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Legend

La leyenda de Chijós

Jesús María Espinoza Marín

Da nombre al topónimo Chijos (§5) — enlazar ambas piezas.

Listen to the storyNarración sintetizada, es-VE · Música: «Vals de la Memoria» · 3:13

Muy cerca del Valle del Mucurujún, justo en sentido Sur-Este, está la imponente y misteriosa selva de Mucumbás, parajes montañosos que los naturales llamaban Cambas. Desde lo alto de la serranía se desprende majestuosa la Quebrada de Mucusundú. Antes de entregar sus aguas al torrentoso Motatán, Río Padre, destaca la prodigiosa meseta de los Mucumbás. Algo más arriba, escondido entre cerros repletos detampaco, manteco y alisos propios de la madre selva, está el sitio de Chijós, antiguamente habitado por naturales de estirpe Timotes. Cuenta la tradición oral que Los Chijós provenían de una misma familia, destacando como conocedores de las plantas milagrosas, que después de deambular por todo el Territorio Timotes, buscando facultades mágicas y algunos secretos de la medicina primitiva, se internaron en esos parajes como parte del sacrificio tradicional para purificarse y establecer relaciones directas con los Dioses de la Montaña. Dicen que habitaron un pequeño valle, pero que el Jefe de la familia logró convertirse en Gran Mohán, internándose largo tiempo en la famosa cueva de Las Hojas. Cuentan que fue en ese ligar donde Chijós encontró la Yerba-buena y el agua mas pura o eficaz para sus curaciones. Al transcurrir del tiempo era común que a esos parajes llegaban indígenas Timotes y Cuicas, pertenecientes a otras parcialidades, a solicitar curación, a suplicar rogativas al Dios de la Lluvia que al decir siempre aparecía confundido entre los colores del Dios Arco, justo en esos lugares. El Gran Mohán y sus descendientes, vivieron internados en la misteriosa montaña de los Dioses, por eso cuentan que los Chijós mantuvieron su dominio hasta el sometimiento español que los redujo conjuntamente con los Mucumbás al sitio antiguo de Mucurujún. Aunque Chijós, Gran Mohán de Los Timotes, regresó a la montaña donde recibió la protección de los Dioses, haciéndose valiente, sabio y descubriendo todos sus secretos. Cuentan que las pavas del monte remedaban su nombre, cuando alguien incursionaba solicitando sus curaciones al sonido de Chijós, Chijós, Chijós. Dicen que Chijós habita esos parajes, cuentan que dos veces al año derrama su poder sobre las aguas cristalinas del Mucusundú, haciéndola mas pura y saludable. Cuentan que el paso a la montaña esta reservado a personas con buenas intenciones, de lo contrario Chijós mandará lluvia y neblina haciendo que la gente se pierda, transitando caminos para llegar exhaustos al mismo lugar y devolverse desesperados. También dicen que Chijós maniobra a favor de los elegidos haciendo que se pierdan en la tupida selva y que milagrosamente hace que aparezcan en El Say o La Yerba-buena donde se recoge la maravillosa planta que combinada con las aguas del lugar, devuelven la salud a los enfermos. En la prodigiosa montaña aun resuenan estos nombres legendarios: Chijós, El Say y La Yerba-buena.