6. Calles de Timotes
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Tus calles empedradas
donde quedaron huellas
de ilusiones y sueños
impregnados de amor
Rosa de Arellano
No vuelve el tiempo pero vuelve es espíritu, y con el llevamos la evocación de nuestros pasos por las cinco calles longitudinales, del Timotes de los años cuarenta.
Al pie de la loma, se alinean cinco cuadras, de superficie tortuosa y llena de huecos, por eso se denominaba la calle de los hoyos, luego calle Juan Vicente Gómez y finalmente calle Daniel Florencio O´Leary.
La segunda calle, con trece cuadras y trece nombres la han identificado; calle de la iglesia, calle Páez y calle Miranda.
La tercera calle, llamada calle Real, ahora calle Bolívar con doce cuadras.
La cuarta calle, la Guacaipuro, con trece cuadras, muy bien empedradas y poco trajinadas.
Y la quinta calle, la menor de todas con dos cuadras y media, es la calle Motatán, víctimas de arremetidas de su tocayo, el iracundo río Motatán.
Trece calles cruzan a estas cinco longitudinales, tejiendo el tablero fundamental del pueblo que se inicio el siglo XVII, y que hoy constituyen el casco urbano en Timotes.
Calles de Timotes, alfombras pétreas, tapices de Mucurujún bordadas en pedrerías.
Calles de Timotes, enciclopedias de Historias; por más de 388 años han atesorado hachos épicos, religiosos, políticos y sociales.
Calles de Timotes, que jubilosas sonrieron a las comparsas nupciales de nuestros abuelos.
Calles de Timotes, que lúgubres vieron pasar las exequias de nuestros antepasados.
Calles de Timotes, que ornadas de arcos recibieron a Obispos y Monseñores al compás de la música, la pirotecnia y las procesiones, y homenajearon a los santos de la iglesia.
Calles Timotes, que vieron pasar despavorido al realista Francisco Tomas Morales, el 1 de Octubre de 1820.
Calles de Timotes, que en tres ocasiones sintieron el tropel marcial de Simón Bolívar, empuñando su espada libertadora.
Calles de Timotes, por donde cabalgaron fugitivos, en mulas blancas, el Canónigo Antonio Uzcátegui y Davila el Obispo Rafael Lasso de la Vega.
Calles de Timotes, por donde marcharon invictos la hueste de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en la mañana del 14 de Agosto de 1899.
Calles de Timotes, senderos dichosos de nuestra infancia. Benditas sean.
Ya no están las coloniales pedrerías de tu antañona silueta.
Ni las cabalgaduras que otrora te engalanaron.
Ni los arrieros que silbando clamorosos te robaban el silencio.
Ni tampoco están los amigos de la infancia, ni las familias estimadas
que avivaban el confort del alma.
No vuelve el tiempo, pero vuelven revividos los sucesos que el espíritu a
Impregnado en nuestro numen; y así sentimos la alegre evocación del
Timotes ido; trajinando sin cesar por las calles del recuerdo.