Andrés Eloy Blanco en Timotes · 3 de 9
Andrés Eloy Blanco en Timotes
Jesús María Espinoza Marín · unos 4 min de lectura
Una de las casas más bellas y antiguas de Timotes, ubicada estratégicamente en el centro de Timotes, muy cerca de la Plaza Bolívar y en plena Avenida Bolívar, albergó inicialmente al gran poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, durante la dictadura Gomecista, cuando estuvo confinado allá por el año 1931. El Poeta llegó a estas tierras en noviembre del año 1931 y permaneció hasta julio del año 1932 cuando Don Samuel Carrillo, amigo personal, lo embarcó en un carro para la Ciudad de Valera, donde fijó su nueva residencia, motivado a cuestiones de salud. De su estadía en Timotes, podemos decir que ocupó dos espacios: primero, la casa, que fue propiedad de la sucesión Méndez y funcionó como Hotel Méndez, siendo este uno de los primeros del pueblo. Allí se recibían transeúntes, viajeros y demás personas que decidieran pernoctar en Timotes. Y segundo, una casa de Pedro María Carrillo, ubicada en la misma avenida Bolívar.


En su deambular como perseguido político, el Poeta del Pueblo, recibió como cárcel a Timotes. Aquí llegó un día, sin conocer a nadie para cumplir los designios del General Juan Vicente Gómez, quien lo perseguía por diferencias meramente políticas. Ahí, en la vieja Casona del Hotel Méndez, permaneció inicialmente durante buen tiempo, alejado de sus familiares, esperando la hora en que la patria fuera libre de tan férrea tiranía. En una de las habitaciones del Hotel Méndez tuvo tiempo para reflexionar y profundizar su pensamiento, para sufrir en soledad, para soñar con mundos y horizontes nuevos, a su vez: conoció las atenciones y generosidades del pueblo Timotense. También sintió la frialdad de las brisas parameras y pudo revivir, a través de conversaciones, viejas historias de las culturas Timotes y Cuicas. Aquí escribió algunos poemas que lo encumbraron como pensador inigualable de la literatura universal.
Cuenta la historia que pasó largas horas asomado por los ventanales del Hotel, acosado por la extrema vigilancia de las autoridades locales ya advertidas de su situación. En ocasiones, con paso nervioso, ligero y meditabundo, recorrió las Calles Real y de La Iglesia, actuales avenidas Bolívar y Miranda. Igual, llegó al viejo rectángulo de la Plaza o Glorieta, donde recibió aromas de bellas flores campesinas. Los pasillos guardan aún, memorables recuerdos del Gran Poeta que inmortalizó a la Loca Luz Caraballo en su histórico palabreo.
Durante su estadía en Timotes, Andrés Eloy Blanco conoció personalidades locales, aunque nadie se percataba de la significación futura de tan Ilustre Huésped. Como pudo y hasta donde le permitieron, se integró al acontecer local. Incluso formó parte de una de las Sociedades Religiosas de Timotes, la Sociedad de San José. Señala un registro del Padre Director Licenciado Octavio Rincón Santos, refiriéndose a la elección de la nueva Directiva de la Sociedad Religiosa de San José, que está quedó integrada de la siguiente manera: «Florencio Uzcátegui, Presidente; Quevedo Araujo, Primer Vice-presidente; Agustín Rivero, Segundo VicePresidente; José Evencio Rodríguez, Tesorero; Jesús María Espinoza, Secretario de Actas; Antonio Pacheco, Secretario de Correspondencias; Andrés Eloy Blanco, Edecio La Riva Araujo y Leónidas Simancas, Vocales; Víctor María Quintero, Portero. Constituida la Mesa Directiva, pasaron ante el Director Presbítero Octavio Rincón Santos, a prestar su promesa reglamentaria. En su iniciación la Sociedad de San José contenía 33 miembros y para la fecha de hoy cumple sus Bodas de Plata y cuenta con 500 miembros. 19 de marzo de 1956».

De su puño y letra, algunos paisanos guardan gratos recuerdos hechos carta y poesía, y hasta se comenta que en alguna ocasión, cuando un pelotón de esbirros llegó al pueblo, Andrés Eloy Blanco, se ocultó en un horno de ladrillo y barro, ubicado en una de las casas del poblado, dejando en sus paredes interiores un significativo escrito de su propio sufrimiento y grabado con sus propias manos. Antes de regresar a la vieja casona del Hotel «Méndez», se ocultó durante varios días en una casa más arriba, justo al frente del desaparecido Hotel Miranda, varias noches de desvelo mientras pasaba el peligro.
En esa morada grande nombrada aun «Hotel Méndez», recinto de ventanales coloniales, corredores de galería, sardineles, sótanos y túneles secretos, de pisos de ladrillo y patios empedrados, pasillos, habitaciones y anchos portones con gruesos aldabones, el Poeta Andrés Eloy Blanco, pasó muchos días. Allí escribió: Palabreo a Luz Caraballo, Postulación Proletaria de Santa Serapia, Canto Mural Para el Maestro de Escuela y otros tantos escritos que lo elevaron a la cumbre de la gloria como uno de nuestros más insignes Escritores.
Esa vieja casona, por tanto, tiene un gran significado espiritual para la historia del pueblo: allí estuvo el Poeta Adres Eloy Blanco y como escribiera Don Pedro Paredes «allí sufrió y soñó el poeta, allí… poco a poco, fue adelantando su obra».