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23. Pleitos Politicos

697 palabras · 3 min de lectura

La historia nacional, regional y local, está plagada de acontecimientos muy interesantes, donde los pleitos políticos entre bandos y partidos, ocupan un lugar bien interesante. Este terruño, se inscribe en esa línea para ofrecer hermosas páginas a la historia popular. Cada época, vio enfrentamientos políticos entre paisanos, y todo radica en el ejercicio del poder, más aún, cuando el poder se disputa entre poderosos. En ocasiones, estos pleitos sucedieron por el abuso de autoridad y son miles las historias. Aquí se recuerda cómo se desbordaron las pasiones entre copeyanos y adecos, quienes mostraron actitudes radicales y posiciones irreconciliables, con la incomprensible realidad que sólo el comandante Hugo Chávez, en su tiempo, logró unirlos, sin importar sus diferencias e intereses. Cada elección, da cuenta de sendos enfrentamientos entre los grupos mencionados, porque los izquierdistas eran muy pocos y siempre llevaban las de perder.

Adecos y copeyanos, se enfrentaron siempre, fueron enemigos irreconciliables, se agredieron cuantas veces pudieron y hasta se cayeron a tiros. Lo más trascendente fue el intento de golpe del 11 de diciembre de 1946, donde copeyanos y adecos, estuvieron a punto de generar una catástrofe pero el curso de los acontecimientos nacionales lo evitó y los copeyanos aceptaron su derrota y emprendieron la retirada. Es decir, fue tanta la pasión política que aquellos hermanos, dejaron todo para evadir represalias, comenzando un autoexilio que los llevó a tierras desconocidas y a sufrir persecuciones y represalias. Más adelante, allá por los años sesenta del siglo pasado, un efectivo policial asesinó con su arma de reglamento a uno de los personajes más queridos del copeyanismo local Eutimio Ramírez, lo que generó posteriormente, sendos enfrentamientos entre los bandos nombrados, allí hubo heridos de bala y mucha violencia. Afortunadamente pudo más la razón y solo el tiempo calmó los ánimos y nuestro pueblo recobró la normalidad en sus relaciones de convivencia pero el rencor y las ansias de venganza seguían anidados entre copeyanos y adecos. Después de cada elección para cargos públicos, cuando ganaban los copeyanos barrían y sacaban a los adecos; y cuando ganaban los adecos el poder, pues repetían la misma historia pero con otros protagonistas, botando a cuanto funcionario contrario consiguieran. Y mientras un bando gobernaba, el otro se encargaba de efectuar, la más férrea oposición, aprovechando cualquier espacio para realizar los señalamientos respectivos, lanzando acusaciones y demás con el objeto de ganar adeptos para futuros enfrentamientos electorales. Así transcurrió el tiempo, y cada gobernante local, se encargó de beneficiar a pequeños grupos de su bando político hasta que los resultados electorales invirtieron los términos y la polarización política comenzó a sentirse entre chavistas y adversarios, donde se logra identificar unidos a los representantes de la derecha tradicional encarnada por adecos y copeyanos.

En lo que va de siglo XXI, hemos vivido diversos enfrentamientos políticos. Cada contienda electoral en la que hemos participado, se ha caracterizado por situaciones incomodas entre chavistas y opositores. Desde el golpe de estado de 2002, cuando muchos opositores celebraron con caravanas y banderas negras, la caída del chavismo, los bolivarianos también respondieron con alegría y banderas rojas luego de devolver al presidente a Miraflores hasta las elecciones del año 2008, cuando las agresiones alcanzaron algunas personas y el intento de la oposición por tomar el Centro Diagnóstico de Chijós, la situación se ha tornado bastante tensa. Cada día se profundizan más las diferencias entre hermanos, y todo por defender una causa política. Sin embargo, aquí convivimos todos y al transcurrir del tiempo, los pleitos políticos quedan a un lado y optamos por retomar las buenas relaciones sin dejar de creer en esas ideas políticas. Gracias a esos pleitos políticos, donde no hubo reconocimiento ni toleracia, se llegó a situaciones extremas como la destrucción y saqueo del edificio municipal en los años 2016 y 2017, incluso con pérdida de una vida y grandes pérdidas materiales, lo cual costó para restablecer la paz colectiva.

Los enfrentamientos entre bandos políticos, han dejado consecuencias lamentables como: pérdida de vidas, quema de vehículos, destrucción de locales, saqueo y robo de equipos y bienes de instituciones, agresiones físicas y verbales y paremos de contar, lo que nos ha dividido como pueblo, impidiéndo avanzar hacia algunas metas colectivas importantes.

Jesús María «Chuma» Espinoza Marín · Desde mi casa a la plaza