Cronicario Cultural · 24Chronicle
El Alfabeto: a 104 años de su aparición
El 19 de octubre de 1922 salió El Alfabeto, el periódico de la Escuela Federal «Canónigo Uzcátegui» de Timotes. El cronista cuenta sus dos épocas, sus fundadores y el ejemplar que todavía se conserva enmarcado en la dirección del liceo.
Jesús María Espinoza MarínCronista Oficial del Municipio Miranda

- 1922el 19 de octubre sale el primer número de El Alfabeto
- 2 épocasla primera en 1922 y 1923; la segunda, con el número 4, en 1933
- 31 × 21 cmel tamaño de cada hoja, de 4 a 6 páginas a dos columnas
Listen to the chronicleNarrada con la voz de Jesús María Espinoza recreada con IA, con su autorización · 5:07
Otra hermosa página de la historia periodística local, se escribe cuando apareció en el escenario público, con prudencia y simpática presencia, el pregón: El Alfabeto, en los días de octubre de 1922, inscribiéndose en las páginas de nuestra historia y registrando interesantes acontecimientos de la región.
El periódico en mención, apareció después de casi 12 meses de receso periodístico local, surgió como novedoso pregonero exhibiendo el apelativo El Alfabeto, el cual se presentó públicamente con variedad de letras, el día 19 de octubre de 1922, como órgano informativo de la Escuela Federal “Canónigo Uzcátegui” de Timotes, fundada por el Gobierno Nacional Gomecista el 20 de septiembre de 1920. Cual magistral clase, expresaba en aquella primera salida:
“nuestros anhelos por el bien de estos pueblos, en los cuales tenemos muy gratas vinculaciones y cariñosos nexos y por cuyo incremento debemos laborar, nos reclama un esfuerzo más en las penosas pero placientes vías del progreso material y moral. No solamente, pues, en la cátedra si no en la prensa, queremos que ese nuestro pensar se convierta en realidad. Por esto es que, abriendo campo en nuestras tareas diarias, en las aulas escolares, y en las faenas, que nos reclaman nuestros deberes domésticos, nos echamos a cuesta este otro grave, pero grato deber: el de periodista”.

El Alfabeto fue creado por los bachilleres Jesús María Espinoza Becerra, que de esa manera regresaba al campo periodístico, y José Vethencourt, ambos ampliamente ligados a las funciones educativas y la vida pública de esta Ciudad. Entre los requisitos del periódico estaban: admitir cambios y colaboración monetaria, venderse al pregón por tan solo dos centavos y aparecer al público ocasionalmente, de acuerdo a su publicidad. En cuanto a su temática, la misma estuvo orientada exclusivamente a divulgar las actividades de la escuela, aunque recogía vivencias locales que contribuyeran a la formación integral de los alumnos y demás lectores.
El Alfabeto, planteaba en uno de sus escritos: “este pequeño vocero de la idea, ya como elemento de paz y armonía social, bien como obrero de trabajo pro-comunal, y ya como colaborador de la parte directiva de esta sociedad, bajo el órgano de la escuela federal “Canónigo Uzcátegui”, se consagra a la instrucción primaria Timotense”.
El ejemplar número 2, tiene fecha 11 de febrero de 1923, y señala como administrador al Señor Antonio Carrillo. Los ejemplares constaban de 4 o 6 páginas, con dos columnas para el contenido, con tamaño por hoja de 31 x 21 centímetros.
El Alfabeto, como periódico, vivió dos épocas: la primera ya especificada, y la segunda que lo engrandece con el advenimiento del número 4 con fecha 1º de agosto de 1933, dirigido por el mismo Br. Jesús María Espinoza Becerra, Director del plantel, contando con la oportuna colaboración del personal docente y los estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado.
Resulta que después de descansar varios años, El Alfabeto reapareció con el lema: “Cada periódico moral es medicina que cura y nueva estrella que alumbra los cielos”, pensamiento de la inspiración del señor José Gregorio Ramírez. Igualmente, decía en la portada del último número aparecido: “después de dormir 11 años vuelve por segunda vez, este humilde vocerito… aunque cansado de edad, hoy Alfabeto despierta con entusiasmo y nuevos bríos a continuar con su delicada como difícil labor en pro de los intereses de la instrucción de su pueblo”.
Estamos convencidos que la temática difundida por El Alfabeto, en su segunda época, se centró cual cátedra abierta al civismo, la instrucción, y la religión católica, lamentablemente y para tristeza de nuestros vecinos El Alfabeto luego de cumplir con sus metas, se vio obligado a desaparecer por razones ajenas a la voluntad de sus impulsadores.
Finalmente destacamos la existencia del testimonio original, resguardado y encuadrado cuidadosamente, en las paredes de la dirección del Complejo Educativo “Canónigo Uzcátegui” de Timotes. Allí podemos admirar uno de sus ejemplares. Honor y Gloria a los fundadores de El Alfabeto, a 104 años de su exitosa publicación.
(Tomado del libro: «Historia Mínima de Timotes» de Jesús María Espinoza Marín, versión digital 2023)
The chronicle, in time
Las dos vidas de El Alfabeto
- Primera época
- Segunda época
- Hoy
1920
Primera época
Nace la escuela
El 20 de septiembre el Gobierno Nacional funda en Timotes la Escuela Federal «Canónigo Uzcátegui».
1922
Primera época
Sale El Alfabeto
Al pregón: dos centavos
El 19 de octubre, tras casi doce meses sin prensa local, aparece como órgano de la escuela. Lo crean los bachilleres Jesús María Espinoza Becerra y José Vethencourt.
1923
Primera época
El número 2
31 × 21 cm por hoja
Fechado el 11 de febrero, con el señor Antonio Carrillo como administrador. Cada ejemplar tenía 4 o 6 páginas a dos columnas.

Primera página del número 4, con las secciones «Comentario», «Innegable» y «Ca-ra-bo-bo». 1933
Segunda época
El Alfabeto despierta
Con el número 4 vuelve, dirigido por el Br. Jesús María Espinoza Becerra, director del plantel, con los maestros y los alumnos de cuarto, quinto y sexto grado.
Hoy
Hoy
Un ejemplar enmarcado
104 años
El testimonio original se guarda enmarcado en las paredes de la dirección del Complejo Educativo «Canónigo Uzcátegui» de Timotes.
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Hojee El Alfabeto
Cuatro páginas de un ejemplar de 1933. Toque los números para saber qué se lee en cada parte, o abra la página completa para leerla de cerca.




Los textos entre comillas están copiados de las páginas fotografiadas. El ejemplar es del número 4, de la segunda época.