ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela

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1. Huellas de la imprenta

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Hay algunos elementos hemerobibliograficos que revelan como desde lejanos tiempos, los timotenses no han sido ajenos al mundo de las letras.

La hemerografía timotense, tiene buenos ejemplos de cómo un sinnúmero de aficionados al periodismo con esfuerzo titánico han sacado a la luz sus propios periódicos; a veces recurriendo al manuscrito o a la maquina de escribir, al multigrado o la imprenta; y otras veces trayéndolos de afuera.

En cuanto a la bibliografía, es notoria la ausencia de Timotes en las páginas de libros. No obstante hemos tenido bibliotecas de calidad, un robusto archivo parroquial, modesta librería; y ahora un fondo editorial municipal, de temas y autores timotenses.

En un vistazo sinóptico por la hemerografía timotense nos hallamos en una travesía de ciento cuarenta y tres años, que van desde 1864 hasta 2007; donde numerosos periódicos han informado, recreado y enriquecido culturalmente al quehacer de seis generaciones de timotenses. En 1864, nuestros abuelos leían “EL PALADIN”; hoy en 2007, nuestros nietos están leyendo “EL SEMBRADOR DE TIMOTES”; casi siglo y medio, median entre uno y otro periódico. En este largo trayecto han desfilado a grandes trancos modestos y efímeros periódicos.

Fue Don Urbano Mendoza, el pionero en estas lides; pues allá en su Trujillo natal, había llegado la imprenta en mayo de 1864, llevada por el comerciante Juan Bautista Carrillo Guerra. Esa imprenta llegó a editar veintidós periódicos, siendo “EL PALADIN” su primogénito; esos periódicos circularon profusamente por todo el territorio trujillano y Timotes no estuvo ajeno a esa oleada de letras impresas.

Era Don Urbano, aficionado al periodismo, culto y refinado, de abolengo patricio, pues era descendiente del Doctor Cristóbal Mendoza, el primer presidente de Venezuela. Fijo su residencia en Timotes, cuando contrajo matrimonio con la distinguida señorita Marta Puentes; él conecto a Timotes con la prensa trujillana, en su afán de aportar información a los editores, y de traer, comentar y distribuir novedosos periódicos, para deleite y conocimiento de la gente de Timotes.

En las últimas décadas del siglo XIX, paso por Timotes, Don Aquilino Briceño, venía de la Mesa de Esnujaque, ya su nombre era conocido por trujillanos y merideños, por sus destacadas actitudes de docente, artista y comerciante; aquí puso de manifiesto sus excelentes cualidades y apasionado por el periodismo hizo buenos escarceos en los periódicos locales. Después de una labor fecunda en Timotes, se marcho para Mérida, dejando huellas de grata recordación.

Y cuando amanece el siglo XX, aparece en escena Don Jesús María Espinoza, es el quijotesco periodista que con pluma en ristre, redacta, edita, distribuye y canjea periódicos. Y se ufana al saber que son leídos no solo en Timotes, sino también en lejanos lugares del territorio nacional y más allá; pues llegan a México y Brasil. Su pluma es incasable y profusa, además de sus periódicos, redacta hojas sueltas, cartas privadas, proclamas, manifiestos y poemas. En su larga vida estuvo hilvanando letras, que se han esparcido con galanura en la rosa de los vientos, y han viajado en el tiempo y el espacio. Así las contemplamos ya en “EL PORDIOSERO” ya en “EL HIMNO AL MOTATAN”.

A finales de los años 30, una picante y satírica hoja anónima; fustigo drásticamente a quienes prevalidos de autoridad y privilegios, cometían abusos y desmanes impunemente, se denominaba “EL TORPEDERO”; ya su nombre significaba guerra, y cuán aguerridos eran sus temas, que causaban terror a quienes se creían intocables. Era una hoja muy solicitada y ansiosamente leída. Quienes evaluaban con sindéresis los temas y la redacción del famoso “TORPEDERO” concluían en que su autor, debía ser alguien de personalidad madura, de cultura cultivada, de estilo sobrio y a la vez mordaz. Todo esto apuntaba al joven autodidacta Homero Rivas Franco.

A comienzos de los años 50, fue el siempre recordado Simón Falcón, quien toma nota y redacta los sucesos del Timotes de aquellos días. Venía de tierras marabinas, era huésped en el hogar de la familia Bermúdez. Don Simón, fue el símil de Don Urbano Mendoza, pues él conecto a Timotes con el Estado Zulia, a través de la prensa escrita. Mantuvo la columna semanal en el diario PANORAMA de Maracaibo, titulada “TIMOTES AL DIA”; allí plasmaba noticias misceláneas de aquellos tiempos. Don Simón quiso tanto al Paraíso de los Andes Venezolanos, que se prendo de él y de una bella y distinguida timotense, la señorita Carmen Peña, con quien contrajo matrimonio y departió en su feliz hogar hasta el final de sus días.

En 1958, en un multigrado manual, se imprimió “EL 23 DE ENERO”; valor 0,25, tiraje 50 ejemplares. Rafael Ángel Mora, Leonor Villamizar, Joaquín Rivas y quien esto escribe, le dimos vida y circulación al efímero vocero, allí le dimos rienda suelta a nuestros puntos de vista sobre la caída de la dictadura y el renacer de los partidos políticos; allí sembramos esperanzas y oteamos horizontes con la utopía de ver algún día una Venezuela mejor.

En enero de 1960, Amable Araujo, pública “EL CLARIN” hecho a maquina, alcanzo 12 ediciones, de muy restringida circulación, distribuido en Timotes y en Valera. Amable expresaba allí sus puntos de vista políticos y sociales.

En Mayo de 1990, irrumpe “EL CAMPESINO” es un tabloide de elegante y excelente diagramación; con artículos de opinión, avisos comerciales, crónicas interesantes, y muy concisos editoriales. Figuraron en su directorio: Avelino Marquina, Flavio Olinto Quintero Parra, Jesús María Espinoza Marín.

En 2002, nace “EL SEMBRADOR” dirigido por Flavio Olinto Quintero Parra y Jesús Emiro Ramírez entre otros. Luego por razones de índole legal toma el nombre definitivo y criollo de “EL SEMBRADOR DE TIMOTES”. Es un tabloide de idénticas características a su antecesor EL CAMPESINO.

Estamos en 2007, donde se cierran el ciclo de ciento cuarenta y tres años de avatares periodísticos, resumidos en esta brevísima reseña cronológica y donde un caudal de periódicos nacieron y desaparecieron, quizás inadvertidos nunca se sabrá de ellos ni de sus editores, pues sabemos que existieron pero no tenemos rastro. Ese es el motivo por el cual, aquí se omiten lastimosamente; no obstante el licenciado Jesús María Espinoza Marín, en su libro HISTORIA MINIMA DE TIMOTES, con el esmero que le caracteriza, hace un análisis sobre este tema y rescata de ese torrente algunos nombres y algunos datos de gran valor para la hemerografía nuestra.

Desde esta somera reseña, vaya nuestro aplauso, para los que con quijotesca ventura, una vez escribieron páginas amenas para los lectores timotenses; loas pues a: Urbano Mendoza, Aquilino Briceño, Jesús María Espinoza Becerra; Jesús Martínez, José Betancourt, Homero Rivas Franco, Simón Falcón, Amable Araujo, Ramón Díaz Suárez, Rogelio Salas, Francisco Pérez, Freddy Sánchez, Alfonso Salcedo, Jesús María Espinoza Marín, Flavio Olinto Quintero Parra.

Y la prensa escrita foránea, del mismo modo fue leída aquí con avidez, desde tiempos viejos, loas también para quienes hicieron llegar en los años 40 y 50 EL PAIS, EL PANORAMA, EL HERALDO, LA ESFERA Y ULTIMAS NOTICIAS, ansiados periódicos venidos de lejanas latitudes; recordamos entre otros a Manuel Ramírez y Arnoldo Neumann, cruzando las calles con un bulto de periódicos debajo del brazo, para distribuirlos entre sus selectos clientes.

En la actualidad es notoria la influencia de la prensa foránea en nuestro medio, pues el diario PANORAMA de Maracaibo y los diarios EL TIEMPO y LOS ANDES de Valera, están permanentemente reseñando misceláneas del diario acontecer de nuestro pueblo.

* * *

Trajinando ahora por el mundo de los libros, observamos cuán esporádica ha sido nuestra bibliografía. No obstante, indagando, nos hallamos una que otra vez con perlas demostrativa de como en Timotes los libros han sido huéspedes de honor. Y algunos de ellos relatan, recitan o cantan lo ocurrido en el Timotes de viejos tiempos.

En 1822, paso por Timotes el Coronel estadounidense William Dane; quién hizo un recorrido desde la Guaira a Bogota hasta Cartagena, y fue anotando en detalladas descripciones los sitios y sucesos, que conoció en su largo recorrido; y al llegar a Filadelfia, publico un libro titulado “A visit to Colombia in the Years 1822 & 1823”, allí describe un cuadro preciso y sorprendente, al visitar el párroco de Timotes; y dice lo siguiente:

“El amable sacerdote puso la llave en la cerradura de su hermosa biblioteca, y nos invito a que hiciéramos uso de ella. Aún cuando no era muy numerosa, contenía sin embargo obras que yo no esperaba encontrar en aquella aldea aborigen; en efecto, y a parte de algunos libros canónigos sobre temas de abstracta teología observé que la mayor parte de las obras eran de historia y de autores clásicos, además de varios tratados de matemáticas”

Esto nos hace pensar que un párroco culto, perneaba cultura a la feligresía timotense de 1822.

A comienzos de la década de 1940, crearon en Timotes un comité, con miras a dotar al pueblo, de una biblioteca pública. Pronto llegaron de Caracas, de Mérida y de muchas partes, enciclopedias, obras de contenidos varios, colecciones enteras, de excelente presentación. Y el Concejo Municipal, aporto un cómodo mobiliario; contentivo de vitrinas, mesas y sillas; y funciono con el nombre de “SALÓN DE LECTURA ANTONIO SPINETI DINI” el curador de tan flamante biblioteca, fue el señor Humberto Berti P. En los días subsiguientes al 23 de Enero de 1958, esta invalorable joya de la cultura, desapareció por arte de magia.

A lo largo de los años 40, el seños Carlos Araujo, regentaba su establecimiento comercial llamado “LA DEMOCRACIA”; done el alumnado de las escuelas Canónigo Uzcategui y Dor Lisa Guerra Campo Elías, acudían a proveerse de útiles necesarios para cursar la educación primaria.

Acercarse al mostrador de LA DEMOCRACIA, causaba curiosidad por los libros nuevos y levantaban el interés de devorar sus páginas. Allí los anaqueles siempre estaban repletos de cuadernos, creyones, lápices y libros: los novísimos libros primero, segundo y tercero de Alejandro Fuenmayor; la Historia Patria de Hipólito Cisneros; el de Moral y Cívica de Montiel González; la Gramática por F.T.D. y la boleta de aplicación y conducta, por Rubén Córdoba.

Fungía como dependiente de LA DEMOCRACIA, un adolescente de apellido Briceño, quién con cierta arrogancia expresaba:

¡El cuarto grado enciclopédico, es por Asia Medina de Dam, se nos agotó, esperamos el pedido para la próxima semana!

En una noche fatídica de octubre de 1949, grandes llamaradas y densa columna de humo se vislumbra desde todos los ángulos del pueblo. Y hubo consternación colectiva, ponderando la tragedia de la familia Araujo Jerez, pues su residencia había sido pasto de las llamas y también del salón contiguo donde se hallaba establecida LA DEMOCRACIA; fue así como aquella montaña de libros aquella noche quedo hecha cenizas.

En 1965, publica el profesor Pedro Pablo Paredes, unas cuantas pinceladas sobre su autobiografía, titulada EMOCIONARIO DE LAIN SANCHEZ. El profesor Paredes, es ex -alumno de la Escuela Canónigo; un timotense adoptivo; pedagogo de renombre, poeta de alto vuelo y autor de profusa obra literaria, de resonancia nacional y estilo cervantino. Plasmo en su libro, los rasgos del Timotes que él conoce, siente y lleva por dentro, dice así:

“Aquí nunca pasa nada. Las horas son todas semejantes, sosegadas, larguísimas. Timotes es alto sosegado. Y nada como el tiempo en Timotes; es todo remanso. Las mañanas son perezosas; las tardes infinitas; interminables, las noches. El sosiego por otra parte es integral en el pueblo. Reina fuera en la naturaleza; dentro, impera también en los espíritus. Aquí si usted se fija – habla Lain Sánchez- lo burocrático no cuenta. Las autoridades son forasteras siempre. Se trata de un pueblo como decían los clásicos, sin pretendientes. Los problemas, los enredos de la política apenas se conocen. Pocos leen los periódicos, que viene naturalmente de lejos. Tal vez por este espíritu, por éste para nosotros amable espíritu, el pueblo carece de glorias; si asistió a los sucesos históricos, debió ser por medio del soldado desconocido”.

Luego hace un retrato de Don Chuy, y más adelante nos habla del maravilloso páramo, en un lenguaje exquisito muy digno de su pluma.

En 1988, se desbordo una vena poética, y salio a la luz un opúsculo titulado “FRAGANCIAS AL VIENTO” donde se palpa el esfuerzo y la vocación de Rosa de Arellano, Jesús María Rodríguez, Jesús María Espinoza M., y Pablo Márquez, para expresar la esencia de su numen tal como hacen los aguiluchos en sus primeros intentos por remontar el vuelo. Son odas nacidas aquí, enriquecedoras de la bibliografía timotense y punto de referencia del primer recital poético de Timotes.

También en 1988, el licenciado Jesús María Espinoza M. pública una interesante obra titulada “SANTA LUCIA DE MUCURUJUN Y EL MAESTRO”. Aquí el autor manifiesta sus inquietudes por Timotes y las cosas de Timotes; y su exposición va cabalgando la semblanza del insigne Don Chuy Espinoza; en un trabajo bien documentado, donde detalla la labor periodística, ciudadana y docente del maestro de maestros.

En 1991, Luis Alfredo Rivas Mazzei, pública “RASGANDO LA NIEBLA” con prólogo del doctor Hugo Rivas Franco; contiene esta obra, temas literarios, agrícolas y poesía; el prólogo es a la vez una crónica.

“HISTORIA MINIMA DE TIMOTES”, es obra del licenciado Jesús María Espinoza M., con prólogo de Reinaldo González Villamizar. Es un compendio valioso de crónicas antiguas y recientes; donde abundan hechos, sitios y personajes hacedores de historia mínima, dignas de leer y releer; fue publicada en 1992.

“DANZAS DE SAN BENITO EN TIMOTES”, obra de Pedro Maldonado, aparecida en 1994, con prólogo de Rafael Magín Franco. Es un bosquejo bien detallado sobre las festividades de San Benito. Allí se habla de los socios, de los giros, de las comparsas, de la capilla, del folclor y del auge que a cobrado esa devoción en los tiempos actuales.

“REMEMBRANZAS DEL BEISBOL TIMOTENSE”, obra de Alí Nava Montilla, publicada en 1998, con prólogo de Antonio Dugarte y comentario de Beltrán Espinoza, con detalladas y precisas descripciones; abundantes fotos, muy decidoras y fieles de épocas pasadas, de rostros conocidos, de amigos desaparecidos, y de recuerdos muy sentidos.

En 2005, la bibliografía timotense vive su hora estelar, pues es Gobierno Municipal Bolivariano, creó el Fondo Editorial Municipal, para fomentar la difusión de temas timotenses y mirandinos.

Es así como aparece en “Nº 1 LA MAGIA DE LAS PALABRAS” con prólogo de Jesús María Espinoza Marín. Donde varios autores plasman poemas de criollísimo sabor a lo nuestro.

En “Nº 2 “TRIBUTOS Y ENCANTOS”, es un poemario del Licenciado Jesús María Espinoza M. aquí Esteban Andrade, hace amplias apreciaciones sobra la obra poética de Espinoza; donde el autor hace un derroche de baladas, que lo consolidan como hombre de finas letras.

Ya se ha editado en “Nº 3 SEMBLANZAS DE UN CONTEMPORANEO” autoría de quien esto escribe. Obra que se funda en dos vertientes, una los rasgos biográficos de un contemporáneo; y otra, las crónicas de la época de nuestro tiempo. Al describir el escenario en el cual nacimos y crecimos; los temas van abordando el perfil geográfico, los personajes y sucesos que impactaron tácitamente en nuestro desarrollo espiritual y psicológico. El prólogo es del Doctor Guillermo Mújica Sevilla, y las apreciaciones son del Presbítero Manuel Díaz Páez.

Excelentes perspectivas se vislumbran en el horizonte cultural de nuestro pueblo; porque ya los amantes a la historia, a las crónicas, a la poesía y a la narrativa tienen canales para fortalecer y enriquecer el acervo cultural del Municipio Miranda, a través del fondo editorial municipal.

Eduardo Villarreal Araujo · Ecos de Mucurujún