ParameríasEl páramo, lo más bello de Venezuela
Valle andino con la carretera al fondo, en la portada del libro

101 años de la Gran Carretera Trasandina · 1925-2026

Recorre la Trasandina

De Valera a Mérida, parada por parada, con las palabras del cronista Jesús María Espinoza Marín en La Trasandina, una huella centenaria.

  • 157,8 km de Valera a Mérida
  • 4.100 m en el Collado del Cóndor
  • 1916-1925 de El Peñón a la inauguración
  • 26 paradas

«…la hoy conocida Gran Carretera Trasandina tuvo su nacimiento en el Timotes del año 1916, cuando un grupo de hombres progresistas se reunieron, el 05 de septiembre de 1916, con el propósito exclusivo de fundar la Junta Unión y Progreso que en adelante se encargaría de cristalizar la noble y majestuosa idea de unir, mediante un tramo carretero, la floreciente Ciudad de Valera con aquel pueblo de los Timotes, puerta de entrada a Los Andes venezolanos.»

Jesús María Espinoza Marín
  1. De Valera a La Raya

    Tierra trujillana

  2. km 0 · 544 m

    Valera

    Un tramo de la vieja carretera, en una fotografía del libro.
    Un tramo de la vieja carretera, en una fotografía del libro.

    Aquí, metros abajo, se cruzaba de nuevo el rio hacia la margen izquierda para evitar un largo y costoso corte de rocas y para facilitar la llegada fácil y segura a Valera, situada a 450 metros sobre el nivel del mar, venciendo una diferencia de altura de mil metros, entre Valera y Timotes, que permitía la rápida comunicación entre los pueblos mencionados.

  3. km 16,2 · 847 m

    Quebrada de Cuevas y el Puente de Hierro

    Ubicación aproximada: en el desvío hacia La Quebrada.

    Este punto de la geografía trujillana, representa todo un icono de la gran carretera Trasandina, porque justo allí se desprendía el tramo hacia La Quebrada, cabecera del Distrito Urdaneta, hoy municipio del mismo nombre. Punto obligado de parada para saborear pollos a la brasa y las hallaquitas de caraota, que se vendían a los viajeros. Lo intrínseco del relieve obligó la construcción del puente sobre el río Motatán, con el tiempo se convirtió en el puente de Hierro Nº 1.

  4. km 23 · 989 m

    La Gallera de Piedras Blancas

    Ubicación aproximada: entre la Quebrada de Cuevas y Comboco.

    A pesar de estar ubicada en sitio despoblado, para la época, se convirtió en un lugar de apuestas por las peleas de gallos, donde llegaban de todas partes a casar los desafíos, degustar una copa de miche claro y participar en los juegos de azar. Todavía se mantiene, con diversas familias de productores en sus adyacencias, haciendo honor a su nombre.

  5. km 30,2 · 1.223 m

    Comboco

    Este importante lugar representa toda una historia por su ubicación. De Norte a Sur, destaca el puente de madera, que en el trazado original estaba más abajo, a orillas del río, luego se construyó más arriba como puente de Hierro Nº 2. Subiendo de Valera, a mano izquierda sigue intacta la entrada hacia Jajó, emporio del General Juan Araujo. Actualmente, metros arriba está la estación de servicio Comboco y más arriba destaca el puente de hierro Nº 3, sobre la quebrada de Averí, que baja desde las montañas altas del Este, cuyo nombre casi nadie lo recuerda porque ahora le dicen quebrada de Durí. Allí resaltan, más al Sur: la entrada a la fortaleza del general Federico Araujo, con el nombre de Comboco. Es un lugar impenetrable a la vista, con una ubicación muy estratégica que implica salvar un desnivel y pasar el río Motatán. Sirvió de refugio a los Araujo de Jajó, en las distintas confrontaciones y disputas políticas de las guerras civiles contra el gomecismo.

  6. km 37,3 · 1.484 m

    La Villa Mercedes

    La Villa Mercedes o la Vega de Timotes, es uno de los sitios que surgió con la puesta en servicio de la gran vía, ubicado a la izquierda del río. Allí, está el puente de hierro Nº 4, y se creó para 1926, un año después de inaugurada la carretera, la mencionada Villa que funcionaba como bodega, venta de gasolina y restaurante, cuyo dueño era Felipe R. Uzcátegui, en fecha más reciente la ocupó Don Roque Barone Uzcátegui. (Patria, Mérida, Nº 161, 16 de abril de 1926)

  7. km 38,2 · 1.532 m

    El Campamento y Don Bernabé Montilla

    Ubicación aproximada: a casi un kilómetro de la Y de Villa Mercedes, como dice el libro.

    Pasado el tiempo y en pleno funcionamiento la importante carretera Trasandina, el gobierno nacional estableció el Campamento o MOP de Tafallez, por estar muy cerca de la quebrada del mismo nombre que baja desde las montañas altas del Oeste. El objetivo del Campamento, con sus obreros permanentes, era el mantenimiento de la vía, exclusivamente en territorios trujillanos y merideños. Dista casi un kilómetro de la Y, desde donde se conduce a Mesa de Esnujaque o Valera y hacia la Puerta. Muy cerca del Campamento, estuvo la casa de Los Montilla: Don Bernabé Montilla y Dr. Elio Montilla, el primero naturista mientras el segundo medicina general que hicieron del lugar, punto obligado de visitas para los habitantes de toda la comarca, ya que sus recetas para la buena salud eran muy efectivas.

  8. km 39,1 · 1.643 m

    La Casa de Bolívar y la Gallera de Chiquiao

    Ubicación aproximada: el libro la cuenta entre el Campamento y La Raya.

    En Chiquiao, se señala una vieja casona como histórica, por haber prestado hospedaje al Libertador en una de las visitas que realizó a Trujillo. Permaneció antes y durante la construcción de la vía Trasandina, a la vera del trazado. La gallera de Chiquiao, era atendida por Pedro León, donde se daban cita los galleros apostadores de Betijoque. Escuque, Mendoza, La Puerta, La Quebrada, Jajó, La Mesa de Esnujaque, Chachopo, Timotes y otros vecindarios. Allí entre peleas de gallos, escupitajos de chimó, gritos, sorbos de miche claro, se gestó el alzamiento militar del 11 de diciembre de 1946, donde tuvieron protagonismo el General Juan Bautista Araujo y el Coronel Miguel Corredor. La apertura de la vía les dio más vida, siendo sitios emblemáticos durante largo tiempo.

  9. De La Raya a Timotes

    Aquí nació la Trasandina

  10. km 39,9 · 1.680 m

    La Raya de Timotes

    Este sitio, extendido de Este a Oeste, marca la línea divisoria entre los dos estados Mérida y Trujillo. Igualmente, desde los tiempos de la conquista y colonización española, marcó la divisoria entre la Real Audiencia de Santa fe de Bogotá, a la cual pertenecimos, con la Real Audiencia de Venezuela. La primera referencia territorial importante, data del año 1559, cuando el Conquistador Juan de Maldonado, fijó en Territorio Timotes, los limites finales de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá del Virreinato de la Nueva Granada. Por tal, estas tierras prodigiosas, durante largo tiempo, formaron parte del referido Virreinato. Fue Timotes parte importante de la Nueva Granada.

    En ese punto sobrevive el símbolo que divide los dos estados.

  11. km 42,6 · 1.828 m

    El Puente de Quindorá

    Ubicación aproximada: entre La Joya y El Peñón, como en el capítulo 7.

    También es conocido como puente Miranda, fue construido en madera para salvar las aguas de la quebrada Quindorá, cuando era camino Nacional. Cuando se inició la construcción de la carretera de Timotes a Valera, se construyó modestamente, hasta que una tromba marina, caída sobre territorio Timotes, el 24 de mayo de 1920, generó una extraordinaria creciente que se lo llevó, arrasó con todo, dejando el amplio boquete en la cuenca y sin paso inmediato. Los viajeros y caminantes, los arreos de mula, buscaban el pie de la quebrada, casi en la desembocadura en el río Motatán, para ir y venir. Fue una de las primeras obras culminadas por la peonada del padre Vivas, a quien le tocó asimilar la dura prueba, animar nuevamente y emprender la construcción del puente nuevo, el cual fue terminado e inaugurado el 24 de julio de 1921, como el reconstruido puente de Quindorá, bautizado con el nombre de puente Miranda, constituyendo una de las obras más notables de esta carretera.

  12. km 44,6 · 1.949 m

    El Peñón de Timotes

    Ubicación aproximada: a la salida norte de Timotes, «hoy sitio de Mijará».

    Trabajos en las calles de Timotes, en una fotografía del libro.
    Trabajos en las calles de Timotes, en una fotografía del libro.

    Es el sitio emblemático donde iniciaron, simbólicamente, los trabajos del tramo carretero Timotes – Valera, el 19 de diciembre de 1916. Este punto se ubica en la salida de Timotes, por la vía del matadero o San Rafael. Hasta allí desfilaron las autoridades y el pueblo, con sus instrumentos de trabajo para dar inicio a la carretera que marcó el progreso de Timotes y la génesis de la gran carretera Trasandina.

    Reunida la Ciudadanía, se desfiló hacia el sitio de El Peñón (hoy sitio de Mijará), entre la multitud se confundían los funcionarios públicos bien autoridades civiles, municipales, militares y judiciales, con gran cantidad de escolares pertenecientes a las Escuelas Federales de la localidad y otras poblaciones cercanas como Chachopo, La Mesa de Esnujaque, La Venta y otras. Dicho desfile fue imponente y “tenía un aspecto marcial, por el toque de la caja de guerra, y los pabellones desplegados”. Aunque en lugar del arma o bocas de fuego, adelantaban las patrullas bien organizadas llevando las herramientas del trabajo, como lema en aquellos tiempos del Gomecismo”.

  13. km 46,5 · 2.012 m

    Timotes: el primer «Caballo de Gasolina»

    Un automóvil en una calle de Timotes, en una fotografía del libro.
    Un automóvil en una calle de Timotes, en una fotografía del libro.

    Ese día es trascendental para la historia Timotense, puesto que se celebró espléndidamente la llegada del primer automóvil a esta culta y progresista Ciudad. Destaca que aquel primer vehículo fue transportado a hombros, por un grupo de peones, desde la ciudad de Valera.

    Aquel primer vehículo fue propiedad del Padre Buenaventura Vivas, quien en compañía del entonces Jefe Civil del Distrito Coronel Pedro Pablo Febres Cordero, en la noche del 24 de julio de 1923, hicieron su entrada triunfal por la calle principal de la población (hoy avenida Bolívar), seguidos de una inmensa cantidad de pueblo que deseaba admirar el vehículo, a la par que otro grupo de personas lo miraba con asombro, recelos y muy de lejos. Aquel histórico vehículo fue conducido por Teodoro “Castillito” Chaparro Castillo, quien pasó a las páginas de nuestra historia como el primer conductor de Timotes.

    Aquel automóvil era un Ford, color negro y refieren las crónicas periódicas que una vez llegados a la Casa Cural, el Presbítero Monseñor Buenaventura Vivas “obsequió una copa de champagne y fue bautizado aquel “primer Caballo de Gasolina” que osó remontar estas alturas”.

  14. km 46,5 · 2.012 m

    La Plaza Páez y el béisbol

    Ubicación aproximada: en el casco de Timotes.

    Cuenta que allá por los años de 1923- 1925, cuando se construía la Gran Carretera Trasandina, es decir, el Tramo Carretero Timotes-Mucuchíes, se inició la práctica del béisbol en este paraje andino, específicamente en los espacios abiertos de la plaza Páez. El popular deporte fue traído por la tropa de soldados, venidos de otros lugares y llegados a este Valle como custodia de los presos políticos y por delitos comunes que trabajan en la mencionada vía. Aquellas primeras prácticas se disputaron entre los mismos militares Gomecistas, como justa y amena alternativa de recreación durante los días domingos de cada semana. Los juegos informales se iniciaron, en campo abierto ocupado por la Plaza Páez, valiéndose de tres bases: home, primera y segunda. Nuestros coterráneos se daban cita dominguera en el sitio para curiosear, grandes y chicos observaron inquietos el novedoso juego de pelota.

  15. De Timotes al Collado del Cóndor

    La subida al páramo

  16. km 47,3 · 2.061 m

    Puente Real

    Ubicación aproximada: al sur de Timotes, donde la vía cruza el Motatán.

    Ubicado al Sur de Timotes, representa uno de los iconos más antiguos de nuestra historia regional, porque allí estuvo el puente de madera sobre el río Motatán que conducía hacia los dominios de Mucumbás, sitio donde se construyó la primera capilla religiosa de todo el territorio Timotes.

    El puente de madera sobre las aguas del río, lo cruzaba de Este a Oeste, el puente actual que es parte de la vía trasandina, lo cruza de Norte a Sur.

  17. km 51,4 · 2.263 m

    La Piedra Gorda de Timotes

    Representa uno de los atractivos naturales, situado en la parte alta de Timotes, en la ruta del páramo, con esa denominación por la abundancia de grandes rocas, lo que llama la atención de los viajeros. Las enormes piedras que yacen inmóviles en las labranzas, forman parte de un espectáculo único en el recorrido de la vía Trasandina. Asunto por descubrir: cuál es la piedra más gorda del lugar y entender el sitio exacto de Piedra Gorda. La quebrada le pasa muy cerca, antes de tributar sus aguas frías y límpidas al gran Motatán.

  18. km 56,9 · 2.587 m

    Casa de Hierro, en Chachopo

    La iglesia de Chachopo, en una fotografía del libro.
    La iglesia de Chachopo, en una fotografía del libro.

    Es uno de los sitios emblemáticos de Chachopo, con suficientes historias para deleitar al buen lector. Nació, creció y se consolidó a orillas de la gran vía, para brindarle alimentación y cobijo a los viajeros de aquellos tiempos. Al pie del sitio indígena de Tifafá, vivió largos años un hombre de bien que llamaban Paulino Lobo. Este personaje fundó una Posada con visos de hotel: “Casa de Hierro”, nombre legendario en la historia de Chachopo. Con el tiempo Don Paulino se convirtió en el símbolo del pueblo, allá por la época de Gómez. Don Paulino Lobo fue un hombre de trabajo que se ganó la vida ofreciendo su amplia posada a viajeros. Así “Casa de Hierro” se convirtió en sitio ideal para saborear los típicos y sabrosos platos andinos, entre ellos la arepa de trigo con cuajada criolla y la popular sopa de trigo chachopera. Cuenta la tradición oral que Don Paulino no dejaba ir sus huéspedes sin jugarle alguna broma, la cual casi siempre trascendía entre los pobladores, y fueron tantas las ocurrencias, que el incauto viajero ni entendía. Se dice que cuando llegaba una pareja a “Casa de Hierro”, Don Paulino amable y cordial, ofrecía dos tipos de habitación en los siguientes términos: “¿Usted quiere dormir en aposento común o en nido de amor?” La diferencia era escasa.

    La curiosidad se imponía y muchos preferían el famoso Nido de Amor. Aquella innovación consistía en que esta morada tenía sobre la cama una almohada donde permanecían bordadas artísticamente dos palomitas besándose.

    Cien años después, Casa de Hierro, recibe comensales para ofrecer lo mejor de la cocina criolla, un botiquín hace gala a su nombre.

  19. km 59,3 · 2.750 m

    La Venta

    Para el momento de la inauguración de la vía Trasandina, La Venta contaba con una historia de trescientos treinta y seis años, puesto que fue en el año 1589, cuando el capitán español Hernando Cerrada, solicitó al cabildo merideño un pedazo de tierra y permiso para fundar una venta, y brindarle refugio y alimentos a los viajeros que cruzaban los páramos. Con la aprobación del cabildo, surgió La Venta que evolucionó hacia el progreso y mantiene ese nombre, si sumamos los cien años de la apertura de la vía, ese caserío, junto a su pueblo, cuenta con cuatrocientos treinta y seis años de historia, erigiéndose en uno de los pueblos más antiguos de Los Andes, después de las aglomeraciones poblacionales de las familias indígenas de estirpe Timotes y Cuicas.

  20. km 64 · 2.988 m

    La Curva del Ciego

    Ubicación aproximada: en la subida entre La Venta y Cruz Chiquita.

    Irónicamente, la inventiva popular, la bautizó como Curva del Ciego porque allí sucedieron infinidad de accidentes, con saldo de personas muertas. Conductores que bajaban desde el páramo, el vehículo se quedaba sin frenos, y pasaban de largo en esa curva. La gente decía que no “veían la curva” por eso la llamaron del ciego.

  21. km 68 · 3.162 m

    La Curva de las 7 Mujeres

    Ubicación aproximada: en la parte alta del sector El Baho, antes de Cruz Chiquita.

    La Curva de las 7 Mujeres, en una fotografía del libro.
    La Curva de las 7 Mujeres, en una fotografía del libro.

    En la parte alta del sector El Baho, está la Curva de Las Siete Mujeres, cuyo nombre proviene de las siete damas que vivían en las casas existentes. Ante la ausencia de la figura masculina, asumieron diversos roles, entre ellos el de comerciar vegetales y porciones de espigas de trigo, a la orilla de la vía y el duro trabajo de labrar la tierra, por lo que a las 7 Mujeres le era indistinto arar con mansos bueyes como cocinar magistralmente los más apetitosos platos típicos del páramo.

  22. km 72,3 · 3.408 m

    Cruz Chiquita

    En lo alto del Páramo, entre Cañada Cerrada y La Ovejera, destaca un punto geográfico muy atractivo conocido como Cruz Chiquita.

    Igualmente, nos remontamos al año 1813 cuando Simón Bolívar y su Ejército de Patriotas, transitaron aquellos parajes en cumplimiento de esa gesta heroica conocida como la Campaña Admirable. Cuentan que motivado al mal tiempo del mes de junio, donde la lluvia fría y las nevadas constantes se imponen sin clemencia, fallecieron por Mal de Páramo o hipotermia “varios guerreros que ya venían con dolencias y que no aguantaron las exigencias del recorrido a pie” y justo donde enterraron sus cuerpos, algún acomedido creyente colocó una pequeña Cruz de palo, amarrada con fique, en recuerdo de sus compañeros de armas, para que los viajeros y transeúntes se percataran del peligro que corrían al deambular por esos parajes milenarios. Se hizo costumbre que cada viajero al pasar, colocaba una piedra al pie de la cruz y rezaba una oración por el descanso eterno de esas almas.

    El Paso de Los Andes, a pico y pala, justo en ese tramo, en ocasión de la construcción de la gran carretera Trasandina, dejó muchos muertos en el camino, producto del intenso frío y las nevadas, lo que aumentó el número de cruces a la orilla de la vía.

    Pero la curiosidad de todos que a su vez se convierte en el colmo del caserío Cruz Chiquita es que su Iglesia tenga, en su interior, una Cruz Grande.

  23. km 75 · 3.576 m

    El Almorzadero

    Las curvas de la Trasandina en el páramo, en una fotografía del libro.
    Las curvas de la Trasandina en el páramo, en una fotografía del libro.

    Era el último bastión geográfico de Los Timotes, de allí en adelante la plenitud de lo inhóspito dominaba, representando el paso más difícil y peligroso del páramo andino, justo siguiendo los pasos de los arreos de mulas que transitaban, en ambas direcciones, el viejo camino nacional sobre el cual se construyó la gran carretera Trasandina. Según los expertos de la época, El Almorzadero, estaba al final de la cuesta que venía desde Cruz Chiquita, y era el espacio ideal para alimentarse junto al descanso de las bestias, para luego entrarle a lo más duro del alto páramo de Timotes.

  24. km 84,9 · 4.052 m

    El Collado del Cóndor

    Una nevada en el Pico del Águila, hoy Collado del Cóndor (fotografía del libro).
    Una nevada en el Pico del Águila, hoy Collado del Cóndor (fotografía del libro).

    En lo más alto de la vía Trasandina, está el Monumento al Libertador Simón Bolívar. Allá en el Alto Páramo de Timotes y Mucuchíes, es decir, en El Collado del Cóndor que muchos conocieron como Pico El Águila. Es la parte más alta de la Carretera Trasandina, porque los altímetros marcan 4100 metros sobre el nivel del mar. El Monumento a Bolívar, está coronado por la escultura de un soberbio Cóndor de Los Andes que sostiene, en su pico y en sus garras, la curiosa efigie de nuestro Libertador Simón Bolívar, obra inmortal del escultor colombiano Marcos León Mariño.

    Una vez inaugurada la Obra, el gentilicio andino designó aquel bello paraje como El Monumento a Bolívar en el Collado del Cóndor, y más tarde, gracias al desconocimiento e ingenuidad de los viajeros, se incurrió en el error de designarlo como Pico El Aguila, a sabiendas o ignorando que la representación del escultor Marcos León Mariño es en honor al inmortal Cóndor Andino. Por lo que resultó bien importante, la decisión de la Legislatura merideña para reivindicar el nombre original, eternizándolo como Collado o Paso del Cóndor.

  25. Del Cóndor a Mérida, por el Chama

    La serpiente de plata

  26. km 87 · 3.969 m

    La Casa de Gobierno

    Ubicación aproximada: «un poco más abajo del alto», en la bajada; nunca se hallaron sus ruinas.

    El Pico del Águila, hoy Collado del Cóndor, muy cerca de donde estuvo la Casa de Gobierno (fotografía del libro).
    El Pico del Águila, hoy Collado del Cóndor, muy cerca de donde estuvo la Casa de Gobierno (fotografía del libro).

    En otros tiempos se conoció como Casa de Gobierno, a un inmueble de paredes de bahareque y techo de teja, situada en el Alto Páramo de Timotes. Esta era la casa más elevada de la república, pues estaba situada sobre los cuatro mil metros de altura, muy cerca del Alto o Collado del Cóndor, ubicado a 4.390 metros sobre el nivel del mar. Esta Casa de Gobierno fue construida por órdenes del General Trujillano Juan Bautista Araujo, en el año 1882, cuando se desempeñó como presidente del Gran Estado Los Andes, con el fin de brindar protección y albergue a quienes necesitaran en su tránsito a la Ciudad de Mérida o Valera.

    Lo curioso del caso es que dicha Casa de Gobierno, referida en diversidad de crónicas, no aparece por ningún lado, ni sus ruinas hemos logrado conseguir.

  27. km 92 · 3.702 m

    La Piedra Gorda del Páramo

    Ubicación aproximada: entre el Collado y La Asomada, «frente a la última vivienda».

    Allende el páramo lejano, en el ascenso entre Apartaderos y Collado del Cóndor, luego de salvar los espacios encantados de Barro Negro y La Asomada, justo al frente de la última vivienda que existe en esos lugares, está La Piedra Gorda, lugar donde los barineses y merideños de comunidades distantes o cercanas, acostumbraban hacer sus paseos o excursiones. Esta Piedra Gorda era el sitio donde las familias dedicaban horas de esparcimiento y recreación mientras en fogón de leña se cocinaba el sancocho.

  28. km 97,8 · 3.375 m

    Apartaderos

    La fotografía que acompaña a Apartaderos en el libro.
    La fotografía que acompaña a Apartaderos en el libro.

    Es el punto geográfico casi equidistante entre Valera, Barinas y Mérida. En sus amplios espacios, podemos contemplar los paisajes más extraordinarios del páramo, mirando en todas sus direcciones, las miradas se pierden hacia las altas cordilleras y en busca de las cúpulas del Observatorio. La Casa de Los Cien Techos, el Parque a la Loca Luz Caraballo, refugio Mifafí, con su bebida estelar “el buche de los siete granos”, las cabañas estilo europeo del hotel Apartaderos, tramos del camino nacional, sendos trigales y muros de piedra, le dieron renombre, colorido y significación a este paraje, desde donde podemos bajar a Mérida, siguiendo la ruta del rio Chama; subir al alto páramo, en ascenso por la ruta de las cumbres; y en sentido Nor – Este, transitar hacia Mucubají, Santo Domingo y tomar el peligroso camino de Los Callejones, en busca de Barinitas, siempre acompañado por las aguas abundantes del rio Santo Domingo, cuyas nacientes están en las lagunas Negra y Mucubají, antiguamente denominada de El Silencio. Es sitio de aprovisionamiento e históricas bombas de gasolina, cuyos surtidores de combustible, reposan en el museo como reliquias.

  29. km 109,4 · 2.972 m

    Mucuchíes, Mucurubá y Tabay

    Así como para ascender a esta depresión se utilizó la Hoya hidrográfica del Rio Motatán, para descender del lado opuesto se aprovechó la Hoya del rio Chama, en la cual se desarrolló la carretera a manera de una gigantesca serpiente de plata que desciende por entre la cordillera.

    Muy cerca de San Rafael tomaba de nuevo la margen derecha del Chama y por ella seguía delante, pasando por los pueblos de Mucuchíes (a 2983 m.s.n.m.), Mucurubá (2.400) y Tabay (1.100).

  30. km 157,8 · 1.490 m

    Mérida

    Antes de llegar a Mérida, la carretera tomaba la cañada o zanjón del rio Mucujún, donde luego de ascender aguas arriba por la margen izquierda, cruzaba el rio y regresaba para entrar a Mérida por la margen derecha. Ya en Mérida, a 1640 metros sobre el nivel del mar, podemos decir, se está en el corazón de Los Andes Venezolanos, al pie de la Sierra Nevada.

Obreros con picos y palas en la construcción de una carretera
A pico y pala: obreros de la carretera, en una fotografía del libro.

Concluimos expresando que en su mayor parte del recorrido, actualmente se conserva, es decir, el trazado original de la Carretera Trasandina está con vida, ampliado en grandes trayectos y mejorado en todos los sentidos, prestando valiosos aportes al desarrollo y progreso del país y sobre todo de los estados andinos. La gran Carretera Trasandina garantizó la integración territorial del Occidente con la capital de la república, en sus primeros cien años, lo mejor que podemos pedir al gobierno nacional es mejorarla siempre, enaltecer sus sitios emblemáticos, contribuir a la ornamentación permanente y contar esta grandiosa historia que contribuye a la preservación de nuestra memoria histórica.

Sobre este recorrido

Los textos son del libro La Trasandina, una huella centenaria (Timotes, 2025), de Jesús María Espinoza Marín, Cronista Oficial del Municipio Miranda, tomados tal cual de sus capítulos «Íconos geográficos de la Trasandina», «El primer automóvil en Timotes» y «El histórico recorrido desde Timotes».

La línea del mapa es la carretera de hoy, que según el cronista «conserva en su mayor parte el trazado original». 14 de las 26 paradas están ubicadas con OpenStreetMap; las otras 12 no aparecen en ningún mapa y van en el orden del libro, marcadas como aproximadas. Las alturas del perfil son de un modelo del terreno: por eso el punto más alto sale en 4.052 m y no en los 4.100 m que dan los altímetros.

¿Sabes dónde quedan El Peñón, Chiquiao, la Curva del Ciego o la Piedra Gorda del Páramo? Escríbenos y los ponemos en su sitio.