Ante esto Polo reaccionó con violencia y le cayó a escobazos a su progenitora por no cuidar el regalo del Día de la madre.

Como personaje popular está en todas partes. Camina, sirve, informa, hace mandados, comenta, insulta, toca las campanas, presta su aparato de sonido para que lo utilicen en los rezos, obsequia con inusitado cariño tarjetas a damas o personalidades que vienen al pueblo en ocasiones muy especiales, muestra papelitos contentivos de ocurrencias donde precisamos chistes, insultos a gobernantes, vulgaridades y curiosidades que algún ocioso le escribió, vestido de giro viene al entierro de algún socio de San Benito, en el cementerio municipal pronuncia palabras en memoria de los difuntos, remeda a los gobernantes, toca las campanas e impone el orden durante los ensayos de las comparsas San- beniteras. De vez en cuando, se llega hasta el palacio municipal, a reclamar su pago como barrendero de plaza Miranda, sitios adyacentes y sector Pueblo Rosado y sino le pagan a tiempo, pronuncia unas cuantas groserías y mienta madre hasta que ya. En varias partes del pueblo le dan de comer, pide agua, le dan café y paremos de contar. Es Hipólito Polo Paredes, ingenuo, inocente, servicial y hasta grosero, quien al decir de muchos goza del aprecio de los timoteros. Nació en el año 1945, por lo que este personaje, en 2023 cumple sus setenta y ocho años. Por cierto nos preguntamos preocupados, en el ocaso de esta semblanza: ¿quién sonará las campanas de la capilla cuando ya no esté Polo? Y respondemos con poesía:

“Esas campanas / de la capilla /

tan legendarias / como Castilla. /

Hoy suena Polo / con libertad, /

quizás mañana / otro sonará.”

Primitivo Rivera: Gallero de Oro

En memoria de su obra…

José Primitivo Rivera Andrade, uno de los descendientes del inolvidable Don Rafaelón Rivera. Tafallecero como su padre, hombre emprendedor y generoso, con diversidad de historias para contar. Trabajador del campo desde muy niño cuando aprendió las diversas lecciones del agro. De él se recuerda el primer negocio o pulpería, montada justamente allá en Los Pinos, vía Tafalléz, donde vendía a los viajeros víveres, frutos y bebidas espirituosas, aparte de que el sitio se convirtió en lugar de reuniones para los aldeanos que acudían a participar en las tertulias de la época y que muchas veces terminaban en sendas fiestas al ritmo del cuatro y el violín del campesino. Pero sobre todo este personaje destaca como gallero reconocido en la región, ganándose el Título de Gallero de Oro. Ha dedicado parte de su vida a su propia “Cuerda de Gallos” y cada domingo de temporada gallística, se le observaba muy cerca del redondel de la Gallera de Los Corredor, o las Galleras Trujillanas del Country Club, Sabana Libre y otras, donde los emplumados combatientes demostraban sus facultades físicas, concluyendo el desafió con gran satisfacción para su preparador, quien más de una vez se alzó con el trofeo de ganador. Primitivo Rivera conoce de este arte, y ha saboreado infinidad de victorias, cada riña de gallos, pareciera quedarse en su mentalidad como experiencia para los próximos combates, y es tema obligado de conversación en el mercado principal de Valera o cualquier sitio donde se encuentre con alguien con el mismo gusto por este deporte. Las riñas gallísticas implican apuestas y Primitivo Rivera no se queda sin apostar a sus pupilos que generalmente exhiben nombres como: Hussein, Betulio, Pambelé. Es además, hombre de bien y con gran nivel cultural hasta el punto que no escatimo recursos para ver concluida la primera edición de la obra: “Historia Mínima de Timotes” de quien suscribe, allá por el año 1993. Ya en el ocaso de sus días, compartió a diario con amigos en la plaza Bolívar del terruño. Falleció en Timotes, el 16 de enero de 2023, dejando su estela de historias para quienes le apreciamos siempre.

Rafael Mecate Perez

En memoria de su obra…

Mejor conocido como el popular Mecate, hijo de Marcos Orozco y Doña Olimpia Montoya, reconocidos personajes que hicieron de Timotes su refugio: Marcos, diestro conductor de la ambulancia del hospital, y Olimpia, querida matrona timotense, de quienes recibió los mejores ejemplos y enseñanzas. Mecate también fue conductor de vehículos como su padre, además fue dirigente deportivo que impulsó disciplinas deportivas como ciclismo, beisbol y softbol. Tuvo la oportunidad de desempeñar cargos públicos en la administración municipal y estadal, pero sobretodo vamos a destacar su activa participación como promotor de la famosa fiesta decembrina de los choferes o conductores, mejor conocida como la misa de aguinaldos de los choferes, desde donde desarrolló su talento para celebrar diversidad de actividades recreativas, culturales, deportivas y espirituales con éxito y para disfrute de la población.

Rafael Pérez Mecate, logró cristalizar varios ejemplares de una conocida publicación que denominó: “Timotes: Paraíso de Los Andes, Monte Alto en Tierra Fértil”, folleto publicitario de las festividades anuales de San Benito y Santa Lucía de Timotes, donde promocionó los diversos comercios de la región, incluyendo excelentes gráficas y un sinnúmero de datos históricos sobre nuestro pueblo, sus personajes y costumbres con el propósito de enaltecer el gentilicio y legar para la historia del poblado ese cúmulo tan variado de representaciones inmateriales que definen la identidad socio-cultural andina. Las ediciones publicadas, gracias a sus esfuerzos y los aportes de instituciones públicas y privadas, se concretaron en las fiestas decembrinas de los años 1984, 1986, 1987, 1998, 2008, 2009, 2010 y 2011, pasando a formar parte del material que engalana archivos y bibliotecas de coterráneos y forasteros, por lo que sus familiares más cercanos, decidieron publicar en el año 2011, un folleto similar pero en homenaje a su trabajo y en memoria de este recordado personaje que todos conocimos como Mecate. Se despidió temprano de este mundo, dejando sus aportes en la mencionada publicación, la cual pertenece al patrimonio cultural e histórico de nuestro gentilicio andino.

Ramiro Fossi: Decorador y Coleccionista

Integrante de la familia Fossi, legendaria y respetada en estas tierras. Hace más de treinta años regresó a su lar nativo para formar, en su casa paterna, todo un Museo de Arte, donde conserva un valioso patrimonio artístico cultural integrado por diversidad de objetos, prendas de vestir y obras de reconocidos artistas nacionales, los cuales muestra en ocasiones para deleite de los gustos más exquisitos y cela con extrema rigurosidad por todo lo que representan en su vida. Su nombre Ramiro, su apellido Fossi, destacado como extraordinario decorador que ofrece, permanentemente, todo su talento para engalanar aquellos espacios utilizados por nuestro pueblo para diversos fines, entre otros: ambientación artística de la basílica, Santuario de San Benito, capillas y escenarios para festividades religiosas o celebraciones ocasionales. Su estilo extravagante, lleno de arte, colorido y originalidad, determina las principales festividades locales y sus creaciones más comunes son los ramos de flores naturales y artificiales que engalanan y sobresalen en altares de santos y santas de la iglesia en las fiestas de guardar. Decorador por excelencia de la basílica menor de Santa Lucía y destacado creador de pesebres, donde ha impuesto, un estilo único que trasciende las fronteras regionales para enaltecer su nombre de excelente decorador. Vale referir que sus pesebres más llamativos, están integrados por objetos elaborados en anime y algodón, artísticamente adornados con colores y ropajes de fieltro que son piezas únicas de los Andes. Volviendo a su colección de arte popular, la misma ha venido aumentando consecutivamente y allí destacan como verdaderas reliquias: vestidos de Doña Enriqueta Terán (la extraordinaria poetisa de Casa de Hablas, Jajó, Trujillo), obras de arte de Doña Rafaela Barone (la artista popular y grandiosa tallista de La Virgen del Espejo, Mesa de Esnujaque, Trujillo), objetos de gran valor de iglesias, atuendos que pertenecieron a prelados y sacerdotes reconocidos, diversidad de creaciones artísticas de autores sobresalientes del arte ingenuo y, por supuesto, sus propias obras de arte conocidas como las repisas y nichos de San Benito de Ramiro Fossi, buscadas con afán por los mejores coleccionistas del arte popular andino. Es tradicional que ante la visita ocasional de algún personaje destacado del país o del mundo, Ramiro ofrece la visita guiada a su museo de arte, obsequiando detalles culinarios y algún exquisito manjar que acompaña con gastronomía tradicional andina para deleite de los gustos más exigentes. Dicen que son más de cuarenta años como decorador y coleccionista de arte, por lo que Ramiro Fossi representa un baluarte de nuestra cultura andina, en el Timotes artístico y patrimonial del sigloXXI.

Ramon de Jesus Araujo : el Cacique del Mancomun

El color de su piel, los pómulos salientes y sus labios gruesos, la prudencia innata y la sabia indígena en todo, delatan su raíz ancestral. Del pueblo índigena, presentamos a Ramón de Jesús Araujo Ramírez, con nombres y apellidos castizos pero con un código de derecho consuetudinario propio, con Don Airao como Dios principal y con un sin fin de tradiciones y costumbres tan antiguas que hacen de su territorio y comunidad una referencia única en los páramos andinos, bajo la denominación de pueblo indígena Timote, mejor conocido como la mancomunidad indígena de El Paramito, de la cual es el flamante Cacique, desde febrero de 2005, reconocido por todos, por su autoridad, heroismo y sabia campesina.

Con casi 67 años y un liderazgo reconocido y bien llevado, en favor de su comunidad, Ramón de Jesús Araujo Ramírez nos recuerda que nació, un 09 de agosto de 1956, al pie de un frailejón y atendido por la partera, siendo sus padres: Melania Ramírez y Julio Araujo, habitantes de la mancomunidad índigena, donde se crió, se formó y donde actualmente convive Ramón Araujo, en medio de las costumbres mas antiguas de su pueblo. Agricultor reconocido y dirigente comunitario, que asumió la representación de su pueblo para emprender diversas diligencias que permitieran el reconocimiento de su pueblo como pueblo indígena Timotes, en la ley de pueblos indígenas de Venezuela. Participante activo, junto al equipo multidisciplinario de la Universidad de Los Andes (ULA Mérida), de todo el proceso de demarcación y señalización de los límites geográficos del territorio que ocupan, ratificado en el código de derecho consuetudinario del pueblo Timote, bajo la denominación de la cartilla de la mancomunidad indígena, de cual son sus legítimos herederos.

Durante su gobierno comunal, la mancomunidad indígena Timotes, fue nombrada como Patrimonio Histórico de Timotes (26 de marzo de 2006), lo cual le ha permitido reconocimiento y participación en diversos hechos que conducen al progreso material y espiritual de la comunidad. En 2021, en ocasión de los actos de conmemoración del día de la Resistencia Indígena, el concejo municipal, decretó los símbolos de su pueblo indígena: escudo, bandera e himno, de los cuales Ramón ha sido copartícipe en su concepción y elaboración.

Ramón Araujo es quien realiza los rituales permanente de ofrendas a Don Airao, Dios ancestral, en solicitud de buenas cosechas, suficientes lluvias y bienestar colectivo. En el mismo orden, y siempre vinculado integralmente al hecho educativo, comunitario, productivo y cosmogónico, junto a la comunidad, construyeron el nicho lingüístico como espacio para la formación socio cultural de niños, adolescentes y adultos, en su afán de conservar la pureza de su cultura. A la usanza antigua y siguiendo los patrones arquitectónicos y materiales de la zona, levantaron la choza respectiva, siempre bajo la orientaciones del Cacique. “Condinge” es quizás, una de las pocas palabras de la lengua Timotes, rescatada de sus labios a la par de infinidad de conocimientos relacionados con el uso de las plantas medicinales, técnicas de trabajo, sabiduría popular y tantas cosas como conocimientos, atuendos, instrumentos, convites, bailes, música, dichos y ritos, que ofrece amigable, a quienes osamos llegar hasta la jurisdicción de su pueblo.

Finalmente, Ramón Araujo, flamante Cacique del pueblo Timote, nos señala que entre sus grandes aspiraciones para su pueblo, están: la construcción del cementerio, la radio comunitaria, la construcción del complejo de posadas y la representación de un integrante de ascendencia indígena en el concejo municipal de Timotes. Por tales acciones ha sido objetos de reconocimientos, condecoraciones y distinciones como hombre público y con méritos propios, Destacar estos aspectos del Cacique de la mancomunidad indígena Timote, es rendir honores a la cultura ancestral del Timotes legendario.

Ramon Antonio Ramirez: Ingeniero y Maestro Arpista

“Yo también quiero cantar” le dijo, a uno de los organizadores del acto cultural que se desarrollaba en el teatro parroquial, era octubre de 1986. De inmediato, fue incluido en la programación para cerrar la actividad que se convirtió en despedida de postín porque el joven agricultor, ejecutaba magistralmente su cuatro y cantaba con una voz recia y sonora que todos pedían a gritos: “otra, otra!” Es Ramón Antonio Ramírez Briceño, hijo de Timotes, criado en la calle Vargas y formado como agricultor en Las Porqueras. Es ejemplo de responsabilidad y trabajo creativo. Alegrías y progreso son premios al esfuerzo de este polifacético personaje que un día se vino a estudiar en el desaparecido liceo nocturno Pedro María Parra de donde egresó como bachiller. Sin descuidar sus siembras de hortaliza, continuó sus estudios universitarios en el núcleo universitario Rafael Rangel de Trujillo, donde se graduó de ingeniero agrícola. Allá también destacó como cantor popular y como productor genuino que daba razón de las faenas agrícolas con la misma precisión y soltura con que exponía cualquier temática que le asignaban. Ya profesional regresó al terruño, dispuesto a retribuirle con servicios sus gratos momentos, destacándose en elaboración de proyectos productivos y en la realización de avalúos de tierras para los repartimientos justos de cualquier tribunal entre familias que esperaban la partición de sus herencias. Se convirtió en dirigente agrario, conformando las juntas directivas del sistema de riego Las Porqueras y participando activamente en la asociación de comités de riego del municipio.

Su trabajo responsable, junto a sus conocimientos, le permitieron desempeñarse como director de agricultura y ambiente de la alcaldía bolivariana de Miranda, durante el período 2004 – 2007, posteriormente fue designado como director general de la institución para el año 2008, destacando su trabajo solidario al servicio del pueblo humilde. A partir del año 2009, se convirtió en docente especialista de la escuela técnica robinsoniana agropecuaria de Mesa Cerrada. En paralelo, cursó sus estudios del componente o profesionalización docente, por lo que nuevamente el núcleo universitario Rafael Rangel de Trujillo, cumplidos con sus estudios y los requisitos correspondientes, le otorgó el título de licenciado en educación, mención educación para el trabajo. Más tarde, gracias a sus méritos propios se convirtió en flamante Director de la escuela técnica, responsabilidad que desempeñó desde 2010 con tesón, humildad y eficiencia, convirtiéndose en un miembro más de esa comunidad escolar que requería de múltiples esfuerzos para consolidarla como propuesta educativa ejemplar y exitosa. Destacamos que también fue director encargado del liceo bolivariano Francisco de Paula Andrade de Timotes, donde dejó sus huellas de progreso; concejal electo por elección popular para el período 2021 – 2025, asumiéndo la presidencia del Concejo Municipal mirandino durante el año 2022. Es además cuatrista y maestro del arpa, formando parte integral del colectivo musical Pincelada Criolla, agrupación musical que ya grabó sus primeros temas para deleite musical de nuestro gentilicio.

Ramón Ramírez “El Ingeniero del Arpa” forma parte de ese selecto grupo de jóvenes emprendedores que convertidos en profesionales de nuestra patria, ofrecen sus conocimientos y colocan todo su talento para el progreso de las comunidades, convirtiéndose en eficiente Servidor Público querido y admirado por su gente.

Ramon Ignacio: el Medico de los Pobres

Ramón Ignacio Ramírez es -por excelencia- el Médico de los pobres de Timotes y zonas circunvecinas de los Andes. Atiende en su consultorio de Timotes y a domicilio cuando se requiere. Por cierto, si detallamos un curioso cuadro al óleo que yace en su lugar de trabajo, a primera vista cualquiera cree que se trata del famoso cuadro del beato siervo de Dios Dr. José Gregorio Hernández, llevando auxilio a un moribundo en su lecho de muerte, pues no, resulta que es la representación física, en todas sus expresiones, del Dr. Ramón Ignacio. Sus extraordinarios conocimientos médicos y su talento inigualable bastan para brindar salud a unos cuantos pacientes que acudimos con fe a sus consultas. Es facultativo egresado, en los años ochenta, de la escuela de medicina de la Universidad de Los Andes. Destacado por la acertada combinación de la medicina científica y la medicina tradicional popular para devolver salud a quienes lo necesiten. Dicen que hasta su buen humor y “jodedera” influyen sobremanera en el ánimo de los pacientes porque es buen conversador que conoce a fondo la idiosincrasia andina. Resalta su devoción al siervo de Dios, quizás inspirador de su buena obra. Fiel devoto de la Virgen de Coromoto, en su pueblo natal Chachopo, sitio donde la celebración adquiere ribetes de admirable por la pureza de lo tradicional y su extraordinaria devoción colectiva, a quien le baila anualmente como vasallo integrante de la comparsa de indios Cospes de Chachopo. Su ética y seriedad le bastan para el prestigio que ha alcanzado entre la población. Este médico se ha convertido en personaje popular porque la caridad y buen trato para los más humildes sobran como ejemplos dignos de mencionar, tan así que exonera del pago de sus honorarios a más de una viejita, viejito o persona discapacitada que lo requieren. Es de los profesionales que permanentemente se están actualizando en conocimientos médicos para garantizar efectividad a quienes demanden sus servicios.

Ramón Ramírez o simplemente el Dr. Ramón combina sus responsabilidades con actividades recreativas y deportivas importantes para su bienestar físico y mental, así tenemos que es conocedor y amante de los páramos, defensor de nuestras bellezas andinas y pescador de truchas, amigo de los animales. Además, es excelente caminante y aventurero que no pierde su tiempo libre para emprender viajes a cualquier punto geográfico de nuestro país y otros espacios del universo simplemente a conocer paisajes e intercambiar con sus semejantes.

Finalizamos esta nota contándoles que en cierta ocasión, se corrió la información, entre nosotros, que el Dr. Ramón había muerto, hecho que causó revuelo y honda tristeza entre la población, recuerdo que lo lloramos hombres y mujeres, lamentábamos su partida hasta que alguien confirmó que era falsa la noticia, generándose toda una “mamazón de gallo” entre los paisanos que habían implorado oraciones por su eterno descanso, algunos le decían personalmente: “Dr. Lo chocolateamos”, otros: “Dr. Lo camanduleamos y usted vivito y coleando”, posteriormente se cayó de un caballo y se repitió la historia de que había fallecido y nuevamente se le encendieron velas, ofrecieron oraciones y hasta intensiones en misas por el descanso eterno de su alma pero nada, nuestro personaje siguió con vida y listo para invitar a familiares y amigos a un buen sancocho de gallina o de “faro” en lo alto de La Ensillada, en fin, que Dios le dé larga vida a este médico de los pobres, a este excelente padre, amigo y hombre de bien, a quien apreciamos y admiramos como uno de nuestros personajes más destacados en el campo de la medicina tradicional.

Regulo Perdomo

En memoria de su obra…

Fue un reconocido personaje que convivió entre nosotros durante largos años. Proveniente del estado Trujillo, hizo del terruño su segundo hogar, al instalarse con su respetada familia en nuestra jurisdicción y fundar su propia empresa que hoy es ejemplo de unidad y preciado patrimonio familiar. Su llegada a Timotes, estuvo influenciada por la calidad de su gente y por las amistades que logró cultivar como destacado atleta en la disciplina del ciclismo, donde inició y consolidó su carrera como ciclista, brindando majestuosas intervenciones que le dieron alegrías a su estado Trujillo, potencia ciclística nacional. Regulo Perdomo fue integrante de los equipos de ciclismo que compitieron en los diversos clásicos celebrados en ocasión de algunas actividades deportivas y que recorrieron con éxito, las carreteras timotenses, trujillanas, andinas y venezolanas. Su actuación le valió formar parte de la selección trujillana de ciclismo, en varias oportunidades y del selecto equipo de la selección nacional, siendo la más destacada de sus actuación en los mundiales juveniles de ciclismo de México, año 1977. Igualmente corrió varias ediciones de la vuelta a Trujillo y la vuelta al Táchira con la camiseta de su legendario equipo OPE – Trujillo. Fue amigo personal de Antonio Uzcátegui El Cóndor de Los Andes, con quien cultivó una bella amistad y se codeó en los mejores escenarios.

Regulo Perdomo, ya retirado de la selección, se convirtió en uno de los promotores del ciclismo de veteranos, logrando llevar a cabo diversas competencias, entre ellas, los clásicos homenaje al inolvidable Antonio Uzcátegui, donde acudían veteranos y novatos del ciclismo, a participar con ahínco para promover la masificación de ese interesante deporte del calapie. Fue parte de las glorias deportivas venezolanas, específicamente del capítulo trujillano, desde donde contribuyó al lado de legendarios ciclistas como Arsenio Nava y Vicente Laguna, para lograr importantes reivindicaciones al gremio. Fue co-partícipe de la creación del museo del ciclismo Antonio Uzcátegui de Timotes. Fue reconocido en diversos actos deportivos de la región por sus autoridades y colectivos.

Como trabajador se dedicó plenamente a su taller de vehículos que fundó a punta de laboriosidad en plaza Miranda, el cual mantienen actualmente (2023) su esposa y sus hijas, prestando diversos servicios a la población que lo requiere. Esto le permitió levantar con dignidad su hogar y brindarles formación integral a sus descendientes. En determinado momento de su vida, en vehículo acondicionado, prestó servicios de transporte escolar a niños y niñas de Timotes y zonas aledañas, estableciendo una relación armónica con los pequeños usuarios y sus representantes, no sé qué carisma tenía pero podemos dar evidencias que formalizaba transacciones verbales con algunos niños, quienes le solicitaban dinero prestado para desayunar o merendar, y religiosamente se lo cancelaban, manteniéndose una hermosa relación de respeto e integración. De esto da testimonio mi hijo Andrés Rafael, quien lo admiró y lo respetó como su propio padre. Paralelamente fue un hombre de bien que comulgó con la solidaridad plena, la honestidad absoluta y el bien común para sus semejantes. Su espíritu progresista y religioso le permitió cultivar bellas amistades que le tributaron su consideración y respeto a lo largo de sus días y muy especialmente compartieron el dolor de su partida a la eternidad en fecha reciente. Hoy con toda nuestra admiración y cariño, ofrecemos esta página sincera para exaltar una vida llena de triunfos y utilidad, de propuestas productivas y vida sana, para que muchos sigamos el ejemplo de este deportista y empresario que supo vivir a plenitud durante su corta existencia. Dios le conceda descanso eterno y que su vida ejemplar sea inspiración y legado permanente para familiares y amigos.

Rosa Corredor de Arellano: Creatividad en Tres

TIEMPOS

“Descubro en cada nota

que la vida es dulzura,

el amor no se agota

si le damos ternura”.

Rosa Corredor de Arellano. Magia, 1978.

(Pueblo Llano, 1929- Timotes, 03 de diciembre de 2023)

Nacida en el año mil novecientos veintinueve del siglo pasado (“Allá por los años treinta / casi me muero del susto / cuando la gente gritaba / ahí viene el Loco Justo.” Rosa Corredor de Arellano. El Loco Justo, 1996), dicen que sus padres la trajeron a Timotes en un arreo de mulas, remontando caminos anegados y dentro de una cesta, curiosidad exclusiva para una niña de seis meses, que hacía contrapeso a la carga respectiva de la mula. Como es tanta la distancia en el tiempo, baste repetir lo que dicen las crónicas: Doña Rosa fue coronada como Rosa I flamante reina de los carnavales de Timotes, allá por 1945. Es poco lo que podemos destacar en este ápice, solo que fue esposa de Tomás Arellano, el dueño de la estación de servicios Arellano, con quien fundó la familia Arellano Corredor y que sabemos de sus luchas socioculturales en tiempos de las asociaciones de vecinos, destacando como promotora cultural y como dirigente preocupada por los problemas sociales de su sector, específicamente lo relacionado con el derecho al agua potable. De lo que si podemos hablar es de su creatividad en tres tiempos. Veamos: en 1988 fue participante de nuestro primer recital poético literario, realizado en el salón de usos multíples de Mérida Entidad de Ahorro y Préstamo (MERENAP), dirigimo por nuestro dilecto amigo Néstor Rivas, un 31 de octubre de 1988. Ese recital marcó el inicio de nuestros recitales de poesía andina, allí se cuenta como co-fundadora al lado de Jesús María Chui Rodríguez, Don Pablo Márquez y este humilde servidor Jesús María Chuma Espinoza Marín. En esa cita literaria nos entregó con sentimiento: “Coplas a Chachopo”, “Memoria a Mi Padre: Miguel Antonio Corredor”, “Fiel a un recuerdo”, “Al Ilustre Maestro: Don Jesús María Espinoza”, “Mi Timotes de antaño” y “Mi Rio Motatán”.

De ella en ese momento decíamos: “Incansable mujer. Fiel a la lucha socio-cultural. Madre ejemplar, amiga y poetisa sin igual. Apasionada de las letras y la poesía”.

De ese recital, inolvidablemente bello, surgió la propuesta de publicación del primer poemario titulado “Fragancias al Viento (Poemas)”, el cual logramos imprimir con aportes de MERENAP y que bautizamos, solemne y poéticamente, un 15 de septiembre de 1989. Era el primer tiempo de su creatividad que cristalizaba en un libro.

“De este sueño fugaz de mi existencia

de imágenes queridas y borrosas

el divino sabor de la experiencia

y la agónica esencia de las rosas”

Rosa Corredor de Arellano. Memorias a Mi Padre, 1980.

Desde ese momento, vaya dicha la nuestra, la vimos participar en casi todos los recitales de poesía andina que realizamos desde 1988, y mire que fueron bastantes, y que nos permitió crear el Círculo de Poetas Andinos y protagonizar los mas que famosos recitales de poesía andina.

Allá por diciembre de 1991, celebramos el III recital de poesía timotense en homenaje al poeta Don Pedro Pablo Paredes, en ocasión de celebrarse el II Retorno a Timotes, dicho recital lo denominamos “Canto General a Timotes”, inspirados en el canto general de Neruda, y se desarrolló el 26 de diciembre de 1991, allí estuvo galante y consecuente Doña Rosa con sus poemas: “Dolor de ausencia”, “Tu Sonrisa”, “Fantasía”, “Cumbres”, “Entre nardos y violetas” y “A San Benito de Timotes”. De esta jornada surgió nuestro poemario “Canto General a Timotes”, el cual fue bautizado en diciembre de 1992. Era el segundo tiempo de su creatividad que cristalizaba en nuevo libro.

“…

el susurro del viento

tus aguas cantarinas

el mas bello poema

mi mas grande emoción”

Rosa Corredor de Arellano, 1992.

Al paso del tiempo Doña Rosa continuó con su lucha cultural participando activamente como miembro del grupo cultural Añoranzas Doña Alicia Villarreal de Montilla, el cual dirigió con acierto otra mujer extraordinaria Doña Ramona Vielma de Vielma, entregándonos interesantes jornadas culturales que rememoraban las famosa tertulias literarias o veladas culturales que hicieron de Timotes una referencia lírica, cultural y artística de primer orden. Posteriormente Doña Rosa es parte esencial, junto a otra destacada mujer Doña Mery de Parra y a la docente Gisela Sánchez, del entrañable Grupo Cultural Raicitas, integrado por niños, niñas y adolescentes para promover la sana lectura, la extraordinaria poética, el arte expresivo del teatro y la oratoria, donde estas nobles damas timotenses hicieron de maestras y sabias directoras en su afán de sembrar los mas hermosos valores evocadores de lo nuestro, de lo bello y de lo amoroso. Vale decir que destacó como interprete de canciones extraordinariamente bellas.

En el año 2005, cuando cumplimos funciones publicas, creamos el fondo editorial municipal y nuestra primera publicación la titulamos la Magia de La Palabra, allí reunimos por no decir compilamos, unos cuantos poemas de autores locales, donde se cuentan tres composiciones ya conocidas de Doña Rosa. Pero en el año 2008, el mismo fondo editorial municipal, publicó parte de su obra en un libro de Poemas de varios autores titulado: “Entre Musas y Poetas”, donde Doña Rosa nos entrega firmados con su seudónimo “La Luz de Los Andes”, 35 composiciones poéticas donde destacan “Las Casamenteras” y “El Loco Justo”, quedando su legado literario y creativo para la historia cultural de nuestro terruño. Era el tercer tiempo de su creatividad que cristalizaba en otro libro.

En julio de 2010, la fundación cultural Mucurujún, emprendió la publicación del Poemario: “Cascada de Versos. Poetas del Mucurujún”, publicación que reunió las composiciones de varios poetas populares timotenses, entre cuyos aportes se encuentran dos poemas de Doña Rosa, nos referimos a “Plegaria a San Isidro” y su ya conocido “Cumbres”, donde nuevamente nos entrega su creatividad y su amor por lo nuestro.

“El que tenga la dicha de abrazarla

en un beso sentir su corazón.

Es pequeña la vida para amarla

y de sus labios recibir la bendición”

Rosa Corredor de Arellano, 1964

“El paso de los años ha hecho de las suyas y Doña Rosa ya cuenta mas de noventa primaveras y como dijo Alí Primera: “hace tiempo no la veo” pero mi pana me dijo que estabamos convocados a este homenaje literario para exaltar su obra, allá en Lila y Rosas Café de Jesús Franco. Recibió Doña Rosa nuestra palabra de afecto, admiración y respeto, entre frases y oraciones de la divina poesía te cantamos y pedimos al Altísimo creador buena salud y mucha fortaleza para tus días, es admirable esa creatividad en tres tiempos que ya pertenece a la gloria y a las páginas de nuestra historia. “Luz de Los Andes” siempre serás ejemplo creativo y faro de claridad para transitar los caminos de la poesía infinita. Quede claro que su creatividad en tres tiempos está relacionada con sus aportes publicados en los libros mencionados y por su participación en tres momentos culturales distintos: desde el primer recital poético literario a los recitales permanentes de poesía andina, desde Añoranzas hasta Raicitas y desde las jornadas culturales hasta las tertulias literarias de la fundación cultural Mucurujún. Es Timotes su espacio geográfico entrañable y su engalanada poesía es el legado de su creatividad cristalizado en el tiempo. Esta página representó nuestro sincero homenaje a Doña Rosa Corredor de Arellano, celebrado en Timotes, el 01 de agosto de 2015, en el salón Lila y Rosas Café de Jesús Franco. Retirada a la vida privada y al cuidado de sus hijos, permaneció largos días, disfrutando de sus 94 años de vida. Por voluntad Divina, entregó su alma al Creador, en Timotes, un 03 de diciembre de 2023.

Simplemente “El Amarillo”

Entre los Promotores Sociales más efectivos y extraordinarios de esta tierra, destaca nuestro amigo el Amarillo. Conocedor, por excelencia, de los avatares de la vida pero con un corazón grandioso para servirle al prójimo. Deportista en otros tiempos, colaborador y promotor del deporte en la actualidad. Hombre trabajador y honesto pero sobretodo servicial e incondicional en solidaridad sin importar tiempo ni distancia. Es de los que se conocen las instituciones de salud del país, y muy especialmente el hospital universitario de Los Andes, donde acudió, siempre optimista, a llevar pacientes con diversos problemas de salud para que fueran atendidos y se recuperaran de sus dolencias físicas. Es de las personas que buscaba al paciente donde estuviera y lo atiendía con amor y respeto como si fuera su propia familia. Emprendedor para cualquier tarea y siempre de buen humor, pudiéramos escribir que es un jodedor de primera línea con humor y ocurrencias a granel. Amante de las causas justas y de las cosas organizadas y bien hechas. Dicen, que cuando prestó servicio militar obligatorio, aprendió a cocinar de manera extraordinaria y no le son ajenos los mejores platos de la cocina criolla e internacional para satisfacción de los gustos más exigentes. Es de los que mientras unos miran y preguntan qué hacer, él inventa y resuelve a tiempo, sin medir opiniones para comodidad de su gente. Católico creyente y practicante, de las personas que hacen el bien sin mirar a quien, siempre con la caridad por delante para con los más humildes y lo más importante, sin aspavientos ni esperando premios o reconocimientos. Consentidor de niños y en otros tiempos de mujeres, porque ahora es esposo ejemplar, totalmente dedicado a su hogar. Es conocedor de los páramos andinos y su deporte preferido es la pesca de truchas, a lo cual dedica parte de su tiempo como la terapia reconfortante más efectiva para mantenerse activo y saludable siempre. Amigo de siempre, sin importarle color, credo o posición social. Es nuestro promotor social por excelencia que no necesita desempeñar cargos públicos para hacerse notar como tal, por ser parte de nuestra historia solidaria, vaya nuestra palabra de homenaje a su labor y servicio y para que no queden dudas es nuestro amigo entrañable Alfonso Romero o simplemente el Amarillo.

En memoria de su obra…

Hijo destacado de Timotes, siempre entregado a las causas nobles de servicio a la sociedad. Fue un padre ejemplar que fundó humilde hogar en el Timotes de siempre y destacó como fiel servidor de la iglesia local, a lo cual dedicó años de servicio y esfuerzos, destacando la exaltación a San Rafael Arcangel. Esta festividad la sostuvo durante largos años. Destacó, además, como médico ramero ya que aprendió los múltiples usos y beneficios de las plantas medicinales y como tal recetó, durante largos años, a diversidad de pacientes que acudían, desde distintos lugares, en solicitud de sus conocimientos empíricos. Aprendió a “leer la orina”, donde distinguía, según el color, qué padecimiento afectaba la salud del paciente. Acertadamente elaboraba su receta y el paciente con fe, emprendía el tratamiento y ya sano regresaba a informar de sus avances. Nuestra sociedad fue testigo de sus múltiples y milagrosas curaciones, de ahí que lo identificaron como médico popular o el curioso del pueblo. Atendió siempre en su casa de habitación, ubicada muy cerca de plaza Bolívar y a muy bajos costos, dicen que la gente daba lo que podía. Finalizando el siglo XX, murió, dejando este mundo y una estela de recuerdos admirables.

El Centro Médico de Diagnóstico integral (CDI), que funciona en el sector Chijós, desde el año 2006, humildemente lleva su nombre, en memoria de su obra al servicio de los necesitados. Hoy destacamos esta faceta de su vida ejemplar para conocimiento de nuestros paisanos.

Uvencio Moreno: el Ingenioso “Negrito”

Quién no conoce a este personaje de nuestro pueblo? Todos, hasta las nuevas generaciones, lo identifican como un hombre jovial, servicial y echador de bromas. Es nada menos que Uvencio Moreno, el popular Negrito. El mismo que en sus años de mozo, trabajó como ayudante por no decir conchabao en el hotel Méndez, al servicio de Don Pablo Méndez, donde aprendió diversidad de cosas útiles a nuestra sociedad y donde conoció la dama que eligió como esposa. Eran tiempos difíciles, nos cuenta, donde se trabajaba mucho y se ganaba muy poco. Los “ricos” de entonces eran muy “agarraos” y querían explotarlo a uno, como les daba la gana. Tal vez por esa situación, se acercó a Don Mateo González, extraordinario carpintero que tenía su taller de trabajo, al final de la calle Ricaute, justo al frente del botiquín de Eulogio Andrade, donde Uvencio se dedicó al trabajo de la madera. Primero como aprendiz y más tarde como maestro carpintero que perfeccionó muy bien el manejo del serrucho, los escoplos y otros instrumentos para entregar, por encargos, mesas, sillas, puertas, baúles, peinadoras, repisas y cualquier artículo en madera. Este trabajo le permitió formar su hogar y avanzar honestamente en la crianza de sus hijos, brindándoles todo su amor y excelentes valores. Recordemos que en casa de Uvencio, en otros tiempos, alquilábamos bicicleta durante horas, lo cual fue algo único en nuestro pueblo para los niños de los años setenta que disfrutábamos sobremanera por los lados del grupo escolar. Uvencio Moreno, también se dedicó a la venta de gas doméstico, específicamente de la firma Direco Gas, que buscaba y repartía en su famoso vehículo de los años cincuenta, el que mantiene funcional y como reliquia digna de preservar en cualquier museo automovilístico. Cuando decimos el Ingenioso Negrito, es porque este personaje domina varios oficios: desde la carpintería ya mencionada, contando con todos los instrumentos, hasta su diestro desempeño como albañil, plomero, herrero, técnico en electrodomésticos, especialmente la reparación de planchas para ropa y el único que posee las herramientas necesarias para destapar cañerías, difícil actividad que cumple pacientemente para beneficio de todos nuestros pobladores y algunas instituciones.

Uvencio Moreno es un hombre muy católico. Es de los vasallos mas emblemáticos que le bailan a San Benito, desde hace muchos años, en el asta o comparsa Mayor. Cumplidor de los preceptos religiosos y de las fiestas de guardar. Pero además, en tiempos de diciembre y enero, ofrece gentilmente sus servicios como músico popular, ya que es ejecutante del acordeón que combinado con el cuatro del amigo y unas maracas, conforman el típico conjunto musical que acompaña los versos del divino Niño. Es muy popular en las tradicionales paraduras del Niño Dios, por cierto en una oportunidad, lo buscaron para acompañar dicha festividad del Niño Jesús y al final el dueño de casa, le dijo: “Dios le pague, Negrito”, a lo que respondió sonriente: “amen, amén Negrito, pero son quinientos”.

Excelente conversador y echador de bromas, siempre anda de buen humor y listo para contar alguna anécdota de su vida personal o sobre acontecimientos de nuestra sociedad. Muchos solicitan sus servicios y afirman: a Evencio hay que tenerle paciencia, porque no hay otro. Dios bendice nuestra tierra con talentosos personajes como este Ingenioso Negrito, a quien ofrecemos este testimonio de admiración y aprecio porque verdaderamente aporta sus conocimientos para el progreso permanente del terruño. Y despedimos con una anécdota: convaleciente en mi casa de habitación, acudió a visitarme, encontrándose mi pareja y sus hermanas, me preguntó quién era la muchacha, a lo que respondí que era mi pareja. Se acercó con prudencia y me dijo al oído: “ya le dió carnita”, lo que me causó mucha gracia y le respondí sonriente: “nada Negrito, de aquello nada”.

Victaliano Ramírez

Nació en Timotes, un 06 de marzo de 1959, en el seno de la familia Ramírez Quintero, hijo primogénito del negro Candelario Ramírez, que cursó estudios en el grupo escolar Canónigo Uzcátegui y en el viejo liceo Francisco de Paula Andrade, donde se formó como estudiante destacado y como dirigente estudiantil, porque en elecciones libres ganó, junto a su equipo, la Presidencia del centro de estudiante del liceo, allá en los años setenta. Se graduó de bachiller en ciencias y gracias al apoyo de sus padres, cursó estudios en el Instituto Universitario de Tecnología del estado Táchira (IUTET), de donde egresó como Técnico Agrónomo. Mas tarde, logró graduarse como Ingeniero en el área agrícola. Se desempeñó como asesor permanente en esa área tan productiva, incursionó como emprendedor con empresas agrícolas del país y fundó su propia empresa, atendiendo con asistencia técnica y venta de insumos, a los agricultores del occidente del país. Es inolvidable su participación en los stands instalados, cada 15 de mayo, en las adyacencias de plaza Bolívar, donde orientaba amablemente a los productores de hortalizas. En esa actividad ha permanecido durante años, extendiendo sus servicios a diversos pueblos y ciudades del occidente del país.

Ha sido durante años, uno de los vasallos o giros de San Benito, que baila anualmente, en la comparsa del asta mayor y se cuenta entre los presidentes mas exitosos de la sociedad de San Benito, cuya directiva encabezó en el año 1988, realizando una interesante programación que se hizo inolvidable entre los dévotos. Es gran colaborador con actividades deportivas y culturales, entre ellas los deportes ciclismo y carruchas, aportando desinteresadamente para las transmisiones radiales de esos eventos. Actualmente está dedicado a la producción de hortalizas, sin descuidar su actividades de siempre, impulsando diversos proyectos productivos, jornadas de formación como directivo de la Cooperativa La Andina, propuestas de desarrollo agro turístico como la posada Altos de Chijós y otros tantos que lo mantienen ocupado, siempre destacando en el Timotes progresista.

Victor Agua Quintero

En memoria de su obra…

Toda su vida la pasó al servicio del municipio como el encargado del acueducto de Timotes. Dicen que más de cincuenta años de trabajo, dedicó a esa misión, lo que le mereció el título de “Víctor Agua”. Era la persona encargada de “echar y quitar” el agua, de mantener las tuberías y corregir cualquier “bote de agua”, en aquellos años, cuando se construyó y funcionó con eficiencia el mencionado acueducto. Sin duda, que nuestra población era mucho menor y de inmediato la eficiencia y prontitud de Víctor agua solventaba cualquier situación para agradecimiento de nuestros paisanos, incluso se daba el lujo de avisar cuándo se suspendería el servicio de agua potable para que mucha gente se preparara, almacenando el vital líquido para sus necesidades inmediatas.

En esos tiempos, Timotes gozaba de tranquilidad absoluta, había respeto y no existían delincuentes, por lo que Víctor agua madrugaba sobremanera para estar al día con sus funciones. Esa madrugadera le dio fama entre sus paisanos, porque como vestía un romantón largo, oscuro y un sombrero de ala ancha, se convirtió en personaje misterioso que transitaba las avenidas solitarias y oscuras con su estilo único de lentitud exagerada. Dicen que asustó a más de un transeúnte que lo confundió en sus desplazamientos. Fue fundador de una gran familia, de dónde surgieron personas útiles al terruño en diversas áreas, con suficientes valores de honestidad, respeto y entrega al trabajo creador y productivo. Este Ilustre individuo del Timotes laborioso, falleció después de larga vida, en los años ochenta, dejando una estela de recuerdos gratos entre familiares y amigos y una deuda sin cobrar al Municipio, a quien le sirvió durante largos años sin recibir los parabienes o beneficios ganados. A Víctor agua Quintero, dedicamos nuestra remembranza como ejemplo de entrega y bondad al servicio del colectivo.

Victorino Rivas: las Quince Letras y sus Palabreos

En memoria de su obra…

“Señor Victorino, deme una chicha!” Ah! démosle una chicha al muchachito y soltaba su prolongada carcajada, llena de gracia haciendo que otros también lograran reírse, generalmente, sin saber por qué. Siempre salía con alguna ocurrencia para hacernos reír a todos y la sonrisa por delante, casi nunca supimos si estaba hablando en serio o echando bromas, en su inolvidable negocio identificado como bodega Las Quince Letras de Victorino Rivas. Justo situado al frente de la plaza Bolívar y muy cerca de la iglesia de Santa Lucía hoy basílica menor, donde concurrían diversidad de personas a saborear una chicha de maíz y un pan criollo, o a llevar los “corotos” de la semana donde se distinguían víveres en general, granos, semillas y costales, variedad de chucherías y sobretodo granjerías criollas como: pan y acemas, queso criollo, chicha de maíz y tabletas de coco, de sidra, de leche, aliados o templones, melcochas y otras apetencias de la cocina criolla, sabrosas y baratas.

Victorino Rivas, nació a mediados del mes de abril de 1921, en el seno de una familia muy humilde, allá en el caserío El Almorzadero de Piñango. A raíz de la muerte de su padre Abel Rivas, decidió venirse a esta tierra a probar suerte, contaba con solo 12 años pero ya conocía las peripecias del campo andino. En sus propias palabras se vino como “conchabao” de Don Florencio Uzcátegui, quien lo compensaba con ocho bolívares mensual. Gracias a su responsabilidad y honestidad manifiesta, se ganó la confianza del caudillo y después de seis años de trabajo, le permitió su independencia laboral, recuerden que la figura del “conchabao” estaba muy ligada a quienes le tendían la mano, incluso se endeudaban tanto que no podían deshacer dichos lazos. Así, Victorino Rivas, salió a probar suerte, estableciendo su propio negocio de víveres en la Avenida el cementerio de Timotes pero no se “amañó” y le tocó regresar con el caudillo, quien de nuevo lo recibió, estableciendo una nueva relación, es decir, una excelente sociedad que le permitió administrar nuevo comercio en plaza Bolívar. Años después, el socio vendió su parte y Victorino se convirtió en propietario único del establecimiento, el cual regentó con éxito y sabiduría para convertirse en próspero comerciante y avanzar hacia la formación de una familia, a partir de 1952, cuando contrajo matrimonio con María Estefanía Briceño, con quien procreó seis hijos, ya hombres y mujeres de responsabilidad y buena educación.

Don Victorino Rivas ha sido un fiel cristiano que asiste, regularmente, a las actividades de la iglesia católica. Es servicial con todos sus paisanos y solidario en momentos difíciles, rezandero de respeto e improvisador de versos y frases elocuentes, siempre con su buen humor y ocurrencias que lo han convertido en uno de nuestros personajes más interesantes y reconocido por todos. Últimamente se conveirtió en aficionado de las caminatas de montaña, figurando entre los más destacados que lograron concluir el difícil recorrido entre Timotes y Pueblo Llano, por el antiguo camino de recuas, despertando simpatías y respeto entre deportistas y pueblo en general. Pasó de los noventa años de existencia y conservó, invariable, su buen humor, su amor familiar y los valores más extraordinarios para repartir entre sus semejantes. Su bodega Las Quince Letras ahora la atiende su hija Antonia Toñita Rivas, ofreciendo la tradicional chicha andina, con su única y genuina receta familiar de Doña María. Carcajadas iban, carcajadas venían mientras de sus labios salieron cual retahílas, los Palabreos de Victorino Rivas, es decir, una serie de dichos populares que él recitaba gracioso, de memoria para admiración de los presentes y que trascribimos para deleite de nuestros lectores, por su significado en nuestra historia popular, veamos:

“Epale” dijo Bonifacio

“El asunto” dijo Teresio

“Listo” dijo Alfredito

“Okey” dijo Panchito

“Juipili” dijo Marcelo

“A verga” dijo Checo

“Puede hacerlo que está en su casa” dijo Don Tello

“La verdad es esa” dijo Chemano

“Paselo pa´lla” dijo Don Castor

“No soy oveja” dijo Víctor Quintero

“Todo conviene” dijo Tomasito

“Si me pagan toco” dijo Pompilio

“Tráigame el contrato” dijo Nacho Araujo

“Estoy quebrao” dijo Mario Terán

“En que forma” dijo Antonio “El Mocho”

“Yo bebo los domingos” dijo Cipriano Andara

“Yo bebo encapillao” dijo Magdaleno Quintero

“¡Muchacho!” dijo Dimas

“Busque lo suyo” dijo Juan Villarreal

“Bueno Negro” dijo Don Isidoro

“Echa pa´aca” dijo Chui Mihuel

“A la vaina” dijo Juan Briceño

“Ah rigorítico” dijo Liborio Barrios

“Qué te pasa a ti?” dijo Mateo Cádenas

“Qué otra cosita” dijo Cecilio

“A precio viejo” dijo Eustoquio

“Eso será lo gordo y no es de aquí” dijo Carlitos Rivas

“Es verdad o es mentira” dijo Pancho Araujo

“Cómo están todos” dijo Rete Ezequiel

“Trinca bolas” dijo Antonio González

“Qué bueno, qué bueno” dijo el Padre Leo

“Pero qué cosas” dijo el Padre Angulo

“Yo los invito” dijo el Padre Olivo

“Hacer el sacrificio” dijo Nacho

“Fíjense bien” dijo Benito

Y “Virgen del Carmen” dijo Gerbacio.

Don Victorino Rivas, se despidió de este mundo, un sábado 19 de septiembre de 2020, a la envidiable edad de 99 años. Suns honras fúnebres, cargadas de respeto y admiración, dieron muestra del aprecio colectivo a este personaje popular de nuestra historia que nos dejó su ejemplo de servicio, amor a Dios y sobretodo la alegría con que supo vivir en el Timotes de siempre.

William Ramirez: Creador de Versos

“El alcohol hermano mío

nos conlleva a un desierto,

porque con quien yo bebía

casi todos están muertos! ”

Poeta William Ramírez

Talentoso personaje, nacido en el Timotes de 1972, que día a día, nos entrega su versificación donde narra, magistralmente, aspectos hermosos del quehacer pueblerino, tanto de sus personajes y sus costumbres, como de sus paisajes y principales festividades. Una de sus composiciones poéticas titulada “Testimonio del Poeta” (2014), nos describe magistral y conmovedoramente cómo fue capaz de avanzar en medio de las dificultades que representa el consumo de alcohol y sinceramente que nos conmueve su testimonio de vida, donde gracias a su fuerza de voluntad, logró salir adelante de ese mundo oscuro en que permaneció veinte largos años, por lo que William Ramírez se convierte en personaje ejemplar y en el más popular declamador y creador de versos, de allí lo de William El Poeta.

Es un padre de familia, con esposa y dos hijos, que transitó los caminos de la agricultura también durante más de veinte años, jornaleando y cultivando los terrenos de la unidad de producción Los Pavones, ubicada en jurisdicción de La Puerta, estado Trujillo. También se desenvolvió con habilidad en el comercio circunstancial hasta conseguir estabilidad laboral como personal del Instituto de Alimentación y Nutrición del estado Mérida, donde cumplió funciones de almacenista para ganar dignamente el sustento de su hogar.

Está estrictamente dedicado al cultivo del arte musical como diestro ejecutante del cuatro y como genuino creador o compositor de versos, que siempre nos sorprende con sus ocurrencias versadas en actividades familiares, socio-culturales de diversas instituciones educativas y culturales del municipio donde ofrece al público asistente lo mejor de su repertorio. A la par, es cantor y declamador de sus propios versos, los que escuchamos acompañado por los melodiosos acordes del reconocido grupo musical Pincelada Criolla que dirige su hermano el maestro Ramón Ramírez. El poeta William Ramírez, tiene en su repertorio composiciones a Timotes, a personajes destacados como Antonio Uzcátegui El Cóndor de Los Andes, a sus costumbres y cantos populares a nuestros paisajes, con numerosas composiciones ya grabadas y popularizadas en versiones del folclore nacional que se difunden, permanentemente, por las radio emisoras del terruño. En el mismo orden es canta-autor exclusivo de su propio trabajo musical, que nuestro pueblo con sus aportes ayudó a concretar en los estudios de grabación, titulado: “Una nevada de Versos”, donde nos presenta 12 bellos temas de música campesina de su propia cosecha, tributados enhorabuena a nuestro querido Timotes y su gente laboriosa, en ocasión de la celebración jubilosa del Día del Campesino, 15 de mayo: Día de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores.

También ha sido extraordinario colaborador con las actividades recreativas y culturales de las instituciones educativas, muy especialmente ha representado, al núcleo escolar rural Nº 196, del municipio Miranda, en diversas actividades locales y foráneas, destacando su participación estelar en los encuentros estadales de saberes, donde llegó a conquistar un segundo lugar. También destacamos su extraordinaria participación en el festival homenaje al comandante Hugo Chávez, organizado por el ministerio del poder popular para la educación, allá en las afueras del cuartel de la montaña, Caracas, el 01 de mayo de 2014, donde ofreció todo su talento de cultor popular, arrancando sendos aplausos y los mejores elogios entre los asistentes con su composición tributada al gigante de américa. Si William le ha escrito a todo, hoy le escribimos a él, con respeto, admiración y sentimiento, como testimonio a uno de los principales valores del arte musical y literario que dedica, convencido y sin mezquindad, todos sus esfuerzos para deleitarnos permanentemente con sus extraordinarias rimas o composiciones versadas y oportunas para cada celebración de nuestra cultura popular timotera.

“William Ramírez merece

total reconocimiento

por escribir tantos versos

y canciones que enaltecen.

Paisajes y personajes

engalanan su legado

y cual poeta laureado

es digno de este homenaje.

William, gran compositor

orgullo de nuestra tierra,

es esencia de la sierra

y talentoso trovador.

William Ramírez El Poeta es merecedor de esta nota biográfica por su ejemplo de perseverancia, su testimonio de vida para vencer adversidades y como cultor talentoso de lo nuestro andino timotense, inscribiéndose con humildad y méritos propios en las páginas gloriosas de nuestra historia cultural.

Wilmer Rivas: Extraordinario Pintor

Wilmer de Jesús Rivas Rodríguez, es el hijo primogénito del desaparecido pintor timotense Tito Rivas y su esposa Edda Rodríguez. Nació el 31 de agosto de 1969, en esta tierra de encanto y policromía. Creció en la calle Vargas de Timotes, lugar donde tenían su casa de habitación, el mencionado matrimonio. Tempranamente, haciendo de estudiante, destacó como dibujante, demostrando su talento creativo para los dibujos en blanco y negro. Cartelera que se colocaba en el vestíbulo de la escuela, llevaba la inspiración de Wilmer, resaltando sus creaciones sobre héroes patrios o temas relacionados con efemérides. Portaba en sus venas, la esencia del artista que fue descubriendo, puliendo y orientando, con sabiduría, su propio padre. Comenzó desde muy joven en sus inclinaciones como artista plástico, iniciándose con dibujos al carboncillo y sucesivamente, descubriendo el manejo magistral del pincel y la espátula para plasmar sus creaciones extraordinarias. 1987 es el año mágico que marcó su nacimiento como pintor, con extraordinarios rostros y figuras humanas, donde la perfección de sus rasgos nos auguraba calidad absoluta en sus obras que surgirían frescas de sus manos creadoras. La semana santa de 1988, fue escenario ideal para que Wilmer Rivas participará como pintor, en una de sus primeras exposiciones artísticas, la que titulamos exposición de arte popular andino y que se llevó a cabo en el entonces salón MERENAP, contando con el apoyo de Néstor Rivas, su gerente general y la buena acogida de nuestros artistas pueblerinos. Dicha exposición ofreció: pinturas en lienzo, donde las más llamativas fueron justamente las de Tito Rivas y su hijo Wilmer Rivas; artesanía popular, tallas en madera y tejidos en lana, que fueron admirados durante los días santos de esa inolvidable jornada. Allí este personaje comenzó a cosechar sus primeros éxitos, despertando los mejores elogios del público asistente y de los conocedores del arte. Luego, siguieron diversidad de exposiciones, en diferentes espacios que confirmaron la calidad de excelentes creadores artísticos y en especial, la magia realista de Wilmer Rivas. Dichas exposiciones, se hicieron frecuentes entre 1988 y 1991, y se celebraron durante semana santa, período vacacional y diciembre hasta contar, para la historia, las interesantes exposiciones de artistas timotenses. Es inolvidable, la gran exposición realizada en la sede del entonces banco FINANDES, ubicado justo donde está actualmente el banco SOFITASA, en ocasión de celebrarse el II Retorno de los Hijos y Amigos de Timotes, donde este artista de la pintura, expuso y recibió los mejores elogios, por su extraordinaria obra en homenaje a Chuzo, personaje popular timotense, la que adquirió el coleccionista Gerónimo González. Más tarde, logramos la casa de la cultura y comenzamos a promover las extraordinarias exposiciones de creadores artísticos timotenses, donde Wilmer Rivas siempre participó con sus obras geniales en colorido, originalidad y perfección. La incorporación masiva de artistas plásticos nos permitió hablar del movimiento artístico timotense y bautizar el salón de exposiciones de la entidad cultural como salón Creadores del Mucurujún. Sin duda, que estos espacios, le permitieron a Wilmer Rivas, mostrarse como pintor extraordinario y ganar el reconocimiento del pueblo timotense y la admiración de muchos visitantes, porque sus obras eran adquiridas por coleccionistas de otras latitudes, difundiéndose su fama por todos los confines. Pero Wilmer no solo pintaba y ofrecía su magia, a la par se formaba investigando y estudiando los grandes creadores artísticos del universo, profesando públicamente su admiración por la artista mexicana Frida Kalo; y sembrando sus enseñanzas y experiencia, en niños y jóvenes, en los talleres permanentes de dibujo y pintura que la casa de la cultura ofreció a nuestros paisanos. Igualmente, logró participar en la bienal de Arte Salvador Valero, organizada, durante mucho tiempo, en el núcleo universitario de Trujillo, figurando entre los grandes artistas plásticos del país.

Hoy, dicho pintor, ha recorrido con humildad y constancia, más de 30 años de trabajo dedicado exclusivamente a la pintura, donde ha ganado renombre y fama de pintor extraordinario. Desde todas partes acuden en busca del artista para encargar alguna obra y cuando sucede la pérdida irreparable de algún ser querido, su talento se encarga de inmortalizar al deudo, en lienzo a color, en sepia o en blanco y negro. En una oportunidad, pasó largo tiempo en Caracas, pintando los cuadros necesarios para la Familia Carrillo. Tal vez ese contacto, le valió méritos para convertirse en Pintor exclusivo de las figuras del beisbol profesional venezolano que se exhiben con la firma del artista timotense, en la galería del salón de la fama del beisbol, ubicado en la ciudad de Valencia, Venezuela

Las obras pictóricas de Wilmer Rivas, han llegado a las galerías del estado Vaticano, ya que en una oportunidad cuando se concretó la visita del Nuncio Apostólico Monseñor Leonardo Sandrí, este se llevó una extraordinaria obra dedicada al Papa Juan Pablo II, con el encargo exclusivo de entregarla al Santo Padre como humilde regalo y testimonio de amistad de la feligresía timotense. En el mismo orden, Wilmer se ha encargado de plasmar en los lienzos diversas facetas de la vida de Frida Kalo, que forman parte de la colección particular del también artista y docente Reinaldo González, quien las admira y valora como verdaderas reliquias del arte pleno en su propia galería.

Hemos visto sus inicios, damos fe de su formación integral, hemos celebrado la madurez del artista y con orgullo hemos comprobado la consolidación y su tránsito por la casi perfección de sus obras, lo que nos llena de orgullo y gran satisfacción por sus éxitos, más aun cuando este talentoso pintor elaboró, en blanco y negro, 3 dibujos para mi libro Historia Mínima de Timotes, publicado en 1993 y otros 33 dibujos que engalanan mi poemario Noches en Mesa Cerrada, publicado en el año 2009, despertando acertados elogios y dejando sus huellas de creador inigualable para nuestra historia artístico cultural.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza