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8. La Casa de la Cultura de Timotes

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DE CASA DE BENEFICENCIA A CASA DE LA CULTURA

El gobierno nacional gomecista, gestionó a mediados de 1910, durante el gobierno municipal de don Manuel Araujo R., la adquisición de una casa para beneficencia pública, donde se brindaría atención a los necesitados del poblado.

Con el propósito de reglamentar su funcionamiento y cumplir sus objetivos, el 08 de mayo de 1910, se reunieron en casa de don Manuel Araujo y por excitación de los señores Presbítero Buenaventura Vivas, José Candelario Rodríguez y el mismo Manuel Araujo, un grupo de servidores públicos, hombres de bien, donde figuraron: Agustín Riveros, Ausencio María Peña, Claudio Corredor, Hilarión Araujo, Evencio Rodríguez, Paulino Lobo, Jesús María Espinoza, Florencio Uzcátegui B., Ulises Rojas, Paulino Lobo hijo y otros, para fundar la Sociedad Benefactora de Timotes, la cual tendría como meta promover y practicar la caridad “en favor de aquellos infelices, sin dolientes que tendidos en el lecho del dolor, o agobiados por el peso de los años, necesitaren de auxilios para sobrellevar su pesada existencia”. Esta sociedad, quedó constituida de la siguiente manera: presidente, don Manuel Araujo; vicepresidente, Ausencio María Peña; tesorero, Evencio Rodríguez; secretario de actas y correspondencias, Jesús María Espinoza y suplente, Florencio Uzcátegui. (Sociedad Benefactora. EN: El Pordiosero. N° 2, Timotes, 1º de junio de 1910, pág. 2).

A partir de junio de 1910, la sociedad benefactora, inició sus funciones filantrópicas, por lo cual la casa de beneficencia, empezó a recibir toda clase de personas: enfermos, ancianos, méndigos, viudas, huérfanos, impedidos, desvalidos y otros, en fin, gente del pueblo agobiada por la pobreza y las enfermedades en una época muy dura. Esta casa de beneficencia, junto a la sociedad benefactora, representan las bases fundamentales para que años más tarde, en el mismo sitio donde hoy funciona la casa de la cultura, se creará el hospital “Rafael Rangel”. Obra de interés social, que se logró construir gracias a las gestiones del Dr. Jesús María Quintero Arellano, pionero de la medicina en Timotes. La municipalidad llevó a cabo la construcción, entregando tan importante centro de salud el 12 de octubre de 1938, durante el gobierno municipal que presidió Gumercindo Franco. Las huellas de estas importantes acciones son dignas de elogios, sirviendo de inspiración para lograr, en la actualidad, beneficios en favor del colectivo.

Al correr del tiempo, los salones y pasillos de ese centro asistencial, sintieron alegrías y tristeza juntas. Allí nacieron a la vida muchos paisanos, desde allí partieron a la eternidad otros tantos. Allí quedaron infinidad de anécdotas que forman parte de la historia popular timotense.

No sabemos hasta cuando la vieja casona prestó sus servicios como centro de salud, convirtiéndose en escenario para la educación, el arte y la creatividad de nuestros paisanos, pues en determinada fecha funcionó como escuela artesanal de artes y oficios, aún se conserva en sus espacios “una vieja curtiembre para pieles” que en otros tiempos cumplió su vida útil. La vieja casona también sirvió como sede del gobierno municipal, a partir de 1979, cuando se construía la nueva sede del edificio municipal, y los poderes públicos hubo que mudarlos a ese espacio. También sirvió como puesto de vigilancia terrestre, cuando funcionó el Instituto Nacional del Tránsito. Igualmente, albergó a unos cuantos damnificados que perdieron sus viviendas en determinado momento y en distintos eventos naturales.

Durante largo tiempo, permaneció abandonada hasta que el gobierno regional, emprendió en el año 1991, su reconstrucción total, con el propósito exclusivo de convertirla en casa de la cultura de Timotes. Fue así como en 1992, se inauguró solemnemente como centro cultural. Desde esa fecha, es digno escenario para el quehacer y desarrollo cultural de la región andina. De esa manera fue como pasó, históricamente, de casa de beneficencia pública a casa de la cultura, un mismo espacio con fines sociales e infinitas historias, lugar donde muchos nacieron a la vida y donde otros tantos nacieron, como creadores, a la cultura universal.

Casa de la Cultura: Vieja Aspiración

Después de tantos años de luchas, Timotes y su gente, tienen su casa para la cultura. Una vieja casona que en otros tiempos, tal como reseñamos, sirvió como casa de beneficencia pública, hospital, escuela artesanal y sede del poder municipal, es hoy digno escenario para todo tipo de actividades culturales. Es refugio de pintores, artesanos, tallistas, poetas, bailarines, actores, titiriteros y creadores populares, quienes se han encargado de engrandecerla culturalmente.

Los viejos planteamientos de dirigentes de la cultura y cultores como: Pedro “Toto” Maldonado, Morelia Valero, Lugo Ramírez, Alirio Germán Ramírez y los miembros del Grupo de Exploración Timotocuica, donde nos contamos, entre otros: Fernando, Walmore, Alonso, Jesús María (quien suscribe) y otros, al fin fueron escuchados, aunque hubo que esperar largos años para que la idea de una casa de la cultura se concretara, anidando en los corazones del pueblo. Hoy es una hermosa realidad al servicio de la cultura universal. Los que en antaño se opusieron a este proyecto, pasaron desapercibidos, sin dejar huellas y casi nadie los recuerda, mientras que varios de los propulsores de la idea permanecen de lleno en el trabajo socio-cultural y en la historia cultural de nuestro pueblo.

El nombre escogido para designar la casa de la cultura, por unanimidad y consulta pública, fue el del Insigne Maestro y esclarecido ciudadano Don Jesús María Espinoza Becerra (Mesa de Esnujaque, 31 de octubre de 1871 – Timotes, 06 de octubre de 1961), reconocido Maestro de Maestros, fundador del primer periódico timotense y quien representó, durante su existencia, toda una “institución cultural y educativa” para nuestro pueblo.

El acto inaugural de la casa de la cultura “Don Jesús María Espinoza” de Timotes, se celebró el sábado, 07 de marzo de 1992, contando con la presencia de autoridades regionales y municipales, así como de dirigentes socio – culturales, cultores populares y gente del pueblo. En ese importante acto, llevó la palabra la profesora Mary Nava Montilla, Alcaldesa del municipio Miranda, quien agradeció la construcción de la obra en nombre de todos los habitantes. Seguidamente, tocó el turno al Dr. Ramón Beltrán Espinoza Ramírez, orador de orden, quien narró, en emocionadas palabras, hermosas páginas de la historia de esa vieja casona, entrelazando magistralmente el espíritu creador de nuestros indígenas con las manifestaciones artísticas actuales, involucrando el Canto Guerrero de Los Cuicas recogido por el sabio esnujaqueño Rafael María Urrecheaga, con el significado de la recién inaugurada casa de la cultura. De la misma forma, se adentró en lo que fue la vida del maestro Don Jesús María Espinoza, su abuelo, nombre escogido para identificar el centro cultural. Concluyó su intervención, invitando al pueblo a participar en las actividades futuras de la casa. El acto lo cerró el gobernador del estado Mérida, Dr. Jesús Rondón Nucete (1990 - 1996), quien recordó el compromiso contraído con los miembros del Grupo de Exploración Timotocuica, cuando ni siquiera era candidato oficial: ofreciendo la casa de la cultura y cumpliendo en esta ocasión, cuando dejaba inaugurada, oficialmente, dicha institución. Actividad seguida fue el brindis obsequiado a los presentes, el recorrido por las instalaciones y visita a las exposiciones ofrecidas.

Dos días antes, los integrantes del movimiento cultural timotense, nos enteramos de la inauguración del centro cultural. De inmediato nos activamos y nos reunimos, solicitamos informaciones y recursos económicos para llevar adelante las actividades culturales propias de una inauguración. Con la participación de los integrantes del Grupo de Exploración Timotocuica, el Movimiento Artístico y otros amigos de la cultura, instalamos varias exposiciones, entre ellas: una importante muestra de pintura, donde participaron los pintores Wilmer Rivas, José Peña, Carlos Barroeta, Andrés Castillo, Tito Rivas, Carlos Briceño, Antonieta Villarreal, Atilia Rivas, Teodoro Briceño, Celina Uzcátegui de Covelli, Gerónimo González, José Luis Ramírez, Mirquez Rodríguez y Reinaldo González. En el mismo orden, se organizó una muestra de arte popular andino, integrada por trabajos artísticos elaborados en madera, donde destacaron: tallas en madera, bulto y en relieve, de Gabriel Villarreal; tallas en bulto, figuras ingenuas, nichos para santos y crucifijos en aserrín y madera del artista Víctor “El Turco” Hasboum; y los trabajos de Misael Rivas, quien posee una extraordinaria maestría para construir vehículos antiguos diversos, en miniatura, con madera y otros materiales. Esta hermosa colección causó grata sorpresa al público, gracias a la ingenua perfección y belleza de la misma. En otro espacio de la casona, se exhibieron diversidad de trabajos manuales: objetos en papel maché, trabajos manuales en papel, repujado en aluminio y vidrio, artículos en goma espuma del grupo artesanal integrado por Teresita González y Ramona Vergara. También sobresalieron los trabajos siguientes: tejidos, muñequería y adornos del grupo de manualistas Los Timotíes, a cargo de Gisela González y la señora Lucía de Briceño. Estas interesantes muestras marcaron el inicio del trabajo creativo cultural en el recién inaugurado local, donde innumerables personalidades del pueblo acudieron para conocer sus instalaciones y para observar las exposiciones artísticas. Desde ese momento junto a las valiosas obras de algunos artistas plásticos, los cantos de talentoso artistas, las composiciones poéticas y creaciones literarias de Poetas populares y escritores, las actuaciones magistrales de actores del teatro y bailarines y las notas musicales de los diversos grupos, así como las tantas expresiones del arte pleno, no han parado en sus actividades, brindando emociones y satisfacciones a nuestro pueblo que acude siempre entusiasmado a reencontrarse con sus raíces, tradiciones y expresiones culturales de todo tipo haciendo de la recreación y cultura su necesidad.

Finalmente, es importante referir que a finales de ese año, específicamente el 17 de diciembre de 1992, se inauguró dentro de la casa de la cultura, los espacios del Museo Arqueológico de Timotes “Tras las Huellas de Nuestros Antepasados”, con su Sala permanente de exposiciones y un cúmulo de información interesante sobre nuestra historia local. En esa oportunidad, los miembros del Grupo de Exploración Timotocuica, lograbamos cristalizar la vieja aspiración de contar con un museo arqueológico, y se designó como madrina del evento a la reconocida antropóloga, profesora Universitaria e investigadora Dra. Jacqueline Clarac de Briceño, quien acudió entusiasmada a dicha inauguración para apoyar exclusivamente como directora del Museo Arqueológico de la ULA, esta iniciativa cultural que dignamente nos ofrece los testimonios de vida de los grupos aborígenes Timotes y Cuicas. Por tal, los valiosos testimonios materiales de nuestras civilizaciones aborígenes, hablan constantemente en la sala de exposiciones.

El Grupo de Exploracion Timotocuica

En el valle de Timotes, la noche del 28 de octubre de 1979, un grupo de jóvenes inquietos, estudiantes del liceo local, donde figuraron: Fernando, Walmore, Alonzo, Josué, Emiro Ramírez, Gilberto Espinoza y los docentes: William Moreno y Jesús María “Chui” Rodríguez, decidieron fundar el Grupo de Exploración Timotocuica, con el firme propósito de “rescatar parte de los valiosos testimonios arqueológicos o patrimonio material de nuestros grupos aborígenes Timotes y Cuicas”, tesoros dispersos y escondidos en la extensa geografía andina. Estas acciones, se plantearon con el fin de “crear un museo para Timotes”, donde nuestro pueblo y amigos visitantes pudieran apreciar y valorar nuestras raíces históricas.

Lograr estos objetivos, implicaron ejecutar dos aspectos interesantes: a) contacto directo con la naturaleza, para avanzar en el rescate del material arqueológico, lo cual permitió destacarse como colectivo ecológico, defensor de nuestras bellezas naturales y a sus integrantes como conocedores de las montañas andinas y sus misterios; b) contacto permanente con el pueblo, a través de actividades significativas como: elaboración de murales, montaje de exposiciones itinerantes y diversidad de acciones culturales siempre orientadas a educar la gente e involucrarla conscientemente hacia el logro del objetivo principal como era luchar por un Museo.

Entre los años 1979 y 1985, se logró consolidar internamente al grupo de exploración, cumpliendo precisamente con el rescate del material arqueológico y propiciando la educación integral de los miembros del colectivo.

Entre 1985 y 1990, se logró proyectar, dentro y fuera de Timotes, al mencionado grupo cultural y concretar sus objetivos, logrando ciertos intercambios e integración con agrupaciones y paisanos del municipio, de la región y del país.

A partir de 1990, orientaron sus impulsos grupales hacia la conquista y creación de la casa de la cultura, uniendo esfuerzos con otros sectores de la cultura local. También se inició una etapa de protesta pacífica o cese de actividades culturales como medida de presión hasta tanto se entendiera la necesidad de contar con espacios dignos para el hecho cultural. Más adelante, el Grupo de Exploración Timotocuica, rompió el silencio y regresó, organizadamente, a la labor cultural, tras el anuncio de la construcción de la casa de la Cultura. Fue así como se cumplió un papel relevante en la organización y promoción cultural del Municipio.

El 07 de marzo de 1992, se inauguró la casa de la cultura, cumpliéndose un viejo anhelo del Grupo de Exploración Timotocuica, pero no fue hasta el 17 de diciembre de 1992, cuando se logró concretar tan ansiada meta, al inaugurar solemnemente el Museo Arqueológico de Timotes y su sala de exposiciones bautizada “Tras las Huellas de Nuestros Antepasados”.

Desde entonces, estamos al frente del museo arqueológico como Institución cultural legalizada, dejando de lado otros objetivos para emprender con responsabilidad la administración y funcionamiento pleno del museo de Timotes, destacando como institución cultural con nuevos retos en favor del progreso local y siempre repitiendo el viejo lema que nos identifica: “Unidos por la cultura y riquezas de la región”.

Entre las personas que figuraron en aquellas luchas, luego de fundarse el Grupo de Exploración Timotocuica, estaban: Fernando, Edilia Salcedo (quien permanece como secretaria y encargada de la institución), Alonso, Juan Gregorio, Walmore, Prof. Jesús María Rodríguez (+), Bertilia, Harry, Alirio Ramón, Jesús María “Chuma” Espinoza Marín y como colaboradores en proceso de formación: Freddy, Willian, Rafael Ramón, Rafael y otros tantos.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza