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9. La Casona de los Carrillo

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Muy cerca de plaza Bolívar, con sendas entradas por las avenidas Bolívar y Miranda, yacen altivos, olorosos a historia, arquitectónicamente coloniales, los espacios históricos de la Casona de Los Carrillo. Es el hermoso legado material de Froilán Carrillo y Doña Hortensia Quintero de Carrillo, padres de Don Gonzalo Carrillo Quintero, a su vez padre de Alfredo, Oswaldo y Jhon Carrillo, quienes actualmente son los legítimos dueños de la casona de los Carrillo, emblemática y cargada de vivencias.

Espacios adentro, podemos precisar como el tiempo se detuvo mostrando todo un legado familiar donde se precisan amplios corredores engalanados con mesas y sillas de la época, diversidad de objetos de arte, instrumentos de trabajo y reliquias de familia como retablos, cuadros, fotografías y muchos objetos convertidos en valiosos recuerdos que hablan de generaciones de hombres y mujeres trabajadores, creativos, honrados y con excelentes valores que hicieron de estos espacios un tesoro patrimonial de gran valía. Plantaciones, baúles, horno de ladrillo, instrumentos de trabajo, imágenes de Santos, estandartes, libros antiguos en estantería y algunas misceláneas que dan testimonio de la devoción de Doña Hortensia a la Santa Virgen de Las Mercedes. En alguna pared yace inmóvil, adornando con imponencia militar, la espada de combate del General Timotense Don Florencio Espinoza, la cual utilizó como arma personal en las guerras civiles de principios del siglo XX. En estos espacios, indescriptiblemente mágicos, convergen tres nombres que en la década del setenta, regresaron cargados de sueños e impulsados por lazos y promesas familiares, dispuestos a rescatar, de las ruinas del tiempo, la vieja casona, estos personajes fueron: Oswaldo y Alfredo Carrillo Roura y su primo Mauro Quintero Uzcátegui, quienes pusieron todo su empeño para rescatar y acondicionar la estructura física y mantenerla como tal, por eso, hoy vemos una integración patrimonial entre la vieja casona de Los Carrillo y dos casas adicionales de estilo colonial, entre ellas la casa de Mauro Quintero. Actualmente son verdaderas joyas que se muestran galantes, llenas de historia y poesía en el Timotes urbano del siglo XXI. En sus espacios podemos contemplar, cuidadosamente distribuidos, diversidad de obras de arte popular que dan sus aires de verdadero museo a la vieja casona de Los Carrillo. Por sus corredores, habitaciones y recodos yacen los recuerdos de quienes la habitaron en otro tiempo, de allí que imágenes y sombras, voces y sonidos, parecieran acompañar constantes los caseros que a diario deambulan sus espacios.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza