ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

← Ecos de MucurujúnHistóricas

1. «An wo stimots»

1.239 palabras · 6 min de lectura

Fotografía antigua de un niño de pie, en un marco ovalado de borde dentado.

En la niñez, mis rasgos físicos me identificaban plenamente con los ancestros Timotíes.

An wo stimots, quiere decir, yo soy Timotense, en lengua timote. Mucho se menciona a los timotíes, pero poco se conoce de ellos. Cuán apasionante es abordar temas del acontecer de aquellas tribus que nos legaron un vasto caudal de cerámicas, una rica nómina de sonoros vocablos, perpetuados en los nombres de paramos, valles, lagunas y ríos; y unas cuantas tradiciones y leyendas, cual evangelios sacrosantos; y como si eso fuera poco, nos legaron sangre aborigen, cosa que nos llena de satisfacción y nos causa regocijo.

Cuando niños admirábamos con asombro, aquellas figuras de arcilla amontonadas en la tienda de don Miguel Flores; luego nos fue mas sorprendente aun, observar con embeleso, la prolija colección de don Pío Rondón. En ambos casos eran piezas de artesanía invalorable, elaborada por manos aborígenes. Son numerosas las colecciones tanto públicas como privadas que atesoran objetos timotocuicas; como las de Amilcar Fonseca, Tulio Febres Cordero, Briceño Iragorry, Briceño Perozo, Harri Mannil, Menotti Sposito, etc, etc. Y también en museos como: El Museo de Ciencias de Caracas, Museum of the American Indian, Haye Fundation, New York, Musée de Homme, Paris; igual en museos de Londres, Berlín y otros centros de cultura.

Donde quiera que se encuentren esas artesanías, darán testimonio de una etnia que existió y desapareció, en el territorio que hoy ocupan los Estados Mérida y Trujillo, y que en la etnohistoria se conoce como la nación Timotocuica.

Cuenta la historia que la nación Timotocuica, estaba poblada por aborígenes de rostro circular, tez aceitunada, ojos tristes, nariz chata, boca grande, magnifica dentadura, barba lampiña, pelo corto, con el cuerpo cubierto de onoto; eran sedentarios, agricultores y ceramistas. Estaban divididos en dos grupos; el grupo TIMOTO, que habitaban las tierras altas, la región fría, y tenían como base de sustentación: kiu tigués = la papa; utilizaban la piedra para hacer terrazas agrícolas, bohíos y cuevas funerarias. Y el grupo KUIKA, habitaba en las tierras calidad, tenia como base de sustentación: kiu shipyac = el maíz, su cerámica era compleja, fina y bien elaborada, con elementos decorativos. Para tener una mejor apreciación sobre las divisiones y subdivisiones de la nación timotokuika, observemos el siguiente resumen:

Grupo Tribus Parcialidades
Timoto Timotíes Mucurujapes, Chachopoes, Mocotopoes, Quindoraes, Usasaques, Casoes, Mikimboes.
Mucuchíes Mucuchíes, Mocáos, Misteques, Misintaes, Mosnachoes, Misnicaes, Mucuchaches, Mucubajíes, Mucurubaes, Mucumamoes, Torondoyes, Tucaníes, Escagueyes, Mucumpíes.
Migueríes Migueríes, Tigueños, Cacutes, Tabayes, Tatuyes, Curos, Guaques, Guaimaros, Túcoas, Mucujunes, Mocanareyes, Mocochopos, Mocosbas, Camucayes, Mirriopus, Mucujetes, Mocoguayes, Mucumbíes, Minanoes, Isnubíes, Kiroraes, Kinaroes, Carigríes, Iricuyes, Capáces, Jajíes, Mucututes.
Mocotíes Mucubaches, Chiguaraes, Guariríes, Mocotíes, Bailadores, Guaraques.
Kuicas Kuikas Kuikas, Karaches, Chejendes, Cabimbues, Burbusayes, Siquisayes, Monayes.
Skuekes Skuekes, Isnotues, Betijoques, Pokoes, Moskeyes, Kibaos.
Tirandáes Tirandáes, Chachues, Estiguatis, Kurundaes, Bombaes, Bujayes, Tonojoes, Misies.
Tostóes Tostóes, Stitikes, Guandaes, Mikichaes, Nikitaos.

Los pobladores de la nación timotocuica, estaban subdivididos y disgregados en clanes carentes de estructura social que los unificara social y políticamente. Como consecuencia, esto fue cosa que les impidió evolucionar en lo económico y social, y a la hora de enfrentarse al invasor español su vulnerabilidad era absoluta.

La lengua timote, es considerada como la lengua autóctona de las tribus timotocuicas. La cual es una lengua onomatopéyica, es decir, que la palabra imita al sonido que representa, ejemplo: enfermedad se dice: KUSKUS que imita la tos; el prefijo MUCU expresa sitio, lugar, ejemplo: Mucuruba = lugar de las curabas, etc. Acuciosos investigadores entre ellos Tulio Febres Cordero, Alfredo Jahen y José María Urrechaga, lograron un modesto acopio de vocablos y frases timote. Someramente veamos algunas de ellas:

Tatuy……………….…Mérida
Mucuchíes……………..Lugar del Sol
Mucubají………………Lugar de la Luna
Mucurubá………………Lugar de las Curabas
Stimots…………………Timotes
Chachopo………………Camino del Algodón
Mucurujún……………..Lugar para Dormir
Mucumbas……………..Lugar de los Venados
Skueke……………………Escuque
Chasó…………………..Jajó
Mucuchapi……………..Lugar de la Sal
Tenunnshitoi……………Piedra Gorda
Tenunnshibu……………Piedra Sal
Mijará………………….Aquí en la cueva
Kiak……………………Hombre
Meuk…………………..Mujer
Shoy……………………Muchacho
Taita……………………Papa
Ches……………………Dios
An mahi na ha………….Quiero comer
Abe Kurishi…………….En donde estas
A koch teuk snalt fuei….Yo digo la verdad
An wo stimots……………..Yo soy de Timotes.

La voz stimots, ya castellanizada concluye en el vocablo Timotes, y su desinencia es divertida y elocuente, veamos:

STIMOTS……………Voz timoto.
Timote………………..Lengua de la etnia timotocuica.
Timoteia………………Todo lo relativo a timotes.
Timotense…………….Gentilicio de los nativos de Timotes.
Timotes……………….Ciudad fundada en 1619.
Timotero…………………..Vocablo despectivo, usado como gentilicio.
Timotíes……………… Parcialidad de alto Motatán.
Timotisidad………….Carácter, índole timotense.
Timotismo………….. Amor por las cosas del timotes.
Timotista…………… Que practica costumbres timotenses.
Timotizado…………. Que parece timotense.
Timotizar……………….. Tomar costumbres timotenses.
Timoto……………… Grupo de tribus de la zona fría.
Timotocuica………….. Nación aborigen de los Andes Venezolanos.
Timotoide………….. Arqueología de origen stimots.
Timotofilia………… Amor a Timotes.
Timotofilo…………… Aficionado a las costumbres de Timotes.
Timotofobia………… Odio a Timotes.
Timotofobo………… Enemigo de Timotes.
Timotohablante………. Lengua materna de los timotocuicas.
Timotohispano………Lo híbrido de Timotense con español.

El porvenir de los timoties, estaba signado por la fatalidad, pues en los días previos a la conquista, una epidemia había diezmado sensiblemente aquellas tribus. Y cuenta Vásquez de Cisneros que en 1619, había una población de 510 naturales en nuestro territorio. Más tarde Don Diego De Baños Y Soto Mayor, señalaba dicha población en 200 naturales. Para 1761, Vicente de Oviedo, informa la existencia de 150 naturales. Todo demuestra que en breve tiempo nuestra población iba en rápido descenso; aquí palpamos un 29.4% de disminución de la población timoties, en el intervalo comprendido entre 1619 y 1761.

Don Urbano Mendoza individuo muy versado en historia regional, afirmaba que a principios del siglo XVIII, una Cédula Real expedida por Fernando VII promulgaba el traslado de los indígenas, de los resguardos hacía el poniente. El poniente, es el lugar por donde se oculta el sol, el poniente de Timotes, es El Paramito. Ese traslado no era más que un pretexto ignominioso para minimizarlos y acorralarlos en un calvario yermo a padecer calamidades y a morirse de hambre. Fue así como mancomunaron las ultimas tribus y las arrojaron inmisericordemente a la cima de El Paramito; Y titularon aquella cima jocosa y trágica a la vez, como: “EL MANCOMUN DEL PARAMITO”.

Y en pleno siglo XX, Don Mario Briceño Iragorry, en su excelente historia novelada “Los Riberas” hace el relato de un hecho acaecido en Timotes, que dice así:

“En el hotel Méndez, se alojaba el Dr. Ignacio Sánchez, abogado de profesión, que iba a evacuar pruebas en el juicio que el rico terrateniente Felipe González había incoado contra una familia indígena; cuyas tierras pretendía González cercarlas como suyas”

Corroboramos en estas secuencias de señales indicadoras, que el decrecimiento de la etnia vernácula y el avieso propósito de los terrafogos para arrastrarlos a su destino postrero y arrebatarle las tierras; para ellos fue un largo vía crucis, hasta extinguirlos.

Debería haber en el Mancomun del Paramito, un monumento que hable a la posteridad, de la existencia de los hijos originarios de Timotes. Que hable del vía crucis y la mitología indígena, que simbolice alegóricamente a Chía, a Ches y a los an wo Stimots.

Sin duda alguna, nuestra historia es fascinante, llena de cabos sueltos y de misterios; por eso tantas interrogantes aún sin respuesta, no obstante apreciamos con acusia sus detalles, para ir acrecentando más y más el afecto por todo lo bueno de cuanto a Stimots se refiera; y así no faltaran entre nosotros quienes exclamen con orgullo: AN WO STIMOTS.

Eduardo Villarreal Araujo · Ecos de Mucurujún