8. Bolívar en Timotes
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En los años cruentos de la guerra magna, Simón Bolívar cruzó en tres ocasiones las calles de Timotes:
El 13 de junio de 1813
El 5 de octubre de 1820
El 27de febrero de 1821
¿Qué importancia tenía el territorio timotocuica en los planes de Bolívar?
Tanto Bolívar como los jefes realistas, tenían muy claro cual era la importancia que representaban los andes, desde el punto de vista estratégico, como sitio vital entre la Capitanía General de Venezuela y El Nuevo Reino de Granada.
Era un pasadizo obligatorio para la interacción de ambas jurisdicciones. Al punto que historiadores acucioso han denominado ese fabuloso relieve geográfico como: La llave estratégica del occidente venezolano. Ese conjunto de serranías que se abre entre crestas y desfiladeros son desde el punto de vista militar una avenida de aproximación estratégica. Por eso Bolívar no escatimó este escenario andino venezolano, para desde ahí dar inicio a tres de sus grandes hazañas históricas, como fueron: a) La Campaña Admirable; b) La Regularización de la Guerra; c) El Preludio a Carabobo.
En 1813 Bolívar había llegado a Mérida procedente de La Grita, tenía como meta, llegar cuánto antes a Caracas. Permaneció 18 días en Mérida, activando con vehemencia sus objetivos militares, tal como consta en las anotaciones históricas hechas por Don Tulio Febres Cordero. En Mérida recibe el calor de los merideños, la adhesión de Justo Briceño, Rivas Dávila, Campo Elías, apoyo logístico y el título de Libertador.
El 10 de junio salió de Mérida, para cumplir el siguiente itinerario: Mucuchíes, Chachopo, Escuque, Trujillo. Siendo el tramo Mucuchíes Chachopo la jornada de mayor dificultad. Por el hecho de repechar un páramo inhóspito, que rebasa los cuatro mil metros de altitud, donde las nevazones, las ventiscas y la soledad, constituían verdadera calamidad para el viandante.
El 13 de junio, aquel jinete singular cabalgó por primera vez sobre nuestras calles, no había cumplido los 30 años y ya ostentaba el título de Libertador. Era época de invierno, las quebradas y el río bajaban en torrentes sonoros y abundantes, el frío intenso, las calles lóbregas, humildes casitas de tejas intercaladas por uno que otro bohío, los solares cercados con pretililes y tunas, y la capilla con campanario; todo aquello configuraba el incipiente pueblecito que doscientos años atrás había creado Francisco Camejo. Los notables del pueblo dieron la bienvenida a su Excelencia El Libertador, y como sorprendente aporte a la causa bolivariana, sesenta timotenses cerraron filas en La Campaña Admirable. Ese día van a pernoctar en Carmania, donde recibe El Libertador la infausta noticia del fusilamiento del Coronel Antonio Nicolás Briceño en Barinas. Días después rubrica el decreto de Trujillo para hacer añicos el coraje de los realistas. Libró encarnizados combates para finalmente entrar triunfante en Caracas, donde instauro la Segunda República.
Seis años después regresó el Libertador, ya investido como Presidencia de La Gran Colombia. Ahora venía a echar a los realistas que se habían hecho fuertes en la cordillera, comandados por el Mariscal Francisco Tomás Morales, el Coronel Juan Tello y el Señor Obispo de Mérida Rafael Lasso de la Vega quien comandaba la 3ª División española. Entre Chachopo y Timotes, el Coronel patriota Antonio Rangel destrozó la 3ª División realista y se apodero de numeroso botín de guerra y del equipaje del Señor Obispo. En Timotes llevaron al paredón de fusilamiento a 3 oficiales y 6 soldados realistas. Aquí estaba acantonado el General Pedro Briceño Méndez y su estado mayor integrado por los Coroneles Bartolomé Salom, Cruz Carrillo, Ambrosio Plaza y Antonio Rangel, con sus respectivos batallones: Bogotá, Anzoátegui, Tunja, Vargas y Dragones; de Timotes partió el ejército libertador para Carache, a tomar posiciones, mientras se celebraría la entrevista de Bolívar y Morillo en Santa Ana.
El Libertador Presidente había pasado por Timotes el día 5 de octubre; la aldea permanecía inmutable, a pesar de su ambiente monótono, un nuevo contingente de timotenses se enroló en sus huestes libertadoras.
En enero de 1821, el Libertador se hallaba en Bogotá, allí planificó la campaña del sur con Sucre a la cabeza. La situación de Venezuela no podía eludirla, era muy preocupante, por lo tanto se apersonó en Cúcuta y en viaje relámpago cruzó por tercera vez el territorio timotocuica. Paso por Timotes el día 25 de febrero y llego a Trujillo el 2 de marzo, donde empezó a dar los toques necesarios al plan estratégico que cuatro meses después culminaría en la batalla decisiva que sellaría la Libertad de Venezuela.
En Los Andes perduran sitios, historias y monumentos que rememoran los paseos por estas tierras del guerrero inmortal…
º Para glorificar su nombre, se bautizo la cima más alta de Venezuela, coronada de nieves perpetuas, con el nombre de Pico Bolívar.
º Son letra viva en nuestro medio, las recopilaciones históricas narradas por Don Tulio Febres Cordero, donde pormenoriza las visitas de Bolívar a la Ciudad de los Caballeros.
º En la memoria colectiva está latente la nómina de alistados que de aquí partieron a combatir bajo la égida del General Bolívar.
º El Municipio Capital del Estado Mérida, es epónimo del título que la ciudad le otorgo al Grande Hombre.
º El monumento del indio Tinjaka y el perro Nevado, rememora el regalo que Don Vicente Pino, allá en Mucunuque cerca de Mucuchíes, le hiciera al Libertador.
º El Monolito del Águila, en la cumbre de la carretera trasandina exhibe un medallón con la faz del héroe, en memoria de las tres veces que por allí paso.
º El busto del Libertador, ubicado en el sitio donde pernoctó en Chachopo, no es otra cosa sino una huella sagrada en el suelo mirandino. Es de hacer notar que la casa en ruinas donde se hospedó en Chiquíao, nadie la valora, se la tragó la desidia. No así la de Carmania, corrió con mejor suerte, todos la admiran desde la carretera La Puerta Valera.
º Es bien conocido el Museo Histórico de Trujillo, en la que fue la casa de Don Jacobo Antonio Roth, donde hay objetos y documentos que hablan de la permanencia de Bolívar en Trujillo.
º El monumento de Santa Ana, da fe del genio militar y diplomático del héroe máximo.
En ésta breve reseña se muestra la triada de hazañas que el prócer cumplió en sus andanzas guerras por tierras timotocuicas. Y por su puesto también han quedado resaltados los tres momentos célebres en que El Padre de la Patria bajó por la calle real del Timotes colonial.